20

Ta-Ha

طه Ta-Ha
Aya 17

Versículo (Español)

[20:17] ¿Qué es lo que tienes en tu diestra? ¡Oh, Moisés!"

Tafsir de Al-Qurtubi

{¿Y qué es eso que tienes en tu diestra, oh Moisés?} (17) En ella hay cinco cuestiones:

La primera.— Su dicho —Exaltado sea—: «¿Y qué es eso que tienes en tu diestra?» Se ha dicho: este discurso de Dios —Exaltado sea— a Moisés fue revelación; porque dijo: {(Escucha, pues, lo que se revela)}. Y es imprescindible que el profeta tenga, en su fuero interno, un milagro por el que conozca la veracidad de su propia profecía; así, le mostró en el bastón —y en sí mismo— lo que le mostró para ello. Y es posible que lo que le mostró en el árbol fuese una señal suficiente para él en sí mismo; y luego la mano y el bastón sean un refuerzo de confirmación y una prueba con la que se enfrente a su pueblo. Y se discrepó acerca de «mā» en su dicho {(¿Y qué es eso?)}. Az-Zajjāj y Al-Farrā’ dijeron: es un nombre incompleto, enlazado con «tu diestra», es decir: «¿qué es lo que está en tu diestra?». Y también dijeron: «tilka» con el sentido de «hādhihi» (esta); y si hubiera dicho: «mā dhālika» sería válido, es decir: «¿qué es esa cosa?». El propósito de la pregunta es asentar el asunto hasta que Moisés diga: «es mi bastón», para que la prueba quede establecida contra él después de que lo haya reconocido; si no, Dios ya sabía qué era desde la preeternidad. Ibn al-Jawharī dijo: y en algunos relatos se menciona que Dios —Exaltado sea— reprochó a Moisés el haber atribuido el bastón a sí mismo en aquel lugar; y se le dijo: «Arrójalo para que veas de él lo asombroso, y sepas que no tienes dominio sobre él ni se te atribuye». Ibn Abī Isḥāq leyó «ʿaṣī» según la lengua de Hudhayl; y es semejante a «yā bushrā» [11039] y «muḥyī» [11040], y ya ha precedido. Al-Ḥasan leyó «ʿaṣāy» con kasra en la yā’ por el encuentro de dos consonantes quiescentes. A esto se asemeja la lectura de Ḥamza: «wa-mā antum bi-muṣrikhī» [11041][Ibrāhīm: 22]. Y de Ibn Abī Isḥāq se transmitió la yā’ en sukūn.

La segunda.— En esta aleya hay prueba de responder a la pregunta [11042] con más de lo que se preguntó; pues cuando dijo: «¿Y qué es eso que tienes en tu diestra, oh Moisés?», mencionó cuatro significados: la atribución del bastón a sí mismo —cuando lo que correspondía era decir: «un bastón»—, el apoyarse, el varear, y los fines indeterminados. Así, Moisés mencionó de los beneficios de su bastón los más grandes y comunes, y resumió el resto. Y en el ḥadiz: se preguntó al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— acerca del agua del mar, y dijo: «Su agua es purificadora y es lícito su animal muerto». Y una mujer le preguntó por un niño pequeño cuando se lo alzó hacia él y dijo: «¿Tiene este peregrinación (ḥaŷŷ)?». Dijo: «Sí, y para ti hay recompensa». Y hay muchos ejemplos semejantes en el ḥadiz.

La tercera.— Su dicho —Exaltado sea—: «Me apoyo en él», es decir, me sostengo en él al caminar y al estar de pie; de ahí el ittikā’ (apoyarse). «Y con él vareo»: «ahushshu» también (con vocalización distinta), lo mencionó An-Naḥḥās. Es la lectura de An-Nakhaʿī [11043], es decir: golpeo con él las hojas; esto es, golpeo las ramas de los árboles para que caigan sus hojas, y así a mis ovejas les resulta fácil alcanzarlas y comerlas. Dijo el rajazista:

«Vareo con el bastón sobre mis ovejas *** de la suave arāk y del bashām»

Se dice: «hashsha ʿalā ghanamihi yahushshu» (con hā’ en el imperfecto). Y «hashsha ilā r-rajul yahashshu» (con fatḥa), y asimismo «hashsha lil-maʿrūf yahushshu», y «hashashtu anā». Y en el ḥadiz de ʿUmar: «hashashtu un día y besé estando en ayuno». Shammar dijo: es decir, me alegré y lo deseé. Dijo: y es posible «hāsha» con el sentido de «hashsha». Dijo Ar-Rāʿī:

«Engrandeció por el sueño, y se agitó su corazón *** y dio buena nueva a un alma que antes reprochaba»

Es decir, se regocijó. El origen de la palabra es la blandura. Se dice: hombre «hashsh» y esposo «hashsh». ʿIkrima leyó «wa-ahussu» con sīn no punteada. Se dijo: son dos lenguas con un mismo significado. Y se dijo: sus significados difieren: «al-hashsh» (con puntos) es varear el árbol, y «al-hass» (sin puntos) es arrear el ganado; lo mencionó Al-Māwardī. Así lo mencionó también Az-Zamakhsharī. Y de ʿIkrima: «wa-ahussu» con sīn, es decir, las aparto de él arreándolas; y «al-hass» es arrear el ganado.

La cuarta.— Su dicho —Exaltado sea—: «Y tengo en él otros fines», es decir, necesidades. Su singular es ma’ruba, ma’raba y ma’riba. Y dijo «otras» en forma de singular, porque «ma’ārib» tiene sentido de colectividad; pero el camino claro [11044] en los complementos de los plurales de lo inanimado es el singular y la referencia pronominal con ello, pues eso corre el curso de un femenino singular, como Su dicho —Exaltado sea—: «Y de Dios son los nombres más bellos: invocadlo, pues, por ellos» [11045][Al-Aʿrāf: 180], y como tu dicho: «¡Oh montañas, repetid con él!» [11046][Saba’: 10]. Esto ya ha precedido en «Al-Aʿrāf» [11047]

La quinta.— Unos se ocuparon de enumerar los beneficios del bastón, entre ellos Ibn ʿAbbās. Dijo: cuando llego al brocal de un pozo y la cuerda queda corta, la alargo con el bastón; y cuando me alcanza el calor del sol, lo hundo en la tierra y pongo sobre él lo que me dé sombra; y cuando temo algo de los animales dañinos de la tierra, lo mato con él; y cuando camino, lo pongo sobre mi hombro y cuelgo de él el arco, el carcaj y la alforja; y con él combato a las fieras para proteger a las ovejas.

Y se transmitió de él, por Maymūn ibn Mihrān, que dijo: llevar el bastón es una sunna de los profetas y un signo del creyente. Al-Ḥasan al-Baṣrī dijo: en él hay seis cualidades: sunna de los profetas, adorno de los virtuosos, arma contra los enemigos, auxilio de los débiles, aflicción de los hipócritas y aumento en las obediencias. Y se dice: si el creyente lleva el bastón, el demonio huye de él; y el hipócrita y el libertino se humillan ante él; y le sirve de qibla cuando ora, y de fuerza cuando se fatiga. Y Al-Ḥaŷŷāŷ se encontró con un beduino y le dijo: «¿De dónde vienes, beduino?». Dijo: «Del desierto». Dijo: «¿Y qué hay en tu mano?». Dijo: «Mi bastón: lo hundo para mi oración [11048], lo preparo para mis enemigos, con él conduzco mi montura, con él me fortalezco en mi viaje, y me apoyo en él al caminar para que se ensanche mi zancada; con él salto el río; me protege de los tropiezos; pongo sobre él mi manto y me preserva del calor y me calienta del frío; me acerca lo que está lejos de mí; es el soporte de mi provisión de viaje y el colgadero de mi odre; con él desobedezco en el golpeo, con él llamo a las puertas, con él me protejo del perro rabioso; suple a la lanza en la estocada y a la espada en el duelo con los pares; la heredé de mi padre y la legaré después de mí a mi hijo; con él vareo para mis ovejas; y tengo en él otros fines, muchos, que no se cuentan».

Digo: los beneficios del bastón son muchos, y tiene entrada en lugares de la ley revelada: entre ellos, que se toma como qibla en el desierto. El Profeta —sobre él la oración y la paz— tenía una ʿanaza [11049] que se le clavaba y oraba hacia ella; y cuando salía el día de la fiesta, se llevaba la lanza y se colocaba delante de él, y oraba hacia ella; esto está establecido en lo auténtico. La lanza, la ʿanaza, el nīzak y el instrumento son nombres de una misma cosa designada. Y tenía un miḥŷan, que es un bastón de extremo curvo, con el que señalaba la Piedra si no podía besarla; también está establecido en lo auténtico. En el Muwaṭṭa’, de As-Sā’ib ibn Yazīd, dijo: ʿUmar ibn al-Jaṭṭāb —Dios esté complacido con él— ordenó a Ubayy ibn Kaʿb y a Tamīm ad-Dārī que dirigieran a la gente con once rakʿas; y el recitador recitaba centenas de aleyas hasta el punto de que nos apoyábamos en los bastones por la longitud de la permanencia en pie; y no nos retirábamos sino al despuntar el alba. Y en los dos Ṣaḥīḥ: que él —sobre él la oración y la paz— tenía una miḫṣara [11050] Y hay consenso en que el predicador pronuncia el sermón apoyado en una espada o en un bastón. Así, el bastón procede de un origen noble y de una cantera ilustre, y no lo rechaza sino un ignorante. Dios reunió para Moisés, en su bastón, de las pruebas inmensas y de las señales enormes, aquello por lo que creyeron los magos obstinados. Salomón lo tomó para su sermón, su exhortación y la prolongación de su oración. Ibn Masʿūd era el encargado del bastón del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y de su ʿanaza, y predicaba con la vara —y basta con ello como mérito para la noble condición del bastón—. Así lo hicieron los califas y los grandes predicadores, y es costumbre de los árabes puros, elocuentes de lengua y de expresión, tomar la miḫṣara y el bastón y apoyarse en ellos al hablar, en las asambleas y en los sermones. Los shuʿūbiyya reprobaron a los predicadores árabes el tomar la miḫṣara y señalar con ella los significados; y los shuʿūbiyya detestan a los árabes y prefieren a los no árabes. Mālik dijo: ʿAṭā’ ibn as-Sā’ib solía sostener la miḫṣara y se ayudaba con ella. Mālik dijo: y el hombre, cuando envejece, no es como el joven: con ella se fortalece al ponerse en pie.

Digo: y en su caminar, como dijo alguno:

«Solía caminar sobre dos piernas, apoyado *** y pasé a caminar sobre otra, de madera»

Dijo Mālik —Dios tenga misericordia de él y esté complacido con él—: la gente, cuando les venía la lluvia, salía con bastones apoyándose en ellos, hasta el punto de que los jóvenes retenían sus bastones; y quizá Rabīʿa tomaba el bastón de alguno de los que se sentaban con él hasta que se levantaba. Y entre los beneficios del bastón está que el hombre golpee con él a sus mujeres en lo que las enmiende, y enmiende su estado y el de ellas con él. De ello es su dicho —sobre él la paz—: «En cuanto a Abū Ŷahm, no deja su bastón de su hombro» [11051], en una de las versiones. Y se ha transmitido de él —sobre él la paz— que dijo a un hombre al que aconsejó: «No levantes tu bastón de tu familia: hazles temer a Dios». Lo narró ʿUbāda ibn aṣ-Ṣāmit; lo registró An-Nasā’ī. Y de este sentido es su dicho —Dios le bendiga y le conceda paz—: «Cuelga tu látigo donde lo vea tu familia». Esto ya ha precedido en «An-Nisā’» [11052] Y entre sus utilidades está advertir del tránsito desde esta morada, como se dijo a uno de los ascetas: «¿Por qué caminas con bastón, si no eres anciano ni enfermo?». Dijo: «Sé que soy viajero, que es una morada de partida, y que el bastón es parte del equipo del viaje». Un poeta lo tomó y dijo:

«Llevé el bastón: no fue la debilidad la que impuso llevarlo *** ni que me encorvara por vejez;

sino que me obligué a llevarlo *** para hacerle saber que el residente está de viaje»

Notas y Referencias

[11039] Véase t. 9, p. 152 y p. 357.

[11040] Véase t. 7, p. 152.

[11041] Véase t. 9, p. 357.

[11042] En جـ و ط و ك و ي: «el preguntado».

[11043] Y se transmitió también de An-Nakhaʿī que leyó: «wa-uhushshu», con ḍamma en la hamza y en la shīn, de «ahashsha» (forma cuadrilítera).

[11044] Al-muhayyaʿ: el camino claro, ancho y manifiesto.

[11045] Véase t. 7, p. 325 y p. 327 y ss.

[11046] Véase t. 14, p. 264 y ss.

[11047] Véase t. 7, p. 325 y p. 327 y ss.

[11048] En ج: «para mis oraciones».

[11049] La ʿanaza: como media lanza, o algo mayor; y tiene una punta de hierro como la punta de la lanza.

[11050] Al-miḫṣara —con ḫā’ punteada y ṣād no punteada—: lo que la persona toma con su mano y sostiene, sea bastón, cayado, vara, fusta o vara delgada, y puede apoyarse en ello. An-Nihāya.

[11051] Esto es del ḥadiz de Fāṭima bint Qays: cuando acudió al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y le mencionó que Abū Ŷahm ibn Ḥudhayfa y Muʿāwiya ibn Abī Sufyān la habían pretendido, dijo: «En cuanto a Abū Ŷahm, es un hombre que no levanta su bastón de las mujeres; y en cuanto a Muʿāwiya, es un indigente sin bienes». At-Tirmidhī.

[11052] Véase t. , p. 174.