El Acontecimiento
الواقعة Al-Waqi'ahVersículo (Español)
[56:79] que solo pueden tocar los purificados.
Tafsir de Al-Qurtubi
{لَّا يَمَسُّهُۥٓ إِلَّا ٱلۡمُطَهَّرُونَ} (79)
La quinta—
Su dicho —Exaltado sea—:
«No lo toca sino los purificados».
Se discrepó acerca del sentido de «no lo toca»: si es literal en cuanto al tocar con el miembro, o si es un sentido figurado. Asimismo se discrepó acerca de «los purificados»: ¿quiénes son?
Anas, Sa‘īd e Ibn Ŷubayr dijeron: nadie toca ese Libro sino los purificados de los pecados, y ellos son los ángeles.
Y así dijeron Abū al-‘Āliya e Ibn Zayd: son aquellos que han sido purificados de los pecados, como los mensajeros de entre los ángeles y los mensajeros de entre los hijos de Adán; pues Ŷibrīl, que desciende con él, es purificado, y los mensajeros a quienes les llega eso son purificados.
Al-Kalbī dijo: son los nobles escribas, los piadosos. Todo esto es, en realidad, una sola opinión, y es semejante a lo que escogió Mālik, cuando dijo: lo mejor que he oído acerca de Su dicho «no lo toca sino los purificados» es que está a la manera de la aleya que hay en «‘Abasa wa-tawallā» [‘Abasa: 1]: «Quien quiera, lo recordará. En hojas ennoblecidas, elevadas, purificadas, en manos de escribas, nobles, piadosos [14674]» [‘Abasa: 13]. Quiere decir que los purificados son los ángeles, a quienes se describió con la pureza en la sura «‘Abasa».
Y se dijo: el sentido de «no lo toca» es: no desciende con él «sino los purificados», es decir, los mensajeros de entre los ángeles hacia los mensajeros de entre los profetas.
Y se dijo: nadie toca la Tabla Preservada, que es el Libro oculto, sino los ángeles purificados.
Y se dijo: Isrāfīl es el encargado de ello; lo transmitió al-Qušayrī.
Ibn al-‘Arabī dijo: esto es falso, porque los ángeles no lo alcanzan en ningún momento ni llegan a él en modo alguno; y si eso fuese lo pretendido, no habría lugar para la excepción en él.
En cuanto a quien dijo que se trata de lo que está en manos de los ángeles en las hojas, es una opinión posible, y es la elección de Mālik.
Y se dijo: lo que se pretende por «el Libro» es el muṣḥaf que está en nuestras manos, y esto es lo más evidente.
Mālik y otros han transmitido que la carta de ‘Amr ibn Ḥazm, que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— le escribió, y su copia, decía: «De Muḥammad, el Profeta, a Šuraḥbīl ibn ‘Abd Kulāl, y al-Ḥāriṯ ibn ‘Abd Kulāl, y a Nu‘aym ibn ‘Abd Kulāl, qayl de Ḏī Ra‘īn, y de Mu‘āfir y Hamdān. Y después…». Y en su carta figuraba: que no toque el Corán sino quien esté puro.
Ibn ‘Umar dijo: el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «No toques el Corán sino estando tú puro».
Y la hermana de ‘Umar le dijo a ‘Umar, cuando éste abrazó el islam, habiendo entrado él donde ella estaba y pidiendo la hoja: «No lo toca sino los purificados». Entonces se levantó, se lavó por baño mayor y abrazó el islam. Esto ya se mencionó al comienzo de la sura «Ṭā Hā [14675]».
Conforme a este sentido, Qatāda y otros dijeron: «No lo toca sino los purificados» de las impurezas rituales y las inmundicias.
Al-Kalbī dijo: del politeísmo.
Al-Rabī‘ ibn Anas dijo: de los pecados y las faltas.
Y se dijo: el sentido de «no lo toca» es: no lo recita «sino los purificados», es decir, sino los monoteístas; lo dijo Muḥammad ibn Fuḍayl y ‘Abda.
‘Ikrima dijo: Ibn ‘Abbās prohibía que se permitiera a nadie de judíos y cristianos leer el Corán. Y al-Farrā’ dijo: no halla su sabor, ni su provecho, ni su bendición sino los purificados, es decir, los creyentes en el Corán.
Ibn al-‘Arabī dijo: y ésta es la elección de al-Buḫārī. El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Ha gustado el sabor de la fe quien se complace con Dios como Señor, con el islam como religión y con Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz— como profeta».
Al-Ḥusayn ibn al-Faḍl dijo: nadie conoce su exégesis y su interpretación sino aquel a quien Dios ha purificado del politeísmo y la hipocresía.
Abū Bakr al-Warrāq dijo: no se concede el éxito para obrar conforme a él sino a los bienaventurados.
Y se dijo: el sentido es que nadie toca su recompensa sino los creyentes. Y lo transmitió Mu‘āḏ del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—.
Luego se dijo: el sentido aparente de la aleya es una información acerca de la ley, es decir: no lo toca sino los purificados legalmente; y si se hallase lo contrario, eso no sería la ley. Ésta es la elección del cadí Abū Bakr ibn al-‘Arabī. Y refutó que su formulación sea la de una noticia mientras su sentido sea el de una orden. Este sentido ya se mencionó en la sura «al-Baqara [14676]».
Al-Mahdawī dijo: es posible que sea una orden, y que la ḍamma de la sīn sea ḍamma de declinación. Y es posible que sea una prohibición, y que la ḍamma de la sīn sea ḍamma de construcción, quedando el verbo en apócope.
La sexta— Los sabios discreparon acerca de tocar el muṣḥaf sin ablución: la mayoría sostiene la prohibición de tocarlo, por el ḥadīṯ de ‘Amr ibn Ḥazm. Es la doctrina de ‘Alī, Ibn Mas‘ūd, Sa‘d ibn Abī Waqqāṣ, Sa‘īd ibn Zayd, ‘Aṭā’, al-Zuhrī, al-Naḫa‘ī, al-Ḥakam, Ḥammād, y un grupo de juristas, entre ellos Mālik y al-Šāfi‘ī. Se discrepó en la transmisión atribuida a Abū Ḥanīfa: se narró de él que el impuro por estado menor lo toca; y esto se ha narrado de un grupo de los salaf, entre ellos Ibn ‘Abbās, al-Ša‘bī y otros. Y se narró de él que toca su exterior, sus márgenes y aquello en lo que no hay escritura; en cuanto al texto, no lo toca sino quien esté puro.
Ibn al-‘Arabī dijo: y esto, si se le concede, es de lo que refuerza el argumento contra él, porque el recinto de lo vedado es vedado. Y en lo que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— escribió a ‘Amr ibn Ḥazm hay una prueba más fuerte al respecto.
Mālik dijo: no lo lleva quien no esté puro, ni colgado, ni sobre un cojín.
Abū Ḥanīfa dijo: no hay inconveniente en ello. Y no prohibió llevarlo colgado ni tocarlo con un intermediario. Y se ha transmitido de al-Ḥakam, Ḥammād y Dāwūd ibn ‘Alī que no hay inconveniente en llevarlo y tocarlo, para el musulmán y el incrédulo, esté puro o en estado de impureza menor; salvo que Dāwūd dijo: no es lícito que el idólatra lo lleve. Y argumentaron para permitirlo con la carta del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— a César; pero es un lugar de necesidad, y no hay en ello prueba.
Y respecto a que los niños lo toquen, hay dos posiciones: una, la prohibición, por analogía con el adulto. La segunda, la permisibilidad; porque, si se prohibiera, no se memorizaría el Corán, pues su aprendizaje [14677] es en la niñez; y porque el niño, aunque tenga una purificación, no es completa, ya que la intención no es válida por su parte; así, si se permite que lo lleve sin una purificación completa, se permite que lo lleve estando en estado de impureza menor.
[14674]: Véase t. 19, p. 213.
[14675]: Véase t. 11, p. 163.
[14676]: Véase t. 3, p. 91.
[14677]: En ب, ح, ز, س, هـ: «porque el estado de su aprendizaje es el estado de la niñez».