17

El Viaje Nocturno

الإسراء Al-Isra
Aya 44

Versículo (Español)

[17:44] Lo glorifican los siete cielos, la Tierra y todo cuanto hay en ellos. No existe nada que no Lo glorifique con alabanzas, aunque ustedes no puedan percibir sus glorificaciones. Él es Magnánimo, Perdonador.

Tafsir de Al-Qurtubi

{تُسَبِّحُ لَهُ ٱلسَّمَٰوَٰتُ ٱلسَّبۡعُ وَٱلۡأَرۡضُ وَمَن فِيهِنَّۚ وَإِن مِّن شَيۡءٍ إِلَّا يُسَبِّحُ بِحَمۡدِهِۦ وَلَٰكِن لَّا تَفۡقَهُونَ تَسۡبِيحَهُمۡۚ إِنَّهُۥ كَانَ حَلِيمًا غَفُورٗا} (44) Palabra del Altísimo: «Le glorifican los siete cielos, y la tierra, y quienes hay en ellos». Hizo volver, respecto de los cielos y la tierra, el pronombre propio de los dotados de razón, por cuanto se les atribuyó un acto de quien razona, que es la glorificación. Y Su dicho: «y quienes hay en ellos» se refiere a los ángeles, los seres humanos y los genios; luego generalizó después todas las cosas en Su dicho: «y no hay cosa alguna sino que glorifica con Su alabanza». Se discrepó acerca de esta generalidad: ¿está restringida o no? Un grupo dijo: no está restringida, y lo que se pretende con ello es la glorificación por indicación (tasbīḥ al-dalāla); y todo lo que es creado da testimonio contra sí mismo de que Dios —poderoso y majestuoso— es Creador y Omnipotente. Y otro grupo dijo: esta glorificación es real; y toda cosa, en general, glorifica con una glorificación que los humanos no oyen ni comprenden; pues, si fuera como dijeron los primeros —que es efecto de la hechura y de la indicación—, sería algo comprensible, y la aleya declara que esta glorificación no se comprende. Se les respondió que lo pretendido por Su dicho: «no comprendéis» son los incrédulos que se apartan de la reflexión, y por ello no comprenden la sabiduría de Dios —glorificado sea— en las cosas. Y un grupo dijo: Su dicho «cosa alguna» es una generalidad cuyo sentido es particular: en todo lo vivo y lo que crece; y no así en los inanimados. De ello es el dicho de ‘Ikrima: «El árbol glorifica, y la columna no glorifica». Y Yazīd al-Raqāshī dijo a al-Ḥasan —estando ambos comiendo, y habiéndose presentado la mesa—: «¿Glorifica esta mesa, oh Abū Sa‘īd?» Él respondió: «Glorificaba una vez», queriendo decir que el árbol, en el tiempo de su fruto y de su lozanía, glorificaba; pero ahora se ha convertido en una mesa barnizada.

Digo: se aduce como prueba para esta opinión, a partir de la Sunna, lo que se ha confirmado de Ibn ‘Abbās —Dios, Altísimo, esté complacido con ambos—: que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— pasó junto a dos tumbas y dijo: «Ciertamente, ambos están siendo castigados, y no están siendo castigados por algo grave: en cuanto a uno de ellos, solía andar con calumnias; y en cuanto al otro, no se preservaba de la orina». Dijo: entonces pidió una rama fresca de palmera, la partió en dos, luego plantó sobre esta una, y sobre aquella una, y después dijo: «Quizá se les alivie mientras no se sequen». Pues su dicho —sobre él la oración y la paz—: «mientras no se sequen» es una indicación de que, mientras permanezcan frescas, glorifican; y cuando se secan, se vuelven inanimadas. Y Dios sabe más. Y en el Musnad de Abū Dāwūd al-Ṭayālisī: «Entonces puso sobre una de ellas una mitad y sobre la otra una mitad, y dijo: “Quizá se les haga más llevadero el castigo mientras quede en ambas algo de su frescura”».

Dijeron nuestros sabios: se deduce de esto la plantación de árboles y la recitación del Corán sobre las tumbas; y si se les alivia por los árboles, ¿qué decir de la recitación del Corán por parte del hombre creyente? Ya hemos expuesto este sentido en el libro al-Tadhkira con una exposición suficiente, y que llega al difunto la recompensa de lo que se le ofrece. Y alabado sea Dios por ello. Según la segunda interpretación, no se necesita eso, pues toda cosa —inanimada y no inanimada— glorifica. Digo: se aduce como prueba para esta interpretación y esta opinión, a partir del Libro, Su dicho —glorificado sea—: «Y recuerda a Nuestro siervo David, dotado de fuerza; ciertamente, era muy vuelto (a Dios). En verdad, sometimos las montañas con él: glorificaban al atardecer y al alba [10253]» [Ṣ: 17], y Su dicho: «Y, ciertamente, entre ellas hay algunas que se precipitan por temor de Dios [10254]» [al-Baqara: 74] —según la opinión de Mujāhid—, y Su dicho: «Y las montañas se desploman, casi, por ello: porque atribuyeron al Misericordioso un hijo [10255]» [Maryam: 90]. Ibn al-Mubārak mencionó en (Daqā’iqihi): «Nos informó Mis‘ar, de ‘Abd Allāh b. Wāṣil, de ‘Awf b. ‘Abd Allāh, que dijo: ‘Abd Allāh b. Mas‘ūd —Dios esté complacido con él— dijo: “Ciertamente, la montaña dice a la montaña: ‘Oh fulano, ¿ha pasado hoy por ti alguien que recuerde a Dios —poderoso y majestuoso—?’ Si responde: ‘Sí’, se alegra por ello”. Luego ‘Abd Allāh recitó: «Y dijeron: ‘El Misericordioso ha tomado un hijo’ [10256]» la aleya. Dijo: “¿Acaso las veis oírlas la falsedad y no oír el bien?”». Y en él, de Anas b. Mālik —Dios esté complacido con él—, que dijo: «No hay mañana ni tarde sin que las extensiones de la tierra se llamen unas a otras: ‘Oh vecina, ¿ha pasado hoy por ti un siervo que haya orado a Dios o haya recordado a Dios sobre ti?’ Unas dicen: ‘No’; y otras dicen: ‘Sí’. Y cuando dice: ‘Sí’, ve en ello un mérito para sí sobre ella». Y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «No oye la voz del almuédano ni genio, ni humano, ni árbol, ni piedra, ni terrón, ni cosa alguna, sino que dará testimonio por él el Día de la Resurrección». Lo transmitieron Ibn Mājah en su Sunan, y Mālik en su Muwaṭṭa’, por el hadiz de Abū Sa‘īd al-Khudrī —Dios esté complacido con él—. Al-Bujārī transmitió de ‘Abd Allāh —Dios esté complacido con él—, que dijo: «Ciertamente, solíamos oír la glorificación del alimento mientras era comido». En otra versión, de Ibn Mas‘ūd —Dios, Altísimo, esté complacido con él—: «Solíamos comer con el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— el alimento, mientras oíamos su glorificación». Y en el Ṣaḥīḥ de Muslim, de Jābir b. Samura —Dios esté complacido con él—, que dijo: El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Ciertamente, conozco una piedra en La Meca que me saludaba antes de que yo fuera enviado; ciertamente, la conozco ahora». Se dijo: es la Piedra Negra; y Dios sabe más.

Las noticias en este sentido son numerosas; ya hemos aportado un conjunto de ellas en al-Luma‘ al-Lu’lu’iyya, en el comentario de las Veintenas proféticas de al-Fādārī —Dios tenga misericordia de él—. Y también es célebre, en este capítulo, el relato del tronco; lo sacó al-Bujārī en un lugar de su libro. Y si esto queda establecido en un solo inanimado, es posible en todos los inanimados; y no hay imposibilidad en nada de ello: toda cosa glorifica, conforme a la generalidad. Así lo dijo también al-Nakha‘ī y otros: es general en lo que tiene espíritu y en lo que no lo tiene, incluso el chirrido de la puerta. Y argumentaron con las noticias que hemos mencionado. Y se dijo: la glorificación de los inanimados consiste en que incitan al que los contempla a decir: «¡Gloria a Dios!», por la falta de percepción en ellos. Y dijo el poeta:

تُلقَى بتسبيحة من حيث ما انصرفت *** وتَستقر حَشَا الرائي بتَرْعَادِ

es decir: quien la ve dice: «Gloria a su Creador». Así pues, lo correcto es que todos glorifican, por las noticias que indican ello. Pues si esa glorificación fuera una glorificación por indicación, ¿qué sentido tendría la especificación de David? Antes bien, es glorificación de palabra, mediante la creación de vida y la concesión de habla para la glorificación, como hemos mencionado. La Sunna ha explicitado lo que indica el sentido aparente del Corán: la glorificación de toda cosa; por ello, afirmarlo es más digno. Y Dios sabe más. Al-Ḥasan, Abū ‘Amr, Ya‘qūb, Ḥafṣ, Ḥamza, al-Kisā’ī y Jalaf leyeron «تفقهون» con tā’, por la feminidad del sujeto agente. Los demás, con yā’; y lo prefirió Abū ‘Ubayd. Dijo: por la separación (ḥā’il) entre el verbo y el femenino. «Ciertamente, Él era indulgente» respecto de los pecados de Sus siervos en la vida mundana. «perdonador» para los creyentes en la Otra Vida.

[10253] :véase t. 15, p. 158 y ss. [10254] :véase t. 1, p. 462 y ss. [10255] :véase t. 1, p. 462 y ss. [10256] :véase t. 11, p. 155 y ss.

Notas y Referencias

[10253] Véase t. 15, p. 158 y ss.

[10254] Véase t. 1, p. 462 y ss.

[10255] Véase t. 1, p. 462 y ss.

[10256] Véase t. 11, p. 155 y ss.