113

El Amanecer

الفلق Al-Falaq
Aya 1

Versículo (Español)

[113:1] Di: "Me refugio en el Señor del amanecer,

Tafsir de Al-Qurtubi

{Di: Me refugio en el Señor del alba} (1) Introducción de la sura: Es mequí, según al-Hasan, ‘Ikrima, ‘Atā’ y Jābir; y medinense, según una de las dos opiniones de Ibn ‘Abbās y Qatāda. Consta de cinco aleyas.

Y esta sura, junto con la sura «Los hombres» y «La Sinceridad», con ellas buscó refugio el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— cuando los judíos le hechizaron, según se expondrá. Se dijo: que a las dos suras protectoras (al-mu‘awwidhatayn) se las llamaba: «las dos purificadoras» (al-muqashqishatān), es decir, que absuelven de la hipocresía. Ya se ha mencionado. E Ibn Mas‘ūd sostuvo que ambas son una súplica con la que se busca refugio, y que no forman parte del Corán; con ello contradijo el consenso de los Compañeros y de la Gente de la Casa. Ibn Qutayba dijo: ‘Abd Allāh ibn Mas‘ūd no escribió en su códice las dos suras protectoras, porque oía al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— buscar refugio para al-Hasan y al-Husayn —Dios esté complacido con ambos— mediante ellas; y estimó que eran del rango de: «Os pongo bajo la protección de las Palabras perfectas de Dios, contra todo demonio y alimaña, y contra toda mirada dañina». Abū Bakr al-Anbārī dijo: Esto queda refutado contra Ibn Qutayba; pues las dos suras protectoras son Palabra del Señor de los mundos, inimitable para todas las criaturas; mientras que «Os pongo bajo la protección de las Palabras perfectas de Dios» es, de manera manifiesta, palabra humana. Y la palabra del Creador —que es signo para Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—, sello de los profetas, y prueba suya permanente contra todos los incrédulos— no se confunde con la palabra de los hombres, en alguien como ‘Abd Allāh ibn Mas‘ūd: elocuente de lengua, sabio en la lengua, conocedor de los géneros del discurso y de las modalidades de la expresión. Y algunas personas dijeron: ‘Abd Allāh no escribió las dos protectoras porque se sintió seguro respecto de ellas frente al olvido; así las omitió, aun conservándolas en la memoria, del mismo modo que omitió la Apertura del Libro de su códice, sin que dudase de su memorización y dominio de ella. Este dicho fue rechazado a quien lo sostuvo, y se le arguyó que él sí escribió: «Cuando llegue el auxilio de Dios y la victoria», y «En verdad, te hemos dado al-Kawthar», y «Di: Él es Dios, Uno», y estas discurren como las dos protectoras en que no son largas, su memorización es más rápida y su olvido está a salvo; y todas ellas difieren de la Apertura del Libro, pues la oración no se completa sino con su recitación. Y el modo de cada rak‘a es que en ella vaya la introducción antes de lo que se recita después; por ello, omitir la Apertura del Libro del códice, con el sentido de confiar en la permanencia de su memorización y en la seguridad de no olvidarla, es correcto; y no hay entre las suras ninguna que, en este sentido, se le asemeje ni que siga su vía. Este significado ya pasó en la sura «La Apertura»[1] Y alabado sea Dios.

En ella hay nueve cuestiones:

La primera: An-Nasā’ī transmitió de ‘Uqba ibn ‘Āmir, quien dijo: Me acerqué al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— mientras iba montado; puse mi mano sobre su pie y dije: «Recítame la sura [Hūd][16582]; recítame la sura Yūsuf». Y él me dijo: «No recitarás nada más elocuente ante Dios que {Di: Me refugio en el Señor del alba}».

Y de él también se transmitió que dijo: Mientras caminaba con el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— entre al-Juḥfa y al-Abwā’, nos cubrió un viento oscuro y violento; y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— se puso a buscar refugio con {Me refugio en el Señor del alba} y {Me refugio en el Señor de los hombres}, y decía: «¡Oh ‘Uqba! Busca refugio con ambas, pues nadie que busque refugio lo hace con algo semejante a ellas». Dijo: y lo oí recitarlas en la oración.

An-Nasā’ī transmitió de ‘Abd Allāh que dijo: Nos alcanzó una llovizna[16583] y oscuridad, y aguardamos a que saliera el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—[16584] Luego mencionó unas palabras cuyo sentido es: Salió el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— para dirigirnos la oración[16585], y dijo: «Di». Yo dije: «¿Qué digo?». Dijo: «{Di: Él es Dios, Uno} y las dos protectoras, cuando anochezcas y cuando amanezcas, tres veces: te bastarán contra toda cosa».

Y de ‘Uqba ibn ‘Āmir al-Juhanī, que dijo: El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— me dijo: «(Di)». Dije: «¿Qué digo?». Dijo: di: («{Di: Él es Dios, Uno}. {Di: Me refugio en el Señor del alba}. {Di: Me refugio en el Señor de los hombres}». El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— las recitó, y luego dijo: «La gente no ha buscado refugio con nada semejante a ellas», o: «¿Acaso la gente no busca refugio con nada semejante a ellas?».

Y en el ḥadiz de Ibn ‘Abbās: «{Di: Me refugio en el Señor del alba} y {Di: Me refugio en el Señor de los hombres}: estas dos suras».

Y en el Ṣaḥīḥ de al-Bujārī y Muslim, de ‘Ā’iša: que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, cuando enfermaba, se recitaba a sí mismo las dos protectoras y soplaba; y cuando su dolor se intensificaba, yo se las recitaba y le pasaba su mano por el cuerpo, esperando su bendición.

El nafth: es soplar sin saliva.

La segunda: Quedó establecido en los dos Ṣaḥīḥ, por el ḥadiz de ‘Ā’iša, que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— fue hechizado por un judío de los judíos de Banū Zurayq, llamado Labīd ibn al-A‘ṣam, hasta el punto de que se le figuraba que hacía una cosa sin hacerla. Permaneció así el tiempo que Dios quiso que permaneciera —en una versión no auténtica: un año—. Luego dijo: «¡Oh ‘Ā’iša! ¿Te has dado cuenta de que Dios me ha dado respuesta en aquello sobre lo que le pedí dictamen? Vinieron a mí dos ángeles: uno se sentó junto a mi cabeza y el otro junto a mis pies[16586] El que estaba junto a mi cabeza dijo al que estaba junto a mis pies: “¿Qué le ocurre al hombre?”. Dijo: “Está hechizado”[16587] Dijo: “¿Quién lo hechizó?”. Dijo: “Labīd ibn al-A‘ṣam”. Dijo: “¿En qué?”. Dijo: “En un peine y cabellos del peinado”[16588]“y en la envoltura del espádice”[16589]“macho, bajo una piedra (rā‘ūfa) en el pozo de Dhī Ūrān”[16590]». Entonces fue al pozo y lo extrajo. Fin de lo que está en el Ṣaḥīḥ.

E Ibn ‘Abbās[16591] dijo: «¿No te has dado cuenta, oh ‘Ā’iša, de que Dios —Exaltado sea— me informó de mi dolencia?». Luego envió a ‘Alī, az-Zubayr y ‘Ammār ibn Yāsir; sacaron el agua de aquel pozo, que era como el poso de la alheña; después levantaron la roca, que era la rā‘ūfa —una roca que se deja en el fondo del pozo para que sobre ella se sostenga el que extrae agua[16592]—, y sacaron la envoltura; y he aquí que había cabellos del peinado de una cabeza humana y dientes de un peine; y he aquí una cuerda con once nudos, atravesados con agujas. Entonces Dios —Exaltado sea— hizo descender estas dos suras, que son once aleyas, conforme al número de aquellos nudos; y ordenó buscar refugio con ellas. Cada vez que recitaba una aleya se desataba un nudo, y el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— sentía alivio, hasta que se desató el último nudo, y fue como si se liberara de una atadura; y dijo: «No hay mal en ello». Y Gabriel recitaba una ruqya al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— diciendo: «En el nombre de Dios, te recito la ruqya: de toda cosa que te dañe, del mal de un envidioso y de un ojo; y Dios te cura». Entonces dijeron: «¡Oh Mensajero de Dios! ¿No mataremos al malvado?». Dijo: «En cuanto a mí, Dios me ha curado, y detesto suscitar entre la gente un mal».

Al-Qushayrī mencionó en su tafsir que se transmitió en las colecciones auténticas: que un muchacho de los judíos servía al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, y los judíos lo instigaron[16593] contra él; no cesaron con él hasta que tomó los cabellos del peinado de la cabeza del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—. Y al-mushāṭa, con ḍamma en la mīm: es lo que cae del cabello al peinar. Tomó también varios dientes de su peine y se los dio a los judíos, y lo hechizaron con ello; y quien se encargó de eso fue Labīd ibn al-A‘ṣam, el judío. Y mencionó algo semejante a lo ya referido de Ibn ‘Abbās.

La tercera: Ya se expuso en «La vaca» lo relativo a la hechicería y su realidad, lo que de ella se origina en dolores y corrupciones, y el dictamen sobre el hechicero; no hay, pues, sentido en repetirlo[16594]

La cuarta: Su dicho —Exaltado sea—: «al-falaq». Se discrepó acerca de ello. Se dijo: es una prisión en el Infierno; lo dijo Ibn ‘Abbās. Y Ubayy ibn Ka‘b dijo: es una casa en el Infierno que, cuando se abre, los moradores del Fuego gritan por su calor. Y al-Ḥublī Abū ‘Abd ar-Raḥmān[16595] dijo: es un nombre entre los nombres del Infierno. Y al-Kalbī dijo: un valle en el Infierno. Y ‘Abd Allāh ibn ‘Umar dijo: un árbol en el Fuego. Sa‘īd ibn Jubayr: un aljibe en el Fuego. An-Naḥḥās: se llama falaq a lo que se hunde y se allana de la tierra; según esto, este dicho resulta válido. Y Jābir ibn ‘Abd Allāh, al-Hasan, Sa‘īd ibn Jubayr también, Mujāhid, Qatāda, al-Quraẓī e Ibn Zayd dijeron: al-falaq es el alba. Y lo dijo Ibn ‘Abbās. Dicen los árabes: «es más claro que la hendidura del alba», y «la separación del alba». Y dijo el poeta:

¡Oh noche que no dormí, pasé recostado[16596]*** vigilando las estrellas hasta que el alba resplandeció!

Y se dijo: al-falaq son las montañas y las rocas que se separan por las aguas, es decir, se agrietan. Y se dijo: es la hendidura entre montañas y rocas, porque se resquebrajan por temor de Dios —Poderoso y Majestuoso—. Zuhayr dijo:

No dejé de observarlos hasta que descendieron *** las manos de las monturas con ellos a un falaq de Rākis.

Rākis: el fondo del valle. Y así aparece también en el dicho de an-Nābigha:

Me llegó, y entre él y yo, Rākis y aḍ-Ḍawāji‘[16597]

Y Rākis también: el que guía; y es el toro en medio de la era[16598], alrededor del cual giran los bueyes en la trilla. Y se dijo: el útero se abre por el animal. Y se dijo: es todo lo que se abre, de entre todo lo que Él creó: animales, alba, grano y hueso de dátil, y toda cosa de planta y de otro tipo; lo dijo al-Hasan y otros. Aḍ-Ḍaḥḥāk dijo: al-falaq es toda la creación. Dijo:

Waswasa llama, en secreto, al sincero: «¡Señor del falaq!» *** y ya ha comido y bebido hasta hartarse, como las preñadas a término[16599]

Digo: este dicho lo avala la etimología, pues al-falaq es la hendidura. «Falaqtu» una cosa, «falqan», es decir: la hendí. Y at-taflīq es lo mismo. Se dice: «faraqtu-hu» y se abrió (infalaqa) y se hendió (tafallaqa). Así, todo lo que se abre a partir de algo —animal, alba, grano, hueso de dátil o agua— es falaq. Dios —Exaltado sea— dijo: {El que hiende el alba}[16600][Los rebaños: 96]. Y dijo: {El que hiende el grano y el hueso de dátil}[16601][Los rebaños: 95]. Y Dhū ar-Rumma dijo, describiendo al toro salvaje:

Hasta que, cuando se despejó[16602]*** de su faz un falaq, su guía, en las postrimerías de la noche, se yergue

Con falaq quiere decir aquí: el alba misma. Y al-falaq también: lo bajo y llano de la tierra entre dos elevaciones; su plural es: fulqān, como khalq y khalqān. Y a veces dicen: «eso fue en el falaq de tal y tal», queriendo decir el lugar en declive entre dos elevaciones. Y al-falaq también: la mīqṭara[16603] del carcelero. En cuanto a al-filq (con kasra): es la calamidad y el asunto asombroso. Se dice de ello: «aflaqa» el hombre e «ifta-laqa». Y un poeta «mufliq»; y ha venido «bi-l-filq» (es decir, con la calamidad). Y al-falaq también: la vara que se parte en dos y de la que se hacen dos arcos; a cada una de las dos se la llama falaq. Y su dicho: «vino con ‘ulaq fulaq», y es la calamidad; no corre [como corre ‘Umar][16604] Se dice de ello: «a‘laqtu» y «aflaqtu», es decir: vine con ‘ulaq fulaq. Y «marr» yaftaliqu en su carrera, es decir: trae lo asombroso por su intensidad.

Notas y Referencias

[1] Quizá sea ‘Amr ibn Murra, mencionado en la cadena de transmisión del ḥadiz (véase Ibn Mājah, t. 1, p. 139, y Sunan Abī Dāwūd, t. 1, p. 77, ed. Egipto).

[16582] Adición tomada de Sunan an-Nasā’ī.

[16583] Aṭ-ṭash (con fatḥa en la ṭā’ y geminación de la shīn): lluvia débil.

[16584] En Sunan an-Nasā’ī: «Aguardamos al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— para que nos dirigiera la oración; luego mencionó… etc.»

[16585] Adición tomada de Sunan an-Nasā’ī.

[16586] Adición respecto de los dos Ṣaḥīḥ.

[16587] Al-maṭbūb: el hechizado.

[16588] En algunas copias del original y en algunos libros de ḥadiz: «wa-mushāqa» con qāf en lugar de ṭā’; es lo que se extrae del lugar. Y al-mushṭ: el instrumento con el que se peina el cabello.

[16589] Al-juff (con ḍamma en la jīm y geminación de la fā’): la envoltura que recubre el espádice (ṭal‘), y se aplica al macho y a la hembra; por eso lo precisó diciendo «macho».

[16590] También se dice: «pozo de Dhūrān»; es un pozo en Medina, en un huerto de Banū Zurayq.

[16591] Es decir, en su transmisión.

[16592] En algunas copias del original: «al-mātiḥ» con tā’ (la letra ت), y es el que saca agua del pozo con el cubo desde la parte superior del pozo. En cambio, al-mā’iḥ con hamza es: el que está en el fondo del pozo llenando el cubo.

[16593] En una copia: «fadnat».

[16594] Véase t. 2, p. 43 y ss., segunda edición.

[16595] Es ‘Abd Allāh ibn Yazīd al-Ma‘āfirī.

[16596] Al-murtafiq: el que se apoya sobre el codo de su mano.

[16597] Hemistiquio del verso: *y el siervo de Abī Qābūs, fuera de su verdadera condición* Aḍ-ḍawāji‘: plural de ḍāji‘a, y es el recodo del valle.

[16598] Al-baydar: el lugar donde se trillan los granos.

[16599] Este verso aparece alterado en los originales. Es de una urjūza de Ru’ba ibn al-‘Aǧǧāǧ, cuyo inicio es: *y oscuro, de honduras, vacío de paso*. Y su dicho «awn» significa: comió y bebió hasta que se le llenó el vientre. Y al-‘uqq: plural de ‘uqūq, como rasūl y rusul; son las que han completado su gestación y se acerca su parto. Describe a un cazador cuando percibió la presa —las asnas salvajes que llegaron al agua y bebieron hasta que se les llenaron los ijares—. Ru’ba quiso decir: su alma le susurró la súplica, temiendo el fracaso.

[16600] Aleya 96 de la sura Los rebaños.

[16601] Aleya 95 de la sura Los rebaños.

[16602] Así en los originales y en Lisān al-‘Arab. En el dīwān: «māǧilan». Ibn Barrī dijo: la versión correcta es: *Hasta que, cuando se despejó de su faz un crepúsculo* Y su dicho «hādīhi» significa: su comienzo; tomado de al-hādī, que es la parte delantera del cuello.

[16603] Al-miqṭara (con kasra en la mīm): un madero con perforaciones; cada perforación según el grosor de la pierna, en las que se introducen las piernas de los presos; derivado de qiṭār al-ibil (la recua de camellos).

[16604] Adición de Lisān al-‘Arab, raíz (‘lq), exigida por el contexto. En al-Asās, raíz (flq): «y vino con ‘ulaq», como expresión compuesta, al modo de «quince».