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Los Alineados

الصافات As-Saffat
Aya 99

Versículo (Español)

[37:99] Dijo [Abraham]: "Emigraré a donde mi Señor me ordene. ¡Él me guiará!

Tafsir de Al-Qurtubi

{وَقَالَ إِنِّي ذَاهِبٌ إِلَىٰ رَبِّي سَيَهۡدِينِ} (99) En ella hay dos cuestiones:

La primera.— Esta aleya es un fundamento en materia de la hégira (emigración) y del apartamiento (ʿuzla). El primero en hacer eso fue Abraham —la paz sea con él—, y ello cuando Dios lo libró del fuego. «Dijo: En verdad, me voy hacia mi Señor»; esto es: emigrante desde la tierra de mi pueblo y de mi nacimiento hacia donde pueda dedicarme a la adoración de mi Señor, pues «Él me guiará», en aquello que he intentado, hacia lo correcto. Dijo Muqātil: Fue el primero de las criaturas en emigrar, junto con Lot y Sara, hacia la Tierra Santa, que es la tierra del Šām. Y se ha dicho: Me voy con mi obra y mi adoración, y con mi corazón y mi intención. Según esto, su ida es por la obra, no por el cuerpo. Ya ha precedido la exposición de esto en «al-Kahf» [13277] con amplitud. Y según la primera opinión, se trata de la emigración hacia el Šām y Bayt al-Maqdis. Y se ha dicho: Salió hacia Ḥarrān y permaneció allí un tiempo. Luego se dijo: Lo dijo a quienes dejó atrás de su pueblo, y entonces sería una reprensión para ellos. Y se dijo: Lo dijo a quienes emigraron con él de su familia, y entonces sería por su parte una exhortación. Y se dijo: Dijo esto antes de ser arrojado al fuego. Y, conforme a esta opinión, hay dos interpretaciones: La primera: En verdad, me voy hacia aquello que mi Señor ha decretado para mí. La segunda: En verdad, voy a morir, como se dice de quien muere: «ha ido a Dios —Altísimo sea—»; pues él —la paz sea con él— se figuró que moriría al ser arrojado al fuego, según lo habitual de su condición de destruir lo que se arroja en él, hasta que se le dijo: «Sé frescor y paz». Entonces Abraham se salvó de él. Y en Su dicho: «Él me guiará», conforme a esta opinión, hay dos interpretaciones: la primera, «Él me guiará» hacia la liberación de él. La segunda: hacia el Paraíso. Y dijo Sulaymān ibn Ṣurad —de los que alcanzaron al Profeta, Dios lo bendiga y le conceda paz—: Cuando quisieron arrojar a Abraham al fuego, se pusieron a reunir para él leña, y una anciana se puso a cargarla sobre su espalda. Y decía: Llevadlo ante ese que menciona a nuestros ídolos. Y cuando lo llevaron para arrojarlo al fuego, «dijo: En verdad, me voy hacia mi Señor». Y cuando fue arrojado al fuego dijo: (Allah me basta, y qué excelente Disponente). Entonces Dios —Altísimo sea— dijo: «¡Oh fuego! Sé frescor y paz» [Los Profetas: 69] Entonces dijo Abū Lūṭ —que era su primo—: El fuego no lo ha quemado por su parentesco conmigo; y Dios envió un cuello (ʿunuq) de fuego y lo quemó.

Notas y Referencias

[13277] Véase t. 10, p. 36 y siguientes, edición primera o segunda.