Ta-Ha
طه Ta-HaVersículo (Español)
[20:117] Dije: "¡Oh, Adán! Este [el demonio] es un enemigo para ti y para tu esposa; que no los haga expulsar del Paraíso pues serás un desdichado.
Tafsir de Al-Qurtubi
{Y dijimos: «¡Oh Adán! Ciertamente, este es enemigo tuyo y de tu esposa; que no os expulse, pues, a ambos del Jardín, y entonces padecerás»} (117)
«Y dijimos: “¡Oh Adán! Ciertamente, este es enemigo tuyo y de tu esposa; que no os expulse a ambos”». Es una prohibición,
y su sentido figurado es: no lo aceptéis, pues ello sería causa de vuestra expulsión.
«del Jardín».
«y entonces padecerás»; es decir, tú y tu esposa, porque ambos son uno en la igualdad de la causa.
Y no dijo: “y entonces padeceréis”, porque el sentido es conocido; y Adán —sobre él la paz— es el interpelado y el pretendido. Además, como él era quien se afanaba por ella y quien adquiría para ella, era más propio que se le atribuyera el padecimiento.
Y se dijo: la expulsión recae sobre ambos, mientras que el padecimiento recae únicamente sobre Adán; y es el padecimiento del cuerpo. ¿Acaso no ves que lo siguió con Su dicho:
«Ciertamente, para ti es que no pasarás hambre en él ni estarás desnudo»,
es decir, en el Jardín,
«y que no padecerás sed en él ni sufrirás el ardor del sol»?
Así le hizo saber que en el Jardín tiene todo eso: vestido, alimento, bebida y morada; y que, si descuidas el mandato y obedeces al enemigo, os expulsará a ambos del Jardín y padecerás fatiga y agotamiento; es decir, pasarás hambre, estarás desnudo, tendrás sed y te alcanzará el sol; porque serás devuelto a la tierra cuando seas expulsado del Jardín.
Y sólo a él lo particularizó mencionando el padecimiento, y no dijo “y entonces padeceréis ambos”, para enseñarnos que el gasto de la esposa recae sobre el esposo; desde aquel día quedó establecido el gasto de las mujeres a cargo de los esposos. Y como el gasto de Eva recaía sobre Adán, así los gastos de sus hijas recaen sobre los hijos de Adán por derecho del vínculo conyugal.
Y nos hizo saber en esta aleya que el sustento que es obligatorio para la mujer a cargo de su esposo son estas cuatro cosas: alimento, bebida, vestido y morada. Si le entrega estas cuatro, queda libre respecto de su manutención; y si añade algo después de ello por generosidad, será recompensado. En cuanto a estas cuatro, no hay escapatoria de ellas, pues con ellas se mantiene la vida.
Al-Hasan dijo: lo que se pretende con Su dicho «y entonces padecerás» es el padecimiento de la vida mundanal: no se ve al hijo de Adán sino esforzándose penosamente. Y al-Farrā’ dijo: es que coma del esfuerzo de sus manos.
Y Sa‘īd ibn Jubayr dijo: se hizo descender para Adán un toro rojo, y con él araba, y se enjugaba el sudor de la frente: ese es su padecimiento del que habló Dios —Bendito y Altísimo—.
Y se dijo: cuando fue hecho descender del Jardín, una de las primeras cosas de su padecimiento fue que Gabriel le hizo descender granos del Jardín y le dijo: “¡Oh Adán! Siembra esto”. Entonces aró y sembró; luego segó, luego trilló, luego aventó, luego molió, luego amasó, luego coció; después se sentó a comer tras el cansancio, y su pan se le rodó de la mano hasta quedar al pie de la montaña; y Adán corrió tras él hasta fatigarse, mientras el sudor le corría por la frente.
Dijo: “¡Oh Adán! Así será tu sustento: con fatiga y padecimiento; y el sustento de tu descendencia después de ti, mientras permanezcáis en la vida mundanal”.
Notas y Referencias
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