Los Aposentos
الحجرات Al-HujuratVersículo (Español)
[49:4] La mayoría de los que te llaman con insistencia [¡oh, Mujámmad!] desde afuera de tu morada, no razonan.
Tafsir de Al-Qurtubi
{Ciertamente, quienes te llaman desde detrás de las habitaciones, la mayoría de ellos no razonan} (4)
Palabras del Altísimo:
«Ciertamente, quienes te llaman desde detrás de las habitaciones».
Mujāhid y otros dijeron: fue revelada acerca de los beduinos de Banū Tamīm. Llegó su delegación ante el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—; entraron en la mezquita y llamaron al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— desde detrás de su aposento: «Sal a nosotros, pues nuestro elogio es adorno y nuestro vituperio es oprobio». Eran setenta hombres que vinieron trayendo el rescate de unos hijos suyos; y el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dormía la siesta. Se transmitió que quien llamó fue al-Aqraʿ b. Ḥābis,
y que él fue quien dijo:
«Mi elogio es adorno y mi vituperio es oprobio».
Entonces el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo:
[«Ese es Dios»].
Lo mencionó al-Tirmiḏī también de al-Barāʾ b. ʿĀzib.
Zayd b. Arqam transmitió y dijo: Unos hombres acudieron al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y algunos de ellos se dijeron a otros: «Vayamos a este hombre: si es profeta, seremos los más dichosos de la gente por seguirle; y si es rey, viviremos bajo su amparo
[14063]».
Así acudieron al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y se pusieron a llamarle mientras estaba en su aposento: «¡Oh Muḥammad, oh Muḥammad!». Entonces Dios Altísimo hizo descender esta aleya.
Se dijo: eran de Banū Tamīm.
Muqātil dijo: eran diecinueve: Qays b. ʿĀṣim, al-Zabraqān b. Badr, al-Aqraʿ b. Ḥābis, Suwayd b. Hāšim, Ḫālid b. Mālik, ʿAṭāʾ b. Ḥābis, al-Qaʿqāʿ b. Maʿbad, Wakīʿ b. Wakīʿ, y ʿUyayna b. Ḥiṣn —que era el necio obedecido—; era de los «arrastradores», arrastraba diez mil lanzas, es decir, le seguían. Su nombre era Ḥuḏayfa y fue llamado ʿUyayna por el estrabismo
[14064] que había en sus ojos. ʿAbd al-Razzāq mencionó acerca de este ʿUyayna: que es aquel sobre quien descendió: «Y no obedezcas a quien hemos hecho que su corazón esté distraído de Nuestro recuerdo»
[14065][al-Kahf: 28]. Ya pasó, al final de «al-Aʿrāf», una palabra de ʿUmar —Dios esté complacido con él— en la que hay suficiencia
[14066]; lo mencionó al-Buḫārī. Y se transmitió que llegaron como delegación a la hora del mediodía mientras el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— estaba recostado; y se pusieron a llamarle: «¡Oh Muḥammad, oh Muḥammad! ¡Sal a nosotros!». Entonces despertó y salió, y fue revelada.
Se preguntó al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y dijo:
[«Son los rudos de Banū Tamīm; si no fuera porque son de los más duros de la gente en combatir al Dajjāl tuerto, habría suplicado a Dios contra ellos para que los aniquilase»].
«Al-ḥuǧurāt» es plural de «ḥuǧra», como «al-ġurafāt» es plural de «ġurfa», y «al-ẓulumāt» plural de «ẓulma».
Y se dijo: «al-ḥuǧurāt» es plural de «al-ḥuǧr», y «al-ḥuǧr» es plural de «ḥuǧra»; así, es el plural del plural.
En ello hay dos formas lingüísticas: con ǧīm con ḍamma y con ǧīm con fatḥa
[14067]
Dijo:
Y cuando nos vieron, con nuestras rodillas al descubierto *** en un lugar donde no mezclamos lo serio con la broma
Y «al-ḥuǧra»: el trozo de tierra cercado por un muro que lo rodea. El redil de los camellos se llama «al-ḥuǧra»; y es «fiʿla» con sentido de «mafʿūla». Abū Ǧaʿfar b. al-Qaʿqāʿ recitó «al-ḥaǧarāt» con la ǧīm en fatḥa por considerar pesada la doble ḍamma. Y se recitó «al-ḥuǧrāt» con la ǧīm en sukūn por aligeramiento. El origen de la palabra es la prohibición; y todo aquello a lo que se impide llegar, se dice que se le ha puesto ḥaǧr.
Luego, cabe que quien llama sea solo una parte del grupo; por eso dijo: «la mayoría de ellos no razonan», es decir: ciertamente, quienes te llaman pertenecen a un conjunto de gente en la que predomina la ignorancia.