2

La Vaca

البقرة Al-Baqarah
Aya 1

Versículo (Español)

[2:1] Álif. Lam. Mim.

Tafsir de Al-Qurtubi

{الٓمٓ} (1) Introducción de la sura: Lo primero con que se inicia el discurso es acerca de su descenso, su mérito y lo que se ha transmitido sobre ella; y así en toda sura, si hallamos algo de ello, diremos:

La sura de la Vaca es medinense; fue revelada en diversos períodos. Y se ha dicho: es la primera sura que descendió en Medina, excepto la palabra del Altísimo: «Y temed un día en que seréis devueltos [1] a Dios» [al-Baqara: 281], pues ésta es la última aleya que descendió del cielo; fue revelada el día del Sacrificio, en la Peregrinación de Despedida, en Minā; y las aleyas de la usura también se cuentan entre lo último que descendió del Corán.

Esta sura posee un mérito inmenso y una recompensa enorme. Y se la llama: el pabellón del Corán —así lo dijo Jālid b. Maʿdān—; ello por su grandeza y esplendor, y por la abundancia de sus preceptos y exhortaciones. ʿUmar —Dios esté complacido con él— la aprendió, con su jurisprudencia y lo que contiene, en doce años; y su hijo ʿAbd Allāh en ocho años, como ya se mencionó.

Dijo Ibn al-ʿArabī: Oí a algunos de mis shuyūj decir: en ella hay mil mandatos, mil prohibiciones, mil normas y mil noticias. El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— envió una expedición, siendo numerosos, y puso al frente de ellos al más joven por haber memorizado la sura de la Vaca, y le dijo: «Ve, pues tú eres su comandante». Lo transmitió al-Tirmidhī de Abū Hurayra y lo declaró auténtico. Muslim transmitió de Abū Umāma al-Bāhilī que dijo: oí al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— decir: «Recitad la sura de la Vaca, pues tomarla es bendición y abandonarla es pesar, y los batala no pueden con ella». Dijo Muʿāwiya [2]: me ha llegado que los batala son: los hechiceros. Y se transmitió también de Abū Hurayra que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «No hagáis de vuestras casas cementerios; ciertamente el demonio huye de la casa en la que se recita la sura de la Vaca». Al-Dārimī transmitió de ʿAbd Allāh que dijo: No hay casa en la que se recite la sura de la Vaca sin que el demonio salga de ella, teniendo un “camino”. Y dijo: Ciertamente, toda cosa tiene una joroba, y la joroba del Corán es la sura de la Vaca; y toda cosa tiene un núcleo, y el núcleo del Corán es el Mufaṣṣal. Dijo Abū Muḥammad al-Dārimī. El “núcleo” (al-lubāb): lo puro. En el Ṣaḥīḥ de al-Bustī, de Sahl b. Saʿd, se transmitió que dijo: Dijo el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: «Ciertamente, toda cosa tiene una joroba, y la joroba del Corán es la sura de la Vaca. Quien la recite en su casa de noche, el demonio no entrará en su casa durante tres noches; y quien la recite de día, el demonio no entrará en su casa durante tres días». Dijo Abū Ḥātim al-Bustī: Su dicho —Dios le bendiga y le conceda paz—: «el demonio no entrará en su casa durante tres días», quiso decir: los rebeldes (marada) de los demonios. Al-Dārimī transmitió en su Musnad, de al-Shaʿbī, que dijo: Dijo ʿAbd Allāh: quien recite diez aleyas de la sura de la Vaca en una noche, no entrará en esa casa demonio alguno esa noche hasta el amanecer: cuatro de su comienzo, la Aleya del Trono, dos aleyas después de ella y tres de sus finales; su comienzo es: «A Dios pertenece cuanto hay en los cielos» [al-Baqara: 284]. Y de al-Shaʿbī, de él: ese día no se le acercará a él ni a su familia demonio alguno ni cosa que deteste; y no se recitarán sobre un loco sino que recobrará la lucidez. Dijo al-Mughīra b. Sabīʿ —y era de los compañeros de ʿAbd Allāh—: No olvidó el Corán. Dijo Isḥāq b. ʿĪsā: No olvidó lo que había memorizado. Dijo Abū Muḥammad al-Dārimī: Entre ellos hay quien dice: al-Mughīra b. Sumayʿ.

En el libro al-Istīʿāb de Ibn ʿAbd al-Barr: Labīd b. Rabīʿa b. Mālik b. Jaʿfar b. Kilāb b. Rabīʿa b. ʿĀmir [3] b. Ṣaʿṣaʿa fue de los poetas de la época preislámica; alcanzó el Islam, mejoró su Islam y dejó la poesía en el Islam. ʿUmar, durante su califato, le preguntó por su poesía y le pidió que la recitara; y él recitó la sura de la Vaca. Entonces dijo: Yo sólo te pregunté por tu poesía. Él respondió: No diré un solo verso de poesía después de que Dios me enseñara al-Baqara y Āl ʿImrān. A ʿUmar le agradó su dicho; su estipendio era de dos mil, y le aumentó quinientos. Muchos de los transmisores de noticias han dicho: Labīd no compuso poesía desde que abrazó el Islam. Y algunos dijeron: No dijo en el Islam sino su dicho:

Alabado sea Dios, pues no me llegó mi término *** hasta que me vestí con el Islam una túnica.

Dijo Ibn ʿAbd al-Barr: Se ha dicho que este verso es de Qurrada b. Nafātha al-Sulūlī, y esto es, a mi juicio, lo más correcto. Y otros dijeron: Más bien el verso que dijo en el Islam es:

Nadie reprende al hombre noble como su propia alma *** y al hombre lo reforma el compañero virtuoso.

Y vendrá lo transmitido acerca de la Aleya del Trono y los finales de al-Baqara [4]; y vendrá, al comienzo de la sura Āl ʿImrān [5], una explicación adicional del mérito de esta sura, si Dios Altísimo quiere.

En el nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso. «¡Señor, facilita y ayuda!»

La aleya: 1 { الم }

Su dicho, el Altísimo: «الم» Los exegetas discreparon acerca de las letras que están al inicio de la sura. ʿĀmir al-Shaʿbī, Sufyān al-Thawrī y un grupo de los tradicionistas dijeron: Son el secreto de Dios en el Corán; y Dios tiene en cada uno de Sus libros un secreto. Forman parte de lo equívoco (mutashābih) cuyo conocimiento Dios Altísimo se reservó en exclusiva; y no es obligatorio [115] hablar sobre ello, sino que creemos en ello y lo recitamos tal como ha venido. Este dicho se transmitió de Abū Bakr al-Ṣiddīq y de ʿAlī b. Abī Ṭālib —Dios esté complacido con ambos—. Abū al-Layth al-Samarqandī mencionó de ʿUmar, ʿUthmān e Ibn Masʿūd que dijeron: Las letras seccionadas son de lo oculto que no se interpreta. Dijo Abū Ḥātim: No hemos hallado las letras seccionadas en el Corán sino al comienzo de las suras, y no sabemos qué quiso Dios —Glorioso y Poderoso— con ellas.

Digo: De este sentido es lo que mencionó Abū Bakr al-Anbārī: nos narró al-Ḥasan b. al-Ḥabbāb; nos narró Abū Bakr b. Abī Ṭālib; nos narró Abū al-Mundhir al-Wāsiṭī, de Mālik b. Mughūl, de Saʿīd b. Masrūq, de al-Rabīʿ b. Khuthaym [116], que dijo: Ciertamente Dios Altísimo hizo descender este Corán y se reservó de él el conocimiento de lo que quiso, y os hizo conocer lo que quiso. En cuanto a lo que se reservó para Sí, no lo alcanzaréis, así que no preguntéis por ello; y en cuanto a lo que os hizo conocer, eso es lo que preguntáis y de lo que informáis [117] Y no todo el Corán lo conocéis, ni todo lo que conocéis lo practicáis. Dijo Abū Bakr: Esto aclara que hay letras del Corán cuyos significados fueron velados a todo el mundo, como prueba de Dios —Poderoso y Majestuoso— y examen: quien cree en ellas es recompensado y dichoso; y quien niega y duda incurre en pecado y se aleja. Nos narró Abū Yūsuf b. Yaʿqūb, el juez; nos narró Muḥammad b. Abī Bakr; nos narró ʿAbd al-Raḥmān b. Mahdī, de Sufyān, de al-Aʿmash, de ʿUmāra, de Ḥurayth b. Ẓuhayr, de ʿAbd Allāh, que dijo: No hay fe de creyente mejor que la fe en lo invisible. Luego recitó: «quienes creen en lo invisible» [al-Baqara: 3].

Digo: Éste es el dicho acerca de lo equívoco y su norma; y es el correcto, según lo que vendrá aclarado en (Āl ʿImrān), si Dios Altísimo quiere [118] Y un gran grupo de sabios dijo: Más bien es obligatorio hablar sobre ello, y buscar los beneficios que encierra y los significados que de ello se derivan. Discreparon sobre ello en numerosos pareceres. Se transmitió de Ibn ʿAbbās y también de ʿAlī: Que las letras seccionadas del Corán son el Nombre Supremo de Dios, pero no conocemos su composición a partir de ellas. Qutrub, al-Farrāʾ y otros dijeron: Es una indicación a las letras del alfabeto: Dios hizo saber a los árabes, cuando los desafió con el Corán, que éste está compuesto de letras que son aquellas con las que se construye su habla, para que su incapacidad frente a él sea más contundente como prueba contra ellos, puesto que no salió de su propio lenguaje. Dijo Qutrub: Ellos se apartaban al escuchar el Corán; pero cuando oyeron «الم» y «المص», reprobaron esta expresión; y cuando guardaron silencio ante él —Dios le bendiga y le conceda paz—, se dirigió a ellos con el Corán compuesto, para fijarlo en sus oídos y su audición y establecer la prueba contra ellos. Y un grupo dijo: Se transmitió que, cuando los idólatras se apartaron de escuchar el Corán en La Meca y dijeron: «No escuchéis este Corán y meted ruido en él [119]

» [Fuṣṣilat: 26], descendieron para que les resultaran extrañas y abrieran sus oídos a ellas, y escucharan el Corán después de ellas, quedando así establecida contra ellos la prueba. Y un grupo dijo: Son letras que indican nombres de los que se tomaron, suprimiéndose el resto; como el dicho de Ibn ʿAbbās y otros: El alif es de Allāh, el lām es de Jibrīl, y el mīm es de Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—. Y se dijo: El alif es la llave de Su nombre Allāh; el lām es la llave de Su nombre Laṭīf; y el mīm es la llave de Su nombre Majīd. Abū al-Ḍuḥā transmitió de Ibn ʿAbbās, sobre su dicho «الم», que dijo: «Yo soy Dios, el Omnisciente»; «الر»: «Yo soy Dios, el que ve»; «المص»: «Yo soy Dios, el Más excelente». Así, el alif expresa el sentido de «yo»; el lām expresa el nombre de Dios; y el mīm expresa el sentido de «omnisciente». Al-Zajjāj escogió este parecer y dijo: Me inclino a que cada letra de ellas expresa un significado; y los árabes han hablado con letras seccionadas, en poesía y en uso, como sustituto de las palabras de las que proceden las letras, como en su dicho:

Le dije: detente; y ella dijo: qāf.

Quiso decir: ella dijo «me detuve». Y dijo Zuhayr:

Con el bien, bienes; y si mal, fa *** y no quiero el mal sino que ta.

Quiso decir: y si mal, pues mal. Y quiso decir: sino que tú quieras.

Y dijo otro:

Les llamaron: ¿acaso no al-jimū, acaso no ta? *** Dijeron todos, en conjunto: ¿acaso no fa?

Quiso decir: «¿acaso no montáis?»; dijeron: «pues montad». Y en el ḥadiz: «Quien ayude a matar a un musulmán con media palabra». Dijo Shaqīq: es que diga, en lugar de «mato» (aqtul): «aq», como dijo —la paz sea con él—: «Basta con la espada, shā», con el sentido de: «curativa» (shāfiyan).

Dijo Zayd b. Aslam: Son nombres de las suras. Y dijo al-Kalbī: Son juramentos con los que Dios Altísimo juró por su nobleza y su mérito; y forman parte de Sus nombres. De Ibn ʿAbbās también. Algunos sabios refutaron este parecer y dijeron: No es válido que sea un juramento, porque el juramento se liga con letras como: in, qad, laqad, mā, y aquí no se halla ninguna de estas letras; por tanto, no es lícito que sea un juramento. La respuesta es decir: El lugar del juramento es Su dicho, el Altísimo: «no hay duda en él». Pues si una persona jurara diciendo: «Por Dios, este Libro no tiene duda», el discurso sería correcto; y «no» sería la respuesta del juramento. Queda así establecido que el dicho de al-Kalbī y lo transmitido de Ibn ʿAbbās es recto y correcto.

Y si se dijera: ¿Cuál es la sabiduría del juramento por parte de Dios Altísimo, siendo la gente en aquel tiempo de dos clases: quien cree y quien desmiente? El creyente cree sin juramento, y el que desmiente no cree aun con juramento. Se le diría: El Corán descendió en la lengua de los árabes; y los árabes, cuando alguno de ellos quiere enfatizar su palabra, jura sobre ella. Y Dios Altísimo quiso reforzar contra ellos la prueba, y juró que el Corán procede de Él. Y algunos dijeron: «الم» significa: He hecho descender sobre ti este Libro desde la Tabla Preservada. Y Qatāda dijo sobre Su dicho «الم»: Es un nombre de entre los nombres del Corán. Y se transmitió de Muḥammad b. ʿAlī al-Tirmidhī que dijo: Dios Altísimo depositó todo lo que hay en esa sura, de normas y relatos, en las letras que mencionó al comienzo de la sura; y no conoce eso sino un profeta o un walī. Luego lo expuso a lo largo de toda la sura para que la gente comprenda. Y se dijo, además de esto, otros pareceres; y Dios sabe más.

La pausa (waqf) en estas letras es con sukūn por su carácter defectivo, salvo si informas acerca de ellas o las coordinas, pues entonces las declinas. Y se discrepó: ¿tienen lugar en la declinación (iʿrāb)? Se dijo: No; porque no son nombres plenamente declinables ni verbos en imperfecto; más bien son como las letras del deletreo, y por ello se citan tal cual (maḥkiyya). Ésta es la doctrina de al-Khalīl y Sībawayh. Y quien dice que son nombres de las suras, su lugar, según él, es el nominativo, por ser predicado de un sujeto elíptico, es decir: ésta es «الم», como dices: ésta es la sura de la Vaca. O bien puede ser nominativo por ser sujeto, y el predicado es eso, como dices: Zayd es ese hombre. Dijo el gramático Ibn Kaysān: «الم» está en lugar acusativo, como dices: recita «الم», o: te incumbe «الم». Y se dijo: Está en lugar genitivo por el juramento, según el dicho de Ibn ʿAbbās: que son juramentos con los que Dios juró.

Notas y Referencias

[1] Quizá sea ʿAmr b. Murra, mencionado en la cadena de transmisión del ḥadiz (véase Ibn Mājah, t. 1, p. 139, y Sunan Abī Dāwūd, t. 1, p. 77, ed. Egipto).

[2] En algunas copias: «Abī Qāsim».

[3] En algunas copias: «al-Masīy».

[4] Aleya 92, sura al-Ḥajj.

[5] Aleya 98, sura al-Naḥl.

[115] En una copia del original: «y no es lícito que hablemos sobre ello... y se deja pasar tal como», etc. Y en otra copia: «y se recita tal como ha venido».

[116] Dijo el autor de Tahdhīb al-Tahdhīb: «En al-Taqrīb: al-Rabīʿ b. Khuthaym, con la letra muʿjama con ḍamma y la muthallatha con fatḥa. Pero en al-Khulāṣa, con fatḥa en la muʿjama y la muthallatha, y entre ambas una yāʾ en sukūn».

[117] En una copia del original: «seréis retribuidos por ello».

[118] Véase t. 4, p. 9.

[119] Véase t. 15, p. 356.