Frunció el Ceño
عبس 'AbasaVersículo (Español)
[80:2] al ciego cuando se presentó ante ti.
Tafsir de Al-Qurtubi
{أَن جَآءَهُ ٱلۡأَعۡمَىٰ} (2)
«que se le acercara»
«que»
Está en posición de acusativo porque es complemento por causa (maf‘ūl lahu); el sentido es: porque se le acercó el ciego, es decir, aquel que no ve con sus ojos. Los exegetas han transmitido unánimemente que un grupo de notables de Quraysh se hallaba junto al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, y él anhelaba su conversión al Islam. Entonces llegó ‘Abd Allāh ibn Umm Maktūm, y al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— le desagradó que ‘Abd Allāh interrumpiera su conversación, de modo que se apartó de él; y acerca de ello descendió esta aleya.
Mālik dijo:
Hishām ibn ‘Urwa le transmitió, de ‘Urwa,
que dijo:
Descendió
«Frunció el ceño y se apartó»
acerca de Ibn Umm Maktūm,
quien acudió al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y se puso a decir:
«¡Oh Muhammad, instrúyeme
[15795]», mientras que junto al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— había un hombre de los grandes de los idólatras. El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— comenzó a desatenderlo y a atender al otro,
y decía: [«Oh fulano, ¿ves algún inconveniente en lo que digo?»] Y él respondía:
[«No, por los ídolos
[15796], no veo inconveniente alguno en lo que dices
[15797]»];
y entonces Dios reveló:
«Frunció el ceño y se apartó».
En al-Tirmidhī, con cadena de transmisión continua, se dice:
Nos narró Sa‘īd ibn Yaḥyā ibn Sa‘īd al-Umawī; me narró mi padre, quien dijo: Esto es lo que expusimos a Hishām ibn ‘Urwa, de su padre, de ‘Ā’isha,
quien dijo:
Descendió
«Frunció el ceño y se apartó»
acerca de Ibn Umm Maktūm, el ciego.
Acudió al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y se puso a decir:
«¡Oh Mensajero de Dios, oriéntame!», mientras que junto al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— había un hombre de los grandes de los idólatras. El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— comenzó a desatenderlo y a atender al otro,
y decía: [«¿Ves algún inconveniente en lo que digo?»] Y él respondía: No.
Y acerca de esto descendió.
Dijo:
Este ḥadiz es extraño.
La segunda.— La aleya es una reprensión de Dios a Su Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— por haberse apartado y vuelto de ‘Abd Allāh ibn Umm Maktūm.
Y se dice: ‘Amr ibn Umm Maktūm; y el nombre de Umm Maktūm era ‘Ātika bint ‘Āmir ibn Makhzūm.
Y este ‘Amr es: hijo de Qays ibn Zā’ida ibn al-Aṣamm, y era primo materno de Jadiya —Dios esté complacido con ella—. Se había ocupado de él por un hombre de los grandes de los idólatras; se dice que era al-Walīd ibn al-Mughīra.
Ibn al-‘Arabī dijo:
En cuanto a lo que dicen nuestros sabios, que se trataba de al-Walīd ibn al-Mughīra, otros han dicho que era Umayya ibn Jalaf y al-‘Abbās; y todo esto es falso y una ignorancia de los exegetas que no han verificado la religión. Ello se debe a que Umayya ibn Jalaf y al-Walīd estaban en La Meca, mientras que Ibn Umm Maktūm estaba en Medina: no estuvo presente con ellos ni ellos estuvieron presentes con él. Y ambos murieron como incrédulos: uno de ellos antes de la Hégira y el otro en Badr. Umayya jamás se dirigió a Medina, ni estuvo junto a él a solas, ni con nadie.
La tercera.— Se acercó Ibn Umm Maktūm mientras el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— estaba ocupado con quienes se hallaban presentes, de los notables de Quraysh, invitándolos a Dios —Exaltado sea—. Su esperanza en su conversión se había fortalecido, y en su conversión estaba la conversión de quienes venían detrás de ellos, de su gente.
Entonces llegó Ibn Umm Maktūm, siendo ciego, y dijo: «¡Oh Mensajero de Dios, enséñame de lo que Dios te ha enseñado!». Y se puso a llamarlo e insistió en el llamamiento, sin saber que estaba ocupado con otro, hasta que se manifestó el desagrado en el rostro del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— por haberle cortado la palabra.
Y pensó para sí: «Estos dirán: sus seguidores no son sino ciegos, gente baja y esclavos». Así, frunció el ceño y se apartó de él, y descendió la aleya.
Al-Thawrī dijo:
Después de eso, cuando el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— veía a Ibn Umm Maktūm, le extendía su manto y decía:
(«Bienvenido sea aquel por quien mi Señor me reprendió»).
Y decía:
(«¿Tienes alguna necesidad?»).
Y lo dejó como lugarteniente en Medina en dos ocasiones, en dos expediciones que realizó.
Anas dijo:
Lo vi el día de al-Qādisiyya montado, llevando una cota de malla, y con una bandera negra.
La cuarta.— Dijeron nuestros sabios:
Lo que hizo Ibn Umm Maktūm habría sido una falta de cortesía si hubiera sabido que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— estaba ocupado con otro y que esperaba su conversión; pero Dios —Bendito y Exaltado sea— lo reprendió para que no se quebrantaran los corazones de la gente de la Ṣuffa, o para enseñar que el creyente pobre es mejor que el rico. Y atender al creyente era más apropiado, aunque fuera pobre: más recto y más digno que el otro asunto, que es volverse hacia los ricos con la esperanza de su fe, aunque ello también sea un tipo de interés.
Conforme a esto se interpreta la palabra del Altísimo:
«No corresponde a un profeta tener cautivos» [al-Anfāl: 67] la aleya, según lo ya expuesto
[15798]
Y se dijo:
El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— solo pretendía atraer al hombre, confiando en lo que había en el corazón de Ibn Maktūm de fe, como dijo:
(«Ciertamente, trato con benevolencia a un hombre mientras que otro me es más querido que él, por temor a que Dios lo arroje de bruces al Fuego»).
La quinta.— Ibn Zayd dijo:
El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— frunció el ceño ante Ibn Umm Maktūm y se apartó de él porque hizo una seña a quien lo guiaba para que lo detuviera; pero Ibn Umm Maktūm lo apartó y se negó a otra cosa que no fuera hablar con el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— hasta que le enseñara. En esto hubo una suerte de aspereza por su parte.
Y, con todo, Dios reveló respecto de él, a Su Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—:
«Frunció el ceño y se apartó»,
con la forma de informar acerca de un ausente, como engrandecimiento
[15799] de él, y no dijo: «Frunciste el ceño y te apartaste».
[15795]
:La versión aquí, y en Ibn al-‘Arabī, dice: «¡Oh Muhammad!», mientras que lo más conocido en el tafsir es: «¡Oh Mensajero de Dios, enséñame de lo que Dios te ha enseñado!». Y en otra versión: «¡Oh Mensajero de Dios, oriéntame!», como le llegará al autor.
[15796]
:al-dumā: plural de dumya, que es la figura; con ello se refiere a los ídolos.
[15797]
:Lo que está entre corchetes se ha omitido en ب.
[15798]
:Véase el tomo 8, p. 45 y siguientes.
[15799]
:En أ, ح: «como enseñanza».
Notas y Referencias
[15795] La versión aquí, y en Ibn al-‘Arabī, dice: «¡Oh Muhammad!», mientras que lo más conocido en el tafsir es: «¡Oh Mensajero de Dios, enséñame de lo que Dios te ha enseñado!». Y en otra versión: «¡Oh Mensajero de Dios, oriéntame!», como le llegará al autor.
[15796] al-dumā: plural de dumya, que es la figura; con ello se refiere a los ídolos.
[15797] Lo que está entre corchetes se ha omitido en ب.
[15798] Véase el tomo 8, p. 45 y siguientes.
[15799] En أ, ح: «como enseñanza».