El Desengaño
التغابن At-TaghabunVersículo (Español)
[64:2] Él es Quien los ha creado. Entre ustedes hay quienes rechazan el Mensaje y quienes creen en él. Dios sabe bien cuanto hacen.
Tafsir de Al-Qurtubi
{هُوَ ٱلَّذِي خَلَقَكُمۡ فَمِنكُمۡ كَافِرٞ وَمِنكُم مُّؤۡمِنٞۚ وَٱللَّهُ بِمَا تَعۡمَلُونَ بَصِيرٌ} (2)
Dijo Ibn ʿAbbās:
Ciertamente, Dios creó a los hijos de Adán como creyente y como incrédulo, y los hará volver el Día de la Resurrección como creyente y como incrédulo.
Y transmitió Abū Saʿīd al-Judrī, quien dijo:
El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— nos dirigió un sermón al atardecer y mencionó algo de lo que acontecerá, y dijo:
«La gente nace en diversas categorías. Nace el hombre creyente, vive creyente y muere creyente. Y nace el hombre incrédulo, vive incrédulo y muere incrédulo. Y nace el hombre creyente, vive creyente y muere incrédulo. Y nace el hombre incrédulo, vive incrédulo y muere creyente».
Y dijo Ibn Masʿūd:
Dijo el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—:
«Dios creó a Faraón en el vientre de su madre como incrédulo, y creó a Juan hijo de Zacarías en el vientre de su madre como creyente».
Y en el Ṣaḥīḥ, en el ḥadiz de Ibn Masʿūd:
«Y, ciertamente, alguno de vosotros obra con la obra de la gente del Paraíso hasta que no queda entre él y él sino un codo o un braza, y entonces le precede lo escrito, y obra con la obra de la gente del Fuego y entra en él. Y, ciertamente, alguno de vosotros obra con la obra de la gente del Fuego hasta que no queda entre él y él sino un codo o un braza, y entonces le precede lo escrito, y obra con la obra de la gente del Paraíso y entra en él».
Lo transmitieron al-Bujārī y al-Tirmiḏī, y en él no se menciona la “braza”.
Y en el Ṣaḥīḥ de Muslim, de Sahl b. Saʿd al-Sāʿidī, que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo:
«Ciertamente, el hombre realiza la obra de la gente del Paraíso según lo que parece a la gente, y él es de la gente del Fuego. Y ciertamente, el hombre realiza la obra de la gente del Fuego según lo que parece a la gente, y él es de la gente del Paraíso».
Dijeron nuestros sabios:
El sentido es la vinculación del conocimiento eterno a todo lo conocido; así acontece lo que Él supo, quiso y decretó. Pues puede querer la fe de una persona en todas las circunstancias, y puede quererla hasta un tiempo determinado. Y lo mismo respecto de la incredulidad.
Y se dijo que en el discurso hay una elipsis:
«De vosotros hay creyente, y de vosotros hay incrédulo, y de vosotros hay perverso», y se omitió por lo que en el discurso indica ello; así lo dijo al-Ḥasan.
Y otros dijeron:
No hay elipsis en ello, porque el propósito es mencionar los dos extremos.
Y un grupo de gente de conocimiento dijo:
Dios creó a las criaturas, luego ellas fueron incrédulas y creyentes.
Dijeron:
Y la frase queda completa en: «Él es Quien os creó».
Luego los describió y dijo: «De vosotros hay incrédulo y de vosotros hay creyente», como Su dicho —Exaltado sea—:
«Y Dios creó toda bestia de agua; y de ellas hay quien se arrastra sobre su vientre
[15038]»
[La Luz: 45], la aleya.
Dijeron:
Dios los creó; y el andar es acto de ellos. Y lo escogió al-Ḥusayn b. al-Faḍl, quien dijo:
Si los hubiera creado como creyentes e incrédulos, no los habría descrito por su acto en Su dicho: «De vosotros hay incrédulo y de vosotros hay creyente».
Y argumentaron con su dicho —sobre él la oración y la paz—:
«Todo recién nacido nace sobre la fitra; luego sus padres lo hacen judío, o cristiano, o mago».
El ḥadiz. Ya pasó en «Los Bizantinos» de manera exhaustiva
[15039]
Dijo al-Ḍaḥḥāk:
«De vosotros hay incrédulo en secreto, creyente en público», como el hipócrita; y «de vosotros hay creyente en secreto, incrédulo en público», como ʿAmmār y los suyos.
Y dijo ʿAṭāʾ b. Abī Rabāḥ:
«De vosotros hay incrédulo en Dios, creyente en los astros; y de vosotros hay creyente en Dios, incrédulo en los astros», es decir, en lo relativo a los anwaʾ.
Y dijo al-Zaǧǧāǧ —y es la mejor de las opiniones, y la que sostienen los imames y la mayoría de la comunidad—:
Dios creó al incrédulo, y su incredulidad es un acto suyo y una adquisición suya, aun cuando Dios es el Creador de la incredulidad. Y creó al creyente, y su fe es un acto suyo y una adquisición suya, aun cuando Dios es el Creador de la fe. Y el incrédulo cae en la incredulidad y elige la incredulidad después de que Dios lo ha creado; porque Dios —Altísimo— decretó eso para él y lo supo de él. Y no es lícito que exista, de cada uno de los dos, algo distinto de lo que decretó para él y supo de él; porque la existencia de lo contrario a lo decretado sería impotencia, y la existencia de lo contrario a lo sabido sería ignorancia, y ninguna de las dos conviene a Dios —Altísimo—. En esto hay salvaguarda frente al yabr y al qadar,
como dijo el poeta:
Oh tú que miras en la religión, ¿qué es el asunto? *** No se afirmó un decreto, ni tampoco una coacción.
Y dijo Sīlān:
Llegó un beduino a Basora y se le dijo: «¿Qué dices acerca del qadar?»
Respondió:
«Es un asunto en el que las conjeturas se han excedido, y en el que discreparon los discrepantes; por tanto, lo obligatorio es remitir lo que se nos hace confuso de su juicio a lo que precedió de Su conocimiento».
[15038]
:Véase t. 12, p. 290.
[15039]
:Véase t. 14, p. 24.