La Familia de Imran
آل عمران Ali 'ImranVersículo (Español)
[3:190] En la creación de los cielos y de la Tierra, y en la sucesión de la noche y el día, hay signos para los dotados de intelecto,
Tafsir de Al-Qurtubi
{EN VERDAD, en la creación de los cielos y de la tierra, y en la alternancia de la noche y el día, hay, ciertamente, signos para los dotados de intelecto} (190)
En ella hay veinticinco cuestiones:
La primera:
Su dicho —Exaltado sea—:
«En verdad, en la creación de los cielos y de la tierra».
Ya ha precedido el sentido de esta aleya en «Al-Baqara» [3790] en más de un lugar. Así, el Altísimo concluyó esta sura con la orden de mirar y de inferir prueba a partir de Sus signos; pues no proceden sino de un Viviente, Subsistente, Poderoso, Santísimo, Paz, Autosuficiente respecto de los mundos, para que su fe se funde en la certeza y no en la imitación.
«Hay, ciertamente, signos para los dotados de intelecto»: aquellos que emplean sus entendimientos en la contemplación de las evidencias.
Y se transmitió de ‘A’isha —Dios esté complacido con ella— que dijo: cuando descendió esta aleya sobre el Profeta, se levantó a orar; entonces vino Bilal a avisarle de la oración, y lo vio llorar. Dijo: «¡Oh Mensajero de Dios! ¿Lloras cuando Dios te ha perdonado lo que precedió de tu falta y lo que se retrasó?». Respondió: «¡Oh Bilal! ¿Acaso no he de ser un siervo agradecido? Y, ciertamente, Dios ha hecho descender esta noche una aleya: “En verdad, en la creación de los cielos y de la tierra y en la alternancia de la noche y el día hay, ciertamente, signos para los dotados de intelecto”». Luego dijo: «¡Ay de quien la lea y no reflexione sobre ella!».
La segunda:
Dijeron los sabios: es recomendable para quien despierta de su sueño que se pase la mano por el rostro, y que inicie su oración nocturna con la recitación de estas diez aleyas, siguiendo el ejemplo del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—. Esto está establecido en los dos Sahih y en otros, y vendrá; luego reza lo que le haya sido prescrito, reuniendo así la reflexión y la obra, y ello es lo mejor de las obras, conforme a lo que vendrá su aclaración en esta aleya después de esto. Y se transmitió de Abu Hurayra que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— recitaba diez aleyas del final de la sura «Al ‘Imran» cada noche; lo consignó Abu Nasr al-Wa’ili as-Sijistani, el hafiz, en el libro «Al-Ibana», a partir del hadiz de Sulayman ibn Musa, de Muzahir ibn Aslam al-Majzumi, de al-Maqburi, de Abu Hurayra. Y ya se mencionó al comienzo de la sura, de ‘Uthman, que dijo: quien recite el final de Al ‘Imran en una noche, se le escribirá como el rezo nocturno de una noche.
[3790]
:- Véase t. 2, p. 191.
[3791]
:- Véase p. 2 de este volumen.