El Arrepentimiento
التوبة At-TawbahVersículo (Español)
[9:101] Entre la gente de Medina y los beduinos que habitan a su alrededor hay hipócritas. Estos persisten en la hipocresía, tú no los conoces [¡oh, Mujámmad!], pero Yo sí los conozco. Los castigaré dos veces [una en esta vida con adversidades y la otra en la tumba], luego [el Día del Juicio] sufrirán un terrible castigo.
Tafsir de Al-Qurtubi
{Y entre quienes os rodean, de los beduinos, hay hipócritas; y entre la gente de Medina hay quienes se han obstinado en la hipocresía: tú no los conoces; Nosotros los conocemos. Los castigaremos dos veces; luego serán devueltos a un castigo inmenso} (101)
Dijo el Altísimo:
«Y entre quienes os rodean, de los beduinos, hay hipócritas».
Es un inicio (de oración) y su predicado. Es decir: hay gente hipócrita; se refiere a Muzayna, Yuhayna, Aslam, Ghaffār y Ashyaʿ.
«Y entre la gente de Medina hay quienes se han obstinado en la hipocresía».
Es decir: gente que se ha obstinado en la hipocresía.
Y se dijo: «se han obstinado» es un calificativo de los hipócritas; entonces en el enunciado hay anteposición y posposición, y el sentido es: Y entre quienes os rodean, de los beduinos, hay hipócritas que se han obstinado en la hipocresía; y entre la gente de Medina, lo mismo.
El sentido de «se han obstinado» es: permanecieron y no se arrepintieron; según Ibn Zayd.
Y otros dijeron: se empecinaron en ello y rehusaron otra cosa; y el sentido es cercano. El origen de la palabra procede de la suavidad, el contacto y el despojamiento; como si se hubieran despojado para la hipocresía. De ello:
[8241] una duna lisa (mardāʾ) en la que no hay vegetación; y una rama amrad sin hojas; y un caballo amrad sin pelo en su ثنة [8242] Y un muchacho amrad, claramente lampiño.
Y no se dice: una muchacha (jāriya) mardāʾ. Y el tamrīd de una construcción es su alisado; y de ello Su dicho: «un palacio (ṣarḥ) pulido (mumarrad) [8243]» [Las Hormigas: 44]. Y el tamrīd de la rama es despojarla de hojas. Se dice: marda [8244] yamrudu marūdan wa-marāda.
«Tú no los conoces; Nosotros los conocemos».
Es como Su dicho: «no los conocéis; Dios los conoce [8245]» [El Botín: 60], según lo ya expuesto.
Y se dijo: el sentido es: tú, Muhammad, no conoces el desenlace de sus asuntos; sólo Nosotros nos singularizamos con su conocimiento. Y esto impide que se dictamine sobre alguien (en particular) que esté destinado al Paraíso o al Fuego.
Dijo el Altísimo:
«Los castigaremos dos veces; luego serán devueltos a un castigo inmenso».
Dijo Ibn ʿAbbās: con enfermedades en la vida mundanal y con el castigo de la Otra Vida. Pues la enfermedad del creyente es expiación, y la enfermedad del incrédulo es castigo.
Y se dijo: el primer castigo es la ignominia por el hecho de que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— fuese informado de ellos, según se expondrá al tratar de los hipócritas. Y el segundo castigo es el castigo de la tumba.
Al-Ḥasan y Qatāda: el castigo de la vida mundanal y el castigo de la tumba.
Ibn Zayd: el primero, mediante calamidades en sus bienes y sus hijos; y el segundo, el castigo de la tumba.
Mujāhid: el hambre y la muerte.
Al-Farrāʾ: la muerte y el castigo de la tumba.
Y se dijo: el cautiverio y la muerte.
Y se dijo: el primero es la recaudación del zakāt de sus bienes y la aplicación de las penas legales (ḥudūd) sobre ellos; y el segundo, el castigo de la tumba.
Y se dijo: uno de los dos castigos es lo que dijo el Altísimo: «Que no te maravillen sus bienes —hasta Su dicho—: Dios sólo quiere castigarlos con ello en la vida mundanal [8246]» [El Arrepentimiento: 55]. El propósito de la aleya es la sucesión del castigo, o la duplicación del castigo sobre ellos.
[8241]
:En ŷ: «y algo semejante».
[8242]
:الثنة: la parte posterior del carpo; son pelillos colgantes, visibles por detrás.
[8243]
:Véase t. 13, p.
[8244]
:Del paradigma de naṣṣa/ya-naṣṣu y de karuma.
[8245]
:Véase p. 35 y p. 164 de este volumen.
[8246]
:Véase p. 35 y p. 164 de este volumen.