El Arropado
المدثر Al-MuddaththirVersículo (Español)
[74:1] ¡Oh, tú [Mujámmad] que te envuelves en un manto!
Tafsir de Al-Qurtubi
{يَـٰٓأَيُّهَا ٱلۡمُدَّثِّرُ} (1)
Introducción de la sura:
Es mequí, según la opinión de todos. Consta de cincuenta y seis aleyas.
Dijo Muqātil:
La mayor parte de esta sura trata sobre al-Walīd ibn al-Mughīra.
En el Ṣaḥīḥ de Muslim, de Ŷābir ibn ʿAbd Allāh —y era de los compañeros del Mensajero de Dios صلى الله عليه وسلم—, solía relatar —dijo—:
Dijo el Mensajero de Dios صلى الله عليه وسلم, mientras narraba acerca del intervalo de la revelación:
Dijo en su relato:
«Mientras yo caminaba, oí una voz del cielo; levanté la cabeza y he aquí que el ángel que vino a mí en Ḥirāʾ estaba sentado sobre un sitial entre el cielo y la tierra».
Dijo el Mensajero de Dios صلى الله عليه وسلم:
«Entonces me sobrecogí
[1] de él por temor; regresé y dije: “¡Cubridme, cubridme!”, y me cubrieron.
Entonces Dios, Altísimo, hizo descender:
“¡Oh tú, el envuelto! Levántate y advierte. Y a tu Señor engrandece. Y tus vestiduras purifica. Y la abominación, abandona”».
En una versión —antes de que se prescribiera la oración—:
Y es: los ídolos. Dijo:
«Luego la revelación se sucedió».
Lo transmitió también al-Tirmiḏī y dijo:
ḥadiz ḥasan ṣaḥīḥ.
Dijo Muslim:
Y nos narró Zuhayr ibn Ḥarb,
dijo:
nos narró al-Walīd ibn Muslim,
dijo:
nos narró al-Awzāʿī; dijo: oí a Yaḥyā decir: pregunté a Abū Salama: “¿Qué parte del Corán descendió antes?”.
Dijo:
“{يَـٰٓأَيُّهَا ٱلۡمُدَّثِّرُ}”.
Dije: “¿O {أقرأ}?”.
Dijo:
Pregunté a Ŷābir ibn ʿAbd Allāh: “¿Qué parte del Corán descendió antes?”.
Dijo:
“{يَـٰٓأَيُّهَا ٱلۡمُدَّثِّرُ}”.
Dije: “¿O {أقرأ}?”.
Dijo Ŷābir: “Os relataré lo que nos relató el Mensajero de Dios صلى الله عليه وسلم”. Dijo:
«Permanecí en retiro en Ḥirāʾ un mes; cuando concluí mi retiro, descendí y me interné en el fondo del valle. Entonces fui llamado; miré delante de mí, detrás de mí, a mi derecha y a mi izquierda, y no vi a nadie. Luego fui llamado; miré y no vi a nadie. Luego fui llamado; levanté la cabeza y he aquí que él estaba sobre el Trono en el aire —es decir, Ŷibrīl صلى الله عليه وسلم—; me sobrevino un temblor intenso. Fui a Ḫadīŷa y dije: “¡Cubridme!”, y me cubrieron; y vertieron sobre mí agua.
Entonces Dios عز وجل hizo descender:
“¡Oh tú, el envuelto! Levántate y advierte. Y a tu Señor engrandece, y tus vestiduras purifica”».
Lo transmitió al-Buḫārī, y en él dijo: «Fui a Ḫadīŷa y dije: “¡Cubridme y verted sobre mí agua fría!”. Me cubrieron y vertieron sobre mí agua fría; entonces descendió:
“¡Oh tú, el envuelto! Levántate y advierte. Y a tu Señor engrandece. Y tus vestiduras purifica. Y la abominación, abandona. Y no des esperando recibir más”».
Ibn al-ʿArabī:
Algunos exégetas han dicho que le ocurrió al Profeta صلى الله عليه وسلم, por parte de ʿUqba
( ibn Rabīʿa
[2])
un asunto; regresó a su casa apesadumbrado, se inquietó y se recostó; y entonces descendió:
“¡Oh tú, el envuelto!”.
Esto es falso.
Dijo al-Qušayrī Abū Naṣr:
Y se ha dicho: le llegó la palabra de los incrédulos de La Meca: “Tú eres un hechicero”; ello le causó congoja y fiebre, y se envolvió en sus ropas. Entonces Dios تعالى dijo:
“Levántate y advierte”,
es decir: no pienses en lo que dicen, y transmíteles el Mensaje.
Y se ha dicho:
Se reunieron Abū Lahab, Abū Sufyān, al-Walīd ibn al-Mughīra, al-Naḍr ibn al-Ḥāriṯ, Umayya ibn Ḫalaf, al-ʿĀṣ ibn Wāʾil y Muṭʿim ibn ʿAdī, y dijeron: “Han llegado las delegaciones de los árabes en los días de la peregrinación, y preguntan por el asunto de Muḥammad; y vosotros discrepáis al informar sobre él: uno dice ‘loco’, otro dice ‘adivino’, otro dice ‘poeta’; y los árabes saben que todo eso no se reúne en un solo hombre. Poned, pues, a Muḥammad un solo nombre en el que os pongáis de acuerdo y por el que los árabes lo llamen”.
Se levantó uno de ellos y dijo:
“Poeta”.
Dijo al-Walīd:
“He oído las palabras de Ibn al-Abrāṣ y de Umayya ibn Abī al-Ṣalt, y nada de lo que dice Muḥammad se asemeja a las palabras de ninguno de los dos”.
Dijeron:
“Adivino”.
Dijo:
“El adivino dice verdad y miente, y Muḥammad jamás ha mentido”.
Se levantó otro y dijo:
“Loco”.
Dijo al-Walīd:
“El loco estrangula a la gente, y Muḥammad jamás ha estrangulado a nadie”.
Al-Walīd se marchó a su casa, y dijeron:
“Al-Walīd ibn al-Mughīra ha apostatado”.
Entró donde él Abū Ŷahl y dijo:
“¿Qué te pasa, Abū ʿAbd Šams? Esta Qurayš está reuniendo para ti algo que te darán; han afirmado que has caído en necesidad y que has apostatado”.
Dijo al-Walīd:
“No tengo necesidad de eso; pero he reflexionado sobre Muḥammad y he dicho: ¿qué es propio del hechicero?”.
Se dijo:
“Separa entre el padre y su hijo, entre el hermano y su hermano, y entre la mujer y su esposo”.
Dije:
“Entonces es un hechicero”.
Esto se difundió entre la gente y clamaron diciendo:
“Muḥammad es un hechicero”.
El Mensajero de Dios صلى الله عليه وسلم regresó a su casa entristecido y se envolvió en una manta; y descendió:
“¡Oh tú, el envuelto!”.
Dijo ʿIkrima:
El sentido de “¡Oh tú, el envuelto!” es: el envuelto en la profecía y en sus cargas.
Ibn al-ʿArabī:
Esto es una metáfora lejana, pues aún no había sido investido con la profecía. Y aun suponiendo que fuese lo primero del Corán, todavía no se habría afianzado en ello, dado que fue lo segundo que descendió.
En ello hay seis cuestiones:
La primera:
Su dicho تعالى:
“¡Oh tú, el envuelto!”,
es decir: ¡oh tú que te has envuelto en tus ropas!, esto es, que te has cubierto con ellas y has dormido. Su forma originaria es al-mutadaṯṯir; se asimiló la tāʾ a la dāl por su proximidad articulatoria. Ubayy recitó:
“al-mutadaṯṯir”,
según el الأصل.
La segunda:
Su dicho تعالى:
“¡Oh tú, el envuelto!”:
hay en ello delicadeza en el خطاب del Generoso hacia el Amado, pues lo llamó por su estado, lo expresó mediante su وصف, y no dijo: “¡Oh Muḥammad!” ni “¡Oh fulano!”, para que percibiera la suavidad y la fineza de su Señor, como ya se mencionó en la sura “al-Muzzammil”.
Y semejante es la palabra del Profeta صلى الله عليه وسلم a ʿAlī cuando durmió en la mezquita:
«Levántate, Abā Turāb».
Había salido enojado con Fāṭima رضي الله عنها, se le cayó su manto y le alcanzó el polvo; lo transmitió Muslim.
Y semejante es su dicho —la oración y la paz sean con él— a Ḥuḏayfa la noche de al-Ḫandaq:
«Levántate, oh dormilón».
Y ya se ha mencionado.