La Peregrinación
الحج Al-HajjVersículo (Español)
[22:45] ¡Cuántas ciudades aniquilé porque eran injustas y opresoras! Quedaron reducidas a ruinas, sus pozos secos y sus castillos derrumbados.
Tafsir de Al-Qurtubi
{¡Y cuántas ciudades hemos destruido, estando ellas en la injusticia! Y quedaron desoladas sobre sus techumbres; y (cuántos) pozos abandonados y palacios elevados} (45)
Dijo el Altísimo:
«¡Y cuántas ciudades hemos destruido!»
Esto es: destruimos a sus habitantes. Ya se trató anteriormente, en «Āl ʿImrān»,
[11547] la cuestión de «kaʾayyin».
«estando ellas en la injusticia»
esto es: por la incredulidad.
«y quedaron desoladas sobre sus techumbres»
ya se explicó en al-Kahf
[11548]
«y (cuántos) pozos abandonados y palacios elevados»
Dijo az-Zaǧǧāǧ:
«y pozos abandonados»
está coordinado con «de ciudad», esto es: “y (cuántos) habitantes de ciudad, y (cuántos) habitantes de pozo”. Al-Farrāʾ sostiene que «y pozo» está coordinado con «sus techumbres».
Dijo al-Aṣmaʿī:
Pregunté a Nāfiʿ b. Abī Nuʿaym si se hamza «al-biʾr» (pozo) y «aḏ-ḏiʾb» (lobo). Respondió:
“Si los árabes los hamzan, entonces hamzálos”. La mayoría de los transmisores de Nāfiʿ los recitan con hamza, excepto Warš, pues su transmisión de él es sin hamza en ambos; y el الأصل es la hamza.
El sentido de «abandonados» es: dejados, desatendidos; así lo dijo aḍ-Ḍaḥḥāk.
Y se dijo: vacíos de sus gentes por su destrucción.
Y se dijo: de agua hundida (profunda).
Y se dijo: abandonados de sus cubos y sus sogas; y el sentido es cercano.
«y palacio elevado»
Dijeron Qatāda, aḍ-Ḍaḥḥāk y Muqātil: alto, elevado.
Dijo ʿAdī b. Zayd:
Lo alzó con mármol y lo recubrió de cal, y para las aves hay en sus cimas nidos.
Esto es: lo elevó.
Y dijeron Saʿīd b. Ǧubayr, ʿAṭāʾ, ʿIkrima y Muǧāhid: enlucido con yeso, de aš-šīd, que es el yeso. Dijo el raǧazī
[11549]:
No me creas —aunque sea un hombre inexperto— como la serpiente de agua entre el barro y el yeso.
Y dijo Imruʾ l-Qays:
Y no (hay) fortaleza sino edificada, asentada sobre piedra.
[11550]
Y dijo Ibn ʿAbbās:
(«mašīd», esto es: fortificado), y así lo dijo al-Kalbī. Es un mafʿal con sentido de mafʿūl, como mabīʿ con sentido de mabyūʿ.
Dijo al-Ǧawharī:
Y al-mašīd es lo hecho con šīd. Y aš-šīd (con kasra): todo aquello con que se recubre el muro, sea yeso o losa; y con fatḥa es el maṣdar.
Dices: šādahu yašīduhu šaydan: lo enlució con yeso. Y al-mušayyad (con tašdīd) es: lo alargado (muy elevado).
Dijo al-Kisāʾī:
«al-mašīd» es para el singular, en Su dicho: «y palacio elevado»; y «al-mušayyad» es para el plural, en Su dicho: «en torres fortificadas»
[11551]
[an-Nisāʾ: 78].
En el discurso hay una elipsis suprimida, cuya estimación es: “y un palacio elevado, semejante a él, (también) abandonado”.
Y se dice: que este pozo y este palacio son conocidos en Ḥaḍramawt: el palacio domina la cima de una montaña a la que no se asciende de ninguna manera; y el pozo está en su falda: el viento no deja permanecer nada que caiga en él sino que lo expulsa. Los dueños de los palacios eran los reyes de al-Ḥaḍar, y los dueños de los pozos eran los reyes del desierto; esto es: destruimos a estos y a aquellos.
Y aḍ-Ḍaḥḥāk y otros mencionaron —según lo transmitió aṯ-Ṯaʿlabī, Abū Bakr Muḥammad b. al-Ḥasan al-Muqriʾ y otros— que el pozo es el de ar-Rass; estaba en ʿAdan, en el Yemen, en Ḥaḍramawt, en una localidad llamada Ḥuḍūr. Descendieron allí cuatro mil de los que creyeron en Ṣāliḥ, y se salvaron del castigo junto con Ṣāliḥ. Luego murió Ṣāliḥ y el lugar fue llamado Ḥaḍramawt, porque cuando Ṣāliḥ estuvo presente, murió; así edificaron Ḥuḍūrāʾ y se asentaron junto a este pozo, y pusieron al mando sobre ellos a un hombre llamado: al-ʿAls b. Ǧallās b. Suwayd, según lo mencionó al-Ġaznawī.
Aṯ-Ṯaʿlabī: Ǧalhas b. Ǧallās. Tenía entre ellos buena conducta y ejercía autoridad sobre ellos; y nombraron como su ministro a Sanḥārīb b. Suwāda. Permanecieron largo tiempo y se multiplicaron hasta hacerse numerosos. El pozo daba de beber a toda la ciudad, a su campiña y a todo cuanto había en ella de bestias, ovejas, vacas y demás; pues tenía muchas poleas instaladas sobre él, y muchos hombres encargados de él; y abāzin (con nūn) de mármol, que son como numerosos estanques, que se llenaban para la gente; y otro para las bestias; y otro para las vacas; y otro para las ovejas. Los encargados daban de beber en él noche y día, turnándose; y no tenían otra agua que esa.
Y se prolongó la vida del rey al que habían puesto al mando. Cuando le llegó la muerte, fue untado con aceite para que su figura permaneciera sin cambiar; y así solían hacer cuando moría alguno de ellos que era de los que tenían en alta estima. Cuando murió, eso les afligió y vieron que su asunto se había corrompido; y todos clamaron llorando. El demonio se aprovechó de ellos: entró en el cadáver del rey, muchos días después de su muerte, les habló y dijo: “No he muerto, sino que me he ausentado de vosotros hasta ver lo que hacíais”. Se alegraron con grandísima alegría, y ordenó a sus allegados que le pusieran un velo entre él y ellos, y que les hablara desde detrás, para que no se reconociera la muerte en su figura. Entonces erigieron un ídolo detrás del velo, que no comía ni bebía. Y les informó de que no moriría jamás y que él era su dios
[11552]; y todo eso lo decía el demonio por su lengua. Muchos de ellos lo creyeron y algunos dudaron; y los creyentes que lo desmentían eran menos que los que le creían. Cada vez que un consejero les hablaba, era reprendido y sometido. Entonces se confabularon
[11553] en su adoración.
Y Dios les envió un profeta al que la revelación le descendía en el sueño, no en la vigilia; su nombre era Ḥanẓala b. Ṣafwān. Les hizo saber que la figura era un ídolo sin espíritu, que el demonio los había extraviado, que Dios no se encarna en las criaturas, y que el rey no puede ser copartícipe de Dios. Los exhortó, los aconsejó y les advirtió del rigor de su Señor y de Su venganza. Ellos le dañaron y le fueron hostiles, mientras él los visitaba con la exhortación y no los descuidaba en el consejo, hasta que lo mataron en el mercado y lo arrojaron a un pozo. Entonces les alcanzó el castigo: pasaron la noche saciados y bien abreviados de agua, y amanecieron con el agua del pozo hundida y su cuerda inutilizada. Gritaron todos a una, clamaron mujeres y niños, y las bestias clamaron de sed, hasta que la muerte los abarcó y la destrucción los envolvió. Las fieras los sucedieron en su tierra, y en sus moradas (habitaron) los zorros y las hienas. Sus jardines y sus bienes fueron sustituidos por azufaifo
[11554], por espinos de al-ʿuḍāh
[11555] y por al-qatād
[11556]; y no se oye allí sino el ulular de los genios y el rugido del león. Nos refugiamos en Dios de Sus golpes, y de persistir en lo que hace merecer Sus venganzas.
Dijo as-Suhaylī: En cuanto al palacio elevado, es un palacio que construyó Šaddād b. ʿĀmir b. Iram; no se construyó en la tierra otro semejante —según lo que mencionan y pretenden—. Su estado es también como el de este pozo mencionado: su desolación tras la compañía, y su abandono tras la prosperidad. Y nadie puede acercarse a él a millas, por lo que se oye en él del ulular de los genios y de sonidos reprobables, después del bienestar, la vida holgada, el esplendor del reino y la armonía de la familia como un hilo: perecieron y no regresaron. Dios, Altísimo, los mencionó en esta aleya como exhortación, lección y recordatorio; y como mención y advertencia del mal fin de la desobediencia y del pésimo desenlace de la oposición. Nos refugiamos en Dios de ello y buscamos amparo en Él del mal término.
Y se dijo: que quien los destruyó fue Buḫtunaṣṣar, conforme a lo ya expuesto en la sura «al-Anbiyāʾ», en Su dicho: «Y cuántas ciudades hemos quebrantado»
[11557][al-Anbiyāʾ: 11]. Así se abandonó su pozo y se arruinaron sus palacios.
Notas y Referencias
[11547] Véase t. 4, p. 228.
[11548] Véase t. 10, p. 410.
[11549] El verso es de aš-Šammāḫ: como en Lisān al-ʿArab, es del metro basīṭ y no es raǧaz. Y al-ġamir (con fatḥa en ġayn y kasra en mīm) es una variante lingüística de al-ġumr (con ḍamma en ġayn y sukūn en mīm), y es el ingenuo que no ha probado los asuntos.
[11550] Este es el hemistiquio final del verso. Su inicio es: *Y una vasta soledad en la que no dejó el tronco de una palmera*.
[11551] Véase t. 5, p. 282.
[11552] En B y K: «y que él era un dios para ellos».
[11553] «Aṣfaqū ʿalā l-amr»: se reunieron en torno a ello.
[11554] As-sidr es un tipo de árbol; y hay dos clases de sidr: una silvestre, cuyo fruto no se aprovecha y cuya hoja no sirve para el lavado; su fruto es astringente y no pasa bien por la garganta, y los árabes la llaman aḍ-ḍāl. La segunda: crece junto al agua; su fruto es el nabq y su hoja sirve para el lavado.
[11555] Al-ʿuḍāh: todo árbol que crece grande y tiene espinas; su singular es ʿuḍāha, ʿuḍha y ʿuḍa.
[11556] Al-qatād: árbol duro con espinas como agujas.
[11557] Véase t. 11, p. 274.