25

El Criterio

الفرقان Al-Furqan
Aya 10

Versículo (Español)

[25:10] Bendito sea Quien, si quisiera, te concedería [en este mundo] algo mejor que lo que ellos pretenden: jardines por donde corren ríos y grandes palacios.

Tafsir de Al-Qurtubi

{تَبَارَكَ ٱلَّذِيٓ إِن شَآءَ جَعَلَ لَكَ خَيۡرٗا مِّن ذَٰلِكَ جَنَّـٰتٖ تَجۡرِي مِن تَحۡتِهَا ٱلۡأَنۡهَٰرُ وَيَجۡعَل لَّكَ قُصُورَۢا} (10) Palabras del Altísimo: «{تَبَارَكَ ٱلَّذِيٓ إِن شَآءَ جَعَلَ لَكَ خَيۡرٗا مِّن ذَٰلِكَ جَنَّـٰتٖ تَجۡرِي مِن تَحۡتِهَا ٱلۡأَنۡهَٰرُ}». Es una construcción de condición y retribución; y no se ha hecho idġām. «{جَعَلَ لَكَ}» porque ambas palabras están separadas; aunque es lícito el idġām por la concurrencia de dos iguales. «{وَيَجۡعَل لَّكَ}» está en posición de ǧazm, por coordinación con la posición de «{جَعَلَ}». Y también es posible que esté en posición de rafʿ, desligado del primero. Así lo leyeron los de la gente de al-Šām. Y se transmite también de ʿĀṣim: «{وَيَجۡعَل لَّكَ}» con rafʿ, es decir: y ciertamente te hará en la Otra Vida palacios. Dijo Muǧāhid: Qurayš consideraba que la Casa, por ser de piedra, era un palacio, fuese lo que fuese. Y al-qaṣr en la lengua es el encierro; y se llamó qaṣr (palacio) porque quien está dentro queda “recluido” de modo que no se puede llegar hasta él. Y se dijo: los árabes llaman qaṣr a las casas de barro; y a lo que se hace de lana y pelo lo llaman bayt (tienda/casa). Lo transmitió al-Qušayrī. Sufyān روایتó de Ḥabīb b. Abī Ṯābit, de Ḫayṯama, que dijo: Se dijo al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: «Si quieres, te daremos los tesoros del mundo y sus llaves; no se le dio eso a nadie antes de ti ni se le dará a nadie después de ti; y ello no disminuirá en nada lo que te corresponde en la Otra Vida. Y si quieres, te reuniremos todo eso en la Otra Vida». Entonces dijo: «(Que se me reúna eso en la Otra Vida)». Y Dios —Poderoso y Majestuoso— hizo descender: «{تَبَارَكَ ٱلَّذِيٓ إِن شَآءَ جَعَلَ لَكَ خَيۡرٗا مِّن ذَٰلِكَ جَنَّـٰتٖ تَجۡرِي مِن تَحۡتِهَا ٱلۡأَنۡهَٰرُ وَيَجۡعَل لَّكَ قُصُورَۢا}». Y se روایتó que esta aleya la hizo descender Riḍwān, el guardián de los jardines, al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—. Y en el relato: que cuando Riḍwān descendió, saludó al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, y luego dijo: «¡Oh Muḥammad! El Señor de la Majestad te transmite el saludo, y este es un safaṭ [12097]—esto es, un safaṭ de luz resplandeciente—. Tu Señor te dice: estas son las llaves de los tesoros del mundo, aun cuando ello no disminuirá tu porción en la Otra Vida ni en lo equivalente al ala de un mosquito». Entonces el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— miró a Ǧibrīl como consultándole; y Ǧibrīl golpeó con su mano la tierra, indicando que se humillase. Y dijo: «(¡Oh Riḍwān! No tengo necesidad de ello; la pobreza me es más querida, y [prefiero] ser un siervo paciente y agradecido)». Entonces dijo Riḍwān: «¡Has acertado! Dios sea para ti». Y mencionó el ḥadiz.

[12097] : el safaṭ: aquello en lo que se guarda el perfume y cosas semejantes, de los utensilios de las mujeres; y se dijo: como un zurrón.

Notas y Referencias

[12097] El safaṭ: aquello en lo que se guarda el perfume y cosas semejantes, de los utensilios de las mujeres; y se dijo: como un zurrón.