Luqman
لقمان LuqmanVersículo (Español)
[31:6] Entre la gente hay quienes se dedican, sin conocimiento [ni argumentos] a promover palabras vanas con el propósito de desviar a los demás del sendero de Dios, y se burlan [de la palabra de Dios]. Ellos tendrán un castigo humillante.
Tafsir de Al-Qurtubi
{Y entre la gente hay quien compra la distracción del relato para extraviar, sin conocimiento, del camino de Allah, y lo toma a burla. Ésos tendrán un castigo humillante} (6)
En él hay cinco cuestiones:
La primera.—
Su dicho —Exaltado sea—:
"Y entre la gente hay quien compra la distracción del relato".
"Quien" está en posición de nominativo por ser el sujeto inicial. Y "la distracción del relato": es el canto, según Ibn Mas‘ūd, Ibn ‘Abbās y otros. Y está prohibido por el Libro y la Sunna.
La elipsis sería: quien compra algo de distracción o una distracción, como: "Y pregunta a la ciudad" [12549][Yūsuf: 82].
O bien la elipsis sería: como en realidad no la compra sino que la compra y exagera en su precio, es como si la hubiera comprado para la distracción [12550]
Digo: ésta es una de las tres aleyas con las que los sabios han argumentado la reprobación del canto y su prohibición.
La segunda aleya es Su dicho —Exaltado sea—: "mientras vosotros estáis samidūn" [12551][An-Najm: 61].
Dijo Ibn ‘Abbās: es el canto en himyarí: ismidī lanā, es decir: cántanos.
Y la tercera aleya es Su dicho —Exaltado sea—: "y azuza contra ellos a quien puedas con tu voz" [12552][Al-Isrā’: 64]. Dijo Mujāhid: el canto y las flautas. Ya pasó en "Al-Isrā’" [12553] la exposición sobre ello.
At-Tirmidhī transmitió de Abū Umāma, del Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le dé paz—, que dijo: (No vendáis a las cantoras esclavas, ni las compréis, ni las enseñéis; no hay bien en comerciar con ellas y su precio es ilícito. En algo como esto fue revelada esta aleya: "Y entre la gente hay quien compra la distracción del relato para extraviar del camino de Allah") hasta el final de la aleya.
Dijo Abū ‘Īsā: este hadiz es gharīb; sólo se transmite por el hadiz de Al-Qāsim, de Abū Umāma; Al-Qāsim es fiable, y ‘Alī ibn Yazīd es debilitado en el hadiz. Así lo dijo Muḥammad ibn Ismā‘īl.
Dijo Ibn ‘Aṭiyya: con ello lo interpretaron Ibn Mas‘ūd, Ibn ‘Abbās, Jābir ibn ‘Abd Allāh y Mujāhid; y lo mencionó Abū l-Faraj al-Jawzī de Al-Ḥasan, Sa‘īd ibn Jubayr, Qatāda y An-Nakha‘ī.
Digo: esto es lo más elevado de cuanto se ha dicho sobre esta aleya; y juró sobre ello Ibn Mas‘ūd por Allah —no hay divinidad sino Él— tres veces: que es el canto.
Sa‘īd ibn Jubayr transmitió de Abū ṣ-Ṣahbā’ al-Bakrī, que dijo: se preguntó a ‘Abd Allāh ibn Mas‘ūd acerca de Su dicho —Exaltado sea—: "Y entre la gente hay quien compra la distracción del relato"; y dijo: el canto, ¡por Allah, no hay divinidad sino Él!; repitiéndolo tres veces. Y de Ibn ‘Umar: que es el canto. Y así lo dijeron ‘Ikrima, Maymūn ibn Mihrān y Makhūl.
Shu‘ba y Sufyān transmitieron de Al-Ḥakam y Ḥammād, de Ibrāhīm, que dijo: dijo ‘Abd Allāh ibn Mas‘ūd: el canto hace brotar la hipocresía en el corazón; y lo dijo Mujāhid. Y añadió: que la "distracción del relato" en la aleya es escuchar el canto y lo semejante a él de falsedad.
Dijo Al-Ḥasan: la distracción del relato son los instrumentos y el canto.
Dijo Al-Qāsim ibn Muḥammad: el canto es falsedad, y la falsedad está en el Fuego.
Y dijo Ibn al-Qāsim: pregunté a Mālik sobre ello y dijo: Allah —Exaltado sea— ha dicho: "¿qué hay después de la verdad sino el extravío?" [12554][Yūnus: 32]. ¿Acaso es verdad?
Y Al-Bujārī tituló [12555]: (Capítulo: toda distracción es falsedad si ocupa de la obediencia a Allah; y quien dice a su compañero: ven, juguemos a las apuestas).
Y Su dicho —Exaltado sea—: "Y entre la gente hay quien compra la distracción del relato para extraviar del camino de Allah, sin conocimiento, y lo toma a burla". Su expresión: (si ocupa de la obediencia a Allah) está tomada de Su dicho —Exaltado sea—: "para extraviar del camino de Allah".
Y también de Al-Ḥasan: es la incredulidad y la asociación. Y algunos lo interpretaron como los relatos con los que se entretienen los partidarios de la falsedad y del juego.
Y se dijo: fue revelada acerca de An-Naḍr ibn al-Ḥāriṯ; porque compró libros de los no árabes: Rustam e Isfandiyār; y se sentaba en La Meca, y cuando Quraysh decía: Muḥammad ha dicho tal, se reía de él, y les narraba historias de los reyes de Persia y decía: mi relato es mejor que el relato de Muḥammad. Lo transmitieron Al-Farrā’, Al-Kalbī y otros.
Y se dijo: compraba cantoras; y no alcanzaba a nadie que quisiera el Islam sin llevarlo a su cantora y decir: dale de comer, dale de beber y cántale. Y decía: esto es mejor que aquello a lo que te llama Muḥammad: la oración, el ayuno y que combatas ante él. Esta opinión y la primera son manifiestas en cuanto a la compra.
Y un grupo dijo: la "compra" en esta aleya es metafórica; y que la aleya fue revelada acerca de los relatos de Quraysh, su distracción respecto del asunto del Islam y su inmersión en la falsedad.
Dijo Ibn ‘Aṭiyya: así, abandonar lo que es obligatorio hacer y practicar estas reprobaciones era "comprarlas", conforme a Su dicho —Exaltado sea—: "Ésos son quienes compraron el extravío a cambio de la guía" [12556][Al-Baqara: 16]; compraron la incredulidad por la fe, es decir, la sustituyeron por ella y la eligieron en lugar de ella.
Y dijo Muṭarrif: comprar la distracción del relato es preferirla.
Qatāda dijo: quizá no gaste en ello dinero, pero su escucha es su compra.
Digo: la primera opinión es la más digna de ser sostenida en este capítulo, por el hadiz elevado en ello y por la palabra de los Compañeros y los Seguidores.
Y Aṯ-Ṯa‘labī y Al-Wāḥidī añadieron en el hadiz de Abū Umāma: (No hay hombre que eleve su voz con el canto sin que Allah envíe contra él dos demonios: uno sobre este hombro [y el otro sobre este hombro] [12557]; y no cesan de golpear con sus pies hasta que es él quien calla).
At-Tirmidhī y otros transmitieron, por el hadiz de Anas y otros, del Profeta —Allah lo bendiga y le dé paz—, que dijo: (Dos voces malditas, libertinas, que prohíbo: la voz de una flauta y el chillido de un demonio en ocasión de melodía y jolgorio; y el chillido en una desgracia: bofetear mejillas y rasgar escotes).
Y Ja‘far ibn Muḥammad transmitió de su padre, de su abuelo, de ‘Alī —sobre él la paz—, que dijo: el Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le dé paz— dijo: (He sido enviado para quebrar las flautas). Lo sacó Abū Ṭālib al-Ġaylānī.
E Ibn Bišrān sacó de ‘Ikrima, de Ibn ‘Abbās, que el Profeta —Allah lo bendiga y le dé paz— dijo: (He sido enviado para destruir las flautas y el tambor).
Y At-Tirmidhī transmitió del hadiz de ‘Alī —Allah esté complacido con él—, que dijo: el Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le dé paz— dijo: (Cuando mi comunidad cometa quince prácticas, caerá sobre ella la calamidad—; y mencionó entre ellas: cuando se tomen cantoras e instrumentos).
Y en el hadiz de Abū Hurayra: (y aparezcan las cantoras y los instrumentos).
E Ibn al-Mubārak transmitió de Mālik ibn Anas, de Muḥammad ibn al-Munkadir, de Anas ibn Mālik, que dijo: el Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le dé paz— dijo: (Quien se sienta junto a una cantora y la escucha, se le verterá en el oído al-ānak [12558] el Día de la Resurrección).
Y Asad ibn Mūsā transmitió de ‘Abd al-‘Azīz ibn Abī Salama, de Muḥammad ibn al-Munkadir, que dijo: nos ha llegado que Allah —Exaltado sea— dice el Día de la Resurrección: (¿Dónde están Mis siervos que preservaban sus almas y sus oídos de la distracción y de las flautas del demonio? Hacedlos entrar en los jardines [12559] del almizcle y anunciadles que ciertamente les he hecho lícito Mi complacencia). E Ibn Wahb transmitió de Mālik, de Muḥammad ibn al-Munkadir, algo semejante, y añadió tras su dicho (del almizcle: luego dice a los ángeles: hacedles oír Mi alabanza, Mi gratitud y Mi elogio, y anunciadles que no habrá temor sobre ellos ni se entristecerán).
Y se ha transmitido elevado este sentido en el hadiz de Abū Mūsā al-Aš‘arī, que dijo: el Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le dé paz— dijo: (Quien escuche una voz de canto no será autorizado a escuchar a los rūḥāniyyūn).
Se dijo: ¿y quiénes son los rūḥāniyyūn, oh Mensajero de Allah?
Dijo: (los recitadores de la gente del Paraíso).
Lo sacó At-Tirmidhī al-Ḥakīm Abū ‘Abd Allāh en Nawādir al-Uṣūl.
Y ya hemos mencionado en el libro At-Taḏkira, junto con sus análogos: (quien beba vino en este mundo no lo beberá en la Otra Vida; y quien vista seda en este mundo no la vestirá en la Otra Vida), y otras cosas. Todo ello es correcto en su sentido, conforme a lo que allí hemos expuesto.
Y de la transmisión de Makhūl, de ‘Ā’iša, que dijo: el Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le dé paz— dijo: (Quien muera teniendo junto a sí una esclava cantora, no recéis sobre él).
Por estos آثار y otros, los sabios sostuvieron la prohibición del canto.
La segunda.— Es el canto habitual entre quienes son conocidos por ello: el que agita las almas y las incita al deseo, al galanteo y a la disolución; el que mueve lo quieto y despierta lo latente. Este tipo, si está en poesía que se entrega al nasīb mencionando a las mujeres, describiendo sus bellezas, mencionando vinos y prohibiciones, no hay discrepancia en su ilicitud; pues es la distracción y el canto censurados por consenso. En cuanto a lo que está a salvo de ello, se permite una pequeña parte en tiempos de alegría, como la boda y la fiesta, y al animarse para trabajos penosos, como ocurrió en la excavación del foso y en el ḥidā’ de Anjaša [12560] y Salama ibn al-Akwa‘. En cuanto a lo que han innovado hoy los sufíes: la adicción a escuchar cantos con instrumentos que embelesan, como las šabābāt [12561], el ṭār, los instrumentos y las cuerdas, es ilícito.
Dijo Ibn al-‘Arabī: en cuanto al tambor de guerra, no hay reparo en él, porque sostiene los ánimos y amedrenta al enemigo. Y respecto de la yirā‘a [12562] hay vacilación. Y el daff es lícito.
[Al-Jawharī: a veces llaman a la caña del pastor con la que toca hīra‘a y yirā‘a] [12563]
Dijo Al-Qušayrī: se golpeó (el daff) ante el Profeta —Allah lo bendiga y le dé paz— el día que entró en Medina; Abū Bakr se dispuso a reprender, y el Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le dé paz— dijo: (Déjalas, Abū Bakr, para que los judíos sepan que nuestra religión es amplia). Y ellas golpeaban y decían: somos las hijas de An-Najjār; qué buen vecino es Muḥammad.
Y se ha dicho: el tambor en el matrimonio es como el daff; y asimismo los instrumentos que hacen público el matrimonio se permite usarlos en él, con palabras buenas y sin obscenidad.
La tercera.— Ocuparse del canto de manera constante es necedad por la que se rechaza el testimonio; si no es constante, no se rechaza.
E Isḥāq ibn ‘Īsā aṭ-Ṭabbā‘ mencionó: pregunté a Mālik ibn Anas acerca de lo que la gente de Medina concede como licencia en el canto, y dijo: sólo lo hacen entre nosotros los libertinos.
Y Abū Ṭ-Ṭayyib Ṭāhir ibn ‘Abd Allāh aṭ-Ṭabarī mencionó: en cuanto a Mālik ibn Anas, ciertamente prohibió el canto y su escucha, y dijo: si compra una esclava y la encuentra cantora, tiene derecho a devolverla por defecto. Y es la doctrina del resto de la gente de Medina, salvo Ibrāhīm ibn Sa‘d, pues Zakariyyā as-Sājī transmitió de él que no veía en ello inconveniente.
Y dijo Ibn Juwayz Mandād: en cuanto a Mālik, se dice de él que era conocedor del oficio y que su doctrina era su prohibición [12564]
Y se transmitió de él que dijo: aprendí este oficio cuando era un muchacho joven; y mi madre me dijo: hijo mío, este oficio conviene a quien tiene el rostro agraciado, y tú no lo eres; busca las ciencias religiosas. Así acompañé a Rabī‘a, y Allah puso en ello bien.
Dijo Abū Ṭ-Ṭayyib aṭ-Ṭabarī: en cuanto a la doctrina de Abū Ḥanīfa, detesta el canto, pese a permitir beber an-nabīḏ; y considera la escucha del canto entre los pecados. Y así es la doctrina del resto de la gente de Kufa: Ibrāhīm, Aš-Ša‘bī, Ḥammād, Aṯ-Ṯawrī y otros; no hay discrepancia entre ellos en ello. Y asimismo no se conoce entre la gente de Basora discrepancia en la reprobación de ello y su prohibición, salvo lo transmitido de ‘Ubayd Allāh ibn al-Ḥasan al-‘Anbarī: que no veía en ello inconveniente.
Dijo: en cuanto a la doctrina de Aš-Šāfi‘ī, dijo: el canto es reprobable, se asemeja a la falsedad; y quien abunda en ello es un necio cuyo testimonio se rechaza.
Y Abū l-Faraj al-Jawzī mencionó de su imām Aḥmad ibn Ḥanbal tres transmisiones. Dijo: nuestros compañeros han mencionado de Abū Bakr al-Jallāl y su compañero ‘Abd al-‘Azīz la licitud del canto; pero sólo aludían a lo que había en su tiempo de poemas ascéticos. Dijo: sobre esto se interpreta lo que Aḥmad no detestó. Y lo indica que se le preguntó por un hombre que murió dejando un hijo y una esclava cantora, y el niño necesitaba venderla; dijo: que se venda como sencilla, no como cantora.
Se le dijo: vale treinta mil, y quizá si se vende como sencilla valga veinte mil.
Dijo: no se vende sino como sencilla.
Dijo Abū l-Faraj: Aḥmad sólo dijo esto porque esa esclava cantora no canta poemas de ascetismo, sino poesías embelesadoras que incitan al amor apasionado.
Esto es prueba de que el canto está vedado; pues si no estuviera vedado, no sería lícito hacer perder dinero al huérfano.
Y esto vino a ser como la palabra de Abū Ṭalḥa al Profeta —Allah lo bendiga y le dé paz—: tengo vino perteneciente a huérfanos. Y dijo: (Derrámalo). Si hubiera sido lícito aprovecharlo, no habría ordenado desperdiciar el dinero de los huérfanos.
Dijo Aṭ-Ṭabarī: los sabios de las metrópolis han consensuado la reprobación del canto y su prohibición. Sólo se apartaron de la comunidad Ibrāhīm ibn Sa‘d y ‘Ubayd Allāh al-‘Anbarī. Y el Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le dé paz— dijo: (Aferraos a la gran mayoría. Quien se separa de la comunidad muere con muerte de la ignorancia).
Dijo Abū l-Faraj: y dijo Al-Qaffāl, de nuestros compañeros: no se acepta el testimonio del cantor ni del danzante.
Digo: y puesto que ha quedado establecido que este asunto no es lícito, tomar salario por ello no es lícito. Abū ‘Umar ibn ‘Abd al-Barr ha alegado consenso sobre la prohibición del salario por ello.
Ya pasó en Al-An‘ām, en Su dicho: "Y junto a Él están las llaves de lo oculto" [12565][Al-An‘ām: 59]. Y con eso te basta.
La cuarta.—
Dijo el qāḍī Abū Bakr ibn al-‘Arabī: en cuanto a escuchar a las cantoras, le es lícito al hombre escuchar el canto de su esclava, pues nada de ella le es ilícito, ni de su exterior ni de su interior; ¿cómo, entonces, se le impediría deleitarse con su voz? Ahora bien: no es lícito que las mujeres se descubran ante los hombres, ni rasgar velos, ni escuchar obscenidad; si eso deriva hacia lo que no es lícito ni permitido, se impide desde su inicio y se arranca de raíz.
Dijo Abū Ṭ-Ṭayyib aṭ-Ṭabarī: en cuanto a escuchar el canto de una mujer que no es maḥram, los compañeros de Aš-Šāfi‘ī dijeron que no es lícito, sea libre o esclava.
Dijo: y dijo Aš-Šāfi‘ī: el dueño de la esclava que reúne a la gente para escucharla es un necio cuyo testimonio se rechaza; luego endureció la expresión y dijo: eso es dayāṯa. Sólo lo consideró necio porque invitó a la gente a la falsedad; y quien invita a la gente a la falsedad es un necio.
La quinta.—
Su dicho —Exaltado sea—: "para extraviar del camino de Allah". La lectura de la mayoría es con ḍamma en la yā’, es decir: para extraviar a otro del camino de la guía; y cuando extravía a otro, él mismo se extravía. E Ibn Kaṯīr, Ibn Muḥayṣin, Ḥumayd, Abū ‘Amr, Ruways e Ibn Abī Isḥāq leyeron (con fatḥa en la yā’) en forma intransitiva: es decir, para extraviarse él mismo.
"y lo toma a burla": la lectura de los medinenses, Abū ‘Amr y ‘Āṣim es con raf‘, como coordinación con "quien compra"; y es posible que sea una nueva frase.
Y Al-A‘maš, Ḥamza y Al-Kisā’ī leyeron: "y lo toma" con naṣb, como coordinación con "para extraviar".
En ambos análisis no es correcto detenerse en Su dicho: "sin conocimiento"; y la pausa es en Su dicho: "a burla". Y la hā’ en "lo toma" remite a las aleyas. Y es posible que remita al camino, porque as-sabīl se usa en femenino y en masculino.
"Ésos tendrán un castigo humillante": es decir, severo, que los humilla. Dijo el poeta:
Y ciertamente me refugié en los cristianos después de que*** la cruz halló, del castigo, humillación
[12566]
Notas y Referencias
[12549] Véase t. 9, p. 245 y ss.
[12550] Así en todas las copias del original. En el libro de An-Naḥḥās: «O bien la elipsis sería: como en realidad no hace sino comprarla y exagerar en su precio, es como si hubiera comprado la distracción». En ambas redacciones hay oscuridad; quizá la frase sea así: o bien la elipsis es que, como en realidad no hace sino comprarla y exagerar en su precio por causa de su distracción, es como si hubiera comprado la distracción.
[12551] Véase t. 17, p. 121 y ss.
[12552] Véase t. 10, p. 290.
[12553] Véase t. 10, p. 290.
[12554] Véase t. 8, p. 335 y ss.
[12555] Al final del Libro de la petición de permiso (Kitāb al-Isti’ḏān).
[12556] Véase t. 1, p. 210.
[12557] Lo que está entre corchetes está omitido en el original impreso.
[12558] Al-ānak: el plomo.
[12559] En ج, ش: «los jardines del Paraíso».
[12560] Era un esclavo negro que conducía o guiaba a las mujeres del Profeta —Allah lo bendiga y le dé paz— en el año de la Peregrinación de Despedida; tenía buen ḥidā’, y los camellos aumentaban su movimiento con su canto de conducción.
[12561] Aš-šabāba (con geminación): boquilla de la flauta; es un término tardío.
[12562] Al-yirā‘a: la flauta del pastor.
[12563] Lo que está entre corchetes está omitido en ج, ش.
[12564] La palabra «kāna» está omitida en ج.
[12565] Véase t. 7, p. 3.
[12566] Este verso es de Jarīr, de una qaṣīda en la que satiriza a Al-Ajṭal; su inicio es: Amsaytu iḏ raḥala aš-šabābu ḥazīnan *** layta al-layālī qabla ḏāka fanīnā.