El Altísimo
الأعلى Al-A'laVersículo (Español)
[87:3] y decretó para cada ser su función;
Tafsir de Al-Qurtubi
{وَٱلَّذِي قَدَّرَ فَهَدَىٰ} (3)
«Aquel que determinó y guio».
ʿAlī —que Allah esté complacido con él—, al-Sulamī y al-Kisāʾī recitaron «qadara» con la dāl aligerada, mientras que los demás la intensificaron. Y ambas lecturas tienen un mismo sentido: es decir, determinó y concedió conformidad a cada forma según su forma.
«y guio»: es decir, orientó.
Mujāhid dijo: determinó la desdicha y la dicha, y guio hacia la rectitud y el extravío.
Y de él se transmitió que dijo: guio al ser humano hacia la dicha y la desdicha, y guio al ganado hacia sus pastos.
Y se dijo: determinó sus sustentos y sus provisiones, y los guio hacia su modo de vida si eran humanos, y hacia sus pastos si eran bestias salvajes. Y se narró de Ibn ʿAbbās, al-Suddī, Muqātil y al-Kalbī, acerca de Su dicho «y guio», que dijeron: hizo conocer a Su creación cómo el macho se acerca a la hembra, tal como dijo en (Ṭā-Hā): «Aquel que dio a cada cosa su creación, luego guio[15960]» [Ṭā-Hā: 50], es decir, el macho hacia la hembra.
Y ʿAṭāʾ dijo: asignó a cada bestia lo que le conviene, y la guio hacia ello.
Y se dijo: creó los beneficios en las cosas, y guio al ser humano al modo de extraerlos de ellas. Y se dijo: «determinó y guio»: determinó para cada animal lo que le conviene, y lo guio, y le hizo conocer el modo de beneficiarse de ello. Se cuenta que la víbora, cuando le sobrevienen mil años, queda ciega; y Allah le ha inspirado que frotarse los ojos con hojas frescas de rāziyānj[15961] le devuelve la vista. Puede hallarse en un desierto, entre el cual y la campiña hay jornadas de camino; y recorre toda esa distancia, pese a su longitud y pese a su ceguera, hasta irrumpir en alguno de los huertos sobre un árbol de rāziyānj, sin errarlo; se frota con él los ojos y regresa vidente, con el permiso de Allah —Exaltado sea—. Y las guías del ser humano hacia beneficios que no tienen límite, y necesidades que no pueden enumerarse, en sus alimentos y sus medicinas, y en los ámbitos de su vida mundana y de su religión; y las inspiraciones de las bestias, las aves y los insectos de la tierra son un capítulo vasto y un trecho profundo[15962], que ninguna descripción puede abarcar. ¡Glorificado sea mi Señor, el Altísimo!
Al-Suddī dijo: determinó la duración del feto en el vientre: nueve meses, menos o más; luego lo guio a salir del vientre.
Al-Farrāʾ dijo: es decir, determinó; y guio y extravió, y se contentó con mencionar uno de los dos, como Su dicho —Altísimo sea—: «vestiduras que os protegen del calor[15963]» [al-Naḥl: 81]. Y cabe que sea con el sentido de: llamó a la fe, como Su dicho —Altísimo sea—: «y ciertamente tú guías hacia un camino recto[15964]» [al-Shūrā: 52], es decir, llamas; y ciertamente llamó a todos a la fe.
Y se dijo: «y guio», es decir, les indicó, mediante Sus actos, Su unicidad y que Él es sabio y poderoso. No hay discrepancia en que quien intensifica la dāl en «qaddara» lo entiende como “determinación”, como Su dicho —Altísimo sea—: «y creó toda cosa y la determinó con determinación[15965]» [al-Furqān: 2]. Y quien la aligera, cabe que sea también de “determinación”, de modo que ambas lecturas sean equivalentes; y cabe que sea de “poder/decreto” y dominio, es decir, poseyó las cosas y guio a quien quiso.
Digo: y oí a algunos de mis shaykhs decir: «Aquel que creó y dio forma, y determinó y guio» es una explicación de la elevación que conviene a la majestad de Allah —Glorificado sea— sobre todas Sus criaturas.
[15960]
:Aleya 50.
[15961]
:El rāziyānj: un árbol al que la gente del Yemen llama (al-sammār); entre sus propiedades está que el jugo de sus ramas y sus hojas se mezcla con medicamentos que fortalecen la vista y la aclaran (véase al-Muʿtamad fī al-adwiya al-mufrada, del rey del Yemen Yūsuf ibn Rasūl, impreso por Muṣṭafā al-Bābī al-Ḥalabī y sus hijos en El Cairo).
[15962]
:Es decir, profundo.
[15963]
:Aleya 81 de la sura al-Naḥl.
[15964]
:Aleya 52 de la sura al-Shūrā.
[15965]
:Aleya 2 de la sura al-Furqān.
Notas y Referencias
[15960] Aleya 50.
[15961] El rāziyānj: un árbol al que la gente del Yemen llama (al-sammār); entre sus propiedades está que el jugo de sus ramas y sus hojas se mezcla con medicamentos que fortalecen la vista y la aclaran (véase al-Muʿtamad fī al-adwiya al-mufrada, del rey del Yemen Yūsuf ibn Rasūl, impreso por Muṣṭafā al-Bābī al-Ḥalabī y sus hijos en El Cairo).
[15962] Es decir, profundo.
[15963] Aleya 81 de la sura al-Naḥl.
[15964] Aleya 52 de la sura al-Shūrā.
[15965] Aleya 2 de la sura al-Furqān.