Los Rebaños
الأنعام Al-An'amVersículo (Español)
[6:50] Diles: "No les digo que poseo los tesoros de Dios ni que conozco lo oculto, ni tampoco afirmo ser un ángel, solo sigo lo que me fue revelado". Diles: "¿Acaso pueden equipararse el ciego y el vidente? ¿Acaso no van a reflexionar?"
Tafsir de Al-Qurtubi
{Di: No os digo que poseo los tesoros de Allah, ni conozco lo oculto, ni os digo que soy un ángel. No sigo sino lo que me es revelado. Di: ¿Acaso se igualan el ciego y el vidente? ¿Es que no reflexionáis?} (50)
Su dicho —Exaltado sea—:
«Di: No os digo que poseo los tesoros de Allah».
Esto es respuesta a su dicho:
«¿Por qué no se le ha hecho descender un signo de parte de su Señor?»
[Al-An‘ām: 37].
El sentido es: no están en mi poder los tesoros de Su potestad para que haga descender lo que habéis propuesto de signos; ni conozco lo oculto para informaros de ello. Y la “alacena/depósito” (jazāna) es aquello en lo que se guarda una cosa; de ello procede el hadiz:
(En verdad, no hacen sino almacenar para ellos las ubres de sus ganados sus alimentos: ¿acaso le agradaría a alguno de vosotros que se viniera a su abrevadero y se quebrase su alacena?).
Y los tesoros de Allah son Sus posibilidades decretadas; es decir, no poseo la facultad de hacer todo lo que queréis de lo que proponéis [6365]
«Ni conozco lo oculto», asimismo.
«Ni os digo que soy un ángel».
Y la gente suponía que los ángeles son superiores; es decir, no soy un ángel para contemplar de los asuntos de Allah lo que los seres humanos no contemplan. Y con esto argumentaron quienes sostienen que los ángeles son superiores a los profetas. Ya ha pasado en «Al-Baqara» [6366] el tratamiento de ello; considérese allí.
Su dicho —Exaltado sea—:
«No sigo sino lo que me es revelado».
Su sentido aparente es que no decide asunto alguno sino cuando hay en ello revelación. Y lo correcto es que a los profetas les es lícito el iŷtihād, y la analogía (qiyās) sobre lo explicitado por el texto; y la analogía es una de las pruebas de la Ley. Vendrá la exposición de esto en «Al-A‘rāf» [6367], y la licitud del iŷtihād de los profetas en (Al-Anbiyā’) [6368], si Allah —Exaltado sea— quiere.
Su dicho —Exaltado sea—:
«Di: ¿Acaso se igualan el ciego y el vidente?».
Es decir: el incrédulo y el creyente, según Muŷāhid y otros [6369]
Y se ha dicho: el ignorante y el sabio.
«¿Es que no reflexionáis?»; que no se igualan.
[6365]: de ب y ج y ع.
[6366]: véase t. 1, p. 289 y p. 184.
[6367]: véase t. 7, p. 171.
[6368]: véase t. 11, p. 309.
[6369]: de ب, ج, ك, ع.