La Mesa Servida
المائدة Al-Ma'idahVersículo (Español)
[5:103] No es prescripción de Dios que ciertas clases de ganado sean marcadas por superstición y costumbres paganas, como la camella que se consagra a los ídolos por lo que no debe ser ordeñada, ni la que también es consagrada a los ídolos y se la deja pastar libremente, ni la oveja que si en su séptimo parto pare un macho y una hembra se la consagra a los ídolos y no se la debe sacrificar, ni el camello semental que luego de servir diez veces se consagra a los ídolos por lo que no se lo utiliza para montura. Son los paganos supersticiosos quienes han inventaron estos ritos, mintiendo acerca de Dios. La mayoría de ellos no usa el razonamiento.
Tafsir de Al-Qurtubi
{مَا جَعَلَ ٱللَّهُ مِنۢ بَحِيرَةٖ وَلَا سَآئِبَةٖ وَلَا وَصِيلَةٖ وَلَا حَامٖ وَلَٰكِنَّ ٱلَّذِينَ كَفَرُواْ يَفۡتَرُونَ عَلَى ٱللَّهِ ٱلۡكَذِبَۖ وَأَكۡثَرُهُمۡ لَا يَعۡقِلُونَ} (103)
En ella hay siete cuestiones:
La primera:
Su dicho —Exaltado sea—:
«ما جعل الله»
Aquí «jaʿala» tiene el sentido de «nombró/denominó», como dijo —Exaltado sea—:
«إنا جعلناه قرآنا عربيا
[6044]» [Az-Zujruf: 3] Es decir: lo denominamos. El sentido en esta aleya es: Dios no lo denominó, ni lo estableció como norma jurídica, ni lo prescribió como ley de adoración; si bien lo decretó en Su ciencia y lo produjo, por Su poder y Su voluntad, como creación. Pues Dios es Creador de toda cosa: bien y mal, beneficio y perjuicio, obediencia y desobediencia.
La segunda:
Su dicho —Exaltado sea—:
«من بحيرة ولا سائبة»
«من» es زائد (pleonástico). Y «bahīra» es فعيلة con sentido de مفعولة, y está en el patrón de «an-naṭīḥa» y «aḏ-ḏabīḥa».
En el Ṣaḥīḥ, de Saʿīd ibn al-Musayyib: la bahīra es aquella cuya leche se impide para los ṭawāġīt, de modo que nadie de la gente la ordeña. En cuanto a la sāʾiba, es aquella que ellos dejaban libre para sus divinidades.
Y se dijo: en la lengua, la bahīra es la camella con la oreja hendida; se dice: «baḥartu uḏuna n-nāqa», es decir, le hendí la oreja con una hendidura amplia; y la camella es «bahīra» y «mabḥūra». Y el «baḥr» era señal de dejarla libre.
Dijo Ibn Sīdah: se dice que la bahīra es la que se deja suelta sin pastor; y se dice a la camella de leche abundante [6045]: bahīra.
Dijo Ibn Isḥāq: la bahīra es la hija de la sāʾiba; y la sāʾiba es la camella que, si encadena diez crías hembras sin que entre ellas haya macho, no se monta su lomo, no se esquila su pelo, y no se bebe su leche sino el huésped. Y lo que pare después de eso, si es hembra, se le hendiría la oreja y se la dejaría libre junto con su madre: no se monta su lomo, no se esquila su pelo, y no se bebe su leche sino el huésped, tal como se hizo con su madre. Esa es la bahīra, hija de la sāʾiba.
Y dijo aš-Šāfiʿī: cuando la camella pare cinco vientres de hembras, se le hendiría la oreja y quedaría prohibida. Dijo:
«Prohibida: la gente no come su carne *** y nosotros en nada; así son las bahāʾir»
Y dijo Ibn ʿAzīz [6046]: la bahīra es la camella que pare cinco vientres; si el quinto es macho, lo degüellan y lo comen hombres y mujeres; y si el quinto es hembra, le «baḥarū» la oreja, es decir, la hendirían [6047], y sería ilícita para las mujeres su carne y su leche —y así lo dijo ʿIkrima—; y cuando muere, se vuelve lícita para las mujeres. Y la sāʾiba es el camello que se deja libre por un voto que recae sobre el hombre: si Dios lo salva de una enfermedad o lo hace llegar a su morada, hace eso; no se le impide pasto ni agua, y nadie la monta. Lo sostuvo Abū ʿUbayd. Dijo el poeta:
«Y una sāʾiba para Dios crece en gordura [6048] por gratitud *** si Dios curó a ʿĀmir o a Muǧāšiʿā»
Y a veces dejaban libre algo distinto de la camella; y cuando dejaban libre al esclavo, no había para él walāʾ.
Y se dijo: la sāʾiba es la dejada suelta: sin atadura y sin pastor; «fāʿil» con sentido de «mafʿūl», como «عيشة راضية», es decir, «marḍiyya» (agradable/aceptada). De «sābat al-ḥayya» y «insābat». Dijo el poeta:
«Habéis desjarretado una camella que era de mi Señor *** y sāʾiba; levantaos, pues, para el castigo»
En cuanto a la waṣīla y el ḥām, dijo Ibn Wahb: dijo Mālik: la gente de la ǧāhiliyya manumitía camellos y ovejas, dejándolos libres. En cuanto al ḥām, es de los camellos: cuando el semental concluía su cubrición, le ponían plumas de pavos reales y lo dejaban libre. Y en cuanto a la waṣīla, es de las ovejas: si paría hembra tras hembra, la dejaban libre.
Y dijo Ibn ʿAzīz: la waṣīla es en el ganado ovino. Dijo: cuando la oveja paría siete vientres, miraban: si el séptimo era macho, lo degollaban y comían de él hombres y mujeres; si era hembra, la dejaban con el rebaño; y si era macho y hembra, decían: «ha unido (waṣalat) a su hermano», y no la degollaban por causa de ella. Y su carne era ilícita para las mujeres; y la leche de la hembra era ilícita para las mujeres, salvo que muriese algo de ambos, y entonces lo comían hombres y mujeres. Y el ḥāmī es el semental cuando monta al hijo de su hijo. Dijo:
«Lo protegió Abū Qābūs en el esplendor de su reino *** como el semental ha protegido a los hijos de sus hijos»
Y se dice: cuando de su lomo nacían diez vientres, decían: «su lomo ha quedado protegido», de modo que no se monta, y no se le impide pasto ni agua.
Y dijo Ibn Isḥāq: la waṣīla es la oveja que completa diez hembras consecutivas en cinco vientres, sin que entre ellas haya macho. Decían: «ha unido», y lo que paría después de eso era para sus varones, no para sus mujeres; salvo que muriese algo de ello, y entonces sus varones y sus mujeres participaban en comerlo.
La tercera:
Muslim روایتó de Abū Hurayra que dijo: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «He visto a ʿAmr ibn ʿĀmir al-Juzāʿī arrastrando sus intestinos [6049] en el Fuego, y fue el primero en dejar libres las sāʾibāt». Y en una versión: «ʿAmr ibn Luḥayy ibn Qumʿa ibn Junduf, hermano de Banū Kaʿb —estos—, arrastra sus intestinos en el Fuego».
Y Abū Hurayra روایتó: oí al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— decir a Akṯam ibn al-Ǧawn: «He visto a ʿAmr ibn Luḥayy ibn Qumʿa ibn Jundaq arrastrando sus intestinos en el Fuego; y no he visto a un hombre más parecido a un hombre que tú a él, ni a él a ti». Akṯam dijo: temo que su parecido me perjudique, ¡oh Mensajero de Dios! Dijo: «No: tú eres creyente y él es incrédulo. Fue el primero en alterar la religión de Ismāʿīl, en hacer bahīra a la bahīra, en dejar libre la sāʾiba y en proteger al ḥāmī».
Y en una versión: «Lo vi como un hombre bajo, velludo, con una cabellera [6050] que arrastraba sus intestinos en el Fuego».
Y en la versión de Ibn al-Qāsim y otros, de Mālik, de Zayd ibn Aslam, de ʿAṭāʾ ibn Yasār, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: «Ciertamente, perjudica a la gente del Fuego con su hedor». Es mursal; lo mencionó Ibn al-ʿArabī. Y se dijo: el primero en innovar eso fue Ǧunāda ibn ʿAwf. Y Dios sabe más. En el Ṣaḥīḥ hay suficiencia.
E Ibn Isḥāq روایتó: que la causa de erigir los ídolos [6051] y de alterar la religión de Ibrāhīm —la paz sea con él— fue ʿAmr ibn Luḥayy. Salió de La Meca hacia aš-Šām; y cuando llegó a Maʾāb [6052], de la tierra de al-Balqāʾ —donde entonces estaban los ʿAmālīq, hijos de ʿAmīliq; y se dice: ʿImlāq ibn Lāwuḏ ibn Sām ibn Nūḥ—, los vio adorar ídolos y les dijo: «¿Qué son estos ídolos que os veo adorar?». Dijeron: «Son ídolos con los que pedimos lluvia y llueve, y con los que pedimos victoria y vencemos». Él dijo: «¿No me daríais de ellos un ídolo para que lo lleve a la tierra de los árabes y lo adoren?». Le dieron un ídolo llamado: (Hubal). Llegó con él a La Meca, lo erigió, y la gente se aferró a su culto y veneración. Y cuando Dios envió a Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—, Dios le reveló: «ما جعل الله بحيرة ولا سائبة ولا وصيلة ولا حام».
«ولكن الذين كفروا» es decir, de Qurayš, Juzāʿa y los asociadores de los árabes.
«يفترون على الله الكذب» por su dicho: «Dios ordenó prohibirlas», y pretenden que hacen eso buscando la complacencia de su Señor, en obediencia a Dios. Pero la obediencia a Dios solo se conoce por Su palabra; y no tenían de parte de Dios palabra alguna sobre ello, de modo que eso era de lo que inventaban contra Dios.
Y dijeron: «ما في بطون هذه الأنعام خالصة لذكورنا» [Al-Anʿām: 139], es decir, de las crías y las leches; «ومحرم على أزواجنا وإن يكن ميتة» [Al-Anʿām: 139], es decir: si lo paría muerto, participaban en ello hombres y mujeres. Eso es lo que dice —Poderoso y Majestuoso—: «فهم فيه شركاء سيجزيهم وصفهم» [Al-Anʿām: 139], es decir: por su mentira, el castigo en la Otra Vida. «إنه حكيم عليم [6053]» [Al-Anʿām: 139], es decir, en la prohibición y la licitud.
Y le reveló: «قل أرأيتم ما أنزل الله لكم من رزق فجعلتم منه حراما وحلالا قل آلله أذن لكم أم على الله تفترون [6054]» [Yūnus: 59].
Y le reveló: «ثمانية أزواج [6055]» [Al-Anʿām: 143].
Y le reveló: «وأنعام لا يذكرون اسم الله عليها افتراء عليه [6056]» [Al-Anʿām: 138].
La cuarta:
Abū Ḥanīfa —Dios tenga misericordia de él— se apoyó, para prohibir los aḥbās y anular los awqāf, en que Dios —Exaltado sea— censuró a los árabes lo que hacían al dejar libres las bestias, protegerlas y retener sus alientos apartándolos de ellas; y lo analogó con la bahīra y la sāʾiba, siendo clara la diferencia.
Si un hombre se propusiera respecto de una finca suya y dijera: «Esta será ḥabs: no se cosechará su fruto, no se sembrará su tierra y no se obtendrá de ella beneficio alguno», sería posible asemejar esto a la bahīra y la sāʾiba.
Y ʿAlqama dijo a quien le preguntó por estas cosas: «¿Qué quieres con algo que era de la práctica de la gente de la ǧāhiliyya y ya se fue?». Y dijo algo semejante Ibn Zayd.
La mayoría de los sabios sostiene la licitud de los aḥbās y los awqāf, salvo Abū Ḥanīfa, Abū Yūsuf y Zufar. Y es la opinión de Šurayḥ. Se dice que Abū Yūsuf se retractó de la opinión de Abū Ḥanīfa en ello cuando Ibn ʿUlayya le transmitió, de Ibn ʿAwn, de Nāfiʿ, de Ibn ʿUmar, que este pidió permiso al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— para dar en caridad su parte en Jaybar, y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— le dijo: «Retén el capital y deja correr el fruto» [6057] Con ello argumenta todo el que permite los aḥbās; y es un ḥadīṯ auténtico, dijo Abū ʿUmar.
Además, la cuestión es consenso de los Compañeros: Abū Bakr, ʿUmar, ʿUṯmān, ʿAlī, ʿĀʾiša, Fāṭima, ʿAmr ibn al-ʿĀṣ, Ibn az-Zubayr y Ǧābir, todos establecieron awqāf; y sus awqāf en La Meca y Medina son conocidos y célebres.
Y se روایتó que Abū Yūsuf dijo a Mālik en presencia de ar-Rašīd: «El ḥabs no es válido». Mālik le dijo: «Estos aḥbās son los aḥbās del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— en Jaybar y Fadak, y los aḥbās de sus Compañeros».
En cuanto a lo que Abū Ḥanīfa adujo de la aleya, no hay en ello prueba, porque Dios —Glorificado sea— solo los censuró por disponer según sus intelectos sin una ley revelada que se les dirigiera, o una obligación impuesta sobre ellos, cortando el camino del aprovechamiento, haciendo desaparecer la gracia de Dios —Exaltado sea— y eliminando el interés que para los siervos había en esos camellos. Por esto se distinguen estas cosas de los aḥbās y los awqāf.
Y de lo que Abū Ḥanīfa y Zufar adujeron está lo que روایتó ʿAṭāʾ de Ibn al-Musayyib, que dijo: pregunté a Šurayḥ acerca de un hombre que hizo de su casa un ḥabs para los otros [6058] de sus hijos; dijo: «No hay ḥabs frente a las obligaciones prescritas por Dios». Dijeron: «Este es Šurayḥ, juez de ʿUmar, ʿUṯmān y ʿAlī, los califas bien guiados; juzgó así».
Y también adujo lo que روایتó Ibn Lahīʿa de su hermano ʿĪsā, de ʿIkrima, de Ibn ʿAbbās: oí al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— decir, después de que descendió la sura «النساء» y Dios estableció en ella las obligaciones hereditarias: «prohíbe el ḥabs».
Dijo aṭ-Ṭabarī: la ṣadaqa que el donante hace efectiva en su vida conforme a lo que Dios permitió por lengua de Su Profeta y conforme a lo que practicaron los imames bien guiados —Dios esté complacido con ellos— no es de «retener frente a las obligaciones prescritas por Dios». No hay prueba en el dicho de Šurayḥ ni en el dicho de nadie que contradiga la Sunna y la práctica de los Compañeros, que son la prueba contra toda la creación. En cuanto al ḥadīṯ de Ibn ʿAbbās, lo روایتó Ibn Lahīʿa, y es un hombre cuya mente se mezcló al final de su vida; y su hermano es desconocido, así que no hay prueba en ello. Lo dijo Ibn al-Qaṣṣār.
Si se dijera: ¿cómo es lícito que la tierra, por el waqf, salga de la propiedad de sus dueños sin pasar a la propiedad de un propietario?
Aṭ-Ṭaḥāwī dijo: se les dice: ¿y qué se objeta de esto, cuando tú y tu adversario habéis convenido en que la tierra, si su dueño la convierte en mezquita para los musulmanes y la deja a su disposición, sale con ello de una propiedad a «no-propietario», sino que es para Dios —Exaltado sea—? Y lo mismo las fuentes de agua, los puentes y los viaductos. Así, lo que obligaste a tu contradictor en tu argumento contra él, te obliga a ti en todo esto. Y Dios sabe más.
La quinta:
Los que permiten el ḥabs discreparon sobre el margen de disposición del que establece el ḥabs.
Aš-Šāfiʿī dijo: se le prohíbe al que establece el waqf su propiedad, como se le prohíbe la propiedad de la nuda propiedad del esclavo; salvo que le es lícito administrar su limosna, quedando en su mano para distribuirla y emplearla en aquello para lo que la sacó. Pues ʿUmar ibn al-Jaṭṭāb —Dios esté complacido con él— no dejó de administrar su ṣadaqa, según nos ha llegado, hasta que Dios —Poderoso y Majestuoso— se lo llevó. Dijo: y así también ʿAlī y Fāṭima —Dios esté complacido con ambos— administraban sus ṣadaqāt.
Y así lo sostuvo Abū Yūsuf.
Y Mālik dijo: quien retiene (ḥabasa) una tierra, palmeras o una casa para los pobres, y la mantiene en su mano, la gestiona, la arrienda y la distribuye entre los pobres hasta que muere, y el ḥabs permanece en sus manos: no es ḥabs mientras no lo valide otro, y es herencia. Y el rubʿ [6059], según él, y los huertos y la tierra: no se ejecuta su ḥabs ni se completa su toma de posesión hasta que lo administre alguien distinto de quien lo retuvo; a diferencia de los caballos y las armas. Este es el resultado de su doctrina según un grupo de sus compañeros [6060]; y así lo dijo Ibn Abī Laylā.
La sexta:
No es lícito para el que establece el waqf beneficiarse de su waqf, porque lo sacó para Dios y lo separó de su propiedad; beneficiarse de algo de ello es volver sobre su limosna. Solo le es lícito beneficiarse si lo condiciona en el waqf, o si el que retuvo (al-muḥabbis) [6061] o sus herederos caen en pobreza, en cuyo caso les es lícito comer de ello.
Ibn Ḥabīb mencionó de Mālik, que dijo: quien retiene un capital cuya renta corre para los pobres, sus hijos reciben de ello si empobrecen, fueran ricos o pobres el día en que lo retuvo; pero no se les da toda la renta, por temor a que el ḥabs se extinga, sino que queda de ello una parte para los pobres, para que permanezca sobre él el nombre de ḥabs. Y se escribe a los hijos un documento de que solo se les da de ello lo que se les da a título de indigencia, y no como un derecho suyo por encima de los pobres.
La séptima:
La manumisión del sāʾiba es válida: consiste en que el amo diga a su esclavo: «eres libre», con intención de manumitir; o diga: «te he manumitido como sāʾiba». Lo مشهور del madhhab de Mālik, según un grupo de sus compañeros, es que su walāʾ pertenece a la comunidad de los musulmanes, y su manumisión es نافذة (efectiva). Así lo روایتaron de él Ibn al-Qāsim, Ibn ʿAbd al-Ḥakam, Ašhab y otros; y así lo dijo Ibn Wahb.
E Ibn Wahb روایتó de Mālik que dijo: nadie manumite a un sāʾiba, porque el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— prohibió vender el walāʾ y donarlo.
Ibn ʿAbd al-Barr dijo: esto, para todo el que sigue su doctrina, se entiende únicamente como reprobación de la manumisión del sāʾiba, nada más; si ocurre, es efectiva, y el dictamen en ello es lo que hemos mencionado.
Y también Ibn Wahb e Ibn al-Qāsim روایتaron de Mālik que dijo: yo detesto la manumisión del sāʾiba y la prohíbo; si ocurre, es efectiva, y su herencia es para la comunidad de los musulmanes, y su indemnización (ʿaql) recae sobre ellos.
Y Aṣbaġ dijo: no hay inconveniente en manumitir un sāʾiba desde el inicio; fue a lo مشهور del madhhab de Mālik. Con ello argumentó Ismāʿīl al-Qāḍī [6062] ibn Isḥāq, y él y su cargo se apoyaron en ello. Entre sus pruebas está que la manumisión del sāʾiba es práctica difundida en Medina que ningún sabio rechaza, y que ʿAbd Allāh ibn ʿUmar y otros de los salaf manumitieron sāʾiba. Y lo transmitieron Ibn Šihāb, Rabīʿa y Abū az-Zinād; y es la opinión de ʿUmar ibn ʿAbd al-ʿAzīz, Abū al-ʿĀliya, ʿAṭāʾ, ʿAmr ibn Dīnār y otros.
Digo: Abū al-ʿĀliya ar-Riyāḥī, el baṣrí, at-Tamīmī [6063]—Dios esté complacido con él—, fue de quienes manumitieron un sāʾiba: lo manumitió una patrona suya de Banū Riyāḥ como sāʾiba por la faz de Dios —Exaltado sea—, y lo llevó en torno por los círculos de la mezquita. Su nombre es Rafīʿ ibn Mihrān.
Y dijo Ibn Nāfiʿ: no hay hoy sāʾiba en el Islam; quien manumite un sāʾiba, su walāʾ es para él. Y así lo dijeron aš-Šāfiʿī, Abū Ḥanīfa e Ibn al-Māǧišūn; y se inclinó a ello Ibn al-ʿArabī.
Y argumentaron con su dicho —Dios le bendiga y le conceda paz—: «Quien manumite un sāʾiba, su walāʾ es para él», y con su dicho: «El walāʾ es solo para quien manumite». Así negó que el walāʾ sea para otro distinto del manumisor.
Y argumentaron con el dicho —Exaltado sea—: «ما جعل الله من بحيرة ولا سائبة», y con el ḥadīṯ: «No hay sāʾiba en el Islam», y con lo que روایتó Abū Qays de Huzayl ibn Šuraḥbīl, que dijo: un hombre dijo a ʿAbd Allāh: «He manumitido a un muchacho mío como sāʾiba; ¿qué opinas de ello?». ʿAbd Allāh dijo: «La gente del Islam no deja libres (no yusayyibūn); eso solo lo hacía la ǧāhiliyya. Tú eres su heredero y el walī de su gracia».
[6044]
:véase t. 16, p. 61.
[6045]
:Dijo Ibn ʿAṭiyya: considero que la bahīra se vuelve apta, engorda y su leche se hace abundante, de modo que se asemeja a las de leche copiosa por el “mar”.
[6046]
:así en ج y ا y ك. Quizá sea Abū Bakr Muḥammad ibn ʿAzīz —como Zubayr— as-Siǧistānī, autor de Ġarīb al-Qurʾān; y se corrigió a «ʿUzayr» con zāy y rāʾ no punteada, como en ي y ب y ز. Y en at-Tāǧ, raíz عزز, se atribuye esta definición a Ibn ʿArafa, de al-Azharī.
[6047]
:así en los ejemplares base. Y «oreja» es femenino.
[6048]
:la camella «namat»: engordó.
[6049]
:al-qaṣab: el intestino.
[6050]
:al-wafra: el cabello de la cabeza cuando llega al lóbulo de la oreja.
[6051]
:en ك: «los ídolos».
[6052]
:Maʾāb (con hamza abierta seguida de alif): ciudad en el extremo de aš-Šām, de la región de al-Balqāʾ. (Muʿǧam de Yāqūt).
[6053]
:véase t. 7, p. 95.
[6054]
:véase t. 8, p. 354.
[6055]
:véase t. 7, p. 95.
[6056]
:véase t. 7, p. 95.
[6057]
:es decir: conviértela en waqf y permite su fruto a aquel para quien la has puesto en waqf.
[6058]
:en ك: «los otros».
[6059]
:ar-rubʿ: el barrio de la gente y su morada.
[6060]
:en ك: «según un grupo de… etc.»
[6061]
:en ج: «para el ḥabs».
[6062]
:de ك.
[6063]
:en los ejemplares base: «at-Taymī». Lo correcto es lo que se ha fijado.
Notas y Referencias
[6044] Véase t. 16, p. 61.
[6045] Dijo Ibn ʿAṭiyya: considero que la bahīra se vuelve apta, engorda y su leche se hace abundante, de modo que se asemeja a las de leche copiosa por el “mar”.
[6046] Así en ج y ا y ك. Quizá sea Abū Bakr Muḥammad ibn ʿAzīz –como Zubayr– as-Siǧistānī, autor de Ġarīb al-Qurʾān; y se corrigió a «ʿUzayr» con zāy y rāʾ no punteada, como en ي y ب y ز. Y en at-Tāǧ, raíz عزز, se atribuye esta definición a Ibn ʿArafa, de al-Azharī.
[6047] Así en los ejemplares base. Y «oreja» es femenino.
[6048] La camella «namat»: engordó.
[6049] Al-qaṣab: el intestino.
[6050] Al-wafra: el cabello de la cabeza cuando llega al lóbulo de la oreja.
[6051] En ك: «los ídolos».
[6052] Maʾāb (con hamza abierta seguida de alif): ciudad en el extremo de aš-Šām, de la región de al-Balqāʾ. (Muʿǧam de Yāqūt).
[6053] Véase t. 7, p. 95.
[6054] Véase t. 8, p. 354.
[6055] Véase t. 7, p. 95.
[6056] Véase t. 7, p. 95.
[6057] Es decir: conviértela en waqf y permite su fruto a aquel para quien la has puesto en waqf.
[6058] En ك: «los otros».
[6059] Ar-rubʿ: el barrio de la gente y su morada.
[6060] En ك: «según un grupo de… etc.»
[6061] En ج: «para el ḥabs».
[6062] De ك.
[6063] En los ejemplares base: «at-Taymī». Lo correcto es lo que se ha fijado.