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La Vaca

البقرة Al-Baqarah
Aya 189

Versículo (Español)

[2:189] Te preguntan [¡oh, Mujámmad!] acerca de las fases de la luna. Diles: "Son una señal para que la gente pueda fijar sus fechas y para la peregrinación". No es ninguna virtud entrar en las casas por la puerta trasera, sino que la virtud está en la piedad. [En consecuencia] entren a las casas por la puerta de adelante, y observen las leyes de Dios que así van a prosperar.

Tafsir de Al-Qurtubi

{۞يَسۡـَٔلُونَكَ عَنِ ٱلۡأَهِلَّةِۖ قُلۡ هِيَ مَوَٰقِيتُ لِلنَّاسِ وَٱلۡحَجِّۗ وَلَيۡسَ ٱلۡبِرُّ بِأَن تَأۡتُواْ ٱلۡبُيُوتَ مِن ظُهُورِهَا وَلَٰكِنَّ ٱلۡبِرَّ مَنِ ٱتَّقَىٰۗ وَأۡتُواْ ٱلۡبُيُوتَ مِنۡ أَبۡوَٰبِهَاۚ وَٱتَّقُواْ ٱللَّهَ لَعَلَّكُمۡ تُفۡلِحُونَ} (189) En ella hay doce cuestiones:

La primera: Su dicho —Exaltado sea—: «Te preguntan acerca de los crecientes». Esto es de lo que preguntaron los judíos y con lo que objetaron al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—. Dijo Mu‘ādh: ¡Mensajero de Dios! En verdad los judíos nos frecuentan y multiplican nuestras preguntas acerca de los crecientes: ¿por qué el creciente aparece fino, luego aumenta hasta igualarse y redondearse, y después mengua hasta volver a como era? Entonces Dios hizo descender esta aleya.

Y se dijo: la causa de su descenso fue la pregunta de un grupo de musulmanes al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— acerca del creciente y cuál es la causa de su desaparición (muḥāq)[1646] y de su plenitud, y de su diferencia respecto del estado del sol; así lo dijeron Ibn ‘Abbās, Qatāda, al-Rabī‘ y otros.

La segunda: Su dicho —Exaltado sea—: «acerca de los crecientes». «Al-ahilla» es plural de «hilāl» (creciente). Se pluraliza siendo en realidad uno, en cuanto es un solo creciente en un mes, distinto de ser creciente en otro; así, se pluralizaron sus estados como «crecientes». Con «los crecientes» se quiere decir sus meses; y a veces se expresa el mes por el creciente por su aparición en él, como se dijo:

Dos hermanos de Najd, de confianza *** y el mes como recorte de uña

Y se dijo: se llamó «mes» (shahr) porque las manos se alzan señalando el lugar de la visión y lo indican. Y se aplica el término «hilāl» a dos noches del final del mes y a dos de su comienzo. Y se dijo: a tres de su comienzo. Al-Aṣma‘ī dijo: es «hilāl» hasta que se encorva y se redondea, quedando como un hilo fino. Y se dijo: más bien es «hilāl» hasta que su luz deslumbra el cielo, y eso es la noche séptima. Abū al-‘Abbās dijo: solo se le dijo «hilāl» porque la gente eleva la voz al anunciarlo. De ahí «istahalla» el niño cuando se manifiesta su vida con su llanto. Y «istahalla» su rostro de alegría y «tahallala» cuando aparece en él el gozo. Abū Kabīr dijo:

Y cuando miras la familia de su rostro *** relampaguea como el relámpago de la nube que se ilumina

Y se dice: «ahlanā al-hilāl» cuando entramos en él. Al-Jawharī dijo: «uhilla al-hilāl» y «ustuhilla», en forma pasiva. Y también se dice: «ustuhilla» con el sentido de “se hizo patente”. No se dice: «ahalla»; y se dice: «ahlalnā ‘an laylatin kadhā», y no se dice: «ahlalnāhu fa-halla», como se dice: «adkhalnāhu fa-dakhala», que sería su analogía. Abū Naṣr ‘Abd al-Raḥīm al-Qushayrī dijo en su tafsīr: se dice: «ahalla al-hilāl» y «istahalla», y «ahlalnā al-hilāl» y «istahlalnā».

La tercera: Dijeron nuestros sabios: quien jura que ciertamente cobrará a su deudor o que hará tal cosa “en el creciente”, o “en la cabeza del creciente”, o “cuando el creciente”, y lo hace uno o dos días después de ver el creciente, no incurre en perjurio. Y todos los meses sirven para todos los actos de culto y transacciones, como se expondrá.

Su dicho —Exaltado sea—: «Di: son cómputos de tiempo para la gente y para la peregrinación». Es una aclaración del aspecto de la sabiduría en el aumento y la disminución de la luna: la desaparición de la confusión en los plazos, las transacciones, los juramentos, la peregrinación, el cómputo, el ayuno y la ruptura del ayuno, la duración del embarazo, los arrendamientos y alquileres, y otras utilidades de los siervos. Y su análogo es la palabra del Verdadero: «E hicimos de la noche y del día dos signos; borramos el signo de la noche e hicimos el signo del día visible, para que busquéis favor de vuestro Señor y para que conozcáis el número de los años y el cómputo» [al-Isrā’: 12], como se expondrá[1647] Y su dicho: «Él es Quien hizo del sol claridad y de la luna luz, y la determinó en mansiones para que conozcáis el número de los años y el cómputo» [Yūnus: 5][1648] Y el recuento de los crecientes es más fácil que el recuento de los días.

La cuarta: Con lo que hemos establecido se responde a la gente del literalismo y a quienes sostuvieron su opinión: que la aparcería (musāqāt) es lícita hasta un plazo desconocido, años no determinados. Argumentaron que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— contrató con los judíos la mitad de la cosecha y de las palmeras “mientras le pareciera” al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, sin fijación de plazo. Pero en ello no hay prueba, porque —sobre él la paz— dijo a los judíos: «Os mantendré [en ella][1649] mientras Dios os mantenga». Esto es la prueba más elocuente y el camino más claro de que ello fue una particularidad suya: aguardaba en ello el decreto de su Señor; y no es así para otro. La Ley ha determinado con precisión los significados de los arrendamientos y de las demás transacciones: no es lícito nada de ello sino conforme a lo que el Libro y la Sunna han determinado con precisión, y así lo sostuvieron los sabios de la comunidad.

La quinta: Su dicho —Exaltado sea—: «cómputos de tiempo». «Al-mawāqīt»: plural de «mīqāt», que es el tiempo. Y se dijo: «mīqāt» es el término del tiempo. «Mawāqīt» no admite declinación (tanwīn), porque es un plural sin singular análogo; es plural y “término de plural”, pues no se pluraliza, de modo que es como si el plural se hubiera reiterado en él. Y se declinó «qawārīr» en Su dicho: «qawārīrā» [al-Insān: 16][1650], porque cayó al final de una aleya y se le puso tanwīn como se pone a las rimas; no es el tanwīn de declinación que indica la plena nominalidad.

La sexta: Su dicho —Exaltado sea—: «y la peregrinación». Con ḥā’ en fatḥa es la lectura de la mayoría. Ibn Abī Isḥāq leyó con kasra en todo el Corán, y en Su dicho: «la peregrinación a la Casa» [Āl ‘Imrān: 97], en «Āl ‘Imrān»[1651] Sībawayh: «al-ḥajj» es como «al-radd» y «al-shadd», y «al-ḥijj» es como «al-dhikr»: ambos son dos maṣdar con un mismo sentido. Y se dijo: la forma con fatḥa es el maṣdar, y la forma con kasra es el nombre.

La séptima: Dios —Glorificado sea— mencionó la peregrinación en particular porque es de aquello en lo que se necesita conocer el tiempo, y porque no es lícito el nasī’ en ella, apartándola de su tiempo, a diferencia de lo que veían los árabes: ellos peregrinaban por el cómputo y permutaban los meses. Dios invalidó su dicho y su práctica, como se expondrá en «Barā’a»[1652], si Dios —Exaltado sea— quiere.

La octava: Mālik —Dios tenga misericordia de él—, Abū Ḥanīfa y sus compañeros dedujeron de esta aleya que el iḥrām para la peregrinación es válido fuera de los meses de la peregrinación, porque Dios —Exaltado sea— hizo de todos los crecientes un marco temporal para ello; así, es válido entrar en iḥrām para la peregrinación en todos ellos. Al-Shāfi‘ī discrepó en esto, por Su dicho —Exaltado sea—: «La peregrinación son meses conocidos» [al-Baqara: 197], como se expondrá. Y [según él] el sentido de esta aleya es que algunos de ellos son cómputos para la gente y algunos de ellos son cómputos para la peregrinación. Esto es como si dijeras: “la esclava es de Zayd y de ‘Amr”, lo cual implica que una parte es de Zayd y otra parte de ‘Amr; y no es lícito decir: “toda ella es de Zayd y toda ella es de ‘Amr”. La respuesta es decir: el sentido aparente de Su dicho «son cómputos de tiempo para la gente y para la peregrinación» exige que todos ellos sean cómputos para la gente y todos ellos sean cómputos para la peregrinación. Si hubiera querido la partición, habría dicho: “algunos de ellos son cómputos para la gente y algunos de ellos son cómputos para la peregrinación”. Esto es como si dijeras: “el mes de Ramaḍān es el plazo para el ayuno de Zayd y de ‘Amr”. No hay discrepancia en que lo querido con ello es que todo él es plazo para el ayuno de cada uno de los dos. Y lo que mencionaron de la esclava es correcto, porque que sea toda ella de Zayd y toda ella de ‘Amr es imposible; no es así en nuestra cuestión, pues el tiempo puede ser plazo para Zayd y plazo para ‘Amr. Así queda invalidado lo que dijeron.

La novena: No hay discrepancia entre los sabios en que quien vende una mercancía determinada por un precio determinado hasta un plazo determinado de los meses árabes, o hasta días conocidos por número, la venta es válida. Asimismo dijeron respecto del salām hasta un plazo conocido. Discreparon sobre quien vende “hasta la siega”, o “hasta la trilla”, o “hasta la paga”, y cosas semejantes. Mālik dijo: eso es válido porque es conocido; y así lo sostuvo Abū Thawr. Aḥmad dijo: espero que no haya inconveniente. Asimismo, hasta la llegada de los combatientes. De Ibn ‘Umar se transmitió que compraba hasta la paga. Y un grupo dijo: eso no es válido, porque Dios —Exaltado sea— fijó los plazos y los hizo señal para sus vencimientos en sus ventas y sus intereses. Así lo dijo Ibn ‘Abbās; y así lo sostuvieron al-Shāfi‘ī y al-Nu‘mān. Ibn al-Mundhir dijo: la opinión de Ibn ‘Abbās es correcta.

La décima: Si se ve el creciente grande, dijeron nuestros sabios: no se toma en consideración su grandeza ni su pequeñez; no es sino “hijo de su noche”. Muslim transmitió de Abū al-Bukhturī, quien dijo: salimos para la ‘umra y, cuando descendimos en Baṭn Nakhlah, dijo: observamos el creciente. Unos dijeron: “es de tres noches”; y otros dijeron: “es de dos noches”. Dijo: encontramos a Ibn ‘Abbās y le dijimos: hemos visto el creciente; unos dijeron: “es de tres noches”, y otros dijeron: “es de dos noches”. Él dijo: ¿qué noche lo visteis? Dijimos: la noche tal y tal. Dijo: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Dios lo ha extendido para la visión». Así pues, es de la noche en que lo visteis.

La undécima: Su dicho —Exaltado sea—: «Y no es la piedad que entréis en las casas por sus espaldas». Esto se enlazó con la mención de los cómputos de la peregrinación por coincidir que ambas cuestiones ocurrieron en el tiempo de la pregunta acerca de los crecientes y acerca de entrar en las casas por sus espaldas; así descendió la aleya sobre ambas cosas a la vez. Los anṣār, cuando peregrinaban y regresaban, no entraban por las puertas de sus casas: cuando entraban en iḥrām para la peregrinación o la ‘umra, se imponían como norma que no hubiera entre ellos y el cielo ningún obstáculo. Si uno de ellos salía después de eso —es decir, después de su iḥrām— de su casa y regresaba por una necesidad, no entraba por la puerta de la habitación, para que el techo de la casa no se interpusiera entre él y el cielo; entonces trepaba por la parte trasera de su casa sobre los muros, luego se ponía en su habitación y ordenaba su necesidad, y esta se le sacaba desde su casa. Consideraban esto parte del rito y de la piedad, como creían otras cosas como rito; se les refutó en ello, y el Señor —Exaltado sea— aclaró que la piedad está en obedecer Su mandato. Ibn ‘Abbās dijo, en la transmisión de Abū Ṣāliḥ: la gente en la ignorancia y al comienzo del Islam, cuando uno de ellos entraba en iḥrām para la peregrinación, si era de la gente de barro cocido —es decir, de casas— abría un boquete en la parte trasera de su casa: por él entraba y por él salía; o colocaba una escalera y subía por ella y descendía por ella. Y si era de la gente de pelo —es decir, de tiendas— entraba por detrás de la tienda, salvo quien fuera de los ḥums. Al-Zuhrī transmitió que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— entró en iḥrām en el tiempo de al-Ḥudaybiyya para la ‘umra; entró en su habitación y entró detrás de él un hombre anṣārī de Banū Salima: entró y quebrantó la costumbre de su gente. El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— le dijo: «¿Por qué has entrado, estando ya en iḥrām?». Él dijo: tú entraste, y yo entré por tu entrada. El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— le dijo: «Yo soy ḥams», es decir, de un pueblo que no profesa eso. El hombre dijo: y mi religión es tu religión. Entonces descendió la aleya. Así lo dijeron Ibn ‘Abbās, ‘Aṭā’ y Qatāda. Y se dijo: este hombre fue Quṭba b. ‘Āmir al-Anṣārī.

Los ḥums: Quraysh, Kināna, Khuzā‘a, Thaqīf, Jusham[1653], Banū ‘Āmir b. Ṣa‘ṣa‘a y Banū Naṣr b. Mu‘āwiya. Se les llamó ḥums por su rigor en su religión; y «al-ḥamāsa» es la dureza. Al-‘Ajjāj dijo:

Y cuánto atravesamos de parajes ásperos[1654]ḥums

es decir, duros. Luego discreparon sobre su interpretación. Se dijo lo que hemos mencionado, y es lo correcto. Y se dijo: se trata del nasī’ y del aplazamiento de la peregrinación por él, hasta el punto de que hacían lícito el mes sagrado al aplazar la peregrinación fuera de él, y hacían sagrado el mes lícito al aplazar la peregrinación hacia él. En tal caso, la mención de las casas sería una metáfora de contravenir lo obligatorio en la peregrinación y sus meses. Vendrá la explicación del nasī’ en la sura [Barā’a[1655]], si Dios —Exaltado sea— quiere. Abū ‘Ubayda dijo: la aleya es una parábola; el sentido es: no es piedad que preguntéis a los ignorantes, sino temed a Dios y preguntad a los sabios. Esto es como cuando dices: “abordé este asunto por su puerta”. Al-Mahdawī y Makkī transmitieron de Ibn al-Anbārī, y al-Māwardī de Ibn Zayd, que la aleya es una parábola sobre el coito con las mujeres: se ordena acercarse a ellas por la vagina, no por el ano. Se llamó a las mujeres “casas” por el cobijo hacia ellas, como el cobijo hacia las casas. Ibn ‘Aṭiyya dijo: esto es remoto y altera el patrón del discurso. Al-Ḥasan dijo: eran supersticiosos; quien viajaba y no obtenía su necesidad, volvía a su casa por detrás de su espalda por superstición de fracaso. Se les dijo: no hay piedad en la superstición; antes bien, la piedad es que temáis a Dios y confiéis en Él.

Digo: la primera opinión es la más correcta de estas, por lo que transmitió al-Barā’: los anṣār, cuando peregrinaban y regresaban, no entraban en las casas por sus puertas. Dijo: vino un hombre de los anṣār y entró por su puerta; se le reprochó ello, y descendió esta aleya: «Y no es la piedad que entréis en las casas por sus espaldas». Esto es un texto explícito sobre las casas en sentido literal. Lo transmitieron al-Bujārī y Muslim. En cuanto a esas opiniones, se toman de otro lugar, no de la aleya; considéralo. Y se ha dicho: la aleya salió a modo de advertencia de Dios —Exaltado sea— para que se alcance la piedad por su vía, que es la vía que Dios —Exaltado sea— ordenó. Mencionó entrar en las casas por sus puertas como ejemplo para indicar que abordemos los asuntos por su acceso, al que Dios —Exaltado sea— nos exhortó.

Digo: conforme a esto, es válido lo que se mencionó de las opiniones. «Casas» es plural de «casa»; y se recitó con ḍamma en la bā’ y con kasra. Ya se adelantó el sentido de la taqwā, del éxito y de «la‘alla», de modo que no hay sentido en repetir[1656]

La duodécima: En esta aleya hay una indicación de que aquello que Dios no ha legislado como acto de aproximación ni ha recomendado no se convierte en acto de aproximación porque alguien pretenda acercarse a Dios mediante ello. Ibn Khuwayz Mandād dijo: cuando se confunda qué es piedad y acto de aproximación con lo que no lo es, debe mirarse esa obra: si tiene un análogo en las obligaciones y las sunnas, puede serlo; y si no lo tiene, no es piedad ni acto de aproximación. Dijo: y así han venido los relatos del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—. Y mencionó el ḥadīṯ de Ibn ‘Abbās, quien dijo: mientras el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— pronunciaba un sermón, he aquí que vio a un hombre de pie bajo el sol y preguntó por él. Le dijeron: es Abū Isrā’īl[1657], que hizo voto de permanecer de pie y no sentarse, no buscar sombra, no hablar y ayunar. El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Ordenadle que hable, que busque sombra, que se siente y que complete su ayuno». Así el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— anuló lo que no era acto de aproximación, de aquello que no tiene fundamento en su Ley, y confirmó lo que era acto de aproximación, de aquello que tiene análogo en las obligaciones y las sunnas.

[1646]: ... [1647]: ... [1648]: ... [1649]: ... [1650]: ... [1651]: ... [1652]: ... [1653]: ... [1654]: ... [1655]: ... [1656]: ... [1657]: ...

Notas y Referencias

[1646] El muḥāq (con triple vocalización de la mīm): que la luna quede oculta dos noches, de modo que no se la ve ni al amanecer ni al atardecer.

[1647] Véase t. 10, p. 227.

[1648] Véase t. 8, p. 309.

[1649] El añadido procede del Muwaṭṭa’.

[1650] Véase t. 19, p. 138.

[1651] Véase t. 4, p. 142.

[1652] Véase t. 8, p. 136.

[1653] Así en la edición (j.). En el resto de los testimonios y en al-Fakhr al-Rāzī: «خثيم»; y en al-Baḥr de Abū Ḥayyān: «خثعم».

[1654] En copias del original: «قفار» con rā’; la corrección es según Lisān al-‘Arab. «Al-qifāf»: lugares ásperos y duros.

[1655] Véase t. 8, p. 136.

[1656] Véase t. 1, pp. 161, 182 y 227, 2.ª edición.

[1657] Este Abū Isrā’īl: un hombre de los anṣār, de los compañeros del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—; se discrepó sobre su nombre. Véanse al-Istī‘āb, al-Iṣāba y Asad al-Ghāba, «capítulo de las kunyā».