La Familia de Imran
آل عمران Ali 'ImranVersículo (Español)
[3:2] Dios, no hay otra divinidad que Él, el Viviente, se basta a Sí mismo y se ocupa de toda la creación.
Tafsir de Al-Qurtubi
{Dios: no hay divinidad sino Él, el Viviente, el Subsistente} (2)
En él hay cinco cuestiones:
La primera:
Su dicho:
«Alif Lām Mīm. Dios: no hay divinidad sino Él, el Viviente, el Subsistente».
Esta sura es medinense por consenso. Y al-Naqqāsh transmitió que su nombre en la Torá es Ṭayba. Y leyeron al-Ḥasan, ʿAmr b. ʿUbayd, ʿĀṣim b. Abī al-Nujūd y Abū Jaʿfar al-Ruʾāsī [2805]:
«Alif Lām Mīm. Dios»,
seccionando el alif de enlace, bajo el supuesto de hacer pausa en «Alif Lām Mīm», del mismo modo que suponen la pausa en los nombres de los números en expresiones como: uno, dos, tres, cuatro, mientras que en realidad enlazan.
Dijo al-Akhfash Saʿīd:
Y es admisible «Alif Lām Mīmِ Dios», con kasra en la mīm, por el encuentro de dos consonantes en reposo.
Dijo al-Zajjāj:
Esto es un error, y los árabes no lo dicen por su pesadez.
Dijo al-Naḥḥās:
La lectura [primera] [2806] es la lectura de la generalidad; y los antiguos gramáticos hablaron sobre ella. La doctrina de Sībawayh es que la mīm se abrió por el encuentro de dos consonantes en reposo, y escogieron para ella la fatḥa para no reunir una kasra, una yāʾ y una kasra antes de ella.
Y dijo al-Kisāʾī:
Las letras del deletreo, si te encuentras con ellas un alif de enlace y se suprime el alif de enlace, mueves la letra con el movimiento del alif, y dices: «Alif Lām Mīm Dios», «Alif Lām Mīm recuerda», y «Alif Lām Mīmِ se acercó».
Y dijo al-Farrāʾ:
El الأصل es «Alif Lām Mīm. Dios», como leyó al-Ruʾāsī; luego se arrojó el movimiento de la hamza sobre la mīm. Y leyó ʿUmar b. al-Khaṭṭāb: «el Viviente, el Sustentador (al-qayyām)».
Y dijo Khārija:
En el muṣḥaf de ʿAbd Allāh: «el Viviente, el Sostenedor (al-qayyim)».
Y ya ha precedido lo que los sabios [han sostenido como opiniones] [2807] acerca de las letras que están al comienzo de las suras, al inicio de «al-Baqara» [2808]
Y dado que en esta sura ha venido: «Dios: no hay divinidad sino Él, el Viviente, el Subsistente», como una frase que se sostiene por sí misma, se conciben todas esas opiniones.
La segunda:
Al-Kisāʾī روایتó que ʿUmar b. al-Khaṭṭāb —Dios esté complacido con él— rezó la oración de la noche (ʿishāʾ) y comenzó con «Āl ʿImrān», y recitó: «Alif Lām Mīm. Dios: no hay divinidad sino Él, el Viviente, el Sustentador (al-qayyām)»; y recitó en la primera rakʿa cien aleyas, y en la segunda las cien restantes.
Dijeron nuestros sabios:
No se recita una sura en dos rakʿas; pero si lo hace, le es válido.
Y Mālik dijo en al-Majmūʿa:
No hay inconveniente en ello, y no es cosa de gran entidad.
Digo:
Lo correcto es la licitud de ello. Y el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— recitó al-Aʿrāf en el magrib, repartiéndola en dos rakʿas; lo transmitió también al-Nasāʾī, y lo autentificó Abū Muḥammad ʿAbd al-Ḥaqq; y vendrá.
La tercera:
Sobre el mérito de esta sura han llegado آثار y noticias; entre ello, lo que se ha transmitido: que es salvaguarda contra las serpientes, tesoro para el menesteroso, que alegará en favor de su lector en la Otra Vida, y que a quien recite su final en una noche se le escribirá como el levantamiento de una noche, y otras cosas.
Al-Dārimī Abū Muḥammad mencionó en su Musnad: nos narró Abū ʿUbayd al-Qāsim b. Salām; dijo: me narró ʿUbayd Allāh al-Ashjaʿī; dijo: me narró Misʿar; dijo: me narró Jābir [2809], antes de caer en aquello en lo que cayó, de al-Shaʿbī, que dijo: dijo ʿAbd Allāh: «¡Qué excelente tesoro para el menesteroso es la sura “Āl ʿImrān”! Se levanta con ella al final de la noche».
Nos narró Muḥammad b. Saʿīd; nos narró ʿAbd al-Salām, de al-Jarīrī [2810], de Abī al-Salīl [2811], que dijo: A un hombre le alcanzó sangre; dijo: y se refugió en el valle de Majanna: un valle por el que nadie camina sin que le alcance una serpiente; y en el borde del valle había dos monjes. Cuando anocheció, dijo uno de ellos a su compañero: «¡Por Dios, el hombre ha perecido!». Dijo: «Comenzó la sura “Āl ʿImrān”». Dijeron: «Ha recitado la sura Ṭayba; quizá se salve». Dijo: Y amaneció sano y salvo.
Y transmitió con cadena de Makḥūl, que dijo: «Quien recite la sura “Āl ʿImrān” el viernes, los ángeles rezarán por él hasta la noche».
Y transmitió con cadena de ʿUthmān b. ʿAffān, que dijo: «Quien recite el final de la sura “Āl ʿImrān” en una noche, se le escribirá como el levantamiento de una noche», en cuya vía está Ibn Lahīʿa.
Y مسلم transmitió de al-Nawwās b. Samʿān al-Kilābī, que dijo: Oí al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— decir: «Se traerá el Corán el Día de la Resurrección, y a su gente —aquellos que obraban conforme a él—; lo precederán la sura al-Baqara y Āl ʿImrān»; y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— les ضربó tres ejemplos que no he olvidado después. Dijo:
—Como si fueran dos nubes, o dos toldos negros entre los cuales hay un resplandor (sharq) [2812]; o como si fueran dos bandadas compactas (ḥizqān) [2813] de aves en filas, que disputan en favor de su compañero.
Y también transmitió de Abī Umāma, que dijo: Oí al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— decir: «Recitad el Corán, pues vendrá el Día de la Resurrección como intercesor de sus compañeros. Recitad las dos resplandecientes: al-Baqara y la sura Āl ʿImrān; pues vendrán el Día de la Resurrección como si fueran dos nubes, o como si fueran dos toldos, o como si fueran dos bandadas de aves en filas, que disputan en favor de sus compañeros. Recitad la sura al-Baqara, pues tomarla es bendición y dejarla es pesar, y no pueden con ella los baṭala».
Dijo Muʿāwiya [2814]: Y me ha llegado que los baṭala son los hechiceros.
La cuarta:
Los sabios tienen tres opiniones acerca de denominar «al-Baqara y Āl ʿImrān» como «las dos resplandecientes»:
La primera:
Que son las dos luminosas, tomado de al-zahr y al-zuhra; ya sea por guiar a su lector con lo que resplandece de sus luces, es decir, de sus significados.
O bien por la luz perfecta que se deriva de su recitación el Día de la Resurrección; y esta es la segunda opinión.
La tercera:
Se las llamó así porque ambas comparten lo que contiene el Nombre Supremo de Dios, como lo mencionó Abū Dāwūd y otros, de Asmāʾ bint Yazīd, que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «El Nombre Supremo de Dios está en estas dos aleyas: “Vuestro Dios es un Dios único; no hay divinidad sino Él, el Compasivo, el Misericordioso” [2815], y la que está en Āl ʿImrān: “Dios: no hay divinidad sino Él, el Viviente, el Subsistente”».
Lo transmitió también Ibn Mājah.
Y al-ghamām:
la nube compacta; y es al-ghayāya cuando está cerca de la cabeza; y es también al-ẓulla (sombra/toldo).
Y el sentido:
que quien las recita está bajo la sombra de su recompensa, como ha venido: «el hombre está a la sombra de su limosna» [2816]
Y su dicho: «disputan» (tuḥājjān): es decir, que Dios crea, a partir de la recompensa de ambas, ángeles que discuten en su favor, como ha venido en بعض del ḥadiz: «Quien recite “Dios atestigua que no hay divinidad sino Él...” la aleya, Dios crea setenta ángeles que piden perdón por él hasta el Día de la Resurrección».
Y su dicho: «entre ambas hay sharq»:
se ha consignado con la rāʾ en sukūn y con su apertura, y es una indicación de luminosidad; porque, al decir: «negras», podría imaginarse que son oscuras, y lo negó con su dicho: «entre ambas hay sharq». Y quiere decir con que sean negras: por su densidad, a causa de la cual impiden a quien está debajo de ellas el calor del sol y la intensidad del ardor. Y Dios sabe más.
La quinta:
El comienzo de esta sura descendió a causa de la delegación de Najrān, según lo ذكر Muḥammad b. Isḥāq de Muḥammad b. Jaʿfar b. al-Zubayr. Eran cristianos que acudieron como delegación al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— en Medina, en sesenta jinetes; entre ellos, de sus notables, catorce hombres. Y entre los catorce, tres personas a quienes se remitía su asunto: al-ʿĀqib [2817], el jefe del قوم, y صاحب de sus opiniones, cuyo nombre era ʿAbd al-Masīḥ; y al-Sayyid, su sostén (thimāluhum) [2818] y el responsable de su asamblea, cuyo nombre era al-Ayham; y Abū Ḥāritha b. ʿAlqama, de Banū Bakr b. Wāʾil, su obispo y su sabio.
Entraron ante el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— tras la oración de la tarde (ʿaṣr), llevando vestiduras de ḥibarāt [2819]: jubbas y mantos. Y los compañeros del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijeron: «No hemos visto una delegación como ellos en belleza y majestad».
Y llegó el وقت de su oración; se levantaron y rezaron en la mezquita del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— hacia el oriente. Entonces el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Dejadlos».
Luego permanecieron allí días, discutiendo con el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— acerca de ʿĪsā, y pretendían que era hijo de Dios, y otras afirmaciones abominables y vacilantes; y el Mensajero —Dios le bendiga y le conceda paz— les respondía con pruebas luminosas, mientras ellos no veían. Y descendió بشأن de ellos el comienzo de esta sura hasta algo más de ochenta aleyas, hasta que su asunto terminó en que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— los llamó a la mubāhala [2820], según está mencionado en la Sīra de Ibn Isḥāq [2821] y otros.
Notas y Referencias
[2805] - En al-Qāmūs y su comentario (entrada: raʾs): «Y Banū Ruʾās (con ḍamma): un clan de ʿĀmir b. Ṣaʿṣaʿa. Dijo al-Azharī: y Abū ʿUmar al-Zāhid solía decir, acerca de Abū Jaʿfar al-Ruʾāsī —uno de los recitadores y tradicionistas—, que es al-Ruwāsī, con apertura de la rāʾ y con wāw sin hamza, نسب a Ruwās, una tribu de Sulaym; y rechazaba que se dijera al-Ruʾāsī con hamza, como lo dicen los tradicionistas y otros. Digo: y con Abū Jaʿfar se refiere a Muḥammad b. Sāda al-Ruwāsī. Thaʿlab mencionó que fue el primero en establecer la gramática de los kufíes, y tiene obras».
[2806] - Al-Takmila, de Iʿrāb al-Qurʾān, de al-Naḥḥās.
[2807] - Adición exigida por el contexto.
[2808] - Véase t. 1, p. 154.
[2809] - Es Jābir b. Yazīd b. al-Ḥārith al-Juʿfī. Murió en el año 128 H. Dijo Ibn Saʿd: practicaba tadlīs y era muy débil en su criterio y en su transmisión. Y dijo al-ʿIjlī: era débil y exageraba en el chiismo. Y dijo Abū Badr: a Jābir le sobrevenía una vez al año un acceso en el que deliraba y mezclaba las palabras. Quizá lo que se narró de él fue en ese tiempo. Y al-Ashjaʿī explicó lo que le ocurrió diciendo que fue por el cambio de su mente. (De Tahdhīb al-Tahdhīb).
[2810] - Al-Jarīrī: con ḍamma en la jīm, apertura en la primera rāʾ, kasra en la segunda y una yāʾ en sukūn entre ambas; es Saʿīd b. Iyās, نسب a Jarīr b. ʿAbbād. (De Tahdhīb al-Tahdhīb).
[2811] - Abū al-Salīl (con apertura de la consonante no enfática y kasra en la lām) es Ḍurayb (en diminutivo) b. Nufayr; y se dice: Nufayl. (De Tahdhīb al-Tahdhīb).
[2812] - Al-sharq: la luz. El sukūn de la rāʾ en él es más مشهور que su apertura.
[2813] - En los originales: «farqān» con fāʾ. La corrección es según Ṣaḥīḥ Muslim. Al-farq: la porción. Y al-ḥizq y al-ḥizīqa: el grupo de cualquier cosa.
[2814] - Es Muʿāwiya b. Salām, uno de los رجال de la cadena de este ḥadiz.
[2815] - Véase t. 2, p. 190.
[2816] - Así en una copia: «t.», y es lo correcto; y Kashf al-Khafāʾ, t. 1, p. 424. En otros originales: «En verdad, el creyente».
[2817] - Al-Sayyid y al-ʿĀqib son de sus jefes y de los poseedores de rangos; y al-ʿĀqib sigue al-Sayyid.
[2818] - Al-thimāl (con kasra): el refugio, el socorro y quien alimenta en la adversidad.
[2819] - Al-ḥibarāt (con kasra en la ḥāʾ y apertura en la bāʾ; plural de ḥīra): un tipo de vestiduras yemeníes.
[2820] - En los originales: al-ibtihāl; y lo correcto es lo que se ha fijado: «... entre la gente del grupo, unos con otros; y tabāhalū y tabāhalū: se maldijeron mutuamente. Y la mubāhala: que la gente se reúna cuando discrepa sobre algo y diga: “La maldición de Dios sea sobre el injusto de entre nosotros”».
[2821] - Véase la Sīra de Ibn Hishām, p. 401, edición europea.