Los Rebaños
الأنعام Al-An'amVersículo (Español)
[6:7] Y aunque te hubiera hecho descender un libro escrito en un pergamino y lo hubieran podido palpar con sus manos, los que se niegan a creer habrían dicho: "Esto no es más que hechicería".
Tafsir de Al-Qurtubi
{Y si hubiéramos hecho descender sobre ti un Libro en un pergamino, y lo hubieran palpado con sus manos, ciertamente los que han negado habrían dicho: «Esto no es sino magia evidente»} (7)
Palabra del Altísimo:
«Y si hubiéramos hecho descender sobre ti un Libro en un pergamino».
La aleya.
El sentido es:
Y si hubiéramos hecho descender, ¡oh Muhammad!, ante su vista —tal como pretendieron y solicitaron— una palabra escrita,
«en un pergamino».
Y de Ibn ‘Abbās: un libro suspendido entre el cielo y la tierra.
Esto te aclara que el “hacer descender” es de dos maneras:
Una de ellas: con el sentido de “hizo descender sobre ti el Libro”, es decir, el descenso del ángel con él.
Y la otra:
Y si hubiéramos hecho descender un libro en un pergamino, que Dios sostendría entre el cielo y la tierra.
Y dijo: «hicimos descender», como hipérbole por la prolongada permanencia del libro entre el cielo y la tierra. Y “el libro” es un nombre de acción con el sentido de “la escritura”; así aclaró que la escritura está en un pergamino, pues no es concebible escritura sino [6251] en un pergamino, es decir, en una hoja; y el qirṭās es la hoja.
Y se dice: qurṭās (con ḍamma), y “qarṭasa” fulano cuando arrojó y acertó a la hoja adherida al blanco.
«y lo hubieran palpado con sus manos».
Es decir, lo habrían contemplado y tocado con la mano, como propusieron, y habrían extremado su examen y su volteo, palpándolo con sus manos, para que se elevara toda duda y se disipara de ellos toda ambigüedad; aun así, se obstinarían en ello y perseverarían en [6252] su incredulidad, y dirían: “magia evidente”; es decir: “solo se nos han embriagado las miradas y se nos ha hechizado”.
Y esta aleya es respuesta a su dicho: «hasta que hagas descender sobre nosotros un libro que leamos» [6253][al-Isrā’: 93].
Así, Dios informó —por lo que ya había precedido en Su ciencia— que, si descendiera, lo desmentirían.
Dijo al-Kalbī: fue revelada acerca de al-Naḍr b. al-Ḥārith, ‘Abd Allāh b. Abī Umayya y Nawfal b. Juwaylid. Dijeron: «No creeremos en ti hasta que hagas brotar para nosotros de la tierra una fuente» [6254][al-Isrā’: 90], la aleya.
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