La Envolvente
الغاشية Al-GhashiyahVersículo (Español)
[88:17] ¿Acaso no reflexionan [los que niegan la verdad] en la maravillosa creación del camello?
Tafsir de Al-Qurtubi
{¿Acaso no miran a los camellos, cómo fueron creados?} (17)
Dijeron los exegetas:
Cuando Dios —poderoso y majestuoso— mencionó la condición de los moradores de las dos moradas, los incrédulos se asombraron de ello, y por eso desmintieron y negaron. Entonces Dios les recordó Su obra y Su poder, y que Él es capaz de toda cosa, así como creó a los animales, el cielo y la tierra. Luego mencionó primero a los camellos, porque son abundantes entre los árabes y no habían visto elefantes. Así, Glorificado sea, les llamó la atención sobre algo grandioso de Su creación: lo ha sometido al pequeño, que lo guía, lo hace arrodillarse, lo hace levantarse y carga sobre él pesadas cargas mientras está echado; luego se incorpora con su pesada carga. Y esto no se da en ningún animal fuera de él. Les mostró, pues, algo grandioso de Su creación, puesto al servicio de algo pequeño de Su creación, para indicarles con ello Su unicidad y la inmensidad de Su poder.
Y de algunos sabios se transmite:
que habló del camello y de la maravilla de su creación, pese a haberse criado en tierras donde no hay camellos.
Reflexionó y luego dijo:
«Es de esperar que sean de largos cuellos». Y cuando quiso que fuesen las naves de la tierra, les dio paciencia para soportar la sed, hasta el punto de que su aguante de la sed se eleva a diez [días] o más; y las hizo pastar todo lo que brota en estepas y desiertos, de aquello que no pastan las demás bestias.
Y se dijo:
cuando mencionó los lechos elevados, dijeron: «¿Cómo subiremos a ellos?». Entonces Dios hizo descender esta aleya, y explicó que el camello se arrodilla para que se le cargue y luego se pone en pie; así también esos lechos se abajan y luego se elevan. Esto es el sentido que transmitieron Qatāda, Muqātil y otros.
Y se dijo:
que “al-ibil” aquí son las grandes masas de nubes. Lo dijo al-Mubarrad.
Dijo al-Thaʿlabī:
Y se dijo respecto de “al-ibil” aquí: las nubes; pero no he hallado para ello fundamento en los libros de los imames.
Digo:
lo ha mencionado al-Aṣmaʿī, Abū Saʿīd ʿAbd al-Malik ibn Qurayb.
Dijo Abū ʿAmr:
Quien la lea:
«¿Acaso no miran a al-ibil cómo fue creada?»
con aligeramiento (takhfīf), se refiere con ello al camello; porque es de los cuadrúpedos: se arrodilla y se le carga la carga; mientras que los demás cuadrúpedos no se cargan sino estando en pie.
Y quien la lea con intensificación (tathqīl) y diga:
«al-ibil»
[16013], se refiere con ello a las nubes que llevan el agua y la lluvia.
Y dijo al-Māwardī:
En “al-ibil” hay dos interpretaciones: una —y es la más clara y la más conocida—: que son los camellos del ganado.
La segunda:
que son las nubes. Si lo que se pretende con ello son las nubes, es por lo que en ellas hay de signos que indican Su poder y de beneficios generales para toda Su creación. Y si lo que se pretende con ello son los camellos del ganado, es porque los camellos reúnen más beneficios que el resto de los animales;
pues sus tipos son cuatro:
lechero, de monta, de carne y de carga. Y los camellos reúnen estas cuatro cualidades, por lo que la gracia que hay en ellos es más amplia y la manifestación del poder en ellos más perfecta.
Y dijo al-Ḥasan:
Dios los mencionó de manera particular porque comen el hueso del dátil y el qat, y producen leche.
Y también se preguntó a al-Ḥasan acerca de ello, y dijeron:
«El elefante es más grande en lo asombroso». Respondió: «Los árabes están lejos, por antigüedad, del elefante; además, es un cerdo: no se come su carne, no se monta su lomo y no se ordeña su ubre».
Y Šurayḥ solía decir:
«Salid con nosotros hacia al-Kanāsa
[16014] para que miremos a los camellos, cómo fueron creados».
Y “al-ibil”:
no tiene singular de su misma forma, y es femenino; porque los nombres colectivos que no tienen singular de su misma forma, cuando se refieren a no humanos, el femenino les es inherente. Y cuando lo diminuyes, entra en ello la hāʾ,
de modo que dices:
ubayla y ghunayma, y cosas semejantes.
Y a veces dicen de “al-ibil”:
ibil, con sukūn en la bāʾ por aligeramiento.
Y el plural es:
ābāl.
Notas y Referencias
[16013] En al-Baḥr al-Muḥīṭ: «La mayoría leyó con kasra en la bāʾ y con aligeramiento de la lām. Al-Aṣmaʿī, de Abū ʿAmr, con bāʾ en sukūn. Y de Ibn ʿAbbās, con intensificación de la lām; y fue transmitida de Abū ʿAmr, Abū Jaʿfar y al-Kisāʾī; y dijeron que son las nubes».
[16014] Al-Kanāsa: el mercado de Kufa al que llegan los camellos con cargas de mercancías, o del que parten; es como el mirbad de Basora.