Las Abejas
النحل An-NahlVersículo (Español)
[16:15] Dios afirmó la tierra con montañas para que se estabilizara, dispuso ríos y caminos para que puedan guiarse,
Tafsir de Al-Qurtubi
{Y arrojó en la tierra firmes anclajes para que no se bambolee con vosotros, y ríos y caminos, para que quizá os guiéis} (15)
Dice el Altísimo:
«Y arrojó en la tierra firmes anclajes»;
es decir, montañas firmes. Se dice: rasā yarsū cuando algo queda fijo y asentado.
Dijo:
«Así, contuve un alma consciente de ello, libre, paciente *** que se asienta cuando el ánimo del cobarde se asoma»
[9836]
«para que no se bambolee con vosotros»;
es decir, para que no se bambolee, según los kufíes; y por aversión a que se bambolee, según la opinión de los basríes.
Y el mayd es: la oscilación a derecha e izquierda. Se dice: māda la cosa yamīdu maydan cuando se mueve; y las ramas mādat, es decir, se balancearon; y el hombre māda, esto es, se pavoneó.
Dijo Wahb ibn Munabbih: Dios creó la tierra y comenzó a bambolearse y a agitarse; entonces dijeron los ángeles: «Esta no asentará a nadie sobre su superficie». Y amaneció ya afirmada con las montañas, y los ángeles no supieron de qué fueron creadas las montañas.
Y dijo ‘Alī ibn Abī Ṭālib —Dios esté complacido con él—: cuando Dios creó la tierra, esta se encabritó y se inclinó, y dijo: «¡Señor mío! ¿Pondrás sobre mí a quien cometa desobediencias y faltas, y arroje sobre mí carroñas y hediondez?». Entonces Dios —ensalzado sea— fijó en ella de las montañas lo que veis y lo que no veis. Y al-Tirmidhī transmitió, al final del «Libro del tafsīr»: nos narró Muḥammad ibn Bashshār; nos narró Yazīd ibn Hārūn; nos informó al-‘Awwām ibn Ḥawshab, de Sulaymān ibn Abī Sulaymān, de Anas ibn Mālik, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, que dijo:
(Cuando Dios creó la tierra, esta comenzó a bambolearse; entonces creó las montañas y las hizo volver con ellas sobre ella, y se estabilizó. Y los ángeles se maravillaron de la dureza de las montañas y dijeron: «¡Señor! ¿Hay, entre Tu creación, algo más duro que las montañas?».
Dijo:
«Sí: el hierro».
Dijeron:
«¡Señor! ¿Y hay, entre Tu creación, algo más duro que el hierro?».
Dijo:
«Sí: el fuego».
Dijeron:
«¡Señor! ¿Y hay, entre Tu creación, algo más duro que el fuego?».
Dijo:
«Sí: el agua».
Dijeron:
«¡Señor! ¿Y hay, entre Tu creación, algo más duro que el agua?».
Dijo:
«Sí: el viento».
Dijeron:
«¡Señor! ¿Y hay, entre Tu creación, algo más duro que el viento?».
Dijo:
«Sí: el hijo de Adán: da una limosna con su diestra y la oculta de su siniestra»).
Dijo Abū ‘Īsā: este es un ḥadīṯ extraño; no lo conocemos como atribuido en elevación (marfū‘) sino por esta vía.
Digo: en esta aleya hay la prueba más elocuente del empleo de las causas; y Él era capaz de aquietarla sin las montañas. Ya ha precedido este sentido.
«y ríos»;
es decir, e hizo en ella ríos; o arrojó en ella ríos.
«y caminos»;
es decir, sendas y vías de paso.
«para que quizá os guiéis»;
es decir, hacia donde os proponéis de las tierras, para que no os extraviéis ni quedéis perplejos.
[9836]
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Notas y Referencias
[9836] [9836] :El verso es de ‘Antara al-‘Absī. Dice: «contuve un alma consciente», es decir, paciente. Y antes de él: «Y supe que mi muerte, si me llega *** no me salvará de ella la huida más veloz»