El Viaje Nocturno
الإسراء Al-IsraVersículo (Español)
[17:12] He hecho del día y de la noche dos signos: el signo de la noche es la oscuridad, y el signo del día es la luminosidad para que busquen el favor de su Señor, e hice que con estos dos signos pudieran saber el número de los años y el cómputo de los meses. Todas las cosas las he explicado detalladamente.
Tafsir de Al-Qurtubi
{Y hemos hecho de la noche y del día dos signos; luego borramos el signo de la noche y hemos hecho el signo del día visible, para que busquéis un favor de vuestro Señor y para que sepáis el número de los años y el cómputo. Y toda cosa la hemos detallado con detalle} (12)
Palabra del Altísimo:
«Y hemos hecho de la noche y del día dos signos»;
es decir, dos señales de Nuestra unicidad, de Nuestra existencia y de la perfección de Nuestro conocimiento y poder.
El signo en ambos consiste en:
la llegada de cada uno de ellos desde donde no se sabe, y su retirada hacia donde no se sabe. Asimismo, la disminución de uno por el aumento del otro, y a la inversa, es también un signo. Y del mismo modo, la luz del día y la oscuridad de la noche. Esto ya ha pasado
[10154]
«Luego borramos el signo de la noche».
Y no dijo: “borramos la noche”; pues, cuando atribuyó el signo a la noche y al día, ello indica que los dos signos mencionados les pertenecen, no que sean ellos mismos.
Y «borramos» significa: borramos/obliteramos (ṭamasnā).
En el relato se dice que Dios —Exaltado sea— ordenó a Gabriel —sobre él la paz—, y él pasó el borde de su ala por el rostro de la luna, y le borró la luz; y era como el sol en luminosidad. Y la negrura que se ve en la luna es efecto del borrado.
Dijo Ibn ʿAbbās:
Dios hizo del sol setenta partes y de la luna setenta partes; luego borró de la luz de la luna sesenta y nueve partes y las puso junto con la luz del sol; así, el sol quedó con ciento treinta y nueve partes y la luna con una sola parte.
Y también se transmite de él:
Dios creó dos soles de la luz de Su Trono; y dispuso, según lo que precedió en Su ciencia, que uno fuese sol, semejante al mundo, conforme a su medida, entre sus orientes y sus occidentes; e hizo la luna menor que el sol. Entonces envió a Gabriel —sobre él la paz—, y pasó el borde de su ala por su rostro tres veces, siendo entonces un sol, y borró su resplandor, permaneciendo su luz. La negrura que veis en la luna es el efecto del borrado; y si la hubiese dejado como sol, no se distinguiría la noche del día. El primero lo mencionó de él al-Ṯaʿlabī y el segundo al-Mahdawī; y vendrá más adelante como ḥadiz elevado.
Y dijeron ʿAlī —Dios esté complacido con él— y Qatāda:
con el “borrado” se refiere a la mancha negra que hay en la luna, para que la luz de la luna sea menor que la luz del sol y, por ello, se distinga la noche del día.
«Y hemos hecho el signo del día visible»;
es decir, hemos hecho su sol luminoso para las miradas.
Dijo Abū ʿAmr b. al-ʿAlāʾ:
es decir, “se ve por medio de él”.
Dijo al-Kisāʾī:
es de la expresión de los árabes: “el día se hizo visible” (abṣara al-nahār) cuando iluminó y llegó a un estado en el que se ve por medio de él.
Y se dijo:
es como su dicho: “malvado que hace malvados” (ḫabīṯ muḫbiṯ) cuando sus compañeros son malvados; y “hombre que empobrece” (muḍʿif) cuando sus monturas son débiles; así también, el día es “visible” (mubṣir) cuando su gente es vidente.
«Para que busquéis un favor de vuestro Señor»;
se refiere al ir y venir en procura del sustento. Y no mencionó el reposo en la noche, bastando con lo que mencionó respecto del día.
Y ya dijo en otro lugar:
«Él es quien os hizo la noche para que reposéis en ella y el día visible
[10155]»
[Jonás: 67].
«Y para que sepáis el número de los años y el cómputo»;
es decir, si no hiciera eso, no se distinguiría la noche del día, ni se conocerían el cómputo y el número.
«Y toda cosa la hemos detallado con detalle»;
es decir, de las normas de la obligación legal;
y es como Su dicho:
«una exposición clara de toda cosa
[10156]» [Las Abejas: 89] y:
«No hemos omitido en el Libro cosa alguna
[10157]»
[Los Rebaños: 38].
Y de Ibn ʿAbbās se transmite que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo:
«Cuando Dios concluyó Su creación y no quedó de Su creación sino Adán, creó un sol de la luz de Su Trono y una luna, y ambos eran dos soles. En cuanto a lo que, en la ciencia previa de Dios, había de dejarlo como sol, lo creó semejante al mundo, entre sus orientes y sus occidentes. Y en cuanto a lo que, en la ciencia de Dios, había de crearlo como luna, lo creó menor que el sol en tamaño; pero su pequeñez sólo se percibe por la gran altura del cielo y su lejanía de la tierra. Si Dios hubiese dejado el sol y la luna tal como los creó, no se distinguiría la noche del día; ni el jornalero sabría hasta cuándo trabaja, ni el ayunante hasta cuándo ayuna, ni la mujer cómo contar su espera legal; ni se conocerían los tiempos de las oraciones y de la peregrinación; ni se saldarían
[10158] las deudas; ni cuándo siembran y cultivan; ni cuándo se recogen para el descanso de sus cuerpos. Y como si Dios mirase a Sus siervos —siendo Él más misericordioso con ellos que ellos mismos—, envió a Gabriel, y pasó el borde de su ala por el rostro de la luna tres veces, siendo entonces un sol, y le borró el resplandor, permaneciendo en ella la luz. Y eso es Su dicho: “Y hemos hecho de la noche y del día dos signos”, la aleya».
[10154]
:véase t. 2, p. 192.
[10155]
:véase t. 8, p. 360.
[10156]
:véase p. 164 de este tomo.
[10157]
:véase t. 6, p. 420.
[10158]
:en ǧ y y: maḥall.