Las Alturas
الأعراف Al-A'rafVersículo (Español)
[7:40] A quienes hayan desmentido Mis signos con soberbia no se les abrirán las puertas del cielo ni entrarán en el Paraíso hasta que un camello pase por el ojo de una aguja. Así castigo a los pecadores.
Tafsir de Al-Qurtubi
{Ciertamente, quienes desmintieron Nuestros signos y se ensoberbecieron frente a ellos, no se les abrirán las puertas del cielo, ni entrarán en el Paraíso hasta que el camello pase por el ojo de la aguja. Y así retribuimos a los criminales} (40)
Palabras del Altísimo:
«Ciertamente, quienes desmintieron Nuestros signos y se ensoberbecieron frente a ellos, no se les abrirán las puertas del cielo»;
es decir, a sus almas. Han venido sobre ello relatos auténticos que hemos mencionado en el libro (At-Tadhkira). Entre ellos está el hadiz de Al-Barā’ ibn ‘Āzib, y en él, acerca de la toma del alma del incrédulo, dijo: «Sale de ella un hedor como el de la carroña más pestilente hallada sobre la faz de la tierra; entonces ascienden con ella, y no pasan por ninguna asamblea de ángeles sin que digan: “¿Qué es esta alma maligna?”. Dicen: “Fulano hijo de fulano”, con los nombres más aborrecibles con los que era llamado en el mundo, hasta que llegan con ella al cielo más bajo; piden que se les abra, pero no se les abre». Luego el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— recitó: «no se les abrirán las puertas del cielo», la aleya.
Y se dijo: no se les abrirán las puertas del cielo cuando invoquen; así lo dijo Mujāhid y An-Nakha‘ī.
Y se dijo: el sentido es que no se les abrirán las puertas del Paraíso, porque el Paraíso está en el cielo. Y ello lo indica Su dicho: «ni entrarán en el Paraíso hasta que el camello pase por el ojo de la aguja»; y el camello no pasa, por lo que no entrarán en él en absoluto. Esto es una prueba concluyente: no es lícito el perdón para ellos. Sobre esto han coincidido los musulmanes —aquellos a quienes no es posible el error— en que Dios, Glorificado y Exaltado sea, no los perdona, ni a ninguno de ellos.
Dijo el cadí Abū Bakr ibn aṭ-Ṭayyib: Si alguien dijera: ¿cómo puede ser esto un consenso de la comunidad, cuando un grupo de teólogos ha pretendido que los imitadores (muqallidūn) de judíos y cristianos, y otros de la gente de la incredulidad, no están en el Fuego? Se le responde: esos son gentes que negaron que el imitador sea incrédulo, por una duda que se les introdujo; y no pretendieron que el imitador sea incrédulo y que, pese a ello, no esté en el Fuego. Y el conocimiento de si el imitador es incrédulo o no lo es, su vía es la consideración racional (naẓar), no la transmisión fijada (tawqīf) ni el reporte.
Y Ḥamza y Al-Kisā’ī recitaron: «لا تفتح» con yā’ con ḍamma, en masculino del plural. Y los demás recitaron con tā’, en femenino de la colectividad, como en Su dicho: «مفتحة لهم الأبواب [7121]»; y lo puso en femenino. Y como el femenino en «las puertas» no es real, es lícito masculinizar el plural. Es la lectura de Ibn ‘Abbās con yā’. Y Abū ‘Amr, Ḥamza y Al-Kisā’ī aligeraron (la forma), con el sentido de que la forma aligerada se usa para lo poco y lo mucho, y la forma intensiva (con tashdīd) para la abundancia y la reiteración una vez tras otra, nada más; y aquí la intensiva es más adecuada, porque indica más claramente lo abundante.
Y «al-jamal» es el camello, de los camélidos. Dijo Al-Farrā’: al-jamal es el macho de la camella. Y así lo dijo ‘Abd Allāh ibn Mas‘ūd cuando se le preguntó por al-jamal: «Es el macho de la camella», como si considerara ignorante a quien le preguntó por algo que toda la gente conoce. Su plural es jimāl, ajmāl, jimālāt y jamā’il. Y solo se le llama jamal cuando cumple cuatro años.
Y en la lectura de ‘Abd Allāh: «hasta que el camello amarillo pase por el ojo de la aguja». Lo mencionó Abū Bakr al-Anbārī: nos transmitió mi padre; nos transmitió Naṣr ibn Dāwūd; nos transmitió Abū ‘Ubayd; nos transmitió Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de Ibn Kathīr, de Mujāhid, que dijo acerca de la lectura de ‘Abd Allāh…; y lo mencionó.
E Ibn ‘Abbās recitó «al-jummal» con ḍamma en la jīm, fatḥa en la mīm y con tashdīd: es la cuerda del barco que se llama al-qals; y son cuerdas reunidas, plural de jumla. Así lo dijo Aḥmad ibn Yaḥyā Tha‘lab. Y se dijo: la cuerda gruesa de cáñamo. Y se dijo: la cuerda con la que se asciende en las palmeras.
Y se transmitió también de él y de Sa‘īd ibn Jubayr: «al-jumal» con ḍamma en la jīm y sin tashdīd en la mīm: es también al-qals y la cuerda, según lo que mencionamos antes. Y se transmitió también de él: «al-jumal» con dos ḍamma, plural de jamal, como asad y usud; y al-jamal es como asad y usud. Y de Abū as-Sammāl: «al-jamal» con fatḥa en la jīm y sukūn en la mīm, aligeramiento de «jamal».
Y «samm al-khiyāṭ»: el orificio de la aguja, según Ibn ‘Abbās y otros. Y todo orificio sutil en el cuerpo se llama samm, y su plural es sumūm. Y el plural de as-samm (el veneno mortal) es simām. E Ibn Sīrīn recitó «fī sُمّ» con ḍamma en la sīn.
Y «al-khiyāṭ»: aquello con lo que se cose. Se dice: khiyāṭ y mikhyāṭ, como izār y mi’zar, y qinā‘ y miqna‘.
[7121]: Véase t. 15, p. 219
Notas y Referencias
[7121] Véase t. 15, p. 219