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La Familia de Imran

آل عمران Ali 'Imran
Aya 94

Versículo (Español)

[3:94] Serán unos injustos quienes después de todas estas evidencias inventen mentiras y se las atribuyan a Dios.

Tafsir de Al-Qurtubi

{فَمَنِ ٱفۡتَرَىٰ عَلَى ٱللَّهِ ٱلۡكَذِبَ مِنۢ بَعۡدِ ذَٰلِكَ فَأُوْلَـٰٓئِكَ هُمُ ٱلظَّـٰلِمُونَ} (94) 93

Dijo az-Zajjāj: En esta aleya hay la más grande indicación de la profecía de Muḥammad, nuestro Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: les informó de que ello no está en su Libro, y les ordenó que trajeran la Torá, pero se negaron; es decir, supieron que lo había dicho por revelación. Y dijo ʿAṭiyya al-ʿAwfī: En verdad, eso solo les fue ilícito por la prohibición de Jacob sobre ellos. Y ello fue que Israel dijo, cuando le sobrevino la ciática: «¡Por Dios!, si Dios me cura de ello, no lo comerá ningún hijo mío»; y no era algo ilícito para ellos. Y dijo al-Kalbī: Dios —Glorificado y Exaltado sea— no se lo prohibió en la Torá; más bien se lo prohibió después de la Torá por su injusticia y su incredulidad. Y los Hijos de Israel, cuando cometían un pecado grave, Dios Altísimo les prohibía un alimento bueno, o derramaba sobre ellos un castigo —que es la muerte—. Eso es lo que dice el Altísimo: «Por la injusticia de los que judaizaron, les prohibimos cosas buenas que les habían sido lícitas» [3223][ an-Nisāʾ: 160 ] la aleya. Y Su dicho: «Y a los que judaizaron les prohibimos todo animal de pezuña» la aleya— hasta Su dicho: «Así los retribuimos por su rebeldía, y ciertamente Nosotros decimos la verdad» [3224][ al-Anʿām: 146 ].

La cuarta cuestión: Ibn Mājah consignó en su Sunan: «El remedio para la ciática». Nos narraron Hišām b. ʿAmmār y Rāšid b. Saʿīd ar-Ramlī —dijeron ambos—: nos narró al-Walīd b. Muslim; nos narró Hišām b. Ḥassān; nos narró Anas b. Sīrīn, que oyó a Anas b. Mālik decir: oí al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— decir: (La curación de la ciática es la grasa de la cola de una oveja beduina [3225] que se derrite, luego se divide en tres partes, y se bebe en ayunas cada día una parte). Y también lo transmitió aṯ-Ṯaʿlabī en su Tafsīr, por el ḥadiz de Anas b. Mālik, quien dijo: Dijo el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— acerca de la ciática: (Se toma la grasa de la cola de un carnero árabe, ni pequeño ni grande; se corta en trozos pequeños, se extrae su grasa derretida [3226] y se divide en tres porciones: cada día, en ayunas, un tercio). Dijo Anas: se lo prescribí a más de cien, y sanó —con el permiso de Dios Altísimo—. Šuʿba: Me contó un anciano en tiempos de al-Ḥajjāj b. Yūsuf, acerca de la ciática: «Te juro por Dios, el Altísimo, que si no cesas, te cauterizaré con fuego o te afeitaré con una navaja». Dijo Šuʿba: Lo he probado: lo dices y te pasas la mano por ese lugar.

[3223] :- Véase t. 6, p. 12. [3224] :- Véase t. 7, p. 127. [3225] :- Adición respecto a las Sunan de Ibn Mājah. [3226] :- Al-ihāla (con kasra): la grasa derretida, o todo aquello con lo que se acompaña el pan de entre las grasas y aceites.

Notas y Referencias

[3223] - Véase t. 6, p. 12.

[3224] - Véase t. 7, p. 127.

[3225] - Adición respecto a las Sunan de Ibn Mājah.

[3226] - Al-ihāla (con kasra): la grasa derretida, o todo aquello con lo que se acompaña el pan de entre las grasas y aceites.