La Peregrinación
الحج Al-HajjVersículo (Español)
[22:5] ¡Oh, gente! Si tienen dudas de que tengo el poder para resucitarlos, sepan que he creado [a Adán] de barro, luego [a toda su descendencia] de un óvulo fecundado que luego se transforma en un embrión, luego en una masa de tejidos, algunos ya formados y otros por formarse; ello es una evidencia [de Mi poder y sabiduría]. Preservo en el útero materno a aquellos que decreté que completen su gestación. Los hago nacer, y luego de la infancia alcanzan la madurez; algunos mueren [antes de esta etapa] y otros alcanzan la vejez, y ya no recuerdan nada del conocimiento que habían adquirido. También pueden observar a la tierra árida, y cómo cuando hago que llueva sobre ella, se remueve, se hincha, y brota toda clase de plantas bellas.
Tafsir de Al-Qurtubi
{¡Oh, gentes! Si estáis en duda acerca de la resurrección, ciertamente os hemos creado de tierra; luego, de una gota (de esperma); luego, de una adherencia; luego, de un bocado de carne, formado y no formado, para aclararos. Y hacemos permanecer en los úteros lo que queremos hasta un plazo determinado; luego os hacemos salir como niño; luego, para que alcancéis vuestra plenitud. Y entre vosotros hay quien es llevado a la muerte, y entre vosotros hay quien es devuelto a la edad más vil, para que no sepa nada después de haber sabido. Y ves la tierra inerte; pero cuando hacemos descender sobre ella el agua, se agita, se hincha y hace brotar de toda especie hermosa} (5)
فيه اثنتا عشرة مسألة :
La primera:
Su dicho —Exaltado sea—:
«Si estáis en duda».
Esto es un argumento contra quien conoce la primera creación; y Su dicho —Exaltado sea—: «Si estáis en duda» contiene una interpelación que obliga a detenerse. Al-Hasan ibn Abī al-Hasan recitó «al-ba‘th» con fatḥa en la ‘ayn, y es una variante lingüística de «al-ba‘th» según los basríes; y, según los kufíes, es con aligeramiento de «ba‘th».
El sentido es: ¡Oh, gentes! si estáis en duda acerca del retorno.
«pues ciertamente os hemos creado»: es decir, hemos creado a vuestro padre, que es el origen de la humanidad —esto es, Adán, sobre él la paz—,
«de tierra».
«Luego» creamos su descendencia
«de una gota»: que es el semen; se la llamó gota por su escasez, pues es lo poco del agua, aunque puede aplicarse también a lo mucho de ella. De ello es el hadiz: (hasta que el jinete camine entre las dos gotas sin temer injusticia). Quiso decir: el mar de Oriente y el mar de Occidente.
An-nuṭf: el goteo. Naṭafa yanṭif y yanṭuf. Y una noche naṭūfa: de goteo continuo.
«Luego, de una adherencia»: que es la sangre coagulada. Y al-‘alaq es la sangre fresca, es decir, tierna.
Y se dijo: la de rojo intenso.
«Luego, de un bocado de carne»: es un pedazo pequeño de carne, del tamaño de lo que se mastica; de ello el hadiz: (Ciertamente, en el cuerpo hay un bocado de carne). Y estas fases son cuatro meses.
Dijo Ibn ‘Abbās: (y en los diez [días] después de los cuatro meses se insufla en él el espíritu), y esa es la ‘idda de la mujer cuyo esposo ha fallecido: cuatro meses y diez.
La segunda:
Transmitió Yaḥyà ibn Zakariyyā ibn Abī Zā’ida: nos narró Dāwūd, de ‘Āmir, de ‘Alqama, de Ibn Mas‘ūd y de Ibn ‘Umar: que cuando la gota se asienta en el útero, un ángel la toma en su palma y dice: «¡Señor mío! ¿varón o hembra? ¿desdichado o dichoso? ¿cuál es el plazo y el أثر [11405], y en qué tierra morirá?». Se le dice: «Ve al Libro Madre, pues allí hallarás el relato de esta gota». Entonces va y halla su relato en el Libro Madre; y es creada, come su sustento y pisa su huella; y cuando llega su plazo, es tomada y enterrada en el lugar que se le decretó. Luego ‘Āmir recitó: «¡Oh, gentes! Si estáis en duda acerca de la resurrección, ciertamente os hemos creado de tierra…».
Y en el Ṣaḥīḥ, de Anas ibn Mālik —elevando el hadiz—, dijo: (Ciertamente, Dios ha encargado al útero un ángel, y dice: ¡Señor mío!, gota. ¡Señor mío!, adherencia. ¡Señor mío!, bocado de carne. Y cuando Dios quiere decretar una creación, dice: el ángel: ¡Señor mío!, ¿varón o hembra? ¿desdichado o dichoso? ¿cuál es el sustento?, ¿cuál es el plazo? Y se escribe así en el vientre de su madre).
Y también en el Ṣaḥīḥ, de Ḥudhayfa ibn Usayd al-Ghifārī, dijo: oí al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— decir: (Cuando han pasado sobre la gota cuarenta y dos noches, Dios envía hacia ella un ángel, y la forma, y crea su oído, su vista, su piel, su carne y sus huesos; luego dice: ¡Señor mío!, ¿varón o hembra…?). Y mencionó el hadiz.
Y en el Ṣaḥīḥ, de ‘Abd Allāh ibn Mas‘ūd, dijo: nos narró el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, y él es el veraz, el confirmado: (Ciertamente, a uno de vosotros se le reúne su creación en el vientre de su madre durante cuarenta días; luego, en ello, es una adherencia por un tiempo semejante; luego es un bocado de carne por un tiempo semejante; luego se envía el ángel, y se insufla en él el espíritu, y se le ordena con cuatro palabras: escribir su sustento, su plazo, su obra, y si es desdichado o dichoso…). El hadiz.
Este hadiz explica los primeros hadices, pues en él: (A uno de vosotros se le reúne en el vientre de su madre cuarenta días como gota; luego cuarenta días como adherencia; luego cuarenta días como bocado de carne; luego se envía el ángel y se insufla en él el espíritu). Esto suma cuatro meses; y en los diez [días] el ángel insufla el espíritu. Y esta es la ‘idda de la mujer cuyo esposo ha fallecido, como dijo Ibn ‘Abbās.
Y su dicho: (Ciertamente, a uno de vosotros se le reúne su creación en el vientre de su madre) lo explicó Ibn Mas‘ūd.
Se preguntó a al-A‘mash: «¿Qué es lo que se reúne en el vientre de su madre?». Dijo: nos narró Khaythama, dijo: dijo ‘Abd Allāh: «Cuando la gota cae en el útero y se quiere crear de ella un ser humano, se esparce por la piel de la mujer bajo cada uña y cada pelo; luego permanece cuarenta días; después se convierte en sangre en el útero: esa es su reunión; y ese es el tiempo en que es adherencia».
La tercera:
La atribución de la creación y de la configuración al ángel es una atribución metafórica, no real; y lo que procede de él como acción en el bocado de carne ocurre, en el momento de la configuración y el moldeado, por el poder de Dios, Su creación y Su producción. ¿Acaso no ves que —Glorificado sea— se atribuyó a Sí mismo la creación verdadera y cortó de ella la atribución de toda criatura, diciendo: «Y ciertamente os creamos; luego os dimos forma» [11406][al-A‘rāf: 11].
Y dijo: «Y ciertamente creamos al ser humano de una esencia de barro. Luego lo hicimos gota en un receptáculo firme» [11407][al-Mu’minūn: 12-13].
Y dijo: «¡Oh, gentes! Si estáis en duda acerca de la resurrección, ciertamente os hemos creado de tierra; luego, de una gota…».
Y dijo —Exaltado sea—: «Él es Quien os creó: entre vosotros hay incrédulo [11408] y entre vosotros hay creyente» [at-Taghābun: 2].
Luego dijo: «y os dio forma [11409] y perfeccionó vuestra forma» [Ghāfir: 64].
Y dijo: «Ciertamente creamos al ser humano [11410] en la mejor conformación» [at-Tīn: 4].
Y dijo: «Creó al ser humano de una adherencia» [al-‘Alaq: 2]. Y otras aleyas, junto con lo que indican las pruebas concluyentes: que no hay creador de cosa alguna de las criaturas sino el Señor de los mundos.
Y así se entiende Su dicho: «Luego se envía el ángel y se insufla en él el espíritu»: es decir, que la insuflación es una causa por la cual Dios crea en él el espíritu y la vida. Y así se entiende el resto de las causas habituales: pues es por la producción de Dios —Exaltado sea—, no por otro. Reflexiona sobre este fundamento y aférrate a él: en ello está la salvación de las doctrinas de los extraviados naturalistas [11411] y de otros.
La cuarta:
Los sabios no discreparon en que la insuflación del espíritu en él ocurre después de ciento veinte días: eso completa cuatro meses y su entrada en el quinto, como lo hemos aclarado con los hadices. En ello se apoya lo que se necesita de normas: en la atribución de filiación cuando hay disputa, y en la obligatoriedad de manutenciones para el feto de las divorciadas, por la certeza de su movimiento en el vientre.
Y se ha dicho: que esa es la sabiduría de la ‘idda de la mujer por fallecimiento en cuatro meses y diez; y esta entrada en el quinto confirma la limpieza del útero al alcanzar este plazo si no aparece embarazo.
La quinta:
La gota no es, con certeza, nada; y no se vincula a ella norma alguna si la mujer la expulsa cuando no se ha reunido en el útero: es como si estuviera en el lomo del hombre. Pero si lo expulsa como adherencia, hemos constatado que la gota se asentó, se reunió y se transformó en el primer estado por el cual se verifica que es un hijo. Según esto, la expulsión de la adherencia y lo que está por encima de ella, del bocado de carne, es expulsión de embarazo: con ello se libera el útero, se cumple la ‘idda y se establece para ella el estatuto de umm walad. Esta es la doctrina de Mālik —Dios esté complacido con él— y de sus compañeros.
Y dijo ash-Shāfi‘ī —Dios esté complacido con él—: no se considera la expulsión de la adherencia; lo que se considera es la aparición de la forma y el delineado. Si el delineado es oculto y es carne, hay dos opiniones por transmisión y deducción; y lo establecido en el texto es que con ello se cumple la ‘idda, pero no es umm walad.
Dijeron: porque la ‘idda se cumple con la sangre que fluye; con algo distinto de ella, con mayor razón.
La sexta:
Su dicho —Exaltado sea—: «formado y no formado». Dijo al-Farrā’: «formado»: de creación completa; y «no formado»: el aborto.
Dijo Ibn al-A‘rābī: «formado»: cuya creación ha comenzado; y «no formado»: aún no configurado.
Ibn Zayd: lo «formado» es aquello en lo que Dios creó la cabeza, las manos y los pies; y lo «no formado» es aquello en lo que no creó nada.
Dijo Ibn al-‘Arabī: si volvemos al origen de la derivación, entonces la gota, la adherencia y el bocado de carne son «formados», porque todo es creación de Dios —Exaltado sea—; pero si volvemos a la configuración, que es el término de la creación, como dijo Dios —Exaltado sea—: «Luego lo hicimos una creación distinta» [al-Mu’minūn: 14], entonces es lo que dijo Ibn Zayd.
Digo: at-takhlīq procede de al-khalq, y en él hay sentido de multiplicidad: aquello sobre lo que se suceden las fases ha sido creado creación tras creación. Y cuando es gota, es creado; por eso dijo Dios —Exaltado sea—: «Luego lo hicimos una creación distinta» [al-Mu’minūn: 14]. Y Dios sabe más.
Y se ha dicho: que Su dicho «formado y no formado» vuelve al propio hijo, no al aborto; es decir, entre ellos hay a quien el Señor —Glorificado sea— completa su bocado de carne y le crea todos los miembros, y entre ellos hay quien nace prematuro, incompleto, no pleno.
Y se dijo: (lo «formado» es que la mujer dé a luz al término del tiempo completo).
Ibn ‘Abbās: lo «formado» es lo que estaba vivo; y lo «no formado» es el aborto.
Dijo:
¿Acaso por lo no formado hay llanto? *** ¿Dónde está la firmeza, ay de ti, y el pudor?
La séptima:
Los sabios acordaron que la esclava se convierte en umm walad por lo que expulsa de un hijo de creación completa. Y según Mālik, al-Awzā‘ī y otros, por el bocado de carne, sea formado o no formado.
Dijo Mālik: cuando se sabe que es bocado de carne.
Y dijeron ash-Shāfi‘ī y Abū Ḥanīfa: si se ha manifestado algo de la creación de los hijos de Adán —un dedo, un ojo u otra cosa—, entonces ella es umm walad.
Y acordaron que si el recién nacido da un grito al nacer, se reza por él; y si no da un grito al nacer, no se reza por él según Mālik, Abū Ḥanīfa, ash-Shāfi‘ī y otros. Se transmitió de Ibn ‘Umar que se reza por él; y lo dijeron Ibn al-Musayyib, Ibn Sīrīn y otros. Y se transmitió de al-Mughīra ibn Shu‘ba que (ordenaba rezar por el aborto, y decía: ponedles nombre, lavadlos, amortajadlos y perfumadlos con ḥanūṭ; pues Dios ha honrado con el Islam a vuestro mayor y a vuestro menor; y recitaba esta aleya: «pues ciertamente os hemos creado de tierra… hasta… no formado»).
Dijo Ibn al-‘Arabī: quizá al-Mughīra ibn Shu‘ba quiso decir por «aborto» aquello cuya creación se ha manifestado: ese es el que se nombra; y lo que no se ha manifestado su creación, no tiene existencia.
Y dijo parte de los salaf: se reza por él cuando se le insufla el espíritu y se le han completado cuatro meses.
Y Abū Dāwūd transmitió de Abū Hurayra —Dios esté complacido con él—, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, que dijo: (Si el recién nacido da un grito al nacer, hereda).
Al-istihlāl: elevar la voz. Así, todo recién nacido en quien se dé eso, o movimiento, o estornudo, o respiración, hereda, por existir en ello indicio de vida. A esto fueron Sufyān ath-Thawrī, al-Awzā‘ī y ash-Shāfi‘ī.
Dijo al-Khaṭṭābī: y lo mejor es la opinión de los aṣḥāb ar-ra’y.
Y dijo Mālik: no hereda, aunque se mueva o estornude, mientras no dé un grito al nacer [gritando] [11412] Y se transmitió de Muḥammad ibn Sīrīn, ash-Sha‘bī, az-Zuhrī y Qatāda.
La octava:
Dijo Mālik —Dios esté complacido con él—: lo que la mujer expulsa como bocado de carne, o adherencia, o aquello que se sabe que es hijo, si se golpea su vientre, en ello hay la ghurra [11413]
Y dijo ash-Shāfi‘ī: no hay nada en ello hasta que se manifieste algo de su creación.
Dijo Mālik: si el feto cae y no da un grito al nacer, en ello hay ghurra. Sea que se mueva o estornude, hay ghurra en todo caso, hasta que dé un grito al nacer: entonces hay la indemnización completa.
Y dijo ash-Shāfi‘ī —Dios esté complacido con él— y los demás juristas de las regiones: si se conoce su vida por movimiento, o por estornudo, o por istihlāl, o por otra cosa por la que se tenga certeza de su vida, entonces hay indemnización.
La novena:
El cadí Ismā‘īl mencionó que la ‘idda de la mujer se cumple con el aborto expulsado, y argumentó que es un embarazo; y dijo: Dios —Exaltado sea— dijo: «Y las embarazadas, su plazo es que den a luz su embarazo» [11414]
Dijo el cadí Ismā‘īl: la prueba de ello es que hereda de su padre, lo cual indica su existencia como creación y su condición de hijo y de embarazo.
Dijo Ibn al-‘Arabī: nada de estas normas se vincula a ello sino cuando es formado.
Digo: lo que hemos mencionado de la derivación y el dicho del Profeta —la paz y las bendiciones sean con él—: (Ciertamente, a uno de vosotros se le reúne su creación en el vientre de su madre) indica la corrección de lo que dijimos. Y porque a la mujer que expulsa la adherencia y el bocado de carne se le dice verazmente, cuando lo expulsa, que estaba embarazada y que dio a luz lo que se asentó en su útero; así, queda comprendida en Su dicho —Exaltado sea—: «Y las embarazadas, su plazo es que den a luz su embarazo» [aṭ-Ṭalāq: 4]. Y porque dio a luz el inicio del hijo a partir de una gota hecha cuerpo, como lo delineado; y esto es claro.
La décima:
Ibn Mājah transmitió: nos narró Abū Bakr ibn Abī Shayba; nos narró Khālid ibn Makhlad; nos narró Yazīd, de ‘Abd al-Malik an-Nawfalī, de Yazīd ibn Rumān, de Abū Hurayra, que dijo: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: (Un aborto que yo haga preceder ante mí me es más querido que un jinete al que deje [detrás de mí]) [11415]
Y al-Ḥākim lo sacó en su Ma‘rifat ‘Ulūm al-Ḥadīth, de Suhayl ibn Abī Ṣāliḥ, de su padre, de Abū Hurayra, con la formulación: (me es más querido que mil jinetes a los que deje detrás de mí).
La undécima:
«para aclararos»: quiere decir: la perfección de Nuestro poder, por disponer las fases de vuestra creación.
«Y hacemos permanecer en los úteros»: se recitó con acusativo «nuqirra» y «nukhrija», lo transmitió Abū Ḥātim de Abū Zayd, de al-Mufaḍḍal, de ‘Āṣim. Dijo Abū Ḥātim: el acusativo es por coordinación.
Y dijo az-Zajjāj: «nuqirru» solo puede ser con nominativo; porque el sentido no es: «hicimos eso para hacer permanecer en los úteros lo que queremos», sino que Él —Poderoso y Majestuoso— los creó para indicarles la rectitud y la corrección.
Y se dijo: el sentido es «para aclararles el asunto de la resurrección», y es una inserción entre dos segmentos del discurso. Este grupo recitó con nominativo «wa-nuqirru», con el sentido: «y Nosotros hacemos permanecer». Es la recitación de la mayoría.
Y se recitó: «wa-yuqirru» y «wa-yukhrijukum» con yā’; y el nominativo, en este caso, es admisible.
E Ibn Waththāb recitó «mā nashā’u» con kasra en la nūn.
Y el plazo determinado difiere según cada feto: hay quien cae, y hay quien completa su asunto y sale vivo.
Y dijo «mā nashā’u» y no dijo «man nashā’u» porque vuelve al embarazo: es decir, hace permanecer en los úteros lo que queremos del embarazo y del bocado de carne, y este es inerte; por eso se aludió a ello con «mā».
La duodécima:
Su dicho —Exaltado sea—: «Luego os hacemos salir como niño»: es decir, como niños (en plural), pues es un nombre colectivo. Además, los árabes pueden denominar al plural con el nombre del singular.
Dijo el poeta:
Me reprochan en su amor y me censuran *** y los censores no tienen sobre mí autoridad
Y no dijo «autoridades».
Dijo al-Mubarrad: es un nombre que se usa como masdar, como ar-riḍā y al-‘adl, y se aplica al singular y al plural.
Dijo Dios —Exaltado sea—: «o el niño que aún no ha advertido las partes pudendas de las mujeres» [11416][an-Nūr: 31].
Y dijo aṭ-Ṭabarī: está en acusativo como tamyīz, como Su dicho —Exaltado sea—: «si os lo dan de buen grado, de ello, algo, con agrado» [11417][an-Nisā’: 4].
Y se dijo: el sentido es: luego hacemos salir a cada uno de vosotros como niño.
Y «ṭifl» se aplica desde el momento de la separación del hijo hasta la pubertad. Y la cría de toda bestia salvaje también es ṭifl.
Y se dice: jāriya ṭifl; y jāriyatān ṭifl; y jawār ṭifl; y ghulām ṭifl; y ghilmān ṭifl.
Y se dice también: ṭifl y ṭifla, y ṭiflān y ṭiflatān, y aṭfāl.
Y no se dice: ṭifلات. Y aṭfalat al-mar’a: se volvió mujer con niño.
Y al-muṭfila: la gacela con su cría, recién parida. Y lo mismo la camella; [y el plural] muṭāfil y muṭāfīl.
Y aṭ-ṭifl (con fatḥa en la ṭā’) es «lo suave»; se dice: jāriya ṭifla, es decir, suave; y banān ṭifl. Y «ṭafala» la noche cuando llega su oscuridad.
Y aṭ-ṭifl (con vocalización) es: después de la tarde, cuando el sol se inclina hacia la puesta.
Y aṭ-ṭifl (también) es: lluvia. Dijo:
A un wádī [11418] lo regó la lluvia de las Pléyades
Su dicho —Exaltado sea—: «Luego, para que alcancéis vuestra plenitud». Se dijo: «ثم» es زائد, como la wāw en Su dicho: «hasta que, cuando lleguen a ella, y se abran sus puertas» [11419][az-Zumar: 73]; porque «ثم» es una partícula de coordinación como la wāw.
«vuestra plenitud»: la perfección de vuestras mentes y el término de vuestras fuerzas. Ya pasó su explicación en «al-An‘ām» [11420]
«Y entre vosotros hay quien es devuelto a la edad más vil»: es decir, la más baja y despreciable: la senectud y la demencia, hasta no razonar; por eso dijo: «para que no sepa nada después de haber sabido», como dijo en Sūrat Yā Sīn: «Y a quien damos larga vida, lo invertimos [11421] en la creación» [Yā Sīn: 68].
Y el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— solía suplicar diciendo: (¡Oh Dios! Me refugio en Ti de la avaricia; me refugio en Ti de la cobardía; me refugio en Ti de ser devuelto a la edad más vil; y me refugio en Ti de la tentación de la vida mundanal y del castigo de la tumba). Lo transmitió an-Nasā’ī de Sa‘d, y dijo: y se las enseñaba a sus hijos como el maktab [11422] enseña a los muchachos. Ya pasó este sentido en an-Naḥl [11423]
Su dicho —Exaltado sea—: «Y ves la tierra inerte». Mencionó una indicación más fuerte de la resurrección: en lo primero dijo: «pues ciertamente os hemos creado de tierra», y se dirigió a un plural; y en lo segundo dijo: «y ves la tierra», y se dirigió a un singular. Así, la expresión se separó de la expresión, pero el sentido está conectado en cuanto a la argumentación contra quienes niegan la resurrección.
«inerte»: seca, no hace brotar nada; lo dijo Ibn Jurayj.
Y se dijo: gastada. Y al-humūd es el desgaste.
Dijo al-A‘shà:
Dijo Qutayla: ¿por qué tu cuerpo está pálido? *** y veo tus ropas gastadas, inertes
Al-Harawī: «hāmida»: es decir, reseca, de tierra.
Y dijo Shammar: se dice: «hamada» el arbolado de la tierra cuando se desgasta y desaparece. Y «hamadat» sus voces cuando se aquietan. Y el «humūd» de la tierra es que no haya en ella vida, ni brote, ni retorno, y no le haya caído lluvia.
Y en el hadiz: (hasta que casi «yahmad» por el hambre), es decir, perece.
Se dice: «hamada» la ropa, «yahmad», cuando se desgasta. Y «hamadat» el fuego, «tahmad».
Su dicho —Exaltado sea—: «pero cuando hacemos descender sobre ella el agua, se agita»: es decir, se mueve.
Y al-ihtizāz: la intensidad del movimiento. Se dice: «hazaztu» la cosa y «fa-htazza»: es decir, la moví y se movió. Y el cantor de camellos «hazza» a los camellos con un «hazīz», y ellos «ihtazzat» cuando se mueven en su marcha por su canto. Y la estrella «ihtazza» en su caída. Y una estrella «hāzz».
Así, la tierra se agita por la vegetación, porque la vegetación no sale de ella sino desplazando unas partes a otras con un desplazamiento sutil; lo llamó «agitación» por metáfora.
Y se dijo: se agitó su vegetación, y se omitió el término regente; lo dijo al-Mubarrad. Y su agitación es la intensidad de su movimiento, como dijo el poeta:
Se contonea cuando se alza y se agita al andar *** como se agita la rama del bān entre hojas verdes
Y la agitación en la vegetación es más evidente que en la tierra.
«y se hincha»: es decir, se eleva y aumenta.
Y se dijo: se infla; el sentido es uno, y su origen es el aumento. «Rabā» la cosa, «yarbū» «rabwan»: es decir, aumentó; de ello ar-ribā y ar-rabwa.
Y Yazīd ibn al-Qa‘qā‘ y Khālid ibn Ilyās recitaron «wa-raba’at»: es decir, se elevó hasta quedar como una «rabī’a», que es quien vigila al grupo desde un lugar alto; es «rābi’» y «rabī’a» por intensificación.
Dijo Imru’ al-Qays:
Enviamos un vigía antes de eso, oculto *** como el lobo del ghaḍā, que camina entre la espesura y se guarda
[11424]
«y hace brotar»: es decir, hace salir.
«de toda pareja»: es decir, de todo color.
«hermosa»: es decir, bella, según Qatāda; es decir, que alegra a quien la ve. Y al-bahja es la belleza. Se dice: un hombre de bahja. Y «bahuja» (con ḍamma) «bahājan» y «bahja»: es «bahīj». Y «abhajanī»: me admiró por su belleza.
Y cuando describió la tierra con el brotar, ello indica que Su dicho: «se agita y se hincha» vuelve a la tierra, no a la vegetación. Y Dios sabe más.
[11405]
:الأثر: الأجل، وسمي به لأنه يتبع العمر.
[11406]
:راجع ج 7 ص 168.
[11407]
:راجع ص 108 فما بعد من هذا الجزء.
[11408]
:راجع ج 18 ص 132.
[11409]
:راجع ج 15 ص 326.
[11410]
:راجع ج 20ص 113 فما بعد و ص 119.
[11411]
:في الأصول: الطبائع.
[11412]
:من كـ.
[11413]
:الغرة عند الفقهاء: ما بلغ ثمنه نصف عشر الدية من العبيد والإماء.
[11414]
:راجع ج 18 ص 162 فما بعد.
[11415]
:زيادة عن سنن ابن ماجه.
[11416]
:راجع ص 226 من هذا الجزء فما بعد.
[11417]
:راجع ج 5 ص 23 فما بعد.
[11418]
:الوهد والوهدة: المطمئن من الأرض، والمكان المنخفض من الأرض كأنه حفرة.
[11419]
:راجع ج 15 ص 184 فما بعد.
[11420]
:راجع ج 7 ص 124.
[11421]
:راجع ج 15 ص 48 فما بعد.
[11422]
:المكتب المعلم.
[11423]
:راجع ج 10 ص 140.
[11424]
:المخمل: الذي يخمل نفسه، أي يسترها ويخفيها لئلا يشعر به الصيد. والغضا: الشجر، والعرب تقول: أخبث الذئاب ذئب الغضا، وإنما صار كذلك؛ لأنه لا يباشر الناس إلا إذا أراد أن يغير. والضراء (بالفتح والمد): الشجر الملتف في الوادي يستر من دخل فيه. وفلان يمشى الضراء: إذا مشى مستخفيا فيما يوارى من الشجر.
Notas y Referencias
[11405] El أثر: el plazo; se lo llamó así porque sigue a la vida.
[11406] Véase t. 7, p. 168.
[11407] Véase p. 108 y ss. de este tomo.
[11408] Véase t. 18, p. 132.
[11409] Véase t. 15, p. 326.
[11410] Véase t. 20, p. 113 y ss., y p. 119.
[11411] En los originales: «las naturalezas».
[11412] De Kـ.
[11413] La ghurra, según los juristas: aquello cuyo valor alcanza la mitad de un décimo de la indemnización de sangre, de entre esclavos y esclavas.
[11414] Véase t. 18, p. 162 y ss.
[11415] Adición tomada de las Sunan de Ibn Mājah.
[11416] Véase p. 226 de este tomo y ss.
[11417] Véase t. 5, p. 23 y ss.
[11418] Al-wahd y al-wahda: la depresión del terreno; el lugar bajo de la tierra, como si fuera un hoyo.
[11419] Véase t. 15, p. 184 y ss.
[11420] Véase t. 7, p. 124.
[11421] Véase t. 15, p. 48 y ss.
[11422] El maktab: el maestro.
[11423] Véase t. 10, p. 140.
[11424] Al-mukhammal: quien se oculta a sí mismo, es decir, se cubre y se esconde para que la presa no lo perciba. Al-ghaḍā: el árbol; y los árabes dicen: «el más perverso de los lobos es el lobo del ghaḍā»; solo llegó a ser así porque no se acerca a la gente sino cuando quiere atacar. Aḍ-ḍarā’ (con fatḥa y alargamiento): el arbolado entrelazado del valle que oculta a quien entra en él. Y «fulano camina aḍ-ḍarā’»: cuando camina ocultándose entre lo que lo cubre del arbolado.