43

Los Ornamentos

الزخرف Az-Zukhruf
Aya 28

Versículo (Español)

[43:28] [Dios] hizo que esta [fe monoteísta] perdurara en su descendencia para que siempre pudiera retornar.

Tafsir de Al-Qurtubi

{Y la hizo una palabra perdurable en su descendencia, para que quizá regresen} (28) En ella hay tres cuestiones:

La primera.— Su dicho —Exaltado sea—: «Y la hizo una palabra perdurable». El pronombre en «la hizo» remite a Su dicho: «excepto Aquel que me creó». Y el pronombre del sujeto agente en «la hizo» es para Dios —Poderoso y Majestuoso—; es decir, Dios hizo que esta palabra y esta declaración permanecieran en su descendencia, que son sus hijos y los hijos de sus hijos; esto es, que heredaron la exención (barā’a) respecto de adorar a otro que no sea Dios, y se recomendaron unos a otros en ello. Y al-ʿaqib (la “descendencia posterior”) es quien viene después de él. Al-Suddī dijo: son la familia de Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—. E Ibn ʿAbbās dijo: Su dicho: «en su descendencia», es decir, en su creación. Y en el discurso hay anteposición y posposición; el sentido es: «pues Él me guiará, para que quizá regresen; e hizo que fuera una palabra perdurable en su descendencia». Es decir, les dijo eso para que se arrepintieran de adorar a otro que no sea Dios. Mujāhid y Qatāda dijeron: la palabra es “no hay divinidad sino Dios”. Qatāda dijo: no cesará, de su descendencia, quien adore a Dios hasta el Día de la Resurrección. Y al-Ḍaḥḥāk dijo: la palabra es: “no adoréis sino a Dios”. ʿIkrima: el islam; por Su dicho —Exaltado sea—: «Él os llamó musulmanes desde antes» [13614][al-Ḥaŷŷ: 78]. Al-Quraẓī: e hizo que el testamento de Ibrāhīm, con el que exhortó a sus hijos, y que es Su dicho: «¡Oh hijos míos! Ciertamente Dios ha escogido para vosotros la religión», [al-Baqara: 132], la aleya mencionada en al-Baqara [13615], fuera una palabra perdurable en su progenie y en sus hijos. E Ibn Zayd dijo: la palabra es Su dicho: «Me he sometido al Señor de los mundos» [al-Baqara: 131]. Y recitó: «Él os llamó musulmanes desde antes». Y se dijo: la palabra es la profecía. Ibn al-ʿArabī dijo: y no ha dejado de permanecer la profecía en la descendencia de Ibrāhīm. Y el monoteísmo es su fundamento, y los demás, en ello, son seguidores suyos.

La segunda.— Ibn al-ʿArabī dijo: sólo fue para Ibrāhīm, en las descendencias, enlazada a las épocas, por sus dos súplicas respondidas: una de ellas en Su dicho: «Ciertamente voy a hacerte para la gente un imām. Dijo: “¿Y de mi descendencia?”. Dijo: “Mi pacto no alcanza a los injustos”» [13616][al-Baqara: 124]. Pues dijo: sí, excepto quien de ellos haya cometido injusticia: no hay pacto. La segunda, Su dicho: «Y apártame a mí y a mis hijos de que adoremos a los ídolos» [13617][Ibrāhīm: 35]. Y se dijo: más bien la primera es Su dicho: «Y concédeme una lengua veraz entre los posteriores» [13618][al-Šuʿarā’: 84]. Así, toda comunidad lo engrandece: sus hijos y otros de quienes se reúnen con él en Sām o en Nūḥ.

La tercera.— Ibn al-ʿArabī dijo: aquí se mencionó “la descendencia posterior” (al-ʿaqib) enlazada en el sentido; y esto es de lo que entra en las normas jurídicas, y sobre ello se ordenan los contratos de la ʿumrā [13619] y del taḥbīs (inalienabilización/afectación en habiz). El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Cualquier hombre que conceda una ʿumrā a alguien y a su descendencia, entonces es para aquel a quien se le dio; no vuelve a quien la dio, porque dio una donación en la que operan las herencias». Y ello se remite a once expresiones: La primera expresión: “el hijo” (al-walad). En el uso absoluto, es una expresión de quien nace del hombre y su mujer, tanto hembras como varones. Y, lingüística y legalmente, de los hijos varones, no de las hijas; por eso la herencia recae sobre el hijo determinado y sobre los hijos varones del determinado, no sobre los hijos de las hijas, porque son de otro linaje; por eso no entran en el ḥabs con esta expresión. Lo dijo Mālik en al-Maŷmūʿa y en otras.

Digo: esta es la doctrina de Mālik y de todos sus compañeros antiguos. Y entre sus argumentos para ello está el consenso en que los hijos de las hijas no tienen herencia, pese a Su dicho —Exaltado sea—: «Dios os prescribe respecto de vuestros hijos» [13620][al-Nisā’: 11]. Y un grupo de sabios sostuvo que los hijos de las hijas son de los “hijos” y de las “descendencias posteriores”, y entran en los aḥbās: el que constituye el ḥabs dice: “he afectado en ḥabs para mis hijos” o “para mi descendencia posterior”. Esta es la elección de Abū ʿUmar b. ʿAbd al-Barr y otros. Y argumentaron con el dicho de Dios —Poderoso y Majestuoso—: «Se os han prohibido vuestras madres y vuestras hijas» [13621][al-Nisā’: 23]. Dijeron: cuando Dios prohibió las hijas, quedó prohibida por ello la hija de la hija por consenso; se supo que es “hija”, y debe entrar en el ḥabs de su padre cuando éste afecte en ḥabs para sus hijos o su descendencia posterior. Este sentido ya pasó en «al-Anʿām» [13622] de manera exhaustiva.

La segunda expresión: “los hijos varones” (al-banūn). Si dice: “este ḥabs es para mi hijo”, no se extiende más allá del hijo determinado ni se multiplica. Si dijera “mis hijos”, se extendería y se multiplicaría en todo el que nazca. Y si dice “para mis banī”, entran en ello varones y hembras. Mālik dijo: quien da en caridad para sus banī y los banī de sus banī, entonces sus hijas y las hijas de sus hijas entran en ello. ʿĪsā transmitió de Ibn al-Qāsim acerca de quien afectó en ḥabs para sus hijas: las hijas de su hija entran en ello junto con las hijas de su propia línea. Y lo que sostiene el grupo de sus compañeros es que los hijos de las hijas no entran en “los banūn”. Si se dijera: el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo sobre al-Ḥasan, hijo de su hija: «Este hijo mío es un señor, y quizá Dios reconcilie por medio de él a dos grandes grupos de musulmanes». Respondemos: esto es figurado; sólo señaló con ello su ennoblecimiento y su precedencia. ¿Acaso no ves que es lícito negarlo de él, de modo que el hombre diga sobre el hijo de su hija: “no es mi hijo”? Si fuera literal, no sería lícito negarlo, porque las realidades no se niegan de aquello a lo que se atribuyen [13623] ¿Acaso no ves que se atribuye a su padre y no a su madre? Por eso se dijo de ʿAbd Allāh b. ʿAbbās: es hāšimí y no hilālī, aunque su madre fuera hilālī.

Digo: esta inferencia no es correcta; antes bien, es hijo en sentido real en la lengua, por existir en él el significado de la procreación; y porque la gente de conocimiento ha consensuado la prohibición de la hija de la hija a partir del dicho de Dios —Exaltado sea—: «Se os han prohibido vuestras madres y vuestras hijas» [al-Nisā’: 23]. Y dijo —Exaltado sea—: «Y de su descendencia: Dāwūd y Sulaymān», hasta Su dicho: «de los justos» [13624][al-Anʿām: 84-85]. E hizo a ʿĪsā de su descendencia, siendo hijo de su hija, conforme a lo ya explicado allí. Si se dijera: el poeta dijo:

«Nuestros hijos son los hijos de nuestros hijos; y nuestras hijas *** sus hijos son los hijos de hombres lejanos»

Se les dice: esto no es prueba, porque el sentido de su dicho es únicamente que los hijos de sus hijos varones son quienes tienen el estatuto de sus hijos en herencia y filiación; y que los hijos de sus hijas no tienen el estatuto de sus hijas en ello, pues se atribuyen a otro. Así, informó de su divergencia en el estatuto pese a su coincidencia en la denominación; y no negó a los hijos de las hijas el nombre de “hijo”, porque es hijo. Y el hombre puede decir de su hijo: “no es mi hijo”, si no me obedece ni reconoce mi derecho; y no pretende con ello negar el nombre de “hijo”, sino negar su estatuto. Quien se apoye en este verso para afirmar que el hijo de la hija no se llama “hijo” ha corrompido su sentido y anulado su utilidad, e imputó a su autor una interpretación inválida; pues no es posible que el hijo del hijo sea llamado “hijo” en la lengua árabe, ni que el hijo de la hija sea llamado “hijo”, por cuanto el significado de la procreación, del que se derivó el nombre “hijo”, es en él más manifiesto y más fuerte: porque el hijo de la hija es hijo suyo por la realidad de la procreación, mientras que el hijo del hijo sólo es hijo suyo por mediación de lo que fue causa de la procreación. Y Mālik —Dios tenga misericordia de él— no excluyó a los hijos de las hijas del ḥabs hecho para “sus hijos” porque el nombre “hijo” no recaiga sobre ellos, según él, en la lengua; sino que los excluyó por analogía con la herencia. Esto ya pasó en «al-Anʿām» [13625]; y alabado sea Dios. La tercera expresión: “la descendencia” (al-dhurriyya). Se toma de “Dios creó (dhara’a) la creación”; por ello entran en ella los hijos de las hijas, por Su dicho: «Y de su descendencia: Dāwūd y Sulaymān», hasta que dijo: «y Zakarīyā y Yaḥyā y ʿĪsā» [al-Anʿām: 84-85]. Y sólo fue de su descendencia por parte de su madre. Ya pasó en «al-Baqara» [13626] la etimología de al-dhurriyya, y en «al-Anʿām» el discurso sobre «Y de su descendencia» [al-Anʿām: 84]; no hay sentido en repetir. La cuarta expresión: “la descendencia posterior” (al-ʿaqib). En la lengua es una expresión de algo tras algo, sea de su mismo género o de otro. Se dice: “Dios hizo suceder (aʿqaba) el bien”, es decir, tras la dureza vino el alivio. Y “el encanecimiento hizo suceder al negro”. Y ʿaqiba yaʿqubu ʿuqūban wa-ʿaqban cuando algo viene tras algo; por eso se dijo de los hijos del hombre: su ʿaqib. Y al-miʿqāb, entre las mujeres: la que da a luz un varón después de una hembra, así siempre. Y el ʿaqib del hombre: sus hijos y los hijos de sus hijos que permanecen tras él. Y al-ʿāqiba: el hijo. Yaʿqūb dijo: en el Corán: «Y la hizo una palabra perdurable en su descendencia posterior». Y se dijo: más bien todos los herederos son ʿaqib. Y al-ʿāqiba es el hijo; por eso lo interpretó Mujāhid aquí. E Ibn Zayd dijo: aquí son la descendencia. E Ibn Šihāb dijo: son el hijo y el hijo del hijo. Y se dijo otra cosa, conforme a lo ya transmitido de al-Suddī. En al-Ṣiḥāḥ, al-ʿaqib (con kasra en la qāf) es el talón del pie, y es femenino. Y el ʿaqib del hombre también: sus hijos y los hijos de sus hijos. Y tiene dos formas: ʿaqib y ʿaqb (con sukūn), y también es femenino, según al-Aḫfaš. Y el ʿaqib del hombre también: sus hijos y los hijos de sus hijos. Y “fulano sucedió (ʿaqiba) el lugar de su padre como ʿāqiba”, es decir, lo reemplazó; es un nombre que vino con sentido de maṣdar, como Su dicho —Exaltado sea—: «No hay para su acontecer mentirosa» [13627][al-Wāqiʿa: 2]. No hay diferencia, para ninguno de los sabios, entre el término ʿaqib y el término walad en el sentido. Y se discrepó sobre al-dhurriyya y al-nasl: se dijo que ambos son como walad y ʿaqib, y que no entran en ellos los hijos de las hijas según la doctrina de Mālik. Y se dijo: que entran en ambos. Ya pasó el discurso sobre al-dhurriyya aquí y en «al-Anʿām» [13628] La quinta expresión: “mi descendencia (naslī)”. Para nuestros sabios es como decir: “mis hijos y los hijos de mis hijos”; entonces entran en ello los hijos de las hijas. Y deben entrar, porque nasala bihi significa “salió”; y los hijos de las hijas han salido de él de algún modo, y no se le ha unido nada que lo particularice, como se unió a la expresión “mi ʿaqib” lo de “mientras se reproduzcan”. Y algunos de nuestros sabios dijeron: al-nasl es como walad y ʿaqib: no entran en él los hijos de las hijas, salvo que el que constituye el ḥabs diga: “mi nasl y el nasl de mi nasl”, como cuando dice: “mi ʿaqib y el ʿaqib de mi ʿaqib”. En cambio, si dice “mis hijos” o “mi ʿaqib” en singular, no entran en ello las hijas. La sexta expresión: “la familia” (al-āl), que son “la gente de la casa” (al-ahl), y ésta es la séptima expresión. Ibn al-Qāsim dijo: ambas son lo mismo: son los ʿaṣaba, los hermanos, las hijas y las tías paternas; y no entran en ello las tías maternas. El origen de ahl es la reunión: se dice “un lugar ahl” si hay en él un grupo. Y eso se da por los ʿaṣaba y por quien entra en el qʿdd [13629] de las mujeres; y ʿaṣaba deriva de ello y es más propio de ello. En el ḥadiz del Ifk: “¡Oh Mensajero de Dios, tu gente de la casa! No sabemos sino bien”, queriendo decir ʿĀ’iša. Pero la esposa no entra en ello por consenso, aunque sea el origen del “ser de la casa”, porque su permanencia no es segura, ya que su vínculo puede cambiar y disolverse por divorcio. Mālik dijo: la familia de Muḥammad es todo piadoso; y esto no es de este capítulo. Sólo quiso decir que la fe es más propia que el parentesco, de modo que la invocación la abarcó y pretendió la misericordia. Abū Isḥāq al-Tūnisī dijo: entra en “la gente de la casa” todo el que sea por parte de ambos progenitores; así dio al derivado su derecho, pero desatendió el uso consuetudinario y el empleo absoluto. Estos sentidos sólo se construyen sobre la literalidad o sobre el uso consuetudinario cuando se emplea sin restricción; así pues, son dos términos.

La octava expresión: “parentesco” (qarāba). En ello hay cuatro opiniones: La primera: Mālik dijo en el libro de Muḥammad b. ʿAbdūs: son los más cercanos y luego los más cercanos, según el iŷtihād; y no entran en ello los hijos de las hijas ni los hijos de las tías maternas. La segunda: entran en ello sus parientes por parte de su padre y de su madre; lo dijo ʿAlī b. Ziyād. La tercera: Ašhab dijo: entra en ello todo vínculo uterino (raḥim) de varones y mujeres. La cuarta: Ibn Kināna dijo: entran en ello los tíos paternos y las tías paternas, los tíos maternos y las tías maternas, y las hijas de la hermana. Ibn ʿAbbās dijo en la exégesis de Su dicho —Exaltado sea—: «Di: no os pido por ello salario alguno, salvo el afecto en el parentesco» [13630][al-Šūrā: 23]: “salvo que mantengáis los lazos del parentesco que hay entre yo y vosotros”. Y dijo: no hubo clan alguno de Qurayš sin que hubiera entre él y el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— parentesco. Esto lo delimita, y Dios sabe más.

La novena expresión: “la tribu” (al-ʿašīra). Y lo delimita el ḥadiz auténtico: cuando Dios —Exaltado sea— reveló: «Y advierte a tu tribu más cercana» [13631][al-Šuʿarā’: 214], el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— convocó a los clanes de Qurayš y los nombró —como ya se mencionó—; ellos son la tribu más cercana, y los demás son “tribu” en el uso absoluto. Y el término se lleva a lo más específico y cercano según el iŷtihād, como se adelantó en el dicho de nuestros sabios.

La décima expresión: “el pueblo” (al-qawm). Se lleva a los varones en particular, de los ʿaṣaba, excluyendo a las mujeres. Y “la gente” (al-qawl) abarca varones y mujeres, aunque el poeta haya dicho:

«No sé, y pronto creo saber *** si son los hombres de la casa de Ḥiṣn o mujeres»

Pero quiso decir que, si el hombre llama a su qawm para el auxilio, pretende a los varones; y si los llama para el honor inviolable, entran en ello varones y mujeres. Así, el atributo lo generaliza y el indicio contextual lo particulariza. La undécima expresión: “los clientes” (al-mawālī). Mālik dijo: entran en ello los mawālī de su padre y de su hijo junto con sus mawālī. Ibn Wahb dijo: entran en ello los hijos de sus mawālī. Ibn al-ʿArabī dijo: lo que se obtiene de ello es que entra en ello quien lo hereda por walā’. Dijo: estas son las secciones del discurso y los fundamentos vinculados al sentido aparente del Corán y a la Sunna que lo esclarece; y la ramificación y el complemento están en el Libro de las Cuestiones. Y Dios sabe más.

[13614] :final de la sura al-Ḥaŷŷ. [13615] :aleya 132. [13616] :aleya 124 de la sura al-Baqara. [13617] :aleya 35 de la sura Ibrāhīm. [13618] :aleya 84 de la sura al-Šuʿarā’. [13619] :al-ʿumrī (como ḥublā): transmisión de la propiedad de una cosa por el tiempo de la vida. [13620] :aleya 11 de la sura al-Nisā’. [13621] :aleya 23 de la sura al-Nisā’. [13622] :véase t. 7, p. 31. [13623] :en una copia del original: «مشبهاتها». Y en Ibn al-ʿArabī: «مسمياتها». [13624] :aleya 84 de la sura al-Anʿām. Véase t. 7, p. 31. [13625] :aleya 84 de la sura al-Anʿām. Véase t. 7, p. 31. [13626] :véase t. 2, p. 107, segunda edición. [13627] :aleya 2 de la sura al-Wāqiʿa. [13628] :véase t. 7, p. 31. [13629] :en los originales: «ومن دخل في العقد». Y en Ibn al-ʿArabī: «ومن دخل في العقدة». Lo hemos fijado como ves, tomando apoyo de lo que hay en el comentario de al-Bāŷī al-Muwaṭṭa’, cuya expresión es: «...y no entran en ello las tías maternas. El sentido de ello, a mi entender, es los ʿaṣaba o quien esté en el qʿdd de las mujeres. Y al-qʿdd (con ḍamma en su primera, sukūn en su segunda, ḍamma en su tercera y fatḥa): el parentesco». [13630] :aleya 23 de la sura al-Šūrā. [13631] :aleya 214 de la sura al-Šuʿarā’. Véase t. 13, p. 143.

Notas y Referencias

[13614] Final de la sura al-Ḥaŷŷ.

[13615] Aleya 132.

[13616] Aleya 124 de la sura al-Baqara.

[13617] Aleya 35 de la sura Ibrāhīm.

[13618] Aleya 84 de la sura al-Šuʿarā’.

[13619] Al-ʿumrī (como ḥublā): transmisión de la propiedad de una cosa por el tiempo de la vida.

[13620] Aleya 11 de la sura al-Nisā’.

[13621] Aleya 23 de la sura al-Nisā’.

[13622] Véase t. 7, p. 31.

[13623] En una copia del original: «مشبهاتها». Y en Ibn al-ʿArabī: «مسمياتها».

[13624] Aleya 84 de la sura al-Anʿām. Véase t. 7, p. 31.

[13625] Aleya 84 de la sura al-Anʿām. Véase t. 7, p. 31.

[13626] Véase t. 2, p. 107, segunda edición.

[13627] Aleya 2 de la sura al-Wāqiʿa.

[13628] Véase t. 7, p. 31.

[13629] En los originales: «ومن دخل في العقد». Y en Ibn al-ʿArabī: «ومن دخل في العقدة». Lo hemos fijado como ves, tomando apoyo de lo que hay en el comentario de al-Bāŷī al-Muwaṭṭa’, cuya expresión es: «...y no entran en ello las tías maternas. El sentido de ello, a mi entender, es los ʿaṣaba o quien esté en el qʿdd de las mujeres. Y al-qʿdd (con ḍamma en su primera, sukūn en su segunda, ḍamma en su tercera y fatḥa): el parentesco».

[13630] Aleya 23 de la sura al-Šūrā.

[13631] Aleya 214 de la sura al-Šuʿarā’. Véase t. 13, p. 143.