49

Los Aposentos

الحجرات Al-Hujurat
Aya 6

Versículo (Español)

[49:6] ¡Oh, creyentes! Si una persona que transgrede se les presenta con alguna noticia, corroboren su veracidad, no sea que perjudiquen a alguien por ignorancia y luego se arrepientan de lo que hayan hecho.

Tafsir de Al-Qurtubi

{يَـٰٓأَيُّهَا ٱلَّذِينَ ءَامَنُوٓاْ إِن جَآءَكُمۡ فَاسِقُۢ بِنَبَإٖ فَتَبَيَّنُوٓاْ أَن تُصِيبُواْ قَوۡمَۢا بِجَهَٰلَةٖ فَتُصۡبِحُواْ عَلَىٰ مَا فَعَلۡتُمۡ نَٰدِمِينَ} (6) En ella hay siete cuestiones:

La primera— Su dicho —Exaltado sea—: «¡Oh vosotros que habéis creído! Si os llega un perverso con una noticia, verificad…» Se dijo: esta aleya fue revelada acerca de al-Walīd ibn ʿUqba ibn Abī Muʿayṭ. La causa de ello es lo que narró Saʿīd de Qatāda: que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— envió a al-Walīd ibn ʿUqba como recaudador de la limosna a Banū al-Muṣṭaliq; y cuando lo vieron, avanzaron hacia él, y él les tuvo temor —en una versión: por una animadversión que había entre él y ellos—; entonces regresó al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y le informó de que habían apostatado del islam. Entonces el Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— envió a Jālid ibn al-Walīd y le ordenó que se cerciorase y no se apresurase. Partió Jālid hasta llegar a ellos de noche; envió a sus exploradores, y cuando regresaron informaron a Jālid de que se mantenían firmes en el islam, y oyeron su llamada a la oración y su oración. Cuando amaneció, Jālid fue a ellos y vio la veracidad de lo que habían mencionado; regresó al Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y se lo informó, y entonces fue revelada esta aleya. Y el Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— solía decir: [La ponderación procede de Dios y la precipitación procede de Satanás]. Y en otra versión: que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— lo envió a Banū al-Muṣṭaliq tras su islam; cuando oyeron hablar de él, montaron para ir a su encuentro; y cuando él oyó hablar de ellos, les tuvo miedo, y regresó al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— informándole de que la gente había intentado matarlo y había retenido sus limosnas. El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— se dispuso a atacarlos; y estando así, llegó su delegación al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y dijeron: «¡Oh Mensajero de Dios! Oímos hablar de tu enviado y salimos a su encuentro para honrarlo y entregarle lo que nos incumbía de la limosna; pero siguió de vuelta, y nos llegó que afirma ante el Mensajero de Dios que salimos para combatirlo. ¡Por Dios, no salimos para eso!». Entonces Dios —Exaltado sea— reveló esta aleya. Y se llamó a al-Walīd “perverso”, es decir, mentiroso. Dijo Ibn Zayd, Muqātil y Sahl ibn ʿAbd Allāh: el perverso es el mentiroso. Y dijo Abū al-Ḥasan [14068] al-Warrāq: es quien hace público el pecado. Y dijo Ibn Ṭāhir: quien no siente pudor ante Dios. Y leyeron Ḥamza y al-Kisāʾī: «fatathabbatū» (“cercioraos”), de tathabbūt. Los demás: «fatabayyanū» (“verificad”), de tabyīn. «que no alcancéis a un pueblo»; es decir: para que no alcancéis; así, «an» está en posición de acusativo por la elisión de la preposición. «por ignorancia», es decir, por error. «y entonces os volváis, por lo que hicisteis, arrepentidos»: por la precipitación y el abandono de la ponderación.

La segunda— En esta aleya hay prueba de la aceptación del reporte de un transmisor único cuando es justo, pues en ella solo se ordenó cerciorarse cuando se transmite la noticia del perverso. Y quien tiene establecida su perversidad, su dicho en las informaciones queda invalidado por consenso, porque la noticia es un depósito, y la perversidad es un indicio que lo invalida. El consenso ha exceptuado de ello lo relativo a la pretensión y la negación, y al establecimiento de un derecho pretendido contra otro, como cuando dice: «Este es mi esclavo», pues se acepta su dicho. Y si dice: «Fulano te ha enviado esto como regalo», se acepta eso. Asimismo, en algo semejante se acepta la noticia del incrédulo. Y del mismo modo, si reconoce a favor de otro un derecho contra sí mismo, no queda invalidado por consenso. En cuanto a la constitución (de un derecho) sobre otro, dijo al-Shāfiʿī y otros: no puede ser tutor en el matrimonio. Y dijeron Abū Ḥanīfa y Mālik: puede ser tutor, porque administra su patrimonio y por ello administra su acceso conyugal, como el justo; y aunque sea perverso en su religión, su celo está preservado y con él protege el harén; puede entregar bienes y salvaguardar la inviolabilidad; y si administra el patrimonio, el matrimonio es más digno aún.

La tercera— Dijo Ibn al-ʿArabī: Y es asombroso que al-Shāfiʿī y sus pares permitan el imamato del perverso. Y quien no es digno de confianza ni para un grano de riqueza, ¿cómo [14069] puede ser válido confiarle un quintal de religión? Esto tuvo su origen en que los gobernantes que dirigían la oración a la gente, cuando se corrompieron sus religiones y no fue posible abandonar la oración tras ellos ni se pudo destituirlos, se oró con ellos y tras ellos, como dijo ʿUthmān: «La oración es lo mejor que hace la gente; si obran bien, obra bien; y si obran mal, evita su mal obrar». Luego hubo entre la gente quien, si oraba con ellos por disimulo, repetía la oración para Dios; y hubo quien la consideraba su oración. Y yo sostengo la obligatoriedad de repetirla: no conviene que nadie abandone la oración tras un imán con el que no esté satisfecho, pero que la repita en secreto para sí mismo, sin que ello tenga efecto ante otros.

La cuarta— En cuanto a sus sentencias, si es gobernador, se ejecuta de ellas lo que concuerda con la verdad y se rechaza lo que la contradice; y no se anula en ningún caso el fallo que haya hecho ejecutar. Y no prestéis atención a otra cosa distinta de esta opinión, sea una transmisión que se cite [14070] o un dicho que se relate, pues las palabras son muchas y la verdad es manifiesta.

La quinta— No hay discrepancia en que es válido que sea mensajero de otro en una palabra que transmite, o algo que entrega, o un permiso que comunica, mientras no se salga del derecho del mandante y del transmisor; pero si con ello se vincula un derecho de un tercero, no se acepta su dicho. Esto es permitido por la necesidad que lo exige, pues si no se actuase entre la gente en estos asuntos sino por medio de los justos, no se lograría de ello nada por su escasez en tal ámbito. Y Dios sabe más.

La sexta— En la aleya hay prueba de la invalidez de la afirmación de quien dijo: «Todos los musulmanes son justos hasta que se establezca la tacha», porque Dios —Exaltado sea— ordenó cerciorarse antes de aceptar; y no hay sentido en cerciorarse después de ejecutar el fallo, pues si el juez sentencia antes de cerciorarse, habrá alcanzado al sentenciado por ignorancia.

Pero si sentencia conforme a lo que predomina como probable, eso no sería actuar por ignorancia, como sentenciar por dos testigos justos, o aceptar el dicho del sabio muŷtahid. Actuar por ignorancia es, más bien, aceptar el dicho de quien no produce predominio de probabilidad al aceptarlo. Esta cuestión la mencionó al-Qušayrī, y la anterior, al-Mahdawī.

[14068] :في بعض النسخ:" أبو الحسين". [14069] :زيادة عن ابن العربي. [14070] :زيادة عن ابن العربي. [14071] :في ابن العربي:" منهم".

Notas y Referencias

[14068] En algunos manuscritos: «Abū al-Ḥusayn».

[14069] Adición de Ibn al-ʿArabī.

[14070] Adición de Ibn al-ʿArabī.

[14071] En Ibn al-ʿArabī: «de ellos».