42

La Consulta

الشورى Ash-Shura
Aya 30

Versículo (Español)

[42:30] Si los aflige una desgracia, es consecuencia de [los pecados] que sus propias manos han cometido, a pesar de que Dios les perdona muchas faltas [por Su gracia].

Tafsir de Al-Qurtubi

{وَمَآ أَصَٰبَكُم مِّن مُّصِيبَةٖ فَبِمَا كَسَبَتۡ أَيۡدِيكُمۡ وَيَعۡفُواْ عَن كَثِيرٖ} (30) Palabras del Altísimo: «Y cualquier desgracia que os sobrevenga, es por lo que vuestras manos han adquirido». Nāfiʿ e Ibn ʿĀmir recitaron: «بما كسبت» sin la fāʾ. Los demás: «فبما» con la fāʾ; y lo escogieron Abū ʿUbayd y Abū Ḥātim por el incremento de una letra y de la recompensa. Dijo al-Mahdawī: si consideras que «ما» es el relativo, es lícito omitir la fāʾ y también mantenerla, aunque mantenerla es mejor. Pero si la consideras la que es para condición, no es lícito omitirla según Sībawayh; al-Aḫfaš lo permitió y argumentó con la palabra del Altísimo: «وإن أطعتموهم إنكم لمشركون» [13515][al-Anʿām: 121]. La «desgracia» aquí son los ḥudūd (penas legales) por los pecados; así lo dijo al-Ḥasan. Al-Ḍaḥḥāk dijo: ningún hombre aprende el Corán y luego lo olvida sino por un pecado. Dijo Dios, Altísimo: «Y cualquier desgracia que os sobrevenga, es por lo que vuestras manos han adquirido». Luego dijo: ¿y qué desgracia es mayor que olvidar el Corán? Lo mencionó Ibn al-Mubārak de ʿAbd al-ʿAzīz b. Abī Rawwād. Dijo Abū ʿUbayd: esto es únicamente respecto de quien lo abandona; en cuanto a quien persevera en su recitación, celoso de memorizarlo, pero el olvido lo vence, no entra en ello en absoluto. Y lo que confirma esto es que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— olvidaba algo del Corán hasta que se lo recordaban. De ello es el ḥadiz de ʿĀʾiša del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: oyó la recitación de un hombre en la mezquita y dijo: «¡Qué tiene, que Dios tenga misericordia de él! Me ha recordado aleyas que yo había olvidado de la sura tal y tal». Y se dijo: «ما» con el sentido de «el que», y el sentido es: lo que os sobrevino en el pasado fue por lo que vuestras manos han adquirido. Y dijo ʿAlī —Dios esté complacido con él—: esta aleya es la más esperanzadora aleya del Libro de Dios —Poderoso y Majestuoso—. Pues si Él expía por mí mediante las desgracias y perdona mucho, ¿qué queda después de Su expiación y Su perdón? Se ha transmitido este sentido de él —Dios esté complacido con él— elevado (marfūʿ). Dijo ʿAlī b. Abī Ṭālib —Dios esté complacido con él—: ¿acaso no os informo de la mejor aleya del Libro de Dios, que nos transmitió el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—?: «Y cualquier desgracia… es por lo que vuestras manos han adquirido», la aleya. «¡Oh ʿAlī! Lo que os sobrevenga de enfermedad, castigo o prueba en la vida mundanal es por lo que vuestras manos han adquirido. Y Dios es más noble que duplicar sobre vosotros el castigo en la Otra Vida; y aquello de lo que Él perdonó en la vida mundanal, Dios es más clemente que castigarlo después de Su perdón». Y dijo al-Ḥasan: cuando descendió esta aleya, el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «No hay espasmo de vena, ni rasguño de palo, ni tropiezo con piedra, sino por un pecado; y aquello de lo que Dios perdona es más». Y dijo al-Ḥasan: entramos donde ʿImrān b. Ḥuṣayn y un hombre dijo: necesariamente he de preguntarte por lo que veo en ti de dolor. Dijo ʿImrān: ¡hermano mío, no lo hagas! Pues, por Dios, amo el dolor; y quien lo ama es de los más amados ante Dios. Dijo Dios, Altísimo: «Y cualquier desgracia que os sobrevenga, es por lo que vuestras manos han adquirido, y Él perdona mucho». Esto es de lo que mi mano ha adquirido, y el perdón de mi Señor respecto de lo que queda es mayor. Y dijo Murra al-Hamadhānī: vi en el dorso de la mano de Šurayḥ una llaga y dije: ¡Abū Umayya!, ¿qué es esto? Dijo: «esto es por lo que vuestras manos han adquirido, y Él perdona mucho». Y dijo Ibn ʿAwn: cuando a Muḥammad b. Sīrīn lo abrumó la deuda, se afligió por ello y dijo: no reconozco esta aflicción; esto es por un pecado que cometí hace cuarenta años. Y dijo Aḥmad b. Abī al-Ḥawārī [13516]: se dijo a Abū Sulaymān al-Dārānī: ¿por qué los sensatos han apartado el reproche de quien les hizo mal? Dijo: porque supieron que Dios —Altísimo— no los probó sino por sus pecados. Dijo Dios, Altísimo: «Y cualquier desgracia que os sobrevenga, es por lo que vuestras manos han adquirido, y Él perdona mucho». Y dijo ʿIkrima: no hay calamidad que alcance a un siervo, o algo por encima de ella, sino por un pecado que Dios no habría de perdonarle sino mediante ella, o para que alcance un grado al que no lo haría llegar sino mediante ella. Y se transmitió que un hombre dijo a Moisés: ¡Moisés!, pide a Dios por mí una necesidad que Él me la cumpla; Él sabe mejor cuál es. Moisés lo hizo; y cuando descendió, he aquí que el hombre estaba: la fiera había desgarrado su carne y lo había matado. Dijo Moisés: ¿qué pasa con este, Señor mío? Dijo Dios —Bendito y Altísimo—: «¡Oh Moisés! Él me pidió un grado; supe que no lo alcanzaría por su obra, así que lo afligí con lo que ves para hacer de ello un medio para que alcance ese grado». Y Abū Sulaymān al-Dārānī, cuando mencionaba este ḥadiz, decía: ¡Gloria a Quien era capaz de hacerle alcanzar ese grado sin tribulación! Pero Él hace lo que quiere.

Digo: y análoga a esta aleya en el sentido es la palabra del Altísimo: «Quien obre mal será retribuido por ello» [al-Nisāʾ: 123]. Ya pasó la exposición sobre ello [13517] Dijeron nuestros sabios: esto es respecto de los creyentes; en cuanto al incrédulo, su castigo se difiere hasta la Otra Vida. Y se dijo: este es un خطاب dirigido a los incrédulos; y cuando les sobrevenía un mal decían: esto es por el mal agüero de Muḥammad; y Él les replicó diciendo: más bien eso es por el mal agüero de vuestra incredulidad. Pero lo primero es más abundante, más claro y más conocido. Y dijo Ṯābit al-Bunānī: se decía: las horas del daño se llevan las horas de las faltas. Luego, en ello hay dos opiniones: La primera: que es particular de los adultos, de modo que sea castigo para ellos; y en los niños, que sea recompensa para ellos. La segunda: que es un castigo general para los adultos en sí mismos, y para los niños en otros, de padre y madre. «Y Él perdona mucho»: es decir, perdona muchas de las desobediencias, de modo que no haya por ellas ḥudūd; y esto es lo que exige la afirmación de al-Ḥasan. Y se dijo: es decir, perdona a muchos de los pecadores, no apresurándose contra ellos con el castigo.

[13515] :Aleya 121 de la sura al-Anʿām. [13516] :Vocalización como «sukārā» (con fatḥa) o «uno de los ḥawāriyyūn» (Explicación del Qāmūs). [13517] :Véase t. 5, p. 396.

Notas y Referencias

[13515] Aleya 121 de la sura al-Anʿām.

[13516] Vocalización como «sukārā» (con fatḥa) o «uno de los ḥawāriyyūn» (Explicación del Qāmūs).

[13517] Véase t. 5, p. 396.