El Viaje Nocturno
الإسراء Al-IsraVersículo (Español)
[17:1] Glorificado sea Quien transportó a Su Siervo durante la noche, desde la mezquita sagrada a la mezquita lejana cuyos alrededores bendije, para mostrarle algunos de Mis signos. Él todo lo oye, todo lo ve.
Tafsir de Al-Qurtubi
{¡Glorificado sea Aquel que hizo viajar de noche a Su siervo, desde la Mezquita Sagrada hasta la Mezquita Lejana, cuyos alrededores hemos bendecido, para mostrarle algunos de Nuestros signos! Ciertamente, Él es el Oyente, el Vidente} (1)
Introducción de la sura:
Esta sura es mequí,
salvo tres aleyas:
Su dicho —Exaltado sea—:
( Y estuvieron a punto de incitarte a salir )
[1][Al-Isrā’: 76], cuando llegó al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— la delegación de Ṯaqīf,
y cuando dijeron los judíos:
«Esta no es tierra de profetas».
Y Su dicho —Exaltado sea—:
( Y di: “¡Señor mío! Hazme entrar con una entrada veraz y hazme salir con una salida veraz” )
[Al-Isrā’: 80],
y Su dicho —Altísimo sea—:
( Ciertamente, tu Señor abarca a la gente )
[Al-Isrā’: 60], la aleya.
Y dijo Muqātil:
y Su dicho —Exaltado sea—:
( En verdad, quienes recibieron el conocimiento antes de él )
[Al-Isrā’: 107], la aleya.
E Ibn Masʿūd —Dios esté complacido con él— dijo acerca de Banū Isrā’īl, Al-Kahf y Maryam:
«Ciertamente, ellas son de las antiguas primeras, y son de mi acervo heredado»,
queriendo decir:
de su antigua adquisición.
En ello hay ocho
[10107] cuestiones:
La primera:
Su dicho —Altísimo sea—:
«Subḥān».
( Subḥān ) es un nombre puesto en lugar del maṣdar (nombre de acción), y no es plenamente declinable; porque no se rige por las modalidades de la flexión, no le entra el alif y lām, no se ha derivado de él un verbo, y no se declina (no se hace tanwīn), porque al final de él hay dos letras añadidas.
Dices:
«sabbaḥtu tasbīḥan wa subḥānan», como «kaffartu l-yamīna takfīran wa kufrānan».
Su significado es la declaración de trascendencia y la exención de Dios —Poderoso y Majestuoso— de toda imperfección. Es, pues, un recuerdo inmenso de Dios —Altísimo sea— que no es apropiado para otro que Él.
En cuanto al dicho del poeta:
«Digo, cuando me llegó su jactancia: “¡Subḥān de ʿAlqama, el jactancioso!”»
[10108]
no lo mencionó sino a modo de rareza.
Y se ha transmitido de Ṭalḥa b. ʿUbayd Allāh al-Fayyāḍ, uno de los diez, que dijo al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—:
«¿Qué significa subḥān Allāh?»
Dijo:
( Declarar a Dios exento de todo mal ).
Y el عامل (régimen) en ello, según la escuela de Sībawayh, es el verbo que corresponde a su significado, no a su forma; pues no se ha derivado de su forma un verbo. Esto es como: «qaʿada l-qurfusā’a» y «ištamala ṣ-ṣammā’a»
[10109]; de modo que, según él, la estimación es:
«Declaro a Dios trascendente, una declaración de trascendencia», y entonces (subḥān Allāh) ocupa el lugar de tu dicho «tanzīhan».
La segunda:
Su dicho —Altísimo sea—:
«asrā bi-ʿabdihi».
«Asrā» tiene dos formas lingüísticas: «sarā» y «asrā», como «saqā» y «asqā», según se ha mencionado anteriormente
[10110]
Dijo:
«Una viajera de la Jawzā’ hizo asrā sobre él, empujando el norte sobre él, con frío helado»
[10111]
Y otro dijo:
«Saluda a la lozana, señora del aposento: hizo asrā hacia mí, sin que ella hiciera tasrī»
[10112]
Así reunió entre ambas formas en los dos versos.
Y el isrā’ es el caminar nocturno.
Se dice:
«saraytu masran wa sarā», y «asraytu isrā’an».
Dijo el poeta:
«Y una noche de rocío caminé; y no me retrasó de su caminar nocturno ningún “ojalá”»
Y se dijo:
«asrā» es caminar desde el comienzo de la noche, y «sarā» es caminar desde su final; pero lo primero es lo más conocido.
La tercera:
Su dicho —Altísimo sea—:
«bi-ʿabdihi».
Dijeron los sabios: si el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— hubiera tenido un nombre más noble que éste, lo habría llamado por él en esa elevada circunstancia.
Y en su sentido recitaron:
«¡Oh gente! Mi corazón está junto a Zahra’; lo conoce quien oye y quien ve.
No me llames sino “¡oh siervo suyo!”, pues es el más noble de mis nombres».
Y ya se ha mencionado
[10113]
Dijo al-Qušayrī:
Cuando Dios —Altísimo sea— lo elevó a Su presencia sublime y lo hizo ascender por encima de los astros superiores
[10114], le impuso el nombre de la servidumbre, como humildad para la comunidad.
La cuarta:
El isrā’ está establecido en todas las compilaciones de ḥadīṯ, y se transmitió de los Compañeros en todas las regiones del Islam; por ello es mutawātir de este modo.
Y al-Naqqāš mencionó:
que entre quienes lo transmitieron hay veinte Compañeros.
En el Ṣaḥīḥ se narra de Anas b. Mālik que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo:
( Se me trajo el Burāq, una montura blanca, alargada, por encima del asno y por debajo de la mula; ponía su pezuña donde alcanzaba el extremo de su mirada —dijo—. Lo monté hasta que llegué a Bayt al-Maqdis —dijo—. Lo até al anillo con el que atan los profetas —dijo—. Luego entré en la mezquita y recé en ella dos rakʿas; después salí y vino a mí Ŷibrīl —la paz sea con él— con un recipiente de vino y otro de leche; escogí la leche, y Ŷibrīl dijo: “Has escogido la fiṭra” —dijo—. Luego ascendimos al cielo... )
Y mencionó el ḥadīṯ.
Y de lo que no está en los dos Ṣaḥīḥ, lo que transmitieron al-Āŷurrī y as-Samarqandī. Dijo al-Āŷurrī, de Abū Saʿīd al-Judrī, acerca de Su dicho —Altísimo sea—:
«Subḥān al-laḏī asrā bi-ʿabdihi laylan mina l-masŷidi l-ḥarāmi ilā l-masŷidi l-aqṣā al-laḏī bāraknā ḥawlahu».
Dijo Abū Saʿīd: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— nos relató acerca de la noche en que se le hizo viajar.
Dijo el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—:
( Se me trajo una montura, la más parecida de las bestias a la mula; tenía dos orejas que se agitaban
[10115]; era el Burāq que los profetas montaban antes. Lo monté y partió: sus manos caían donde alcanzaba el extremo de su vista. Oí una llamada a mi derecha: “¡Muḥammad! Detente, para que te pregunte”, y seguí adelante sin desviarme hacia ella. Luego oí una llamada a mi izquierda: “¡Muḥammad! Detente”, y seguí adelante sin desviarme hacia ella. Luego se me presentó una mujer con todos los adornos del mundo, alzando sus manos, diciendo: “Detente”, y seguí adelante sin desviarme. Luego llegué a Bayt al-Maqdis, el Aqṣā; descendí de la montura y la até en el anillo en el que los profetas la ataban. Luego entré en la mezquita y recé en ella.
Entonces Ŷibrīl —la paz sea con él— me dijo: “¿Qué oíste, Muḥammad?”.
Dije: “Una llamada a mi derecha: ‘Muḥammad, detente’, y seguí adelante sin desviarme”. Dijo: “Ese era el convocador de los judíos; si te hubieras detenido, tu comunidad se habría judaizado”.
—dijo—
Luego oí una llamada a mi izquierda: “Detente”, y seguí adelante sin desviarme hacia ella. Dijo: “Ese era el convocador de los cristianos; si te hubieras detenido, tu comunidad se habría cristianizado”.
—dijo—
Luego se me presentó una mujer con todos los adornos del mundo, alzando sus manos, diciendo: “Detente”, y seguí adelante sin desviarme hacia ella. Dijo: “Esa era la vida mundana; si te hubieras detenido, habrías escogido el mundo en lugar de la Otra Vida”.
—dijo—
Luego se me trajeron dos recipientes: en uno había leche y en el otro vino, y se me dijo: “Toma y bebe el que quieras”. Tomé la leche y la bebí. Entonces Ŷibrīl me dijo: “Has acertado con la fiṭra; si hubieras tomado el vino, tu comunidad se habría extraviado”.
Luego trajo el miʿrāŷ por el que ascienden las almas de los hijos de Adán; era lo más hermoso que vi. ¿Acaso no veis al muerto cómo fija su mirada en él? Ascendimos hasta llegar a la puerta del cielo inferior.
Ŷibrīl pidió que se abriera, y se dijo: “¿Quién es?”. Dijo: “Ŷibrīl”. Dijeron: “¿Y quién está contigo?”. Dijo: “Muḥammad”. Dijeron: “¿Ha sido enviado a él?”. Dijo: “Sí”. Entonces me abrieron y me saludaron. Y he aquí un ángel que custodiaba el cielo, llamado Ismāʿīl; con él había setenta mil ángeles, y con cada ángel cien mil... —dijo—. Y nadie conoce los ejércitos de tu Señor sino Él... )
Y mencionó el ḥadīṯ hasta que dijo:
( Luego seguimos hasta el quinto cielo, y he aquí que estaba Hārūn b. ʿImrān, amado entre su pueblo, y a su alrededor una gran multitud de su comunidad.
El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— lo describió y dijo: “De larga barba; casi su barba golpea su ombligo”.
Luego seguimos hasta el sexto cielo, y he aquí que estaba Mūsā; me saludó y me dio la bienvenida. El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— lo describió y dijo: “Un hombre de mucho cabello; si llevara dos túnicas, su cabello saldría de ambas...” )
el ḥadīṯ.
Y al-Bazzār narró que al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— se le trajo un caballo y se le hizo montar; cada paso suyo alcanzaba el extremo de su vista... y mencionó el ḥadīṯ.
Y ha venido, en la descripción del Burāq, en el ḥadīṯ de Ibn ʿAbbās, que dijo:
Dijo el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—:
( Mientras yo dormía en al-Ḥiŷr, vino a mí un visitante, me movió con su pie y seguí a la figura; era Ŷibrīl —la paz sea con él—, de pie en la puerta de la mezquita, con una montura por debajo de la mula y por encima del asno: su rostro era rostro de humano, su pezuña era pezuña de casco, su cola era cola de toro, y su crin era crin de caballo.
Cuando Ŷibrīl —la paz sea con él— la acercó a mí, se encabritó y erizó su crin. Ŷibrīl —la paz sea con él— la acarició y dijo: “¡Oh Barqa! No te encabrites ante Muḥammad. Por Dios, no te ha montado ni un ángel cercano ni un profeta enviado mejor que Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—, ni más noble ante Dios que él”. Ella dijo: “Sé que es así, y que él es el dueño de la intercesión; y amo estar en su intercesión”. Entonces dije: “Estás en mi intercesión, si Dios —Altísimo sea— quiere...” )
el ḥadīṯ.
Y Abū Saʿīd ʿAbd al-Malik b. Muḥammad an-Nīsābūrī mencionó, de Abū Saʿīd al-Judrī, que dijo:
Cuando el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— pasó junto a Idrīs —la paz sea con él— en el cuarto cielo, dijo: “Bienvenido el hermano recto y el profeta recto, a quien se nos prometió que veríamos, pero no lo vimos sino esta noche”. Dijo: “Y he aquí que allí estaba Maryam, hija de ʿImrān: tenía setenta palacios de perla; y la madre de Mūsā b. ʿImrān tenía setenta palacios de coral rojo, engastados con perlas; sus puertas y sus lechos eran de una sola veta”. Cuando el miʿrāŷ ascendió al quinto cielo, y la glorificación de sus moradores: “Subḥān de Aquel que reunió el hielo y el fuego”; quien la diga una sola vez tendrá una recompensa semejante a la de ellos. Ŷibrīl —la paz sea con él— pidió que se abriera la puerta, y se le abrió: he aquí un hombre maduro; jamás se vio un hombre maduro más hermoso que él, de grandes ojos; su barba caía cerca de su ombligo; casi tenía una cana
[10116]; y a su alrededor había gente sentada a la que él relataba. Dije: “¡Ŷibrīl! ¿Quién es éste?”. Dijo: “Hārūn, el amado entre su pueblo”... )
Y mencionó el ḥadīṯ.
Esto es una breve selección de los ḥadīṯ del isrā’, fuera de los dos Ṣaḥīḥ; Abū r-Rabīʿ Sulaymān b. Sabʿ los mencionó completos en su libro (Šifā’ aṣ-Ṣudūr).
No hay discrepancia entre la gente del conocimiento y el conjunto de los historiadores de la sīra en que la oración fue impuesta al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— en La Meca, en el momento del isrā’, cuando se le hizo ascender al cielo.
Discreparon, en cambio, sobre la fecha del isrā’ y la forma de la oración, y sobre si el isrā’ fue con su espíritu o con su cuerpo. Éstas son tres cuestiones vinculadas a la aleya, y conviene detenerse en ellas e investigarlas; son más importantes que la mera enumeración de esos ḥadīṯ. Yo mencionaré, con la ayuda de Dios —Altísimo sea—, lo que he hallado en ellas de dichos de los sabios y de divergencias de los juristas.
En cuanto a la primera cuestión:
que es si el isrā’ fue con su espíritu o con su cuerpo, discreparon sobre ello los antiguos y los posteriores.
Un grupo sostuvo que fue un isrā’ del espíritu, que su persona no abandonó su lecho, y que fue una visión en la que vio las realidades; y la visión de los profetas es verdad. A esto fueron Muʿāwiya y ʿĀ’iša, y se transmitió de al-Ḥasan e Ibn Isḥāq.
Y otro grupo dijo:
que el isrā’ fue con el cuerpo, en vigilia, hasta Bayt al-Maqdis, y al cielo con el espíritu.
Argumentaron con Su dicho —Altísimo sea—:
«Subḥān al-laḏī asrā bi-ʿabdihi laylan mina l-masŷidi l-ḥarāmi ilā l-masŷidi l-aqṣā»,
haciendo de la Mezquita Lejana el término del isrā’.
Dijeron:
si el isrā’ hubiera sido con su cuerpo hasta más allá de la Mezquita Lejana, lo habría mencionado, pues habría sido más elocuente en la alabanza.
La mayoría de los antiguos y de los musulmanes sostuvo que fue un isrā’ con el cuerpo y en vigilia, y que montó el Burāq en La Meca, llegó a Bayt al-Maqdis y rezó allí, y luego se le hizo viajar con su cuerpo.
A ello apuntan las noticias que hemos señalado y la aleya.
No hay imposibilidad en el isrā’ con su cuerpo y en estado de vigilia; y no se abandona lo aparente y lo literal en favor de la interpretación sino cuando hay imposibilidad.
Y si hubiera sido en sueño, habría dicho: «con el espíritu de Su siervo», y no habría dicho: «con Su siervo».
Y Su dicho:
«No se desvió la mirada ni transgredió»
[10117][An-Naŷm: 17]
indica eso.
Y si hubiera sido en sueño, no habría en ello signo ni milagro; y no habría dicho Umm Hānī’: «No se lo cuentes a la gente, pues te desmentirán»; ni habría destacado Abū Bakr por la confirmación; ni habría sido posible para Qurayš la difamación y el desmentido.
Y Qurayš lo desmintió en lo que les informó, hasta el punto de que apostataron algunos que habían creído.
Si hubiera sido por visión onírica, no se habría considerado extraño.
Y los idólatras le dijeron:
«Si dices la verdad, infórmanos sobre nuestra caravana: ¿dónde la encontraste?»
Dijo:
( En tal y tal lugar; pasé junto a ella y se asustó fulano ).
Se dijo a fulano: «¿Qué viste?».
Dijo: «No vi nada; salvo que los camellos se espantaron».
Dijeron: «Infórmanos: ¿cuándo nos llegará la caravana?».
Dijo:
( Os llegará tal día ).
Dijeron: «¿A qué hora?».
Dijo:
( No lo sé: si la salida del sol por aquí es más rápida o la llegada de la caravana por aquí ).
Entonces dijo un hombre: «¿Ese día? Este sol ya ha salido».
Y dijo otro: «Esta es vuestra caravana: ya ha aparecido».
Y preguntaron al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— por la descripción de Bayt al-Maqdis, y se lo describió, sin haberlo visto antes.
En el Ṣaḥīḥ se narra de Abū Hurayra que dijo:
Dijo el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—:
( Me vi en al-Ḥiŷr, y Qurayš me preguntaba sobre mi viaje nocturno; me preguntaron por cosas de Bayt al-Maqdis que no había fijado
[10118], y me afligí con una aflicción como jamás me había afligido —dijo—. Entonces Dios me lo elevó para que lo mirara; no me preguntaron por nada sin que yo se lo informara... )
el ḥadīṯ.
Y se ha objetado el dicho de ʿĀ’iša y Muʿāwiya (que sólo se hizo viajar con el alma del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—) en que ella era pequeña, no fue testigo, y no lo transmitió del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—.
En cuanto a Muʿāwiya, era incrédulo en ese tiempo, no fue testigo de la situación, y no lo transmitió del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—.
Quien quiera ampliación sobre lo que hemos mencionado, que consulte (Kitāb aš-Šifā’) del cadí ʿIyāḍ: hallará en ello la curación.
Y se ha argumentado a favor de ʿĀ’iša con Su dicho —Altísimo sea—:
«Y no hicimos la visión que te mostramos sino como prueba para la gente»
[10119][Al-Isrā’: 60],
llamándola «visión».
Pero esto lo refuta Su dicho —Altísimo sea—:
«Subḥān al-laḏī asrā bi-ʿabdihi laylan»;
y no se dice, en el sueño: «asrā».
Además, puede decirse «ru’yā» a la visión del ojo, como vendrá explicado en esta sura.
En los textos de las noticias firmemente establecidas hay una indicación clara de que el isrā’ fue con el cuerpo.
Y cuando llega una noticia sobre algo que la razón admite dentro del poder de Dios —Altísimo sea—, no hay vía para negarlo, especialmente en el tiempo de la ruptura de las costumbres.
Y el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— tuvo ascensos; no es remoto que parte de ello fuera por visión.
En ese sentido se interpreta su dicho —sobre él la paz— en el Ṣaḥīḥ:
( Mientras yo estaba junto a la Casa, entre el dormir y la vigilia... )
el ḥadīṯ.
Y es posible que, tras el isrā’, volviera al sueño.
Y Dios sabe más.
La cuestión
[10120] segunda: sobre la fecha del isrā’.
Los sabios discreparon también sobre ello.
Y se discrepó sobre ello respecto de Ibn Šihāb.
Mūsā b. ʿUqba transmitió de él que se le hizo viajar a Bayt al-Maqdis un año antes de su salida hacia Medina.
Y Yūnus transmitió de él, de ʿUrwa, de ʿĀ’iša, que dijo:
«Jadīŷa falleció antes de que se impusiera la oración».
Dijo Ibn Šihāb:
«Y eso fue siete años después del envío del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—».
Y se transmitió de al-Waqqāṣī, que dijo:
se le hizo viajar cinco años después de su envío.
Dijo Ibn Šihāb:
«El ayuno fue impuesto en Medina antes de Badr; y la limosna obligatoria y la peregrinación fueron impuestas en Medina; y el vino fue prohibido después de Uḥud».
Y dijo Ibn Isḥāq:
se le hizo viajar desde la Mezquita Sagrada hasta la Mezquita Lejana, que es Bayt al-Maqdis, cuando el Islam se había difundido en La Meca entre las tribus.
Y Yūnus b. Bukayr transmitió de él que dijo:
Jadīŷa rezó con el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—. Y vendrá.
Dijo Abū ʿUmar:
esto te indica que el isrā’ fue años antes de la hégira; porque Jadīŷa falleció cinco años antes de la hégira, y se dijo: tres, y se dijo: cuatro.
Y el dicho de Ibn Isḥāq contradice el dicho de Ibn Šihāb, aunque Ibn Šihāb ha sido transmitido con discrepancia, como se ha mencionado.
Y dijo al-Ḥarbī:
se le hizo viajar la noche del veintisiete del mes de Rabīʿ al-Ājir, un año antes de la hégira.
Y Abū Bakr Muḥammad b. ʿAlī b. al-Qāsim aḏ-Ḏahabī dijo en su historia:
se le hizo viajar de La Meca a Bayt al-Maqdis, y se le hizo ascender al cielo dieciocho meses después de su envío.
Dijo Abū ʿUmar:
no conozco a nadie de la gente de la sīra que haya dicho lo que aḏ-Ḏahabī ha referido; y no atribuyó el dicho a nadie de aquellos a quienes se adscribe este conocimiento, ni lo elevó a quien se pueda aducir como prueba contra ellos.
La cuestión tercera
[10121]:
En cuanto a la imposición de la oración y su forma cuando fue impuesta, no hay discrepancia entre la gente del conocimiento y el conjunto de los historiadores de la sīra en que la oración fue impuesta en La Meca la noche del isrā’, cuando se le hizo ascender al cielo; y ello está explicitado en el Ṣaḥīḥ y en otros.
Sólo discreparon sobre su forma cuando fue impuesta.
Se transmitió de ʿĀ’iša —Dios esté complacido con ella— que fue impuesta de dos en dos (dos rakʿas y dos rakʿas); luego se aumentó la oración del residente y se completó a cuatro, y se mantuvo la oración del viajero en dos.
A ello fueron aš-Šaʿbī, Maymūn b. Mihrān y Muḥammad b. Isḥāq.
Dijo aš-Šaʿbī:
excepto el magrib.
Dijo Yūnus b. Bukayr:
Ibn Isḥāq dijo: luego Ŷibrīl —la paz sea con él— vino al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— cuando se le impuso la oración —es decir, en el isrā’— y le dio un golpe con su talón en un lado del valle, y brotó un manantial. Ŷibrīl hizo la ablución y Muḥammad miraba —la paz sea con ambos—. Se lavó el rostro, aspiró agua por la nariz y la expulsó, se enjuagó la boca, se pasó la mano por la cabeza y las orejas, y los pies hasta los tobillos, y roció sus partes íntimas. Luego se puso en pie y rezó dos rakʿas con cuatro postraciones. El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— regresó con los ojos confortados por Dios y el alma sosegada, y le llegó lo que amaba del mandato de Dios —Altísimo sea—. Tomó de la mano a Jadīŷa y la llevó al manantial; hizo la ablución como la había hecho Ŷibrīl; luego él y Jadīŷa inclinaron (rukūʿ) dos rakʿas y cuatro postraciones; y después él y Jadīŷa rezaban por igual.
Y se transmitió de Ibn ʿAbbās que fue impuesta en la residencia en cuatro y en el viaje en dos.
Así lo dijeron también Nāfiʿ b. Ŷubayr y al-Ḥasan b. Abī l-Ḥasan al-Baṣrī; y es el dicho de Ibn Ŷurayŷ.
Y se transmitió del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— lo que concuerda con ello.
No discreparon en que Ŷibrīl —la paz sea con él— descendió en la mañana siguiente a la noche del isrā’, al mediodía, y enseñó al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— la oración y sus tiempos.
Y Yūnus b. Bukayr transmitió de Sālim, liberto de Abū l-Muhāŷir, que dijo:
Oí a Maymūn b. Mihrān decir: al comienzo la oración era de dos en dos; luego el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— rezó cuatro, y se convirtió en sunna; y se mantuvo la oración para el viajero, y es completa.
Dijo Abū ʿUmar:
éste es un isnād con el que no se prueba algo semejante; y su dicho «y se convirtió en sunna» es una expresión reprobable. Asimismo, la excepción de aš-Šaʿbī del magrib solamente, sin mencionar el ṣubḥ, es un dicho sin sentido.
Los musulmanes han consensuado que la obligación de la oración en la residencia es de cuatro, salvo el magrib y el ṣubḥ, y no conocen otra cosa, por práctica ni por transmisión ampliamente difundida. Y no les perjudica la discrepancia sobre cómo fue el origen de su imposición.
La quinta
[10122]:
Ya ha pasado el الكلام sobre el adhān en «Al-Mā’ida
[10123]», y alabado sea Dios.
Y ha pasado en «Āl ʿImrān
[10124]» que la primera mezquita puesta en la tierra fue la Mezquita Sagrada, luego la Mezquita Lejana; y que entre ambas hubo cuarenta años, según el ḥadīṯ de Abū Ḏarr; y la construcción de Sulaymān —la paz sea con él— de la Mezquita Lejana y su súplica por ella, según el ḥadīṯ de ʿAbd Allāh b. ʿAmr, y el modo de conciliarlo. Considéralo allí, pues no hay sentido en repetir.
Y mencionamos aquí su dicho —Dios le bendiga y le conceda paz—:
( No se emprenden viajes sino hacia tres mezquitas: hacia la Mezquita Sagrada, hacia esta mezquita mía, y hacia la mezquita de Īliyā’ o Bayt al-Maqdis ).
Lo transmitió Mālik del ḥadīṯ de Abū Hurayra.
En ello hay indicación del mérito de estas tres mezquitas sobre el resto de las mezquitas.
Por eso dijeron los sabios:
quien haga voto de rezar en una mezquita a la que no se llega sino con viaje y montura, que no lo haga, y que rece en su mezquita; salvo en las tres mezquitas mencionadas, pues quien haga voto de rezar en ellas sale hacia ellas.
Y Mālik y un grupo de gente del conocimiento dijeron acerca de quien hace voto de ribāṭ en una frontera que él cubre:
que le es obligatorio cumplirlo dondequiera que esté el ribāṭ, porque es obediencia a Dios —Poderoso y Majestuoso—.
Y Abū l-Bujtarī añadió en este ḥadīṯ la mezquita de al-Ŷund; pero no es auténtico: es apócrifo. Ya se ha mencionado en la introducción del libro.
La sexta
[10125]:
Su dicho —Altísimo sea—:
«hasta la Mezquita Lejana».
Se la llamó «Lejana» por la distancia entre ella y la Mezquita Sagrada; y era la mezquita más lejana de la gente de La Meca en la tierra que se veneraba mediante la visita.
Luego dijo:
«cuyos alrededores hemos bendecido».
Se dijo: por los frutos y por los cauces de los ríos.
Y se dijo:
por quienes fueron enterrados a su alrededor de entre los profetas y los justos; y por ello la hizo sagrada.
Y Muʿāḏ b. Ŷabal transmitió del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— que dijo:
( Dice Dios —Altísimo sea—: “¡Oh Šām! Tú eres mi escogida entre Mis tierras, y Yo conduciré hacia ti a la escogida de Mis siervos” ).
«para mostrarle algunos de Nuestros signos»:
esto pertenece al باب de la variación del خطاب.
Los signos que Dios le mostró son las maravillas sobre las que informó a la gente: su viaje nocturno desde La Meca hasta la Mezquita Lejana en una noche, siendo un trayecto de un mes; y su ascenso al cielo; y su descripción de los profetas, uno por uno, según está establecido en el Ṣaḥīḥ de Muslim y en otros.
«Ciertamente, Él es el Oyente, el Vidente»:
ya ha pasado
[10126]
Notas y Referencias
[1] Quizá sea ʿAmr b. Murra mencionado en la cadena de transmisión del ḥadīṯ (véase Ibn Māŷa, t. 1, p. 139, y Sunan Abī Dāwūd, t. 1, p. 77, edición de Egipto).
[10107] Así está en todos los manuscritos, y se observa que las cuestiones son seis.
[10108] El verso es de al-Aʿšā. Lo dice acerca de ʿAlqama b. ʿUlāṯa al-Ŷaʿfarī en su contienda de jactancia con ʿĀmir b. Ṭufayl; al-Aʿšā había preferido a ʿĀmir y se desentendió de ʿAlqama y de su jactancia frente a ʿĀmir (según aš-Šantamarī).
[10109] Al-qurfusā’: la postura de sentarse abrazándose las rodillas con las manos. Y aṣ-ṣammā’: un tipo de envoltura. El ištimāl aṣ-ṣammā’ consiste en cubrir tu cuerpo con tu vestido a la manera del manto de los beduinos con sus mantas: es decir, pasar la manta desde el lado derecho sobre la mano izquierda y el hombro izquierdo, y luego devolverla por detrás sobre la mano derecha y el hombro derecho, cubriéndolos a ambos.
[10110] Véase t. 1, p. 417.
[10111] El verso es de an-Nābiġa aḏ-Ḏubyānī, de su qaṣīda cuyo inicio es: “Yā dāra Mayya bi-l-ʿulyā”.
[10112] El verso es de Ḥassān b. Ṯābit.
[10113] Véase t. 1, p. 232.
[10114] En W: «su nombre es ʿAbd Allāh».
[10115] En los manuscritos: «yaḫṭarifān»; la corrección es según ad-Durr al-Manṯūr.
[10116] Aš-šamṭ en el cabello: su mezcla de dos colores, negro y blanco.
[10117] Véase t. 17, p. 92.
[10118] Es decir: no las conocía con precisión; se dice: «aṯbata aš-šay’ wa ṯābatahu» cuando lo conoce con pleno conocimiento.
[10119] Véase p. 282 de este tomo.
[10120] En Ŷ: «la cuestión quinta» y «la cuestión sexta» en lugar de «la cuestión segunda» y «la cuestión tercera»; de modo que la numeración queda conforme a lo que el autor dijo al comienzo: ocho cuestiones.
[10121] En Ŷ: «la cuestión quinta» y «la cuestión sexta» en lugar de «la cuestión segunda» y «la cuestión tercera»; de modo que la numeración queda conforme a lo que el autor dijo al comienzo: ocho cuestiones.
[10122] En Ŷ, esta cuestión es la séptima.
[10123] Véase t. 6, p. 224.
[10124] T. 4, p. 137.
[10125] En Ŷ: la cuestión octava.
[10126] Véase t. 5, p. 258.