6

Los Rebaños

الأنعام Al-An'am
Aya 145

Versículo (Español)

[6:145] Di: "No encuentro en lo que me ha sido revelado otra cosa que se prohíba comer excepto la carne del animal muerto por causa natural, la sangre derramada, la carne de cerdo porque es una inmundicia, y lo que haya sido ofrendado invocando otro nombre que no sea el de Dios, porque es un pecado. Pero quien [en caso de extrema necesidad] se vea forzado [a ingerir algo de lo vedado] sin intención de pecar o excederse, debe saber que tu Señor es Absolvedor, Misericordioso".

Tafsir de Al-Qurtubi

{Di: No encuentro, en lo que me ha sido revelado, nada prohibido para quien se alimente de ello, salvo que sea carroña, o sangre derramada, o carne de cerdo —pues ciertamente es inmundicia—, o una perversidad sobre la que se haya invocado otro que Allah. Y quien se vea forzado, sin ánimo de transgresión ni de excederse, entonces tu Señor es Perdonador, Misericordioso} (145) Dice el Altísimo: «Di: No encuentro, en lo que me ha sido revelado, nada prohibido». Allah —Glorificado y Exaltado sea— informó en esta aleya acerca de lo que ha prohibido. El sentido es: ¡Oh Muhammad! No encuentro, en lo que me ha sido revelado, nada prohibido salvo estas cosas, no aquello que vosotros prohibís por vuestro capricho. La aleya es mequí. En la Ley, en aquel tiempo, no había nada prohibido aparte de estas cosas; luego descendió en Medina la sura «Al-Mā’ida», y se añadieron a las prohibiciones la estrangulada y la golpeada [6819] y la despeñada y la corneada y el vino y otras cosas. Y el Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le conceda paz— prohibió en Medina comer todo animal fiero provisto de colmillo y toda ave provista de garra. Los sabios han discrepado acerca del estatuto de esta aleya y su interpretación, según varias opiniones: La primera: lo que ya indicamos: que esta aleya es mequí, y que todo lo que el Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le conceda paz— prohibió, o lo que vino en el Libro unido a ella, constituye un incremento de norma por parte de Allah —Glorificado y Exaltado sea— en la lengua de Su Profeta —sobre él la paz—. En esto está la mayoría de la gente de ciencia entre los teóricos, los juristas y los transmisores. Su análogo es la prohibición de casar [6821] a una mujer con su tía paterna o con su tía materna, pese a Su dicho: «Y se os ha hecho lícito lo que está más allá de eso» [6822][An-Nisā’: 24]; y como su fallo de admitir el juramento junto con un testigo, pese a Su dicho: «Y si no son dos varones, entonces un varón y dos mujeres» [6823][Al-Baqara: 282]. Ya se ha mencionado. Y se ha dicho: que está abrogada por su dicho —sobre él la paz—: «Es ilícito comer todo animal fiero provisto de colmillo». Lo transmitió Mālik, y es un hadiz auténtico. Y se ha dicho: que la aleya es concluyente (muḥkama) y que no hay ilícito sino lo que contiene; es una opinión transmitida de Ibn ‘Abbās, Ibn ‘Umar y ‘Ā’iša, y también se ha transmitido de ellos lo contrario. Dijo Mālik: no hay ilícito manifiesto sino lo mencionado en esta aleya. Dijo Ibn Juwayz Mandād: esta aleya incluye la licitud de toda cosa, de los animales y de otros, salvo lo exceptuado en la aleya: la carroña, la sangre derramada y la carne de cerdo. Por ello dijimos: que las carnes de las fieras y del resto de los animales —salvo el ser humano y el cerdo— son lícitas. Dijo Al-Kiyā At-Ṭabarī: sobre ella edificó Aš-Šāfi‘ī la licitud de todo aquello sobre lo que no hay texto, tomando esta aleya como base, salvo lo que indique la prueba. Y se ha dicho: que la aleya es respuesta a quien preguntó por algo en particular, y la respuesta vino específica. Este es el madhhab de Aš-Šāfi‘ī. Aš-Šāfi‘ī transmitió de Sa‘īd ibn Jubayr que dijo: en esta aleya hay cosas sobre las que preguntaron al Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le conceda paz—, y él les respondió acerca de las prohibiciones de esas cosas. Y se ha dicho: «No encuentro, en lo que me ha sido revelado», es decir, en este estado: el estado de la revelación y el momento de su descenso; y luego no se excluye que sobrevenga una revelación posterior que prohíba otras cosas. Ibn Al-‘Arabī sostuvo que esta aleya es mediní, siendo [6824] mequí según la opinión de la mayoría; descendió al Profeta —Allah lo bendiga y le conceda paz— el día en que le fue revelado: «Hoy os he perfeccionado vuestra religión» [6825][Al-Mā’ida: 3]. Y no descendió después de ella nada abrogante, por lo que es concluyente; así, no hay ilícito sino lo que contiene; y a ello me inclino.

Dije: esto es algo que no he visto que otro haya dicho. Abū ‘Umar ibn ‘Abd Al-Barr mencionó el consenso en que la sura «Al-An‘ām» es mequí, salvo Su dicho: «Di: Venid, recitaré lo que vuestro Señor os ha prohibido» [Al-An‘ām: 151], las tres aleyas; y, después de ello, descendió mucho Corán y numerosas sunan. Descendió la prohibición del vino en Medina, en «Al-Mā’ida». Y acordaron que su prohibición —sobre él la paz— de comer todo animal fiero provisto de colmillo fue únicamente en Medina. Dijo Ismā‘īl ibn Isḥāq: todo esto indica que fue un asunto ocurrido en Medina, después del descenso de Su dicho: «Di: No encuentro, en lo que me ha sido revelado, nada prohibido», porque eso es mequí.

Dije: este es el núcleo de la discrepancia entre los sabios. Un grupo se apartó del sentido aparente de los hadices transmitidos sobre la prohibición de comer todo animal fiero provisto de colmillo, porque son posteriores a ella y el carácter restrictivo en ella es evidente; por tanto, atenerse a ella es más prioritario, pues o bien abroga lo anterior o bien prevalece sobre esos hadices. En cuanto a quienes sostienen la prohibición, les resultó claro y se les confirmó que la sura «Al-An‘ām» es mequí, descendida antes de la hégira, y que esta aleya pretendía refutar a la ignorancia preislámica en su prohibición de la baḥīra, la sā’iba, la waṣīla y el ḥāmī; luego, después de eso, se prohibieron muchas cosas, como los asnos domésticos, las carnes de las mulas y otras, y todo animal fiero provisto de colmillo y toda ave provista de garra. Dijo Abū ‘Umar: se sigue, según la opinión de quien dice «no hay ilícito sino lo que contiene», que no sería ilícito lo sobre lo que no se menciona el nombre de Allah deliberadamente, y que se haría lícito el vino, cuya prohibición es sostenida por la comunidad de los musulmanes. Y en el consenso de los musulmanes sobre la prohibición del vino de uva hay una prueba clara de que el Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le conceda paz— encontró, en lo que le fue revelado, algo prohibido distinto de lo que hay en la sura «Al-An‘ām», de aquello [6826] que descendió después de ella del Corán. La transmisión de Mālik acerca de las carnes de las fieras, los asnos y las mulas difiere: una vez dijo [6827]: son ilícitas, por lo que se ha transmitido de su prohibición —sobre él la paz—; y este es el dicho correcto, conforme a lo que hay en el Muwaṭṭa’. Y otra vez dijo: son reprobables (makrūh), y esto es lo aparente de la Mudawwana, por el sentido aparente de la aleya y por lo transmitido de Ibn ‘Abbās, Ibn ‘Umar y ‘Ā’iša acerca de su licitud; y es la opinión de Al-Awzā‘ī. Al-Bujārī transmitió, por la vía de ‘Amr ibn Dīnār, que dijo: dije a Jābir ibn Zayd: ellos afirman que el Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le conceda paz— prohibió las carnes de los asnos domésticos. Dijo: ciertamente solía decir eso entre nosotros en Basora Al-Ḥakam ibn ‘Amr Al-Ġifārī; pero el mar, Ibn ‘Abbās, lo rechazó, y recitó: «Di: No encuentro, en lo que me ha sido revelado, nada prohibido». Y se transmitió de Ibn ‘Umar que fue preguntado por las carnes de las fieras y dijo: no hay inconveniente en ellas. Se le dijo: el hadiz de Abū Ṯa‘labah Al-Jušanī [6828] Dijo: no abandonaremos el Libro de Allah, nuestro Señor, por el hadiz [6829] de un beduino que se orina sobre sus propias piernas. Y se preguntó a Aš-Ša‘bī por la carne del elefante y del león, y recitó esta aleya. Y dijo Al-Qāsim: ‘Ā’iša solía decir, cuando oyó a la gente decir: «se ha prohibido todo animal fiero provisto de colmillo»: eso es lícito; y recitaba esta aleya: «Di: No encuentro, en lo que me ha sido revelado, nada prohibido». Luego decía: ciertamente, la olla puede tener su agua amarilla como la sangre, y el Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le conceda paz— la ve y no la prohíbe.

Lo correcto en este capítulo es lo que comenzamos mencionando: que lo que vino de prohibiciones después de la aleya se le une y se le coordina. El cadí Abū Bakr ibn Al-‘Arabī aludió a ello en su Qabas, en contra de lo que mencionó en sus Aḥkām. Dijo: se transmitió de Ibn ‘Abbās que esta aleya es de lo último que descendió. Entonces los bagdadíes de nuestros compañeros dijeron: todo lo demás es lícito, pero se reprueba comer fieras. Y, según los juristas de las regiones —entre ellos Mālik, Aš-Šāfi‘ī, Abū Ḥanīfa y ‘Abd Al-Malik—, comer todo animal fiero provisto de colmillo es ilícito. Y no es imposible que sobrevenga un incremento después de Su dicho: «Di: No encuentro, en lo que me ha sido revelado, nada prohibido», por lo que llegue de prueba al respecto; como dijo el Profeta —Allah lo bendiga y le conceda paz—: «No es lícita la sangre de un musulmán sino por una de tres», y mencionó la incredulidad, el adulterio y el homicidio. Luego dijeron nuestros sabios: las causas del homicidio son diez, por lo que ha venido en las pruebas; pues el Profeta —Allah lo bendiga y le conceda paz— solo informa de lo que le ha llegado del Conocedor, el Altísimo, y Él borra lo que quiere y confirma, abroga y adelanta. Se ha confirmado del Profeta —Allah lo bendiga y le conceda paz— que dijo: «Es ilícito comer todo animal fiero provisto de colmillo». Y se ha transmitido que prohibió comer todo animal fiero provisto de colmillo y toda ave provista de garra. Muslim transmitió de Ma‘n, de Mālik: «Se prohibió comer toda ave provista de garra». Lo primero es más auténtico; y la prohibición de todo animal fiero provisto de colmillo es el texto explícito del madhhab, y así tituló Mālik en el Muwaṭṭa’ cuando dijo: Prohibición de comer todo animal fiero provisto de colmillo. Luego mencionó el hadiz y lo siguió diciendo: «Y esto es lo que se practica entre nosotros». Informó así de que la práctica se mantiene conforme al relato. Dijo Al-Qušayrī: el dicho de Mālik «esta aleya es de lo último que descendió» no nos impide [6830] decir: se confirmó la prohibición de algunas de estas cosas después de esta aleya. Allah ha hecho lícitas las cosas buenas y ha prohibido las impuras; y el Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le conceda paz— prohibió comer todo animal fiero provisto de colmillo y comer toda ave provista de garra; y prohibió las carnes de los asnos domésticos el año de Jaybar. Y lo que indica la corrección de esta interpretación es el consenso sobre la prohibición de los excrementos, la orina, los insectos repugnantes y los asnos, cosas que no se mencionan en esta aleya.

La segunda: Su dicho —Altísimo sea—: «prohibido». Dijo Ibn ‘Aṭiyya: el término «prohibición», cuando aparece en la lengua del Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le conceda paz—, es apto para llevar la cosa mencionada al extremo de la interdicción y la prohibición; y también es apto, según la lengua, para quedarse por debajo del extremo, en el ámbito de la reprobación y similares. Así, aquello a lo que se une un indicio de aceptación por parte de los Compañeros intérpretes, y sobre lo cual todos ellos concuerdan sin que se perturben las expresiones de los hadices, debe, por la Ley, ser una prohibición que ha alcanzado el extremo de la interdicción y la prohibición, y se equipara al cerdo, la carroña y la sangre; esta es la cualidad de la prohibición del vino. Y aquello a lo que se une el indicio de la perturbación de las expresiones de los hadices, y sobre lo cual discreparon los imames pese a conocer los hadices, como su dicho —sobre él la paz—: «Es ilícito comer todo animal fiero provisto de colmillo». Se transmitió la prohibición del Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le conceda paz— de comer todo animal fiero provisto de colmillo; luego discreparon los Compañeros y quienes vinieron después acerca de su ilicitud. Por estas consideraciones, es lícito para quien examina llevar el término «prohibición» al impedimento que es reprobación y similares. Y aquello a lo que se une el indicio de la interpretación, como su prohibición —sobre él la paz— de las carnes de los asnos domésticos: algunos de los Compañeros presentes lo interpretaron como por ser impuro; otros lo interpretaron como para que no se agotara la bestia de carga de la gente; y otros lo interpretaron como prohibición pura. Se estableció en la comunidad la discrepancia sobre la ilicitud de su carne; por tanto, es lícito para el sabio que examina llevar el término «prohibición» al impedimento que es reprobación y similares, según su iŷtihād y su analogía [6832]

Dije: este es un buen planteamiento en este capítulo y en la causa de la discrepancia, conforme a lo ya expuesto. Y se ha dicho: el asno no se come porque manifestó su esencia vil cuando montó a un macho y practicó la sodomía; por ello fue llamado «inmundicia». Dijo Muḥammad ibn Sīrīn: no hay ninguna bestia que haga la acción del pueblo de Lot sino el cerdo y el asno. Lo mencionó At-Tirmiḏī en Nawādir al-Uṣūl.

La tercera: ‘Amr ibn Dīnār transmitió de Abū Aš-Ša‘ṯā’ de Ibn ‘Abbās, que dijo: la gente de la ignorancia preislámica comía unas cosas y dejaba otras; entonces Allah envió a Su Profeta —sobre él la paz—, hizo descender Su Libro, declaró lícito lo lícito y prohibió lo ilícito. Lo que Él hizo lícito es lícito; lo que Él prohibió es ilícito; y aquello sobre lo que guardó silencio es indulgencia. Y recitó esta aleya: «Di: No encuentro…», la aleya. Es decir: lo cuyo carácter ilícito no se ha aclarado es permitido, según el sentido aparente de esta aleya. Az-Zuhrī transmitió de ‘Ubayd Allāh ibn ‘Abd Allāh ibn ‘Abbās que recitó: «Di: No encuentro, en lo que me ha sido revelado, nada prohibido». Dijo: de la carroña solo se prohibió comerla, lo que se come de ella, que es la carne; en cuanto a la piel, el hueso, la lana y el pelo, son lícitos. Abū Dāwūd transmitió de Milqām ibn Talb, de su padre, que dijo: acompañé al Profeta —Allah lo bendiga y le conceda paz— y no le oí prohibir ningún insecto de la tierra. «Insecto»: las pequeñas criaturas de la tierra, como los jerbos, los lagartos del desierto y los erizos, y similares. Dijo el poeta:

«Comimos los rubā, ¡oh madre de ‘Amr!, y quien sea *** forastero entre vosotros, que coma insectos»

Es decir: lo que se arrastra y se mueve. Y rubā es plural de rubya, que es el ratón. Dijo Al-Jaṭṭābī: en su dicho «no le oí prohibirlos» no hay prueba de que sean lícitos, pues cabe que otro sí lo haya oído. La gente ha discrepado sobre el jerbo, el wabr [6834](plural: wibār) y similares de los insectos: ‘Urwa, ‘Aṭā’, Aš-Šāfi‘ī y Abū Ṯawr concedieron licencia respecto del jerbo. Dijo Aš-Šāfi‘ī: no hay inconveniente en el wabr. Lo reprobó Ibn Sīrīn, Al-Ḥakam, Ḥammād y la gente de la opinión. La gente de la opinión reprobó el erizo. Se preguntó a Mālik ibn Anas y dijo: no lo sé. Abū ‘Amr transmitió: Mālik dijo: no hay inconveniente en comer erizo. Abū Ṯawr no veía inconveniente en ello, y lo transmitió de Aš-Šāfi‘ī. Se preguntó a Ibn ‘Umar y recitó: «Di: No encuentro, en lo que me ha sido revelado, nada prohibido», la aleya. Entonces un anciano que estaba con él dijo: oí a Abū Hurayra decir: fue mencionado ante el Profeta —Allah lo bendiga y le conceda paz— y dijo: «Una cosa vil entre las vilezas». Ibn ‘Umar dijo: si el Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le conceda paz— dijo esto, entonces es como dijo. Lo mencionó Abū Dāwūd. Dijo Mālik: no hay inconveniente en comer el lagarto del desierto, el jerbo y el varano [6835] Y, según él, es lícito comer serpientes si se degüellan ritualmente; y es la opinión de Ibn Abī Laylā y Al-Awzā‘ī. Asimismo, víboras, escorpiones, ratón, lagartija [6836], erizo y rana. Dijo Ibn Al-Qāsim: no hay inconveniente en comer los pequeños animales de la tierra, sus escorpiones y sus gusanos, según la opinión de Mālik; porque dijo: su muerte en el agua no la corrompe. Dijo Mālik: no hay inconveniente en comer crías de abeja, gusano del queso y del dátil y similares. Su prueba es el hadiz de Milqām [6837] ibn Talb, y el dicho de Ibn ‘Abbās y Abū Ad-Dardā’: lo que Allah hizo lícito es lícito, lo que prohibió es ilícito, y aquello sobre lo que guardó silencio es indulgencia. ‘Ā’iša dijo sobre el ratón: no es ilícito, y recitó: «Di: No encuentro, en lo que me ha sido revelado, nada prohibido». Entre los sabios de la gente de Medina hay un grupo que no permite comer nada de los pequeños animales de la tierra y sus alimañas, como serpientes, salamanquesas, ratón y similares. Todo aquello cuya muerte es lícito causar, para estos no es lícito comerlo; y el degüello ritual no surte efecto en ello. Es la opinión de Ibn Šihāb, ‘Urwa, Aš-Šāfi‘ī, Abū Ḥanīfa y sus compañeros, y otros. Según Mālik y sus compañeros, no se come nada de las fieras del desierto en absoluto; ni el gato doméstico ni el salvaje, porque es una fiera. Dijo: no se come la hiena ni el zorro. Y no hay inconveniente en comer todas las aves de presa: el buitre, los buitres leonados, las águilas y otras, tanto las que comen carroña como las que no. Dijo Al-Awzā‘ī: toda ave es lícita, salvo que reprueban el buitre. La prueba de Mālik es que no encontró a nadie de la gente de ciencia que reprobara comer aves de presa, y rechazó el hadiz del Profeta —Allah lo bendiga y le conceda paz—: «que prohibió comer toda ave provista de garra». Se transmitió de Ašhab que dijo: no hay inconveniente en comer elefante si se degüella ritualmente. Es la opinión de Aš-Ša‘bī. Aš-Šāfi‘ī lo prohibió. An-Nu‘mān y sus compañeros reprobaron comer hiena y zorro. Aš-Šāfi‘ī lo permitió, y se transmitió de Sa‘d ibn Abī Waqqāṣ que comía hienas. La prueba de Mālik es la generalidad de la prohibición de comer todo animal fiero provisto de colmillo, sin especificar una fiera entre las fieras. Y el hadiz sobre la hiena, que An-Nasā’ī transmitió acerca de la licitud de comerla, no es de los que se oponen al hadiz de la prohibición, porque es un hadiz en el que se singularizó ‘Abd Ar-Raḥmān ibn Abī ‘Ammār, y no es conocido por transmitir ciencia, ni de aquellos cuya prueba se acepta cuando contradice a quien es más firme que él. Dijo Abū ‘Umar: se ha transmitido la prohibición de comer todo animal fiero provisto de colmillo por vías mutawātir. Lo transmitió un grupo de imames fiables y firmes; y es imposible oponerles algo como el hadiz de Ibn Abī ‘Ammār. Dijo Abū ‘Umar: los musulmanes han consensuado que no es lícito comer mono, por la prohibición del Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le conceda paz— de comerlo; y no es lícito venderlo, porque no hay beneficio en él. Dijo: no conozco a nadie que lo haya permitido comer, salvo lo que ‘Abd Ar-Razzāq mencionó de Ma‘mar, de Ayyūb. Se preguntó a Muŷāhid por comer mono y dijo: no es de los ganados.

Dije: Ibn Al-Munḏir mencionó que dijo: transmitimos de ‘Aṭā’ que fue preguntado por el mono que se mata en el ḥaram, y dijo: lo juzgan dos hombres justos. Dijo: según el madhhab de ‘Aṭā’, sería lícito comer su carne, porque la compensación no es obligatoria para quien mata algo que no es caza. Y en (Baḥr al-Maḏhab) de Ar-Rūyānī, según el madhhab del imām Aš-Šāfi‘ī: Aš-Šāfi‘ī dijo: es lícito vender el mono, porque se le enseña y se obtiene beneficio de él para guardar los enseres. Al-Kašfalī transmitió de Ibn Šurayḥ que es lícito venderlo, porque se obtiene beneficio de él. Se le dijo: ¿y cuál es el modo de beneficiarse de él? Dijo: los niños se alegran con él. Dijo Abū ‘Umar: el perro, el elefante y todo animal provisto de colmillo, para mí, son como el mono. La prueba está en el dicho del Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le conceda paz—, no en el dicho de otro. Y algunos han afirmado que entre los árabes no había quien comiera carne de perro salvo un grupo de Fuqa‘s. Abū Dāwūd transmitió de Ibn ‘Umar que dijo: el Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le conceda paz— prohibió comer la ŷallāla y su leche. En una versión: prohibió, respecto de la ŷallāla de los camellos, montarla o beber de su leche. Dijo Al-Ḥalīmī, Abū ‘Abd Allāh: la ŷallāla es la que come excremento entre las bestias y las gallinas sueltas. El Profeta prohibió su carne. Dijeron los sabios: todo aquello en lo que se manifieste el olor del excremento en su carne o su sabor es ilícito; y lo que no se manifieste es lícito. Dijo Al-Jaṭṭābī: esta es una prohibición de pureza y limpieza; pues, cuando se alimenta de ŷilla —que es el excremento—, se encuentra el hedor de su olor en sus carnes. Esto es cuando ese es su forraje predominante. En cambio, si pasta hierba y come grano, y aun así alcanza algo de excremento, no es ŷallāla; es como las gallinas sueltas y similares de los animales que quizá alcancen algo de ello, pero cuyo alimento y forraje predominante es otro; entonces no se reprueba comerla. Dijeron los partidarios de la opinión, Aš-Šāfi‘ī y Aḥmad: no se come hasta que se la encierre algunos días y se la alimente con otro forraje; cuando su carne sea buena, se come. Se ha transmitido en el hadiz: «que el ganado vacuno se alimenta cuarenta días y luego se come su carne». Ibn ‘Umar encerraba las gallinas tres días y luego las degollaba. Dijo Isḥāq: no hay inconveniente en comerla después de lavar su carne con un buen lavado. Al-Ḥasan no veía inconveniente en comer la carne de la ŷallāla; y asimismo Mālik ibn Anas. De este capítulo es que se prohibió arrojar excremento en la tierra. Se transmitió de algunos que dijeron: solíamos arrendar la tierra del Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le conceda paz— y estipulábamos a quien la arrendaba que no arrojara en ella excremento. Y de Ibn ‘Umar: solía arrendar su tierra y estipulaba que no se abonara con excremento [6838] Y se transmitió que un hombre abonaba su tierra con excremento, y ‘Umar le dijo: tú eres quien alimenta a la gente con lo que sale de ellos. Discreparon sobre comer carne de caballo: Aš-Šāfi‘ī la permitió, y es lo correcto; Mālik la reprobó. En cuanto a la mula, es engendrada entre el asno y el caballo: uno de ellos es comestible o reprobable —que es el caballo—, y el otro es ilícito —que es el asno—; prevaleció el dictamen de la ilicitud, porque cuando licitud e ilicitud se reúnen en una misma entidad, prevalece el dictamen de la ilicitud. Vendrá la exposición de esta cuestión en «An-Naḥl» [6839], si Allah quiere, de modo más exhaustivo que esto. Y vendrá el dictamen sobre la langosta en «Al-A‘rāf» [6840]

La mayoría de los antiguos y los posteriores sostienen la licitud de comer conejo. Se ha transmitido de ‘Abd Allāh ibn ‘Amr ibn Al-‘Āṣ su prohibición. Y de Ibn Abī Laylā, su reprobación. Dijo ‘Abd Allāh ibn ‘Amr: fue traído al Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le conceda paz— mientras yo estaba sentado; no lo comió ni prohibió comerlo. Afirmó que menstrúa. Lo mencionó Abū Dāwūd. An-Nasā’ī transmitió, de forma mursal, de Mūsā ibn Ṭalḥa, que dijo: se trajo al Profeta un conejo que un hombre había asado, y dijo: ¡Mensajero de Allah! He visto en él sangre. El Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le conceda paz— lo dejó y no lo comió, y dijo a quienes estaban con él: «Comed, pues si yo lo deseara, lo comería».

Dije: en esto no hay nada que indique su prohibición; es más bien como su dicho —sobre él la paz—: «No estaba en la tierra de mi pueblo, y me resulta que lo detesto». Muslim transmitió en su Ṣaḥīḥ de Anas ibn Mālik, que dijo: pasamos por Marr Aẓ-Ẓahrān y espantamos [6841] un conejo; fueron tras él y se agotaron [6842] Dijo: corrí hasta alcanzarlo, y se lo llevé a Abū Ṭalḥa; lo degolló y envió su anca y su muslo al Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le conceda paz—. Se lo llevé al Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le conceda paz— y él lo aceptó.

La cuarta: Su dicho —Altísimo sea—: «para quien se alimente de ello». Es decir: un alimento que coma. Se transmitió de Ibn ‘Āmir que recitó «uḥiya» con apertura de la hamza. ‘Alī ibn Abī Ṭālib recitó «yaṭ‘amuhu» con la ṭā’ geminada, queriendo decir yataṭ‘amuhu, y asimiló. ‘Ā’iša y Muḥammad ibn Al-Ḥanafiyya recitaron: «sobre quien se alimente, lo comió», con verbo en pasado. «salvo que sea carroña»: se recitó con yā’ y con tā’; es decir: salvo que la entidad, o el cuerpo, o el alma sea carroña. Y se recitó «yakūn» con yā’ y «maytatu» en nominativo, con el sentido de: ocurra y acontezca como carroña. «derramada» (al-masfūḥ): la que corre y fluye; esa es la prohibida. Lo demás está perdonado. Al-Māwardī transmitió que la sangre no derramada, si es de la que tiene venas y se coagula en ellas, como el hígado y el bazo, es lícita, por su dicho —sobre él la paz—: «Se nos han hecho lícitas dos carroñas y dos sangres», el hadiz. Y si no es de la que tiene venas en las que se coagula, sino que está con la carne, hay dos opiniones sobre su prohibición: una, que es ilícita, porque es parte de la derramada o algo de ella; y solo se mencionó la derramada para exceptuar de ella el hígado y el bazo. La segunda, que no es ilícita, por haberse restringido la prohibición a la derramada.

Dije: y esto es lo correcto. Dijo ‘Imrān ibn Ḥudayr: pregunté a Abū Maŷlaz sobre lo que se mancha de sangre en la carne, y sobre la olla a la que sube el enrojecimiento de la sangre; dijo: no hay inconveniente en ello; Allah solo prohibió la derramada. ‘Ā’iša y otros dijeron algo semejante, y sobre ello hay consenso de los sabios. Dijo ‘Ikrima: de no ser por esta aleya, los musulmanes no venderían de las venas lo que los judíos buscan. Dijo Ibrāhīm An-Naja‘ī: no hay inconveniente en la sangre en una vena o en el cerebro. Esto ya se ha mencionado, y el dictamen del forzado en «Al-Baqara» [6843] Y Allah sabe más [6844]

Notas y Referencias

[6819] La golpeada: la oveja apaleada hasta morir sin haber sido degollada ritualmente. Y la despeñada: la que cae de una montaña, o se precipita en un pozo, o cae desde un lugar elevado y muere.

[6820] De ‘A.

[6821] Es decir, su prohibición.

[6822] Véase t. 5, p. 124.

[6823] Véase t. 3, p. 391.

[6824] De K.

[6825] Véase t. 6, p. 47.

[6826] En K: «fīmā».

[6827] De K.

[6828] Hadiz de Abū Tha‘labah: que transmitió que el Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le conceda paz— dijo: «Es ilícito comer todo animal fiero provisto de colmillo».

[6829] En ŷ, y, w, K y b: «liqawn».

[6830] En K: «más bien decimos: se confirmó… etc.».

[6831] De K.

[6832] De K.

[6833] En K: «ad-dubā». Quizá el dicho del autor: «lo que se arrastra y se mueve» indique esto; pero en el verso: «ar-rubā», como en el resto de los testimonios y en Lisān y Tāj; y en ambos: «forastero en tierra».

[6834] El wabr (con sukūn): animalillo del tamaño del gato, grisáceo o blanco, de las bestias del desierto; de ojos hermosos, muy tímido; habita en el fondo de los valles.

[6835] El varano: animal con la forma del lagarto del desierto, salvo que es mayor; se encuentra en arenas y desiertos.

[6836] La lagartija: animalillo como un gran geco.

[6837] En At-Tahḏīb: «Ibn At-Talb».

[6838] «Abonar la tierra» (del paradigma naṣara): arreglarla con estiércol; es el fertilizante. En b y K: «tadnas».

[6839] Véase t. 10, p. 73 y ss.

[6840] Véase p. 268 y ss. de este volumen.

[6841] Dijo An-Nawawī: el sentido de «istanfajnā» es: hicimos salir y espantamos. Y Marr Aẓ-Ẓahrān (con fatḥa en la mīm y en la ẓā’): lugar cercano a La Meca.

[6842] «Se agotaron»: es decir, se cansaron y fueron incapaces de atraparlo.

[6843] Véase t. 2, p. 216 y ss.

[6844] En ŷ. Y en z: «lo recita».