Ta-Ha
طه Ta-HaVersículo (Español)
[20:44] pero háblenle cortésmente, para hacerlo entrar en razón o sienta temor de Dios".
Tafsir de Al-Qurtubi
{Y decidle una palabra suave, quizá recuerde o tema} (44)
La segunda—
La palabra del Altísimo:
«Y decidle una palabra suave»
es una prueba de la licitud de ordenar el bien y prohibir el mal, y de que ello ha de hacerse con suavidad en el decir frente a quien posee fuerza, habiéndosele garantizado la inmunidad. ¿Acaso no ves que dijo: «Y decidle una palabra suave», y dijo: «No temáis; ciertamente Yo estoy con vosotros: oigo y veo» [ Ṭā-Hā: 46 ] Entonces, ¿qué hay de nosotros? Somos más merecedores de ello. Y en tal caso, quien ordena y quien prohíbe obtiene lo que desea y alcanza lo que busca; y esto es evidente.
La tercera—
La gente discrepó acerca del sentido de Su dicho (suave). Un grupo —entre ellos al-Kalbī y ʿIkrima— dijo: su sentido es que lo llamen por su kunya; y así lo dijeron Ibn ʿAbbās, Muǧāhid y as-Suddī.
Luego se dijo: su kunya era Abū al-ʿAbbās. Y se dijo: Abū al-Walīd. Y se dijo: Abū Murra. Según esta opinión, es lícito dar kunya al incrédulo si es una persona de rango y nobleza y se espera su islam. Y puede ser lícito
[11075] ello aun cuando no se espere su islam, porque la esperanza no es una realidad que obligue a una acción. Y el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo:
«Cuando os llegue el noble de un pueblo, honradlo»
y no dijo: “si esperáis su islam”; y entre el honor está llamarlo por la kunya.
Y el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo a Ṣafwān ibn Umayya:
«Haz bajar a Abā Wahb»,
y le dio kunya.
Y dijo a Saʿd:
«¿No oyes lo que dice Abū Ḥubāb?»,
refiriéndose a ʿAbd Allāh ibn Ubayy.
Y se narró en las isrā’īliyyāt que Moisés —la paz sea con él— permaneció un año a la puerta de Faraón sin encontrar un mensajero que transmitiera palabra alguna, hasta que éste salió. Entonces aconteció lo que Dios decretó al respecto; y ello fue consuelo para quienes vinieron después de él, de entre los creyentes, en su conducta con los opresores. Y tu Señor sabe mejor quiénes son los bien guiados.
Y se dijo: Moisés le dijo: “¿Crees en lo que he traído y adoras al Señor de los mundos, a condición de que tengas una juventud que no envejezca hasta la muerte, y un reino que no te sea arrebatado hasta la muerte, y se te difiera el plazo cuatrocientos años; y cuando mueras entrarás en el Paraíso?”. Ésa es la palabra suave.
E Ibn Masʿūd dijo: la palabra suave es el dicho del Altísimo:
«Di: ¿tienes deseo de purificarte? Y te guiaré hacia tu Señor, y entonces temerás»
[11076][ an-Nāziʿāt: 18–19 ].
Y se ha dicho que la palabra suave fue la palabra de Moisés: “¡Oh Faraón! Ciertamente somos dos enviados de tu Señor, el Señor de los mundos”. Lo llamó con este nombre porque le era más querido que otros con los que se le hablaba, del mismo modo que entre nosotros se llama “el rey” y similares.
Digo:
La palabra suave es la palabra en la que no hay aspereza. Se dice: “la cosa se ablandó, se ablanda, ablandamiento”; y “cosa blanda”, y “līn” es una forma aligerada de ello; su plural es “alīnā’”. Si a Moisés se le ordenó decir a Faraón una palabra suave, quien está por debajo de él es más digno aún de tomarlo como ejemplo en su modo de dirigirse y en su ordenar el bien con sus palabras. Y el Altísimo ha dicho:
«Y decid a la gente lo bueno»
[11077][ al-Baqara: 83 ],
según lo ya expuesto en “al-Baqara”, y alabado sea Dios.
La cuarta—
La palabra del Altísimo:
«Quizá recuerde o tema»
significa: conforme a vuestra esperanza y vuestro anhelo; pues la expectativa en ello sólo remite al ámbito humano. Así lo dijeron los grandes gramáticos: Sībawayh y otros. Y ya se trató al comienzo de “al-Baqara”.
[11078] Az-Zaǧǧāǧ dijo: «laʿalla» es una expresión de esperanza y anhelo; así les habló con lo que comprenden. Y se dijo que «laʿalla» aquí tiene el sentido de interrogación; y el sentido es: “mirad si recuerda”.
Y se dijo: “si recuerda”.
Y se dijo: es una información de Dios —Altísimo sea— acerca de las palabras de Aarón a Moisés: “quizá recuerde o tema”; así lo dijo al-Ḥasan.
Y se dijo: ciertamente “laʿalla” y “ʿasā” en todo el Corán se refieren a lo que ya ha ocurrido.
Y Faraón recordó cuando lo alcanzó el ahogamiento y temió, y dijo:
«Creo que no hay divinidad sino Aquel en quien creyeron los Hijos de Israel, y soy de los musulmanes»
[11079][ Yūnus: 90 ].
Pero eso no le aprovechó; así lo dijo Abū Bakr al-Warrāq y otros.
Y Yaḥyà ibn Muʿāḏ dijo sobre esta aleya: “Ésta es Tu delicadeza con quien dice: ‘Yo soy el dios’; ¿cómo será Tu delicadeza con quien dice: ‘Tú eres el dios’?”
Y se ha dicho: Faraón se inclinó a las palabras de Moisés cuando lo llamó, y consultó a su esposa; ella creyó y le aconsejó creer. Luego consultó a Hāmān, y éste dijo: “No lo hagas: después de haber sido dueño, pasarás a ser poseído; y después de haber sido señor, pasarás a ser señoreado”. Y le dijo: “Yo te devolveré joven”; y se tiñó la barba de negro, siendo el primero en teñirse.
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