24

La Luz

النور An-Nur
Aya 33

Versículo (Español)

[24:33] Quienes no cuenten con los medios para casarse, que tengan paciencia y se abstengan [de mantener relaciones prematrimoniales] hasta que Dios les provea los medios con Su gracia. Si alguno de los esclavos les pide la manumisión, y saben de su honestidad, otórguensela y ayúdenle [a pagar la manumisión] dándole parte de las riquezas con las que Dios los ha agraciado. No fuercen a sus esclavas a prostituirse con el fin de obtener ganancias, siendo que ellas quieren casarse. Y si [a pesar de esta prohibición] fueran forzadas a hacerlo, [que sepan ellas que] Dios es Absolvedor, Misericordioso.

Tafsir de Al-Qurtubi

{وَلۡيَسۡتَعۡفِفِ ٱلَّذِينَ لَا يَجِدُونَ نِكَاحًا حَتَّىٰ يُغۡنِيَهُمُ ٱللَّهُ مِن فَضۡلِهِۦۗ وَٱلَّذِينَ يَبۡتَغُونَ ٱلۡكِتَٰبَ مِمَّا مَلَكَتۡ أَيۡمَٰنُكُمۡ فَكَاتِبُوهُمۡ إِنۡ عَلِمۡتُمۡ فِيهِمۡ خَيۡرٗاۖ وَءَاتُوهُم مِّن مَّالِ ٱللَّهِ ٱلَّذِيٓ ءَاتَىٰكُمۡۚ وَلَا تُكۡرِهُواْ فَتَيَٰتِكُمۡ عَلَى ٱلۡبِغَآءِ إِنۡ أَرَدۡنَ تَحَصُّنٗا لِّتَبۡتَغُواْ عَرَضَ ٱلۡحَيَوٰةِ ٱلدُّنۡيَاۚ وَمَن يُكۡرِههُّنَّ فَإِنَّ ٱللَّهَ مِنۢ بَعۡدِ إِكۡرَٰهِهِنَّ غَفُورٞ رَّحِيمٞ} (33) En ella hay cuatro cuestiones:

La primera.— Su dicho —Exaltado sea—: «Y que guarden castidad quienes…». El خطاب (la alocución) va dirigido a quien posee el dominio de sí mismo, no a aquel cuya rienda está en mano de otro, pues éste lo conduce a lo que le parezca; como el incapacitado [ عليه ] [11934]—sin discrepancia—, y la esclava y el esclavo, según una de las dos opiniones de los sabios.

La segunda.— «استعفف» (istaʿfafa): su patrón es استفعل, y su sentido es “pedir ser casto”. Así, Dios —Exaltado sea— ordenó en esta aleya a todo aquel a quien se le haga imposible el matrimonio y no lo encuentre, de cualquier modo que se le imposibilite [11935], que guarde castidad. Luego, como el impedimento más frecuente para el matrimonio es la falta de bienes, prometió el enriquecimiento por Su favor: le proveerá con lo que pueda casarse, o hallará una mujer que se contente con poco en la dote, o se le extinguirá el deseo por las mujeres. Y al-Nasāʾī transmitió de Abū Hurayra, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, que dijo: «Tres: a todos ellos Dios —Poderoso y Majestuoso— les debe Su auxilio: el combatiente en el camino de Dios, el que se casa queriendo la castidad, y el mukātib (esclavo manumitido por contrato) que quiere cumplir (con el pago)».

La tercera.— Su dicho —Exaltado sea—: «no encuentran nikāḥ». Es decir: “capacidad (ṭawl) para el matrimonio”; se ha omitido el término regente. Y se dijo: el nikāḥ aquí es aquello con lo que se desposa a la mujer: la dote y el sustento; como “liḥāf” es nombre de aquello con lo que uno se cubre, y “libās” es nombre de aquello que se viste. Según esto, no hay omisión en la aleya. Así lo dijo un grupo de exégetas. Y los llevó a ello Su dicho —Exaltado sea—: «hasta que Dios los enriquezca por Su favor»; pensaron que el mandado a guardar castidad es únicamente quien carece de bienes con los que casarse. Pero en esta opinión hay una restricción de los destinatarios del mandato de castidad, y eso es débil. Antes bien, el mandato de guardar castidad se dirige a todo aquel a quien se le haga imposible el matrimonio, de cualquier modo que se le imposibilite, como ya hemos adelantado. Y Dios —Exaltado sea— sabe más.

La cuarta.— Quien anhele en su interior el matrimonio: si encuentra la capacidad (ṭawl), lo recomendable para él es casarse; y si no encuentra la capacidad, debe guardar castidad en la medida de lo posible, aunque sea mediante el ayuno, pues el ayuno es para él un “corte” [11936], como ha venido en el hadiz auténtico. Y quien no anhele en su interior el matrimonio, lo preferible para él es dedicarse al culto de Dios —Exaltado sea—. Y en el hadiz: «El mejor de vosotros es el ligero, el ḥādh [11937], el que no tiene esposa ni hijo». Y ya se ha mencionado la licitud de casarse con esclavas cuando no se halla la capacidad para casarse con una libre, en «Las mujeres» [11938], y alabado sea Dios. Y como Dios no estableció para él ( entre ) [11939] la castidad y el matrimonio un grado, ello indica que lo que no sea ambos es ilícito; y no entra en ello la posesión por la diestra, porque por otro texto es lícita, y es Su dicho —Exaltado sea—: «o lo que posean sus diestras». Así, vino en ello un añadido, y permanece en la prohibición la masturbación, en refutación de Aḥmad. Asimismo queda fuera de ello el matrimonio de mutʿa por su abrogación; y esto ya se ha tratado al comienzo de [ أول ] [11940]«Los creyentes».

Su dicho —Exaltado sea—: «Y a quienes buscan el contrato (al-kitāb) de entre lo que poseen vuestras diestras, hacedles contrato si sabéis en ellos bien».

En ello hay dieciséis cuestiones:

La primera.— Su dicho —Exaltado sea—: «Y a quienes buscan el contrato». «الذين» está en posición de nominativo. Y según al-Jalīl y Sībawayh, está en posición de acusativo por la elipsis de un verbo, porque después viene una orden. Y como en lo anterior se mencionó a los esclavos y esclavas, se enlazó con ello que, si el esclavo solicita el contrato, lo recomendable es contratarlo; quizá pretenda con el contrato independizarse, adquirir bienes y casarse si lo desea, y ello le será más casto. Se dijo: descendió acerca de un muchacho de Ḥuwayṭib b. ʿAbd al-ʿUzzā llamado Ṣubḥ —y se dijo: Ṣubayḥ—. Pidió a su amo que lo contratase y éste se negó; entonces Dios —Exaltado sea— reveló esta aleya. Ḥuwayṭib lo contrató por cien dinares y le donó de ellos veinte dinares; él los pagó, y fue muerto en Ḥunayn en la guerra. Lo mencionó al-Qušayrī y lo transmitió al-Naqqāš. Y dijo Makki: es Ṣubayḥ el copto, esclavo de Ḥāṭib b. Abī Baltaʿa. En suma: Dios —Exaltado sea— ordenó a todos los creyentes que contraten, de entre ellos, a todo aquel que tenga un esclavo, cuando el esclavo solicite el contrato y su señor sepa de él bien.

La segunda.— Al-kitāb y al-mukātaba son lo mismo: una forma de reciprocidad que no se da sino entre dos, porque es un contrato entre el amo y su esclavo. Se dice: kātaba yukātibu kitāban wa-mukātabatan, como se dice: qātala qitālan wa-muqātalatan. Así, “al-kitāb” en la aleya es un maṣdar, como “al-qitāl”, “al-jilād” y “al-difāʿ”. Y se dijo: “al-kitāb” aquí es el libro conocido en el que se escribe algo; pues cuando contrataban al esclavo, escribían contra él y contra sí mismos un documento. El sentido es: buscan la manumisión por la que se escribe el documento, para que se les entregue.

La tercera.— El sentido de la mukātaba en la Ley: que un hombre contrate a su esclavo por una suma que éste paga en plazos; cuando la paga, queda libre. Tiene dos situaciones: La primera: que el esclavo la solicite y el amo lo acepte; esto es el sentido general de la aleya y su ظاهر (sentido aparente). La segunda: que el esclavo la solicite y el amo la rechace. En ello hay dos opiniones: La primera —de ʿIkrima, ʿAṭāʾ, Masrūq, ʿAmr b. Dīnār, al-Ḍaḥḥāk b. Muzāḥim y un grupo de los literalistas—: que es obligatorio para el amo. Y dijeron los sabios de las metrópolis: no es obligatorio. Quienes la hicieron obligatoria se aferraron al carácter absoluto de la orden; y el imperativo, en su sentido absoluto, indica obligatoriedad hasta que venga una prueba de lo contrario. Se transmitió esto de ʿUmar b. al-Jaṭṭāb e Ibn ʿAbbās, y lo eligió al-Ṭabarī. Dāwūd también argumentó con que Sīrīn, el padre de Muḥammad b. Sīrīn, pidió a Anas b. Mālik el contrato, siendo Anas su amo, y Anas se negó; entonces ʿUmar lo golpeó con la vara y recitó: «hacedles contrato si sabéis en ellos bien»; y Anas lo contrató. Dijo Dāwūd: ʿUmar no habría alzado la vara contra Anas por algo que le fuera lícito no hacer. La mayoría se aferró a que hay consenso en que, si el esclavo le pidiera que lo vendiera a otro, no le sería obligatorio, ni se le forzaría a ello aunque se le duplicara el precio. Asimismo, si le dijera: “libérame”, o “hazme mudabbar”, o “cásame”, no le sería obligatorio por consenso; así también la mukātaba, pues es una transacción y no es válida sino por mutuo consentimiento. Y su dicho: “el imperativo absoluto exige obligatoriedad” es correcto, pero cuando está desnudo de una indicación que exija apartarlo de la obligatoriedad. Aquí se lo condiciona a “saber el bien en él”, de modo que se ha condicionado [11941] la obligatoriedad a un asunto interno: el conocimiento del amo de esa “bondad”. Si el esclavo dice: “contrátame”, y el amo dice: “no he sabido bien en ti”, siendo ello un asunto interno, se remite a él y se confía en su palabra. Esto es fuerte en su capítulo.

La cuarta.— Los sabios discreparon sobre Su dicho —Exaltado sea—: «bien». Ibn ʿAbbās y ʿAṭāʾ dijeron: riqueza. Mujāhid: riqueza y capacidad de pago. Al-Ḥasan y al-Najaʿī: religión y honradez. Mālik dijo: oí a algunos de la gente de conocimiento decir: es la capacidad de ganancia y de pago. De al-Layth, algo semejante; y es la opinión de al-Šāfiʿī. ʿUbayda al-Salmānī dijo: el establecimiento de la oración y el bien [11942] Dijo al-Ṭaḥāwī: la opinión de quien dijo que es la riqueza no es válida para nosotros, porque el esclavo es riqueza de su amo; ¿cómo habría de tener él riqueza? El sentido para nosotros es: si sabéis en ellos religión y veracidad, y sabéis que os tratarán como quien se considera obligado religiosamente a cumplir con lo que debe por el contrato y a ser veraz en el trato, entonces contratadlos. Y dijo Abū ʿUmar: quien no dijo que el bien aquí es la riqueza, rechazó que se diga “si sabéis en ellos riqueza”; más bien se dice: “supe en él bien, rectitud y honradez”, y no se dice: “supe en él riqueza”; sino que se dice: “supe que tiene riqueza”.

Digo: el hadiz de Barīra refuta la opinión de quien dijo que el bien es la riqueza, como vendrá.

La quinta.— Los sabios discreparon sobre contratar a quien no tiene oficio. Ibn ʿUmar detestaba contratar a su esclavo si no tenía oficio, y decía: “¿me ordenas que coma la suciedad de la gente?”. Y algo semejante se transmitió de Salmān al-Fārisī. Y se transmitió de Ḥakīm b. Ḥizām que dijo: ʿUmar b. al-Jaṭṭāb escribió a ʿUmayr b. Saʿd: “En cuanto a lo que sigue: quienes están contigo de los musulmanes no deben contratar a sus esclavos para que mendiguen a la gente”. Al-Awzāʿī, Aḥmad e Isḥāq lo detestaron. Mālik, Abū Ḥanīfa y al-Šāfiʿī lo permitieron. Y se transmitió de ʿAlī —Dios esté complacido con él— que Ibn al-Tayyāḥ, su muʾaḏḏin, le dijo: “¿Contrato sin tener riqueza?”. Dijo: “Sí”. Luego incitó a la gente a dar limosna por mí; me dieron lo que excedía de mi contrato. Fui a ʿAlī y me dijo: “Ponlo en (la causa de) las manumisiones”. Y se ha transmitido de Mālik la reprobación de ello, y que la esclava que no tiene oficio se detesta contratarla por lo que conduce a su corrupción. La prueba está en la Sunna, no en lo que la contradice. Los imames transmitieron de ʿĀʾiša —Dios esté complacido con ella— que dijo: Barīra entró donde mí y dijo: “Mi familia me ha contratado por nueve uqiyyas en nueve años: cada año una uqiyya; ayúdame…”. (Hadiz). Esto es prueba de que el amo puede contratar a su esclavo aunque éste no tenga nada consigo. ¿No ves que Barīra acudió a ʿĀʾiša informándole de que su familia la había contratado y pidiéndole ayuda? Eso fue al inicio de su contrato, antes de pagar nada. Así lo mencionó Ibn Šihāb, de ʿUrwa: que ʿĀʾiša le informó de que Barīra vino a pedirle ayuda para su contrato sin haber pagado nada de él. Lo sacaron al-Buḫārī y Abū Dāwūd. En ello hay prueba de la licitud de contratar a la esclava, aun sin ser dueña de oficio, ni profesión, ni riqueza. Y el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— no preguntó si tenía ganancia, o trabajo continuo [11943], o riqueza; y si esto fuera obligatorio, habría preguntado por ello para que su dictamen recayera sobre el caso, pues fue enviado como esclarecedor y maestro —Dios le bendiga y le conceda paz—. Y en este hadiz hay lo que indica que quien interpretó Su dicho —Exaltado sea— «si sabéis en ellos bien» como que el bien es la riqueza, no ha hecho una buena interpretación; y que el bien mencionado es la capacidad de ganancia junto con la honradez. Y Dios sabe más.

La sexta.— El contrato puede ser por poco dinero o por mucho, y puede ser en plazos, por el hadiz de Barīra. En esto no hay discrepancia entre los sabios, alabado sea Dios. Si lo contrata por mil dírhams y no menciona plazo, se le fracciona según su capacidad de ganancia, aunque el amo lo deteste. Al-Šāfiʿī dijo: es imprescindible un plazo, y su mínimo son tres plazos. Discreparon si se hace por un solo plazo: la mayoría de la gente de conocimiento lo permite por un solo plazo. Al-Šāfiʿī dijo: no es válida por un solo plazo, ni es válida al contado en absoluto; eso sería una manumisión condicionada, como si dijera: “si pagas tal y tal, eres libre”; y no es mukātaba. Ibn al-ʿArabī dijo: los sabios y los primeros discreparon sobre la mukātaba si es al contado en dos opiniones; y la opinión de nuestros sabios discrepó como ellos. Lo correcto, según el análisis, es que la mukātaba es aplazada, como vino en el relato del hadiz de Barīra cuando su familia la contrató por nueve uqiyyas, cada año una uqiyya; y como lo hicieron los Compañeros. Por eso se llamó “escritura/contrato”, porque se escribe y se atestigua. Así se consolidaron [11944] el nombre y el relato, y lo apoyó el sentido: pues si el dinero se hace al contado y el esclavo tiene algo, eso es dinero de “muqāṭaʿa” y contrato de muqāṭaʿa, no contrato de mukātaba. Ibn Ḫuwayz Mandād dijo: si lo contrata por un dinero inmediato, es una manumisión por dinero, y no es mukātaba. Otros de nuestros compañeros permitieron la mukātaba al contado y la llamaron qiṭāʿa; y ello es el qiyās, porque el plazo en ella no es sino una holgura para que el esclavo gane. ¿No ves que si trae lo fraccionado antes de su vencimiento, es obligatorio para el amo aceptarlo y adelantar al mukātib su libertad? Y es válida [11945] la mukātaba al contado; así lo dijeron los kufíes.

Digo: no se ha transmitido de Mālik un texto explícito sobre la mukātaba al contado; y los compañeros dicen: es válida, y la llaman qiṭāʿa. En cuanto a la afirmación de al-Šāfiʿī de que no es válida por menos de tres plazos, no es correcta: porque si fuera correcta, a otro le sería lícito decir: “no es válida por menos de cinco plazos”, pues son el mínimo de los plazos que hubo en tiempos del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— en el caso de Barīra; el Profeta lo supo y juzgó en ello, y por tanto sería más digno de ser la prueba correcta. Al-Buḫārī transmitió de ʿĀʾiša que Barīra entró donde ella pidiéndole ayuda para su contrato, y tenía cinco uqiyyas fraccionadas en cinco años… (hadiz). Así lo dijo al-Layth, de Yūnus, de Ibn Šihāb, de ʿUrwa, de ʿĀʾiša: “y tenía cinco uqiyyas fraccionadas en cinco años”. Y Abū Usāma transmitió de Hišām b. ʿUrwa, de su padre, de ʿĀʾiša —Dios esté complacido con ella— que dijo: “Vino Barīra y dijo: ‘He contratado con mi familia por nueve uqiyyas…’” (hadiz). El ظاهر de ambas transmisiones es contradicción; pero el hadiz de Hišām es más preferible por su conexión y por la interrupción del hadiz de Yūnus, por la expresión de al-Buḫārī: “y al-Layth dijo: me narró Yūnus”; y porque Hišām es más firme en el hadiz de su padre, y lo halló de otro distinto. Y Dios sabe más.

La séptima.— El mukātib es esclavo mientras le quede algo del dinero del contrato; por su dicho —sobre él la paz—: «El mukātib es esclavo mientras le quede de su contrato un dírham». Abū Dāwūd lo transmitió de ʿAmr b. Šuʿayb, de su padre, de su abuelo. Y también se transmitió de él que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Cualquier esclavo que sea contratado por cien dinares y pague de ellos salvo diez dinares, es esclavo». Esta es la opinión de Mālik, al-Šāfiʿī, Abū Ḥanīfa y sus compañeros, al-Ṯawrī, Aḥmad, Isḥāq, Abū Ṯawr, Dāwūd y al-Ṭabarī. Se transmitió de Ibn ʿUmar por varias vías, y de Zayd b. Ṯābit, ʿĀʾiša y Umm Salama; no discreparon de ellos en esto —Dios esté complacido con todos ellos—. Se transmitió de ʿUmar b. al-Ḫaṭṭāb, y así lo dijeron Ibn al-Musayyib, al-Qāsim, Sālim y ʿAṭāʾ. Mālik dijo: “Todos los que hemos alcanzado en nuestra ciudad dicen eso”. Hay otra opinión transmitida de ʿAlī: que si paga la mitad, es deudor; y así lo dijo al-Najaʿī. Y se transmitió de ʿUmar —Dios esté complacido con él—. La cadena de ʿUmar según la cual el mukātib es esclavo mientras le quede un dírham es mejor que la cadena según la cual, si paga la mitad, ya no hay esclavitud sobre él. Así lo dijo Abū ʿUmar. Y también de ʿAlī: se libera de él en proporción a lo que pague. Y también de él: que la manumisión corre en él desde el primer plazo que pague. Ibn Masʿūd dijo: si paga un tercio del contrato, es un liberto deudor; y esta es la opinión de Šurayḥ. Y de Ibn Masʿūd: si el contrato fuera de doscientos dinares y el valor del esclavo de cien dinares, y el esclavo paga los cien que son su valor, queda libre; y esta es también la opinión de al-Najaʿī. Y una séptima opinión: si paga tres cuartas partes y queda un cuarto, es deudor y no vuelve a ser esclavo. Lo dijo ʿAṭāʾ b. Abī Rabāḥ; Ibn Jurayj lo transmitió de él. Y se narró de algunos de los primeros que, por el mero contrato de mukātaba, ya es libre, y queda como deudor por el contrato, y no vuelve jamás a la esclavitud [11946] Esta opinión la refuta el hadiz de Barīra por su autenticidad del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—. En él hay una prueba clara de que el mukātib es esclavo; de no ser así, Barīra no habría sido vendida. Y si hubiera en ella algo de libertad, no habría permitido venderlo, pues de su Sunna, sobre la que hay consenso, es que el libre no se vende. Asimismo, la mukātaba de Salmān y Juwayriya: el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— juzgó para todos ellos la esclavitud hasta que pagaron [11947] el contrato. Es prueba para la mayoría de que el mukātib es esclavo mientras le quede algo. ʿAlī b. Abī Ṭālib debatió con Zayd b. Ṯābit sobre el mukātib. Zayd dijo a ʿAlī: “¿Lo lapidarías si fornicara, o aceptarías su testimonio si testificara?”. ʿAlī dijo: “No”. Zayd dijo: “Es esclavo mientras le quede algo”. Al-Nasāʾī transmitió de ʿAlī e Ibn ʿAbbās —Dios esté complacido con ambos—, del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, que dijo: «Del mukātib se libera en proporción a lo que pague; se le aplica el ḥadd en proporción a lo que pague; y hereda en proporción a lo que se haya liberado de él». Su isnād es auténtico. Es prueba de lo transmitido de ʿAlī. Y se refuerza con lo que Abū Dāwūd transmitió de Nabhān, el mukātib de Umm Salama: dijo: oí a Umm Salama decir: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— nos dijo: «Si una de vosotras tiene un mukātib y éste posee con qué pagar, que se cubra de él». Lo transmitió también al-Tirmiḏī y dijo: “hadiz حسن صحيح”. Sin embargo, cabe que sea خطاب dirigido a sus esposas, por precaución y escrúpulo en su derecho, como cuando dijo a Sawda: «cúbrete de él», pese a haber juzgado que era su hermano; y como su dicho a ʿĀʾiša y Ḥafṣa: «¿acaso sois ciegas? ¿No lo veis?», refiriéndose a Ibn Umm Maktūm, pese a que dijo a Fāṭima bint Qays: «guarda tu ʿidda en casa de Ibn Umm Maktūm». Este sentido ya ha sido expuesto.

La octava.— Los sabios han consensuado que, si al mukātib le vence un plazo de sus plazos, o dos, o todos, y el amo se abstiene de reclamárselo y lo deja en su estado, la mukātaba no se anula mientras ambos permanezcan en ello.

La novena.— Mālik dijo: no le es lícito al esclavo declararse incapaz (taʿjīz) si tiene riqueza manifiesta; y si no se le manifiesta riqueza, eso queda a su elección. Al-Awzāʿī dijo: no se le permite declararse incapaz si es fuerte para pagar. Al-Šāfiʿī dijo: puede declararse incapaz, se sepa de él riqueza o fuerza para el contrato o no se sepa; si dice: “he quedado incapaz y he anulado el contrato”, eso queda a su elección. Mālik dijo: si el mukātib queda incapaz, todo lo que su amo haya recibido de él antes de la incapacidad le es lícito, sea de su ganancia o de una limosna que se le dio. En cuanto a lo que se le dio como ayuda para rescatar su cuello, si no cumplió con su contrato, todo aquel que lo ayudó tiene derecho a reclamar lo que dio, o a que el mukātib lo exonere. Si lo ayudaron como limosna, no para rescatar su cuello, entonces si queda incapaz, eso es lícito para su amo, aunque con ello se hubiera completado su rescate y quedara un excedente. Si fue con intención de rescate, se les devuelve por partes proporcionales, o lo exoneran de ello. Todo esto es la doctrina de Mālik según lo que mencionó Ibn al-Qāsim. La mayoría de la gente de conocimiento dijo: lo que el amo recibió de él por su contrato, y lo que le sobre en su mano tras quedar incapaz, sea limosna u otra cosa, pertenece a su amo; le es lícito tomar todo ello. Esta es la opinión de al-Šāfiʿī, Abū Ḥanīfa y sus compañeros, y Aḥmad b. Ḥanbal; y una transmisión de Šurayḥ. Al-Ṯawrī dijo: el amo pone lo que recibió en (la causa de) las manumisiones; y esta es la opinión de Masrūq y al-Najaʿī, y una transmisión de Šurayḥ. Un grupo dijo: lo que el amo recibió es suyo; y lo que le sobre en su mano tras la incapacidad es del mukātib, no de su amo. Esta es la opinión de algunos de quienes sostuvieron que el esclavo posee. Isḥāq dijo: lo que se dio en el estado de mukātaba se devuelve a sus dueños.

La décima.— El hadiz de Barīra, pese a la diversidad de sus vías y expresiones, incluye que en su caso hubo una venta después de una mukātaba previa. Por ello, la gente discrepó sobre la venta del mukātib. Al-Buḫārī tituló: «Capítulo: la venta del mukātib si consiente». A la licitud de venderlo para manumitirlo, si el mukātib consiente en la venta aunque no esté incapacitado, fueron Ibn al-Munḏir y al-Dāwūdī; y es lo que prefirió Abū ʿUmar b. ʿAbd al-Barr. Así lo dijeron Ibn Šihāb, Abū al-Zinād y Rabīʿa, salvo que dijeron: porque su consentimiento a la venta es una incapacidad por su parte. Mālik, Abū Ḥanīfa y sus compañeros dijeron: no es lícito vender al mukātib mientras siga siendo mukātib hasta que quede incapaz; y no es lícito vender su contrato en ningún caso. Esta es la opinión de al-Šāfiʿī en Egipto. En Irak, al-Šāfiʿī decía: su venta es lícita, pero la venta de su contrato no es lícita. Mālik permitió la venta del contrato: si lo paga, queda libre; y si no, queda como esclavo del comprador del contrato. Abū Ḥanīfa lo prohibió, porque es una venta con incertidumbre (ġarar). La opinión de al-Šāfiʿī osciló entre prohibición y permiso. Un grupo dijo: es lícito vender al mukātib con la condición de que continúe en su contrato; si paga, queda libre y su walāʾ pertenece a quien lo compró; y si queda incapaz, es su esclavo. Así lo dijeron al-Najaʿī, ʿAṭāʾ, al-Layth, Aḥmad y Abū Ṯawr. Al-Awzāʿī dijo: no se vende al mukātib sino para manumitirlo, y se detesta venderlo antes de su incapacidad; y esta es la opinión de Aḥmad e Isḥāq. Abū ʿUmar dijo: en el hadiz de Barīra hay autorización de vender al mukātib si consiente en la venta y no está incapacitado para pagar un plazo ya vencido, a diferencia de quien sostuvo que la venta del mukātib no es lícita sino por incapacidad; pues Barīra no mencionó que hubiera quedado incapaz de pagar un plazo, ni informó de que un plazo le hubiera vencido, ni el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— le dijo: “¿estás incapacitada o te ha vencido un plazo?”. Si no fuera lícito vender al mukātib y a la mukātaba sino por incapacidad de pagar lo ya vencido, el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— le habría preguntado si estaba incapacitada o no, y no habría permitido comprarla sino tras saber que estaba incapacitada, aunque fuera para pagar un solo plazo vencido. En el hadiz de al-Zuhrī, ella no había pagado nada de su contrato. No conozco en este capítulo una prueba más auténtica que este hadiz de Barīra; no se transmitió del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— nada que lo contradiga, ni hay en ninguna de las narraciones indicio de su incapacidad.

Quienes prohibieron vender al mukātib argumentaron con varias cosas: Entre ellas, dijeron: el contrato mencionado no se había concluido; y que su dicho “he contratado con mi familia” significa que los había solicitado para ello, y que estimaron su monto y su plazo, pero no lo formalizaron. El ظاهر de los hadices contradice esto si se considera su desarrollo. Y se dijo: Barīra quedó incapacitada para pagar, y ella y su familia acordaron rescindir el contrato; entonces la venta fue válida. Pero esto sólo se sostiene según quien dice que la declaración de incapacidad del mukātib no requiere sentencia de un juez si el esclavo y el amo están de acuerdo, pues el derecho no excede a ambos; y esta es la doctrina conocida. Saḥnūn dijo: es imprescindible la autoridad. Temió que se confabularan para abandonar un derecho de Dios —Exaltado sea—. Y prueba de que efectivamente quedó incapacitada es lo transmitido: que Barīra vino a ʿĀʾiša pidiéndole ayuda para su contrato sin haber pagado nada de él. ʿĀʾiša le dijo: “Vuelve con tu familia; si quieren que yo pague por ti tu contrato, lo haré”. El ظاهر de esto es que todo su contrato, o parte de él, ya se le había hecho exigible; pues no se paga de las deudas sino aquello cuya reclamación ya es debida. Y Dios sabe más. Estas [11949] interpretaciones son lo más parecido a lo que tienen, y en ellas hay defectos como ya hemos mostrado. Ibn al-Munḏir dijo: no conozco prueba para quien dijo que no se puede vender al mukātib, salvo que diga: “quizá Barīra quedó incapacitada”. Al-Šāfiʿī dijo: el sentido más aparente es que el dueño del mukātib puede venderlo.

La undécima.— Si el mukātib paga su contrato, queda libre y no necesita una nueva manumisión por parte del amo. Asimismo sus hijos nacidos durante su mukātaba, de su esclava, se liberan con su liberación y vuelven a la esclavitud con su esclavitud; porque el hijo del hombre de su esclava es como él, por analogía con el libre; y así también el hijo de la mukātaba. Si ambos tenían un hijo antes del contrato, no entra en el contrato sino con condición.

La duodécima.— Su dicho —Exaltado sea—: «Y dadles del patrimonio de Dios que Él os ha dado». Es una orden a los amos de ayudarles en el dinero del contrato: ya sea dándoles algo de lo que está en sus manos —esto es, en manos de los amos—, o rebajándoles algo del dinero del contrato. Mālik dijo: se rebaja al mukātib del final de su contrato. Ibn ʿUmar rebajó cinco mil de treinta y cinco mil. ʿAlī —Dios esté complacido con él— consideró recomendable que fuera un cuarto del contrato. Al-Zahrāwī dijo: se transmitió eso del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—. Ibn Masʿūd y al-Ḥasan b. Abī al-Ḥasan consideraron recomendable un tercio. Qatāda: un décimo. Ibn Jubayr: que se le rebaje algo, sin fijarlo; y esta es la opinión de al-Šāfiʿī, y al-Ṯawrī la consideró recomendable. Al-Šāfiʿī dijo: “algo” es lo mínimo que cae bajo el nombre de “algo”; el amo es compelido a ello, y el juez lo sentencia contra los herederos si el amo muere. Mālik —Dios tenga misericordia de él— consideró esta orden como recomendación, y no vio para la cuantía de la rebaja un límite. Al-Šāfiʿī argumentó con el carácter absoluto del imperativo en Su dicho «y dadles», y consideró que la coordinación de lo obligatorio con lo recomendable es conocida en el Corán y en la lengua de los árabes, como Su dicho —Exaltado sea—: «Ciertamente Dios ordena la justicia, la excelencia y dar a los parientes cercanos» [11950][Las abejas: 90], y lo semejante. Ibn al-ʿArabī dijo: Ismāʿīl b. Isḥāq al-Qāḍī lo mencionó antes: al-Šāfiʿī hizo obligatorio el “dar”, y no obligatoria la mukātaba; así hizo que el أصل (fundamento) no fuera obligatorio y el فرع (derivado) fuera obligatorio, y esto no tiene análogo; por tanto, es una mera pretensión. Si se dijera: “es como el matrimonio: no es obligatorio, pero si se concluye, sus normas se vuelven obligatorias, entre ellas la mutʿa”. Diríamos: para nosotros la mutʿa no es obligatoria, así que no hay sentido para los compañeros de al-Šāfiʿī. Y ʿUṯmān b. ʿAffān contrató a su esclavo y juró no rebajarle nada… en un hadiz largo.

Digo: al-Ḥasan, al-Najaʿī y Burayda dijeron: el خطاب en Su dicho «y dadles» va dirigido a toda la gente, para que den limosna a los mukātibīn y los ayuden a rescatar sus cuellos. Zayd b. Aslam dijo: el خطاب va dirigido a los gobernantes, para que den a los mukātibīn su parte del dinero de la limosna; y esto es lo que incluye Su dicho —Exaltado sea—: «y en (la causa de) los cuellos» [11951] Según estas dos opiniones, el amo del mukātib no debe rebajar nada a su mukātib. La prueba de esto es que, si hubiera querido la rebaja de algo de los plazos del contrato, habría dicho: “rebajadles de ello tal”.

La decimotercera.— Si decimos que el خطاب va dirigido a los amos: ʿUmar b. al-Ḫaṭṭāb consideró que fuera desde los primeros plazos, apresurándose al bien por temor a no alcanzar el final. Mālik —Dios tenga misericordia de él— y otros consideraron que la rebaja fuera del último plazo. La razón de ello es que, si se rebaja desde el primer plazo, quizá el esclavo quede incapacitado y él y su riqueza vuelvan al amo; así la rebaja retorna a él, y es semejante a una limosna. Esta es la opinión de ʿAbd Allāh b. ʿUmar y ʿAlī. Mujāhid dijo: se le deja algo de cada plazo. Ibn al-ʿArabī dijo: lo más fuerte para mí es que sea al final, porque la condonación siempre se hace en las postrimerías de las deudas.

La decimocuarta.— Si el mukātib es vendido para manumitirlo, con su consentimiento, después del contrato, y el vendedor recibe su precio, no es obligatorio que le dé de ese precio nada, sea que lo venda para manumitirlo o no; y no es como cuando el amo recibe del mukātib el dinero del contrato y entonces le da de ello o le rebaja del final un plazo o lo que quiera, conforme a lo que Dios ordenó en Su Libro. Pues el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— no ordenó a los dueños de Barīra que le dieran de lo que recibieron nada, aunque la hubieran vendido para manumitirla.

La decimoquinta.— Discreparon sobre la forma del عقد (contrato) de mukātaba. Ibn Ḫuwayz Mandād dijo: su forma es que el amo diga a su esclavo: “te contrato por tal y tal suma de dinero, en tal y tal número de plazos; cuando lo pagues, eres libre”. O que le diga: “págame mil en diez plazos y eres libre”. Entonces el esclavo dice: “acepto”, y expresiones semejantes. Cuando lo paga, queda libre. Asimismo, si el esclavo dice: “contrátame”, y el amo dice: “lo he hecho”, o “te he contratado”. Ibn al-ʿArabī dijo: esto no es necesario, porque el لفظ (tenor) del Corán no lo exige y la situación lo atestigua. Si lo menciona, está bien; y si lo omite, es conocido y no lo necesita. Las مسائل (cuestiones) y ramas de este capítulo son muchas. Hemos mencionado un conjunto de sus fundamentos; quien se limite a ellos tiene suficiencia. Y Dios es quien concede el acierto hacia la guía.

La decimosexta.— Sobre la herencia del mukātib: los sabios discreparon en ello en tres opiniones:

[La doctrina de Mālik] que si el mukātib perece y deja bienes más de lo que le resta de su contrato, y tiene hijos nacidos durante su mukātaba o contratados junto con él, ellos heredan lo que reste de los bienes después de pagar su contrato; porque su حكم (régimen) es como el suyo. Y sobre ellos recae el esfuerzo por lo que reste de su contrato si no dejara bienes; y no se liberan [11952] sino con su liberación. Si él pagara por ellos, podría reclamarles eso, porque se liberan por él; así, son más dignos de su herencia, pues son iguales a él en todo su estado.

La segunda opinión: que se paga por él, de sus bienes, todo lo que resta de su contrato, y se le considera como si hubiera muerto libre; lo heredan todos sus hijos. Es igual en ello quien ya era libre antes de su muerte, y quien fue contratado con él, o nació durante su mukātaba, porque todos se igualaron en la libertad cuando se pagó por ellos su contrato. Se transmitió esta opinión de ʿAlī e Ibn Masʿūd; y de los تابعون: ʿAṭāʾ, al-Ḥasan, Ṭāwūs e Ibrāhīm. Así lo dijeron los juristas de Kufa: Sufyān al-Ṯawrī, Abū Ḥanīfa y sus compañeros, y al-Ḥasan b. Ṣāliḥ b. Ḥayy. A ello fue Isḥāq. La tercera opinión: que si el mukātib muere antes de pagar todo su contrato, ha muerto esclavo; todo lo que deje de bienes pertenece a su amo, y ninguno de sus hijos lo hereda, ni los libres ni los que estaban con él en el contrato. Pues, al morir antes de pagar todo su contrato, murió esclavo y su riqueza es de su amo; no es válida su manumisión después de su muerte, porque es imposible que un esclavo sea manumitido después de morir. Y sobre sus hijos que fueron contratados con él o nacieron durante su mukātaba recae el esfuerzo por el resto del contrato; se les descuenta de ello la parte proporcional a su cuota. Si pagan, quedan libres, porque estaban en ello como تابع (dependientes) de su padre; y si no pagan, vuelven a la esclavitud. Esta es la opinión de al-Šāfiʿī; y así lo dijo Aḥmad b. Ḥanbal. Es la opinión de ʿUmar b. al-Ḫaṭṭāb, Zayd b. Ṯābit, ʿUmar b. ʿAbd al-ʿAzīz, al-Zuhrī y Qatāda.

Su dicho —Exaltado sea—: «Y no forcéis a vuestras muchachas a la prostitución si desean castidad». Se transmitió de Jābir b. ʿAbd Allāh e Ibn ʿAbbās —Dios esté complacido con ambos— que esta aleya descendió acerca de ʿAbd Allāh b. Ubayy. Tenía dos esclavas: una se llamaba Muʿāḏa y la otra Masīka; las forzaba a la fornicación y las golpeaba por ello, buscando el beneficio y la ganancia del hijo. Ellas se quejaron de ello al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, y descendió la aleya acerca de él y de quien hiciera su acción, de entre los hipócritas. Esta Muʿāḏa es la madre de Ḫawla, la que discutió con el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— acerca de su esposo. En el Ṣaḥīḥ de Muslim, de Jābir: que una esclava de ʿAbd Allāh b. Ubayy se llamaba Masīka, y otra se llamaba Umayma; las forzaba a la fornicación. Ellas se quejaron al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, y Dios —Poderoso y Majestuoso— reveló: «Y no forcéis a vuestras muchachas a la prostitución… hasta Su dicho… Perdonador, Misericordioso». «Si desean castidad» vuelve a las muchachas. Pues si la muchacha desea castidad, entonces es posible y concebible que el amo sea quien fuerza, y es posible prohibir el forzamiento. Pero si la muchacha no desea castidad, no es concebible decir al amo: “no la fuerces”, porque el forzamiento no se concibe en ella cuando ella misma quiere fornicar. Así, esto es una orden respecto de amos y muchachas cuyo estado es éste. A este sentido aludió Ibn al-ʿArabī cuando dijo: Dios —Exaltado sea— mencionó el deseo de castidad de la mujer porque eso es lo que configura el forzamiento; en cambio, si ella desea la fornicación, no se concibe forzamiento. Así que retenedlo. Este análisis se les escapó a muchos exégetas. Algunos dijeron: Su dicho «si desean castidad» vuelve a las mujeres sin marido (al-ayāmā). Al-Zajjāj y al-Ḥusayn b. al-Faḍl dijeron: en el الكلام hay adelantamiento y retraso; es decir: “y casad a las mujeres sin marido y a los rectos de vuestros siervos, si desean castidad”. Y algunos dijeron: esta condición en Su dicho «si desean» es anulada, y cosas semejantes que son débiles. Y Dios es quien concede el acierto.

Su dicho —Exaltado sea—: «para que busquéis el provecho de la vida mundanal». Es decir: aquello que la esclava gana con su sexo; y el hijo es esclavizado y vendido. Y se dijo: el fornicador rescataba a su hijo de la mujer con la que fornicó por cien camellos, entregándolos a su amo. «Y a quien las fuerce» es decir: las someta. «Ciertamente Dios, después de que sean forzadas, es Perdonador» para ellas, «Misericordioso» con ellas. Ibn Masʿūd, Jābir b. ʿAbd Allāh e Ibn Jubayr leyeron: «para ellas, Perdonador», añadiendo “para ellas”. Ya se ha tratado el الكلام sobre el forzamiento en «Las abejas» [11953], y alabado sea Dios.

[11934] :من ك. [11935] :في ك: يعذر. [11936] :الوجاء-بالكسر-الخصاء. أي الصوم يقطع الشهوة كما يقطعها الخصاء. [11937] :الحاذ الحال تفسيره ما بعده. [11938] :راجع ج 5 ص 136 فما بعد. [11939] :من ب وك. [11940] :راجع ص 10 فما بعد من هذا الجزء. [11941] :في ك: تعلق. [11942] :لعل كلمة "والخير" مقحمة. ولعل المراد بالخير سائر الخصال المحمودة. [11943] :وصب الشيء: دام. [11944] :استوسق: اجتمع. [11945] :في ك: وتجوز الكتابة الحالة. قاله إلخ. [11946] :أصحاب هذا القول يرون أنه استرد حريته؛ لأنها الأصل في الإنسان. محققه. [11947] :في ك: يؤدوا. [11948] :في ك: أشهب. [11949] :في ب و ك: وهذا التأويلان أشبه ما لهم وفيهما. إلخ. [11950] :راجع ج 10 ص 165. [11951] :راجع ج 8 ص 182. [11952] :في ب: ولا يكتفون. [11953] :راجع ج 10 ص 180 فما بعد

Notas y Referencias

[11934] De K.

[11935] En K: «يعذر».

[11936] Al-wiǧāʾ —con kasra—: la castración. Es decir: el ayuno corta el deseo como lo corta la castración.

[11937] «al-ḥādh al-ḥāl»: su explicación es lo que viene después.

[11938] Véase t. 5, p. 136 y ss.

[11939] De B y K.

[11940] Véase p. 10 y ss. de este volumen.

[11941] En K: «تعلق».

[11942] Quizá la palabra «والخير» esté interpolada. Quizá se pretenda por “bien” el conjunto de las cualidades loables.

[11943] «waṣabba al-šayʾ»: perduró.

[11944] «istawsqa»: se reunió, se consolidó.

[11945] En K: «Y es válida la mukātaba al contado. Dijo…», etc.

[11946] Los partidarios de esta opinión consideran que recuperó su libertad, porque ésta es el estado originario del ser humano. (Ed.).

[11947] En K: «يؤدوا».

[11948] En K: «أشهب».

[11949] En B y K: «Y estas dos interpretaciones son lo más parecido a lo que tienen, y en ellas…», etc.

[11950] Véase t. 10, p. 165.

[11951] Véase t. 8, p. 182.

[11952] En B: «ولا يكتفون».

[11953] Véase t. 10, p. 180 y ss.