12

José

يوسف Yusuf
Aya 96

Versículo (Español)

[12:96] Cuando llegaron, le colocaron [la camisa] sobre su rostro y recuperó inmediatamente la vista. [Jacob] exclamó: "¿No les dije que yo sabía de Dios lo que ustedes ignoran?"

Tafsir de Al-Qurtubi

{فَلَمَّآ أَن جَآءَ ٱلۡبَشِيرُ أَلۡقَىٰهُ عَلَىٰ وَجۡهِهِۦ فَٱرۡتَدَّ بَصِيرٗاۖ قَالَ أَلَمۡ أَقُل لَّكُمۡ إِنِّيٓ أَعۡلَمُ مِنَ ٱللَّهِ مَا لَا تَعۡلَمُونَ} (96) Palabras del Altísimo: «Y cuando llegó el portador de la buena nueva, lo puso sobre su rostro»; es decir, sobre sus ojos. «y recobró la vista». «an» es redundante. Y se ha dicho que el portador de la buena nueva fue Shim‘ūn. Y se ha dicho: fue Yahūdhā, quien dijo: “Yo llevaré hoy la camisa, tal como la llevé manchada de sangre”; así lo transmitió Ibn ‘Abbās. Y de al-Suddī se narra que dijo a sus hermanos: “Ya sabéis que yo fui a él con la camisa de la tristeza; dejadme, pues, ir a él con la camisa de la alegría”. Y Yaḥyà ibn Yamān transmitió de Sufyān: cuando el portador de la buena nueva llegó a Ya‘qūb, este le dijo: “¿En qué religión dejaste a Yūsuf?”. Dijo: “En el islam”. Dijo: “Ahora se ha completado la gracia”. Y dijo al-Ḥasan: cuando el portador de la buena nueva llegó ante Ya‘qūb, no halló junto a él nada con que recompensarlo, y dijo: “¡Por Dios!, no has encontrado en nuestra casa cosa alguna; no hemos cocido nada desde hace siete noches; pero que Dios te alivie las agonías de la muerte”.

Digo: esta súplica es de las mayores recompensas que pueden darse, y de los dones y provisiones más excelentes. Y esta aleya indica la licitud de la liberalidad y de las dádivas con ocasión de las buenas nuevas. Y sobre este asunto está el ḥadiz de Ka‘b ibn Mālik —el extenso—, y en él: «Cuando llegó a mí aquel cuya voz oí que me daba la buena nueva, me quité mis dos vestidos y se los di para que se cubriera con ellos, por su buena nueva». Y mencionó el ḥadiz, y ya ha precedido íntegro en la historia de los tres que fueron dejados atrás [9274] Y el hecho de que Ka‘b vistiera al portador de la buena nueva con sus dos vestidos, pese a no tener otros fuera de ellos, es prueba de la licitud de algo semejante cuando se espera la obtención de aquello por lo que se recibe la buena nueva. Y es prueba de la licitud de manifestar la alegría tras la desaparición de la congoja y la tristeza. Y de este capítulo procede la licitud de celebrar la culminación (ḥiḏāqa) [9275] de los niños, y de dar de comer en ella; y ‘Umar, tras memorizar [9276] la sura «al-Baqara», degolló un camello. Y Dios sabe más.

«Dijo: “¿Acaso no os dije que yo sé, de parte de Dios, lo que vosotros no sabéis?”». Les recordó su dicho: «Solo me quejo ante Dios de mi aflicción y de mi tristeza, y sé de parte de Dios lo que vosotros no sabéis» [Yūsuf: 86].

[9274] [9275] [9276]

Notas y Referencias

[9274] Véase t. 8, p. 282 y ss.

[9275] El muchacho culminó (ḥaḏaqa) el Corán: se hizo diestro en ello. En ‘A: “la licitud de alegrarse por la culminación (ḥiḏāqa) de los niños”.

[9276] Según ا، ع، ك، و، ي.