29

La Araña

العنكبوت Al-'Ankabut
Aya 30

Versículo (Español)

[29:30] Dijo [Lot]: "¡Señor mío! Sálvame de este pueblo corrupto".

Tafsir de At-Tabari

{Dijo: «¡Señor mío! Auxíliame contra el pueblo de los corruptores»} (30) La exposición sobre la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—: {Dijo: «¡Señor mío! Auxíliame contra el pueblo de los corruptores» * Y cuando llegaron Nuestros enviados a Abraham con la buena nueva, dijeron: «En verdad, vamos a destruir a la gente de esta ciudad; ciertamente, sus habitantes eran injustos»}.

Dice —Exaltado sea Su recuerdo—: Y cuando llegaron Nuestros enviados a Abraham con la buena nueva de parte de Dios acerca de Isaac y, después de Isaac, Jacob, dijeron: «En verdad, vamos a destruir a la gente de esta ciudad», es decir: los enviados de Dios dijeron a Abraham: «En verdad, vamos a destruir a la gente de esta ciudad», la ciudad de Sodoma, y es la ciudad del pueblo de Lot. «Ciertamente, sus habitantes eran injustos», es decir: que sus habitantes eran injustos consigo mismos por su desobediencia a Dios y por desmentir al Enviado de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz—.

Me narró Muhammad ibn Sa‘d, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ‘Abbās, acerca de Su dicho: «Y cuando llegaron Nuestros enviados a Abraham con la buena nueva…» hasta Su dicho: «Nosotros sabemos mejor quién hay en ella», dijo: Entonces Abraham discutió con los ángeles acerca del pueblo de Lot, para que los dejaran. Dijo: Y dijo: «¿Qué os parece si hubiera en ella diez casas de musulmanes, los dejaríais?» Los ángeles dijeron: «No hay en ella diez casas, ni cinco, ni cuatro, ni tres, ni dos». Dijo: Entonces se entristeció por Lot y la gente de su casa, y dijo: «En verdad, en ella está Lot». Dijeron: «Nosotros sabemos mejor quién hay en ella; ciertamente lo salvaremos a él y a su familia, excepto a su mujer: ella era de los rezagados». Eso es Su dicho: «Discute con Nosotros acerca del pueblo de Lot. En verdad, Abraham era indulgente, compasivo, vuelto (a Dios)». Los ángeles dijeron: «¡Oh Abraham! Apártate de esto: ciertamente ha llegado el mandato de tu Señor, y ciertamente les llegará un castigo no rechazable». Entonces Dios les envió a Gabriel —la paz sea con él—, y arrancó la ciudad y cuanto había en ella con una de sus dos alas, e hizo que su parte alta quedara abajo, y los siguió con piedras en toda tierra.

Notas y Referencias

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