El Hierro
الحديد Al-HadidVersículo (Español)
[57:16] ¿Acaso no es hora de que los creyentes subyuguen sus corazones al recuerdo de Dios y a la Verdad que ha sido revelada, y que no sean como quienes recibieron el Libro anteriormente? A estos, a medida que transcurría el tiempo, se les endurecía el corazón. Muchos de ellos eran corruptos.
Tafsir de Ibn Kathir
{۞أَلَمۡ يَأۡنِ لِلَّذِينَ ءَامَنُوٓاْ أَن تَخۡشَعَ قُلُوبُهُمۡ لِذِكۡرِ ٱللَّهِ وَمَا نَزَلَ مِنَ ٱلۡحَقِّ وَلَا يَكُونُواْ كَٱلَّذِينَ أُوتُواْ ٱلۡكِتَٰبَ مِن قَبۡلُ فَطَالَ عَلَيۡهِمُ ٱلۡأَمَدُ فَقَسَتۡ قُلُوبُهُمۡۖ وَكَثِيرٞ مِّنۡهُمۡ فَٰسِقُونَ} (16)
Dice Allah, Altísimo:
¿Acaso no ha llegado el momento para los creyentes de que sus corazones se humillen ante el recuerdo de Allah,
es decir:
que se ablanden con el recuerdo, la exhortación y la escucha del Corán, de modo que lo comprendan, se sometan a él, lo escuchen y lo obedezcan.
Dijo ‘Abd Allah ibn al-Mubárak:
Nos narró Sálih al-Murrí, de Qatádah,
de Ibn ‘Abbás, que dijo:
Ciertamente Allah consideró tardíos los corazones de los emigrados (al-muháyirún) y los amonestó al cabo de trece años desde el descenso del Corán, diciendo:
{ أَلَمْ يَأْنِ لِلَّذِينَ آمَنُوا أَنْ تَخْشَعَ قُلُوبُهُمْ لِذِكْرِ اللَّهِ }
la aleya. Lo transmitió Ibn Abí Hátim, de al-Hasan ibn Muhammad ibn as-Sabáh, de Husayn al-Marwazí, de Ibn al-Mubárak, con ello.
Luego, él y Muslim dijeron:
Nos narró Yúnus ibn ‘Abd al-A‘lá; nos informó Ibn Wahb; me informó ‘Amr ibn al-Hárith, de Sa‘íd ibn Abí Hilál —es decir, al-Layth—, de ‘Awn ibn ‘Abd Allah, de su padre, de Ibn Mas‘úd, que Allah esté complacido con él,
que dijo:
No hubo entre nuestro Islam y que Allah nos amonestara con esta aleya
{ أَلَمْ يَأْنِ لِلَّذِينَ آمَنُوا أَنْ تَخْشَعَ قُلُوبُهُمْ لِذِكْرِ اللَّهِ } [la aleya] [28264] sino cuatro años
[28265]
Así lo narró Muslim al final del libro. Y lo transmitió an-Nasá’í, al comentar esta aleya, de Harún ibn Sa‘íd al-Aylí, de Ibn Wahb, con ello
[28266] Y lo narró Ibn Máyah a partir del hadiz de Músá ibn Ya‘qúb az-Zam‘í
[28267] de Abú Házim, de ‘Ámir ibn ‘Abd Allah ibn az-Zubayr, de su padre, con algo semejante
[28268] atribuyéndolo al musnad de Ibn az-Zubayr. Pero al-Bazzár lo narró en su Musnad por la vía de Músá ibn Ya‘qúb, de Abú Házim, de ‘Ámir, de Ibn az-Zubayr, de Ibn Mas‘úd, y lo mencionó
[28269]
Y dijo Sufián ath-Thawrí, de al-Mas‘údí,
de al-Qásim, que dijo:
Los compañeros del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— se cansaron de cierto modo, y dijeron:
«Háblanos, oh Mensajero de Allah».
Entonces Allah, Altísimo, reveló:
{ نَحْنُ نَقُصُّ عَلَيْكَ أَحْسَنَ الْقَصَصِ } [يوسف: 3] Dijo: luego se cansaron de cierto modo y dijeron: «Háblanos, oh Mensajero de Allah»,
y Allah, Altísimo, reveló:
{ اللَّهُ نزلَ أَحْسَنَ الْحَدِيثِ } [الزمر: 23] Luego se cansaron de cierto modo y dijeron:
«Háblanos, oh Mensajero de Allah».
Entonces reveló Allah:
{ أَلَمْ يَأْنِ لِلَّذِينَ آمَنُوا أَنْ تَخْشَعَ قُلُوبُهُمْ لِذِكْرِ اللَّهِ }
[28270]
Y dijo Qatádah:
{ أَلَمْ يَأْنِ لِلَّذِينَ آمَنُوا أَنْ تَخْشَعَ قُلُوبُهُمْ لِذِكْرِ اللَّهِ }
Se nos ha mencionado que Shaddád ibn Aws solía narrar del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— que dijo:
«Ciertamente, lo primero que se eleva
[28271] de la gente es la humildad (al-jushú‘)»
[28272]
Y Su dicho:
{ وَلا يَكُونُوا كَالَّذِينَ أُوتُوا الْكِتَابَ مِنْ قَبْلُ فَطَالَ عَلَيْهِمُ الأمَدُ فَقَسَتْ قُلُوبُهُمْ }
Allah prohibió a los creyentes asemejarse a quienes cargaron con el Libro antes que ellos, de entre judíos y cristianos: cuando se les prolongó el tiempo, alteraron el Libro de Allah que tenían en sus manos, lo trocaron por un precio vil y lo arrojaron tras sus espaldas; se volcaron en opiniones divergentes y dichos falsarios; imitaron a los hombres en la religión de Allah; y tomaron a sus rabinos y monjes como señores en lugar de Allah. Entonces sus corazones se endurecieron: no aceptan exhortación, ni sus corazones se ablandan por promesa ni por amenaza.
{ وَكَثِيرٌ مِنْهُمْ فَاسِقُونَ }
es decir: en las obras; sus corazones están corrompidos y sus obras son vanas.
Como dijo:
{ فَبِمَا نَقْضِهِمْ مِيثَاقَهُمْ لَعَنَّاهُمْ وَجَعَلْنَا قُلُوبَهُمْ قَاسِيَةً يُحَرِّفُونَ الْكَلِمَ عَنْ مَوَاضِعِهِ وَنَسُوا حَظًّا مِمَّا ذُكِّرُوا بِهِ } [المائدة: 13] ,
es decir:
se corrompieron sus corazones, se endurecieron, y pasó a ser parte de su naturaleza tergiversar las palabras de sus lugares; abandonaron las obras que se les ordenó y cometieron aquello de lo que se les prohibió. Por ello Allah prohibió a los creyentes asemejarse a ellos en nada, tanto en los asuntos fundamentales como en los secundarios.
Y ha dicho Ibn Abí Hátim:
Nos narró mi padre; nos narró Hishám ibn ‘Ammár; nos narró Shiháb ibn Jirásh; nos narró Hayyáy ibn Dínár, de Mansúr ibn al-Mu‘tamir,
de ar-Rabí‘ ibn Abí ‘Amílah al-Fazárí, que dijo:
‘Abd Allah ibn Mas‘úd nos narró un relato que no he oído nada más admirable para mí que él, salvo algo del Libro de Allah —
o:
algo que dijo el Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz——.
Dijo:
«Ciertamente, cuando a los Hijos de Israel se les prolongó el tiempo y se endurecieron sus corazones, inventaron un libro de su propia cosecha: sus corazones se inclinaron hacia él, sus lenguas lo consideraron lícito
[28273] y lo hallaron deleitoso. Y la verdad se interponía entre ellos y muchas de sus pasiones, así que dijeron:
“Venid: llamemos a los Hijos de Israel a este libro nuestro; a quien nos siga en ello lo dejaremos, y a quien deteste seguirnos
[28274] lo mataremos”.
Y así lo hicieron. Y entre ellos había un hombre jurista; cuando vio lo que hacían, se dirigió a lo que conocía del Libro de Allah y lo escribió en algo fino; luego lo enrolló y lo puso en un cuerno, y colgó aquel cuerno de su cuello.
Cuando se multiplicaron los asesinatos, algunos de ellos dijeron a otros:
“¡Oh, vosotros! Habéis difundido el asesinato entre los Hijos de Israel. Llamad a fulano y presentadle vuestro libro: si os sigue, el resto de la gente os seguirá; y si se niega, matadlo”.
Llamaron entonces a aquel jurista y le dijeron:
“¿Crees en lo que hay en nuestro libro?”.
Dijo:
“¿Y qué hay en él? Mostrádmelo”. Se lo mostraron hasta el final.
Luego dijeron:
“¿Crees en esto?”.
Dijo:
“Sí: creo en lo que hay en esto”, e indicó con su mano hacia el cuerno. Entonces lo dejaron.
Cuando murió, lo desenterraron y lo hallaron colgado
[28275] aquel cuerno; y encontraron en él lo que conocía del Libro de Allah.
Entonces algunos de ellos dijeron a otros:
“¡Oh, vosotros! No oíamos que a este le hubiera alcanzado una tribulación”.
Y los Hijos de Israel se dividieron en setenta y dos credos, y el mejor de sus credos fue el credo de los compañeros del del cuerno».
Dijo Ibn Mas‘úd: [«Y ciertamente vosotros»] [28276] estáis a punto, si permanecéis —
o:
si permanece quien permanezca de vosotros
[28277]—, de ver asuntos que reprobaréis, sin poder cambiarlos. Y le basta al hombre de entre vosotros con que Allah sepa, por su corazón, que los detesta.
Y dijo Abú Ya‘far at-Tabarí:
Nos narró Ibn
[28278] Humayd; nos narró Yarír, de Mugírah, de Abú Ma‘shar,
de Ibráhím, que dijo:
Vino ‘Atrís ibn ‘Urqúb
[28279] a Ibn Mas‘úd y dijo: “¡Oh Abú ‘Abd Allah!
[28280] Ha perecido quien no ordena el bien y no prohíbe el mal”.
Entonces ‘Abd Allah dijo:
“Ha perecido aquel cuyo corazón no reconoce como bien lo que es bien, ni su corazón reprueba como mal lo que es mal. Ciertamente, cuando a los Hijos de Israel se les prolongó el tiempo y se endurecieron sus corazones, inventaron un libro por delante y por detrás de ellos: sus corazones se inclinaron hacia él y sus lenguas lo consideraron lícito.
Y dijeron:
‘Presentaremos a los Hijos de Israel este libro: a quien crea en él lo dejaremos, y a quien no crea en él lo mataremos’.
Dijo:
Entonces un hombre de entre ellos puso el Libro de Allah en un cuerno,
y luego puso el cuerno entre sus pechos; y cuando se le dijo:
‘¿Crees en esto?’, dijo: ‘Creo en él’ —señalando hacia el cuerno entre sus pechos—. ‘¿Y por qué no habría de creer en este libro?’.
Así pues, el mejor de sus credos hoy es el credo del dueño del cuerno”
[28281]
Notas y Referencias
[28264] - (1) Adición de M.
[28265] - (2) Sahih Muslim, n.º (3027).
[28266] - (3) Sunan an-Nasá’í al-Kubrá, n.º (11568).
[28267] - (4) En A: «الربعي».
[28268] - (5) Sunan Ibn Máyah, n.º (4192).
[28269] - (1) Musnad al-Bazzár, n.º (1443). Y dijo: «No sabemos que Ibn az-Zubayr haya narrado de Ibn Mas‘úd sino este hadiz».
[28270] - (2) Ibn Yarír lo narró en su Tafsir (15/552), ed. al-Ma‘árif, por la vía de al-Mas‘údí, de ‘Awn ibn ‘Abd Allah, con un sentido semejante, como mursal, sin mencionar aquí el testigo.
[28271] - (3) En A: «يرفع الله».
[28272] - (4) Lo narró at-Tabarí en su Tafsir (27/131), y at-Tabarání lo enlazó (lo transmitió con cadena completa) en al-Mu‘yam al-Kabír (7/295): lo narró por la vía de ‘Imrán al-Qattán, de Qatádah, de al-Hasan, de Shaddád ibn Aws, elevado (marfú‘) con ello. Y ‘Imrán al-Qattán es discutido.
[28273] - (5) En A: «أنفسهم».
[28274] - (1) En A: «يتابعنا عليه».
[28275] - (2) En A: «معلقاً».
[28276] - (3) Adición de M.
[28277] - (4) En M: «معكم».
[28278] - (5) En A: «أبو».
[28279] - (6) En A: «جابر بن سويد عن قرب».
[28280] - (7) En A: «يا أبا عبد الله».
[28281] - (8) Tafsir at-Tabarí (27/132).