2

La Vaca

البقرة Al-Baqarah
Aya 127

Versículo (Español)

[2:127] Y [recuerden] cuando Abraham e Ismael levantaron los cimientos de La Casa, dijeron: "¡Oh, Señor! Acepta nuestra obra. Tú eres el que todo lo oye, todo lo sabe".

Tafsir de At-Tabari

{وَإِذۡ يَرۡفَعُ إِبۡرَٰهِـۧمُ ٱلۡقَوَاعِدَ مِنَ ٱلۡبَيۡتِ وَإِسۡمَٰعِيلُ رَبَّنَا تَقَبَّلۡ مِنَّآۖ إِنَّكَ أَنتَ ٱلسَّمِيعُ ٱلۡعَلِيمُ} (127) القول في تأويل قوله تعالى :

{ وَإِذْ يَرْفَعُ إِبْرَاهِيمُ الْقَوَاعِدَ مِنَ الْبَيْتِ وَإِسْمَاعِيلُ رَبّنَا تَقَبّلْ مِنّآ إِنّكَ أَنتَ السّمِيعُ الْعَلِيمُ }

Con Su dicho —exaltado sea Su recuerdo—: {وَإِذْ يَرْفَعُ إِبْرَاهِيمُ القَوَاعِدَ مِنَ البَيْتِ} quiere decir: “Y recordad cuando Abraham eleva los cimientos de la Casa”. Y “al-qawāʿid” es el plural de “qāʿida”: a cada una de las bases de la Casa se la llama “qāʿida”; y a cada una de las mujeres que han dejado de menstruar y a sus ancianas se las llama “qāʿid”, suprimiéndose la tā’ de feminidad, porque es un participio activo derivado de la expresión del hablante: “dejó de menstruar”, y en ello no hay parte alguna para lo masculino; del mismo modo que se dice: “mujer ṭāhir y ṭāmiṯ”, porque en ello no hay parte para los varones. Pero si con ello se pretendiera el “sentarse” que es lo contrario de “estar de pie”, se diría “qāʿida”, y entonces no sería lícito suprimir la tā’ de feminidad. Y los “cimientos de la Casa” son: su fundamento.

Luego discreparon los exégetas acerca de los cimientos que Abraham e Ismael elevaron de la Casa: ¿los establecieron ellos de nuevo, o eran cimientos que ya existían antes de ambos? Unos dijeron: eran los cimientos de una Casa que Adán, padre del género humano, había construido por orden de Dios —exaltado sea—; después su lugar quedó borrado y su huella se desvaneció tras él, hasta que Dios —exaltado sea— se lo señaló a Abraham —la paz sea con él—, y entonces la edificó. Mención de quienes dijeron eso:

Nos contó al-Ḥasan b. Yaḥyà; dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos informó Ibn Jurayj, de ʿAṭā’; dijo: Adán dijo: “¡Señor mío! No oigo las voces de los ángeles”. Dijo: “Por tu falta; pero desciende a la tierra y constrúyeme una Casa; luego rodéala como has visto a los ángeles rodear Mi Casa que está en el cielo”. La gente sostiene que la construyó con cinco montes: de Ḥirā’, y Ṭūr Zaytā, y Ṭūr Sīnā’, y el monte del Líbano, y al-Jūdī; y su basamento fue de Ḥirā’. Ésta fue la construcción de Adán, hasta que Abraham la edificó después.

Nos contó al-Ḥasan b. Yaḥyà; dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos informó Maʿmar, de Ayyūb, de Saʿīd b. Jubayr, de Ibn ʿAbbās: {وَإِذْ يَرْفَعُ إِبْرَاهِيمُ القَوَاعِدَ مِنَ البَيْتِ}. Dijo: “Los cimientos eran los cimientos de la Casa que existían antes de eso”.

Otros dijeron: más bien eran los cimientos de una Casa que Dios hizo descender para Adán desde el cielo a la tierra, alrededor de la cual él circunvalaba como circunvalaba en torno a Su Trono en el cielo; luego fue elevada al cielo en los días del Diluvio, y Abraham elevó los cimientos de aquella Casa. Mención de quienes dijeron eso:

Me contó Muḥammad b. Bashshār; dijo: nos contó ʿAbd al-Wahhāb; dijo: nos contó Ayyūb, de Abū Qilāba, de ʿAbd Allāh b. ʿAmr; dijo: “Cuando Dios hizo descender a Adán del Paraíso, dijo: ‘Ciertamente haré descender contigo —o haré descender para ti— una Casa alrededor de la cual se circunvale, como se circunvala alrededor de Mi Trono, y en la que se ore, como se ora junto a Mi Trono’. Cuando llegó el tiempo del Diluvio, fue elevada; y los profetas la peregrinaban sin conocer su lugar, hasta que Dios se lo señaló a Abraham y le dio a conocer su emplazamiento; entonces la construyó con cinco montes: de Ḥirā’, y Thabīr, y el Líbano, y el monte del Ṭūr, y el monte al-Khamr”.

Me contó Yaʿqūb b. Ibrāhīm; dijo: nos contó Ismāʿīl b. ʿUlayya; dijo: nos contó Ayyūb, de Abū Qilāba; dijo: “Cuando Adán fue hecho descender…”, y mencionó algo semejante.

Nos contó al-Ḥasan b. Yaḥyà; dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos informó Hishām b. Ḥassān, de Sawār, de ʿAṭā’ b. Abī Rabāḥ; dijo: “Cuando Dios hizo descender a Adán del Paraíso, sus pies estaban en la tierra y su cabeza en el cielo; oía las palabras de la gente del cielo y sus súplicas, y se familiarizaba con ellos. Los ángeles le temieron hasta que se quejaron a Dios por su súplica y su oración; entonces lo bajó a la tierra. Cuando perdió lo que oía de ellos, se sintió desolado hasta que se quejó de ello a Dios en su súplica y su oración. Fue dirigido hacia La Meca: la huella de su pie era una aldea y su paso, un yermo, hasta que llegó a La Meca. Y Dios hizo descender un rubí de los rubíes del Paraíso, y quedó en el lugar de la Casa ahora; no dejó de circunvalar en torno a él hasta que Dios hizo descender el Diluvio, y aquel rubí fue elevado, hasta que Dios envió a Abraham y la edificó. Éste es el dicho de Dios: {وَإِذْ بَوّأْنا لإبْرَاهِيمَ مَكَانَ البَيْتِ}”.

Me contó al-Ḥasan b. Yaḥyà; dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda; dijo: “Dios colocó la Casa con Adán cuando Dios hizo descender a Adán a la tierra; su descenso fue en la tierra de la India; su cabeza estaba en el cielo y sus pies en la tierra, y los ángeles le temían, así que fue reducido a sesenta codos. Adán se entristeció al perder las voces de los ángeles y su glorificación, y se quejó de ello a Dios —exaltado sea—. Entonces Dios dijo: ‘¡Adán! Ciertamente te he concedido una Casa alrededor de la cual circunvalarás como se circunvala alrededor de Mi Trono, y orarás junto a ella como se ora junto a Mi Trono’. Adán partió hacia ella; se le extendió el paso, y entre cada dos pasos había un yermo; esos yermos permanecieron después. Adán llegó a la Casa y circunvaló en torno a ella, y después de él, los profetas”.

Nos contó al-Ḥasan b. Yaḥyà; dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos informó Maʿmar, de Abān: “La Casa fue hecha descender como un solo rubí o una sola perla; y cuando Dios anegó al pueblo de Noé, la elevó y quedó su fundamento. Dios se lo señaló a Abraham, y la edificó después”.

Otros dijeron: más bien el lugar de la Casa era una colina roja con forma de cúpula. Eso es porque, cuando Dios quiso crear la tierra, sobre el agua se elevó una espuma roja o blanca, y eso fue en el lugar de la Casa Sagrada. Luego extendió la tierra desde debajo de ella, y así permaneció hasta que Dios se lo señaló a Abraham, y la edificó sobre su fundamento. Y dijeron: sobre cuatro pilares en la séptima tierra. Mención de quienes dijeron eso:

Me contó Yūnus; dijo: nos informó Ibn Wahb; dijo: dijo Jarīr b. Ḥāzim: me contó Ḥumayd b. Qays, de Mujāhid; dijo: “El lugar de la Casa estaba sobre el agua antes de que Dios creara los cielos y la tierra, como una espuma blanca; y desde debajo de ella fue extendida la tierra”.

Nos contó al-Ḥasan b. Yaḥyà; dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos informó Ibn Jurayj; dijo: ʿAṭā’ y ʿAmr b. Dīnār dijeron: “Dios envió vientos que batieron el agua y dejaron al descubierto, en el lugar de la Casa, una protuberancia como una cúpula; de ella procede esta Casa, y por eso es la Madre de las Ciudades”. Dijo Ibn Jurayj: dijo ʿAṭā’: “Luego la fijó con montañas para que no se volcara por el vaivén; y el primer monte fue ‘Abū Qubays’”.

Nos contó Ibn Ḥumayd; dijo: nos contó Yaʿqūb al-Qummī, de Ḥafṣ b. Ḥumayd, de ʿIkrima, de Ibn ʿAbbās; dijo: “La Casa fue colocada sobre los pilares del agua, sobre cuatro pilares, dos mil años antes de que fuera creada la vida mundana; luego la tierra fue extendida desde debajo de la Casa”.

Nos contó Ibn Ḥumayd; dijo: nos contó Yaʿqūb, de Hārūn b. ʿAntara, de ʿAṭā’ b. Abī Rabāḥ; dijo: “Encontraron en La Meca una piedra en la que estaba escrito: ‘Ciertamente Yo soy Dios, Dueño de Bakka; la construí el día en que hice el sol y la luna, y la rodeé con siete ángeles en torno’”.

Nos contó Ibn Ḥumayd; dijo: nos contó Salama, de Ibn Isḥāq; dijo: me contó ʿAbd Allāh b. Abī Najīḥ, de Mujāhid y otros de la gente del saber: “Cuando Dios señaló a Abraham el lugar de la Casa, salió hacia él desde el Šām; y salió con él Ismael y su madre Hāŷar, e Ismael era un niño pequeño lactante. Según lo que se me ha transmitido, fueron llevados sobre al-Burāq, y con él estaba Gabriel, que le indicaba el lugar de la Casa y los hitos del ḥaram. Partió y Gabriel partió con él. Dijo: no pasaba por aldea alguna sin decir: ‘¿Aquí se me ha ordenado, Gabriel?’. Gabriel decía: ‘Sigue adelante’, hasta que lo hizo llegar a La Meca, que entonces era un matorral de salm y samur; la habitaban gentes llamadas los ʿAmālīq fuera de La Meca y en sus alrededores; y la Casa, aquel día, era una colina roja de barro. Abraham dijo a Gabriel: ‘¿Aquí se me ha ordenado dejarlos?’. Dijo: ‘Sí’. Entonces los condujo al lugar de la piedra y los hizo descender allí, y ordenó a Hāŷar, madre de Ismael, que se hiciera allí una choza. Dijo: {رَبّ إِنّي أسْكَنْتُ مِنْ ذُرّيّتِي بِوَادٍ غَيْرِ ذِي زَرْعٍ عِنْدَ بَيْتِكَ المُحَرّمِ} hasta Su dicho: {لَعَلّهُمْ يَشْكُرُونَ}”.

Dijo Ibn Ḥumayd: dijo Salama: dijo Ibn Isḥāq: “Y sostienen —y Dios sabe más— que un ángel de los ángeles vino a Hāŷar, madre de Ismael, cuando Abraham los hizo descender en La Meca, antes de que Abraham e Ismael elevaran los cimientos de la Casa, y les señaló la Casa, siendo una colina roja de barro, y les dijo: ‘Ésta es la primera Casa puesta en la tierra; es la Casa de Dios, la Antigua. Y sabed que Abraham e Ismael son quienes la elevarán’. Y Dios sabe más”.

Nos contó al-Ḥasan b. Yaḥyà; dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos informó Hishām b. Ḥassān; dijo: me informó Ḥumayd, de Mujāhid; dijo: “Dios creó el lugar de esta Casa dos mil años antes de crear nada de la tierra, y sus pilares están en la séptima tierra”.

Nos contó al-Ḥasan b. Yaḥyà; dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos informó Ibn ʿUyayna; dijo: me informó Bishr b. ʿĀṣim, de Ibn al-Musayyib; dijo: “Kaʿb nos contó que la Casa era una espuma sobre el agua cuarenta años antes de que Dios creara la tierra, y de ella fue extendida la tierra”. Dijo: “Y se nos transmitió de ʿAlī b. Abī Ṭālib que Abraham vino desde Armenia con la sakīna, que le indicaba el asentamiento de la Casa como la araña se asienta en su casa”. Dijo: “Fue retirada de piedras que podían cargar —o no podían cargar— treinta hombres”. Dijo: “Yo dije: ‘¡Abū Muḥammad! Pero Dios dice: {وَإِذْ يَرْفَعُ إِبْرَاهِيمُ القَوَاعِدَ مِنَ البَيْتِ}’. Dijo: ‘Eso fue después’”.

Lo correcto, según nosotros, es decir: Dios —exaltado sea Su recuerdo— informó acerca de Abraham, Su íntimo, que él y su hijo Ismael elevaron los cimientos de la Casa Sagrada. Es posible que fueran los cimientos de una Casa que hizo descender con Adán, y la puso en el lugar de la Casa Sagrada de La Meca. Y es posible que fuera la cúpula que mencionó ʿAṭā’, de lo que Dios originó de la espuma del agua. Y es posible que fuera un rubí o una perla hechos descender del cielo. Y es posible que Adán la hubiera construido y luego se derrumbara, hasta que Abraham e Ismael elevaron sus cimientos. No tenemos conocimiento de cuál de esas posibilidades fue, porque la realidad de ello no se alcanza sino mediante una noticia de Dios y de Su Mensajero —que Dios le bendiga y le conceda paz— por transmisión ampliamente difundida; y no hay noticia al respecto que establezca una prueba obligatoria a la que deba asentirse. Y, al no haber noticia —según lo que hemos descrito—, tampoco es algo que pueda indicarse por inferencia y analogías para compararlo con otra cosa y extraer su conocimiento por vía de iŷtihād. Por ello, no hay en esto una afirmación más digna de lo correcto que lo que hemos dicho. Y Dios —exaltado sea— sabe más.

القول في تأويل قوله تعالى : { رَبّنا تَقَبّلْ مِنّا }

Con ello —exaltado sea Su recuerdo— quiere decir: {وَإِذْ يَرْفَعُ إِبْرَاهِيمُ القَوَاعِدَ مِنَ البَيْتِ وَإسْمَاعِيلُ} —esto es— que ambos dicen: {رَبّنا تَقَبّلْ مِنّا}. Y se mencionó que así aparece en la recitación de Ibn Masʿūd, y es la opinión de un grupo de exégetas. Mención de quienes dijeron eso:

Me contó Mūsà b. Hārūn; dijo: nos contó ʿAmr; dijo: nos contó Asbāṭ, de al-Suddī; dijo: “Ambos construyen mientras invocan las palabras con las que su Señor probó a Abraham”. Dijo: {رَبّنا تَقَبّلْ مِنّا إِنّكَ أنْتَ السّميعُ العَلِيمُ ، رَبّنا وَاجْعَلْنَا مُسْلِمِينَ لَكَ وَمِنْ ذُرّيّتِنَا أُمّةً مُسْلِمَةً لَكَ ، رَبّنا وَابْعَثْ فِيهِمْ رَسُولاً مِنْهُمْ}.

Nos contó al-Qāsim; dijo: nos contó al-Ḥusayn; dijo: me contó Ḥajjāj, de Ibn Jurayj; dijo: me informó Ibn Kathīr; dijo: nos contó Saʿīd b. Jubayr, de Ibn ʿAbbās: {وَإِذْ يَرْفَعُ إِبْرَاهِيمُ القَوَاعِدَ مِنَ البَيْتِ وإسْمَاعِيلُ}. Dijo: “Ambos elevan los cimientos de la Casa y dicen: {رَبّنا تَقَبّلْ مِنّا إِنّكَ أنْتَ السّمِيعُ العَلِيمُ}”. Dijo: “E Ismael cargaba las piedras sobre su cuello y el anciano construía”.

La interpretación de la aleya, según esta opinión, es: {وإذ يرفع إبراهيم القواعد من البيت وإسماعيل} diciendo ambos: “¡Señor nuestro! Acepta de nosotros”.

Otros dijeron: más bien quien decía eso era Ismael.

La interpretación de la aleya, según esta opinión, es: {وإذ يرفع إبراهيم القواعد من البيت} y cuando Ismael dice: “¡Señor nuestro! Acepta de nosotros”. Entonces Ismael queda en nominativo por la oración que le sigue, y “dice” es entonces su predicado, no el de Abraham.

Luego discreparon los exégetas acerca de quién elevó los cimientos, tras su acuerdo en que Abraham estaba entre quienes los elevaron. Algunos dijeron: los elevó Abraham e Ismael juntos. Mención de quienes dijeron eso:

Me contó Mūsà b. Hārūn; dijo: nos contó ʿAmr b. Ḥammād; dijo: nos contó Asbāṭ, de al-Suddī: {وَعَهِدْنَا إلى إبْرَاهِيمَ وَإسْمَاعِيلَ أنْ طَهّرَا بَيْتِيَ للطّائِفِينَ}. Dijo: “Abraham partió hasta llegar a La Meca; él e Ismael se pusieron en pie y tomaron los picos sin saber dónde estaba la Casa. Entonces Dios envió un viento llamado el viento al-khajūj, con dos alas y una cabeza con forma de serpiente. Barrió para ambos lo que había alrededor de la Kaʿba y dejó al descubierto el fundamento de la primera Casa. Siguieron al viento con los picos, cavando hasta que colocaron el fundamento; ése es el momento en que dice: {وَإِذْ بَوّأنا لإبراهيم مَكانَ البَيْتِ}. Cuando construyeron los cimientos y llegaron al lugar del rincón, Abraham dijo a Ismael: ‘Hijo mío, búscame una piedra hermosa para ponerla aquí’. Dijo: ‘Padre mío, estoy perezoso, cansado’. Dijo: ‘Tráemela’. Salió a buscarle una piedra y le trajo una, pero no le agradó. Dijo: ‘Tráeme una piedra mejor que ésta’. Salió a buscarle una piedra, y Gabriel le trajo la Piedra Negra desde la India; era un blanco rubí, blanco como la thughāma. Adán había descendido con ella desde el Paraíso, y se ennegreció por las faltas de la gente. Ismael llegó con una piedra y la encontró ya en el rincón. Dijo: ‘Padre mío, ¿quién trajo ésta?’. Dijo: ‘Quien es más diligente que tú’. Y la construyeron”.

Nos contó Ibn Ḥumayd; dijo: nos contó Salama, de Ibn Isḥāq, de ʿAmr b. ʿAbd Allāh b. ʿUtba, de ʿUbayd b. ʿUmayr al-Laythī; dijo: “Me ha llegado que Abraham e Ismael fueron quienes elevaron los cimientos de la Casa”.

Otros dijeron: más bien Abraham elevó los cimientos de la Casa, e Ismael le iba pasando las piedras. Mención de quienes dijeron eso:

Nos contó Aḥmad b. Thābit al-Rāzī; dijo: nos contó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos informó Maʿmar, de Ayyūb, y (de) Kathīr b. Kathīr b. al-Muṭṭalib b. Abī Wadāʿa —uno de ellos añade sobre el otro—, de Saʿīd b. Jubayr, de Ibn ʿAbbās; dijo: “Abraham e Ismael llegaron preparando flechas cerca de Zamzam. Cuando lo vio, se levantó hacia él, e hicieron como hace el padre con el hijo y el hijo con el padre. Luego dijo: ‘Ismael, ciertamente Dios me ha ordenado algo’. Dijo: ‘Haz lo que tu Señor te ha ordenado’. Dijo: ‘¿Y me ayudarás?’. Dijo: ‘Y te ayudaré’. Dijo: ‘Ciertamente Dios me ha ordenado que construya aquí una Casa’, y señaló hacia la Kaʿba, que estaba elevada sobre lo que la rodeaba. Entonces ambos elevaron los cimientos de la Casa. Ismael traía las piedras y Abraham construía, hasta que, cuando la construcción se elevó, trajo esta piedra y se la colocó; se puso de pie sobre ella mientras construía, e Ismael le pasaba las piedras, y ambos decían: رَبّنا تَقَبلْ مِنّا إِنّكَ أنْتَ السمِيعُ العَلِيمُ, hasta que dio la vuelta alrededor de la Casa”.

Nos contó Ibn Bashshār al-Qazzāz; dijo: nos contó ʿUbayd Allāh b. ʿAbd al-Majīd Abū ʿAlī al-Ḥanafī; dijo: nos contó Ibrāhīm b. Nāfiʿ; dijo: oí a Kathīr b. Kathīr narrar de Saʿīd b. Jubayr, de Ibn ʿAbbās; dijo: “Llegó —es decir, Abraham— y encontró a Ismael arreglando flechas detrás de Zamzam. Abraham dijo: ‘Ismael, ciertamente Dios, tu Señor, me ha ordenado que le construya una Casa’. Ismael le dijo: ‘Obedece a tu Señor en lo que te ha ordenado’. Abraham le dijo: ‘Te ha ordenado que me ayudes en ello’. Dijo: ‘Entonces lo haré’. Se levantó con él: Abraham la construía e Ismael le pasaba las piedras, y ambos decían: {رَبنا تَقَبّلْ مِنا إنكَ أنْتَ السّمِيعُ العَلِيمُ}. Cuando la construcción se elevó y el anciano se debilitó para alzar las piedras, se puso de pie sobre una piedra —que es el Maqām de Abraham—, e Ismael se las iba pasando, y ambos decían: {رَبنا تَقَبلْ مِنّا إنكَ أنْتَ السّمِيعُ العَلِيمُ}”.

Otros dijeron: más bien quien elevó los cimientos de la Casa fue Abraham solo, e Ismael era entonces un niño pequeño. Mención de quienes dijeron eso:

Nos contó Muḥammad b. Bashshār y Muḥammad b. al-Muthannà; dijeron: nos contó Mu’ammal; dijo: nos contó Sufyān, de Abū Isḥāq, de Ḥāritha b. Muṣarrif, de ʿAlī; dijo: “Cuando se ordenó a Abraham construir la Casa, salió con él Ismael y Hāŷar. Cuando llegó a La Meca, vio sobre su cabeza, en el lugar de la Casa, algo como una nube en la que había algo como una cabeza; le habló y dijo: ‘¡Abraham! Construye sobre mi sombra o según mi medida; no aumentes ni disminuyas’. Cuando construyó, (salió) y dejó a Ismael y a Hāŷar. Hāŷar dijo: ‘¡Abraham! ¿A quién nos encomiendas?’. Dijo: ‘A Dios’. Dijo: ‘Vete, pues no nos perderá’. Ismael sufrió una sed intensísima. Hāŷar subió a Ṣafā y miró, pero no vio nada; luego fue a Marwa y miró, pero no vio nada; luego volvió a Ṣafā y miró, pero no vio nada, hasta que hizo eso siete veces. Dijo: ‘¡Ismael! Muere donde no te vea’. Fue hacia él y lo encontró escarbando con su pie por la sed. Gabriel la llamó y le dijo: ‘¿Quién eres?’. Dijo: ‘Soy Hāŷar, madre del hijo de Abraham’. Dijo: ‘¿A quién os ha encomendado?’. Dijo: ‘Nos ha encomendado a Dios’. Dijo: ‘Os ha encomendado a Quien basta’. Luego escarbó la tierra con su dedo y brotó Zamzam; ella empezó a contener el agua. Dijo: ‘Déjala, pues es abundante’”.

Nos contó ʿAbbād; dijo: nos contó Abū al-Aḥwaṣ, de Simāk, de Khālid b. ʿArʿara: “Un hombre se levantó ante ʿAlī y dijo: ‘¿No me informas acerca de la Casa? ¿Es la primera Casa puesta en la tierra?’. Dijo: ‘No; pero es la primera Casa puesta en la bendición: el Maqām de Abraham; y quien entra en ella está a salvo. Si quieres, te informaré de cómo fue construida. Dios reveló a Abraham: “Constrúyeme una Casa en la tierra”’. Dijo: ‘Abraham se sintió estrecho por ello; entonces Dios envió la sakīna, que es un viento khajūj con dos cabezas. Una siguió a la otra hasta que llegaron a La Meca; se plegó sobre el lugar de la Casa como se pliega la ḥajafa. Se ordenó a Abraham construir donde se asentara la sakīna. Abraham construyó, y quedó una piedra; el muchacho fue a buscar algo. Abraham dijo: “No; busca una piedra como te ordeno”. El muchacho salió a buscarle una piedra; llegó y lo encontró que ya había colocado la Piedra Negra en su lugar. Dijo: “Padre mío, ¿quién te trajo esta piedra?”. Dijo: “Me la trajo quien no se apoyó en tu construcción: Gabriel la trajo del cielo”. Y la completaron’”.

Nos contó Muḥammad b. al-Muthannà; dijo: nos contó Muḥammad b. Jaʿfar; dijo: nos contó Saʿīd, de Simāk; oí a Khālid b. ʿArʿara narrar de ʿAlī algo semejante.

Nos contó al-Muthannà; dijo: nos contó Abū Dāwūd; dijo: nos contó Shuʿba, Ḥammād b. Salama y Abū al-Aḥwaṣ, todos de Simāk, de Khālid b. ʿArʿara, de ʿAlī, algo semejante.

Quien dijo: “Los cimientos los elevaron Abraham e Ismael”, o dijo: “Los elevó Abraham e Ismael le pasaba las piedras”, lo correcto en su dicho es que el elíptico del “decir” sea de Abraham e Ismael, y entonces el discurso es: {وَإِذْ يَرْفَعُ إِبْرَاهِيمُ القَوَاعِدَ مِنَ البَيْتِ وَإسْمَاعِيلُ} diciendo ambos: “¡Señor nuestro! Acepta de nosotros”.

Con esta interpretación, también cabía que el elíptico del “decir” fuera de Ismael en particular, sin Abraham, o de Abraham en particular, sin Ismael, de no ser por lo que sostiene la generalidad de los exégetas: que el elíptico del “decir” es de Abraham e Ismael juntos.

En cuanto a la interpretación transmitida de ʿAlī, de que Abraham fue quien elevó los cimientos sin Ismael, entonces no es lícito que el elíptico del “decir” sea sino de Ismael en particular.

Lo correcto, según nosotros, es que el elíptico del “decir” es de Abraham e Ismael, y que los cimientos de la Casa los elevaron Abraham e Ismael juntos. Pues si ambos fueron quienes la construyeron y elevaron, es como hemos dicho; y si Abraham se singularizó en la construcción e Ismael le pasaba las piedras, entonces también ambos los elevaron, porque su elevación se realizó por ambos: uno construyendo y el otro transportando las piedras hacia ella y ayudando a colocar las piedras en sus lugares. Los árabes no rehúsan atribuir la construcción a quien fue causa de ella y la asistió. Sólo dijimos lo que dijimos por el consenso de todos los exégetas en que Ismael está incluido en la noticia con la que Dios informó acerca de él y de su padre: que ambos decían aquello, a saber, su dicho: {رَبّنَا تَقَبّلْ مِنّا إِنّكَ أَنْتَ السّمِيعُ العَلِيمُ}. Es sabido que Ismael no diría eso sino siendo un hombre completo, o un muchacho que ya comprendía los lugares del perjuicio y del beneficio, y sobre quien ya habían recaído las obligaciones de Dios y Sus normas. Y si estaba en el estado de la construcción de su padre —lo que Dios le ordenó construir y elevar como cimientos de la Casa de Dios—, es sabido que no dejaría de ayudar a su padre, ya en la construcción, ya en el transporte de las piedras. Cualquiera de esas dos cosas que hiciera, entró en el sentido de “quien elevó los cimientos de la Casa”, y quedó establecido que el “decir” elíptico es una noticia acerca de él y de su padre Abraham —la paz sea con ambos—.

Así, la interpretación del discurso es: {وَإِذْ يَرْفَعُ إبْرَاهِيمُ القَوَاعِدَ مِنَ البَيْتِ وَإِسْمَاعِيلُ} diciendo ambos: “¡Señor nuestro! Acepta de nosotros nuestra obra, nuestra obediencia a Ti y nuestra adoración a Ti, al cumplir Tu orden que nos ordenaste respecto a la construcción de Tu Casa que nos mandaste construir. Ciertamente Tú eres el Oyente, el Omnisciente”. Y en la información de Dios —exaltado sea Su recuerdo— de que ambos elevaron los cimientos de la Casa mientras decían: رَبّنا تَقَبّلْ مِنّا إِنّكَ أَنْتَ السّمِيعُ العَلِيمُ, hay una prueba clara de que esa construcción no fue una vivienda para habitarla ni una morada para alojarse en ella; antes bien, es prueba de que la construyeron y elevaron sus cimientos para todo aquel que quisiera adorar a Dios, buscando ambos con ello acercarse a Dios. Por eso dijeron: {رَبّنا تَقَبّلْ منّا}. Si la hubieran construido como vivienda para sí mismos, su dicho “acepta de nosotros” no tendría un sentido comprensible, pues, de ser así, estarían pidiendo que se les aceptara algo que no es acercamiento a Él; y no es lugar de pedir a Dios la aceptación de aquello en lo que no hay acercamiento a Él.

القول في تأويل قوله تعالى : { إنّكَ أنْتَ السّمِيعُ العَلِيمُ }

La interpretación de Su dicho: {إِنّكَ أنْتَ السّمِيعُ العَلِيمُ} es: “Ciertamente Tú eres el Oyente de nuestra súplica y de nuestra petición de que aceptes lo que te pedimos que aceptaras de nosotros, de Tu obediencia en la construcción de Tu Casa que nos ordenaste construir; el Omnisciente de lo que hay en los repliegues de nuestras almas, de sumisión a Ti en la obediencia y de encaminarnos a aquello en lo que está Tu complacencia y Tu amor, y de lo que manifestamos y ocultamos de nuestras obras”. Como:

Nos contó al-Qāsim; dijo: nos contó al-Ḥusayn; dijo: me contó Ḥajjāj; dijo: dijo Ibn Jurayj: me informó Abū Kathīr; dijo: nos contó Saʿīd b. Jubayr, de Ibn ʿAbbās: {تَقَبّلْ مِنّا إنّكَ أنْتَ السّمِيعُ العَلِيمُ}. Dice: “Acepta de nosotros; ciertamente Tú eres Oyente de la súplica”.

Notas y Referencias

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