La Vaca
البقرة Al-BaqarahVersículo (Español)
[2:126] Y [recuerden] cuando Abraham dijo: "¡Señor mío! Haz de esta ciudad [La Meca] un lugar seguro, y beneficia con frutos a los pobladores que creen en Dios y en el Día del Juicio Final". Dijo [Dios]: "[Pero] al que rechace la verdad lo dejaré disfrutar por un tiempo, y después lo conduciré al castigo del Fuego. ¡Qué pésimo destino!"
Tafsir de Al-Qurtubi
{Y cuando dijo Abraham: «¡Señor mío! Haz de este [lugar] una ciudad segura y provee a sus habitantes de los frutos: a quienes de entre ellos crean en Allah y en el Último Día». Dijo: «Y a quien descrea, le concederé disfrute por poco; luego lo forzaré al castigo del Fuego». ¡Y qué pésimo destino!} (126)
Y en él hay tres cuestiones:
La primera:
Su dicho —Exaltado sea—:
{Y cuando dijo Abraham: «¡Señor mío! Haz de este [lugar] una ciudad segura»},
{una ciudad segura}:
esto significa La Meca. Así, suplicó para su descendencia y para otros por la seguridad y la holgura de vida. Se transmitió que, cuando hizo esta súplica, Allah —Exaltado sea— ordenó a Gabriel que arrancara a aṭ-Ṭā’if de Siria, y dio vueltas con ella alrededor de la Casa durante una semana; por ello fue llamada aṭ-Ṭā’if; luego la hizo descender en Tihāma. Y La Meca y lo que la circundaba eran entonces un yermo: sin agua ni vegetación. Entonces Allah bendijo lo que había a su alrededor, como aṭ-Ṭā’if y otros lugares, e hizo brotar en ella diversas clases de frutos, según vendrá su explicación en la sura «Ibrāhīm» [1179], si Allah —Exaltado sea— quiere.
La segunda:
Los sabios discreparon acerca de si La Meca llegó a ser un santuario seguro por la petición de Abraham, o si ya lo era antes; hay dos opiniones:
Una de ellas:
que no ha dejado de ser un santuario frente a los tiranos dominadores, y frente a los hundimientos, los terremotos y el resto de escarmientos que sobrevienen a las tierras; y que Él puso en las almas rebeldes, respecto de su veneración y su temor reverencial, aquello por lo cual sus habitantes quedaron distinguidos por la seguridad frente a los demás habitantes de las aldeas. Y ciertamente puso en ella —Glorificado sea— un signo inmenso de Su unicidad, visible en lo que se observa del asunto de la caza en ella: se reúnen en ella el perro y la presa, y el perro no azuza a la presa ni ésta se espanta de él; hasta que, cuando ambos salen del ḥaram, el perro se lanza contra ella y la presa vuelve a su espanto y huida.
Abraham sólo pidió a su Señor que la hiciera segura frente a la carestía, la sequía y las incursiones, y que proveyera a sus habitantes de frutos; no en el sentido que algunos imaginaron: que fuese la prohibición de derramar sangre respecto de quien mereciera la muerte, pues eso se aleja de que fuese el propósito de Abraham —la paz y las bendiciones sean con él—, hasta el punto de decirse: que pidió a Allah que en su ley fuese ilícito matar a quien se refugiara en el ḥaram. Esto es muy remoto.
La segunda [opinión]:
que La Meca era lícita antes de la invocación de Abraham —sobre él la paz—, como el resto de las tierras, y que por su invocación se convirtió en un santuario seguro, del mismo modo que Medina se convirtió, por la consagración del Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones sean con él—, en un lugar seguro tras haber sido lícita.
Los partidarios de la primera opinión argumentaron con el ḥadiz de Ibn ‘Abbās, quien dijo: el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones sean con él— dijo el día de la conquista de La Meca: «Ciertamente, esta ciudad la declaró sagrada Allah —Exaltado sea— el día en que creó los cielos y la tierra; así, es sagrada por la sacralidad de Allah —Exaltado sea— hasta el Día de la Resurrección. Y no fue lícito combatir en ella para nadie antes de mí, y no me fue lícito sino por una hora de un día; así, es sagrada por la sacralidad de Allah hasta el Día de la Resurrección: no se corta su espino [1180], no se espanta su caza, no se recoge su hallazgo sino quien lo anuncie, y no se siega su hierba fresca [1181]». Entonces al-‘Abbās dijo: «¡Oh Mensajero de Allah! Excepto el idhkhir, pues es para sus herreros y para sus casas». Dijo: «Excepto el idhkhir» [1182] Y es semejante el ḥadiz de Abū Shurayḥ; ambos los transmitió Muslim y otros.
Y en el Ṣaḥīḥ de Muslim también, de ‘Abd Allāh ibn Zayd ibn ‘Āṣim, que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones sean con él— dijo: «Ciertamente, Abraham declaró sagrada La Meca y suplicó por sus habitantes; y yo he declarado sagrada Medina como Abraham declaró sagrada La Meca, y he suplicado para su ṣā‘ y su mudd el doble de lo que Abraham suplicó para los habitantes de La Meca».
Ibn ‘Aṭiyya dijo: «No hay contradicción entre ambos ḥadices; porque el primero es una información acerca del conocimiento previo de Allah respecto de ella y de Su decreto, y de que la sacralidad data del tiempo de Adán y de los periodos en que la región fue habitada con fe. Y el segundo es una información acerca de la renovación de Abraham de su sacralidad y de su manifestación tras el desuso; y el primer dicho del Profeta —la paz y las bendiciones sean con él—, el segundo día de la conquista, fue una información para magnificar la sacralidad de La Meca ante los creyentes, atribuyendo la consagración a Allah —Exaltado sea—; y mencionó a Abraham al consagrar Medina como ejemplo para sí mismo. Y no cabe duda de que la consagración de Medina es también por parte de Allah —Exaltado sea—, por Su decreto ejecutorio y Su conocimiento previo».
Y aṭ-Ṭabarī dijo: La Meca era sagrada, pero Allah no impuso a las criaturas el culto conforme a ello hasta que Abraham se lo pidió, y entonces la declaró sagrada.
La tercera:
Su dicho —Exaltado sea—:
{Y provee a sus habitantes de los frutos: a quienes de entre ellos crean en Allah y en el Último Día}.
Ya precedió el significado de la provisión [1183] Y «los frutos» es plural de «fruto»; ya precedió [1184]
{a quienes crean} es un badal de «sus habitantes», badal de la parte respecto del todo.
Y la fe: es la confirmación; ya precedió [1185]
{Dijo: «Y a quien descrea, le concederé disfrute por poco; luego lo forzaré al castigo del Fuego. ¡Y qué pésimo destino!»},
{Dijo: «Y a quien descrea»}:
«man» en Su dicho {Y a quien descrea} está en lugar de acusativo; y la estimación es: «y provee a quien descrea». Y es posible que esté en lugar de nominativo como inicio; y es condicional, y el predicado es «fa-umatti‘uhu», que es la respuesta.
Se discrepó acerca de si este dicho es de Allah —Exaltado sea— o de Abraham —sobre él la paz—.
Ubayy ibn Ka‘b, Ibn Isḥāq y otros dijeron: es de Allah —Exaltado sea—; y leyeron «fa-umatti‘uhu» con ḍamma en la hamza, fatḥa en la mīm y con tashdīd en la tā’. {Luego lo forzaré} con hamzat al-qaṭ‘ y ḍamma en la rā’; y así [lo leyeron] los siete lectores, excepto Ibn ‘Āmir, pues él dejó la mīm en sukūn y aligeró la tā’. Abū Isḥāq az-Zajjāj transmitió que en la lectura de Ubayy: «fa-numatti‘uhu qalīlan thumma nuḍṭirruhu» con nūn.
Ibn ‘Abbās, Mujāhid y Qatāda dijeron: este dicho es de Abraham —sobre él la paz—; y leyeron «fa-umatti‘uhu» con fatḥa en la hamza y sukūn en la mīm, {luego lo forzaré} con hamzat al-waṣl y fatḥa en la rā’; como si Abraham —sobre él la paz— hubiera suplicado por los creyentes y contra los incrédulos. Conforme a ello, el pronombre en «dijo» se refiere a Abraham; y se repitió «dijo» por la longitud del discurso, o por haber pasado de suplicar por un grupo a suplicar contra otros. Y el agente de «dijo», según la lectura de la mayoría, es el Nombre de Allah —Exaltado sea—; y lo prefirió an-Naḥḥās, y consideró anómala la lectura con fatḥa en la hamza, sukūn en la mīm y hamzat al-waṣl. Dijo: la trabazón del discurso y la exégesis, ambas, indican lo contrario.
En cuanto a la trabazón del discurso: Allah —Exaltado sea— informó acerca de Abraham —sobre él la paz— que dijo: {¡Señor mío! Haz de este [lugar] una ciudad segura}; luego vino Su dicho —Poderoso y Majestuoso—:
{Y provee a sus habitantes de los frutos: a quienes de entre ellos crean en Allah y en el Último Día},
y no lo separó con un «dijo»; luego dijo después: {Dijo: «Y a quien descrea»}; así, esto fue una respuesta de Allah, y no dijo después: «dijo Abraham». En cuanto a la exégesis: se ha autenticado de Ibn ‘Abbās, Sa‘īd ibn Jubayr y Muḥammad ibn Ka‘b. Y éste es el tenor de Ibn ‘Abbās: Abraham —sobre él la paz— suplicó para quien creyera, excluyendo a la gente en particular; entonces Allah —Poderoso y Majestuoso— le informó de que Él provee a quien descree como provee a quien cree, y que le concede disfrute por poco, luego lo fuerza al castigo del Fuego.
Dijo Abū Ja‘far: Y dijo Allah —Poderoso y Majestuoso—: {A todos éstos y a aquéllos les concedemos de la dádiva de tu Señor[1186]} [al-Isrā’: 20]. Y dijo —Glorificado sea Su elogio—: {Y a comunidades les concederemos disfrute[1187]} [Hūd: 48].
Dijo Abū Isḥāq: Abraham —sobre él la paz— sólo supo que en su descendencia habría incrédulos, y por eso particularizó a los creyentes, porque Allah —Exaltado sea— dijo: {Mi pacto no alcanza a los injustos}.
[1179]
:Véase t. 9, p. 368 y ss.
[1180]
:«No se corta»: no se secciona.
[1181]
:Al-jalā (maqṣūr): la planta tierna, húmeda y fina mientras permanece fresca; y su siega: su corte.
[1182]
:Al-idhkhir (con kasra en la hamza y en la jā’): una hierba de grato aroma con la que se techan las casas sobre la madera, y se quema en lugar de la madera y el carbón. Y al-qayn: el herrero.
[1183]
:Véase la cuestión vigésima segunda, t. 1, p. 177.
[1184]
:Véase la cuestión cuarta, t. 1, p. 229.
[1185]
:Véase la cuestión primera, t. 1, p. 162, segunda edición.
[1186]
:Véase t. 10, p. 236.
[1187]
:Véase t. 9, p. 48.
Notas y Referencias
[1179] Véase t. 9, p. 368 y ss.
[1180] «No se corta»: no se secciona.
[1181] Al-jalā (maqṣūr): la planta tierna, húmeda y fina mientras permanece fresca; y su siega: su corte.
[1182] Al-idhkhir (con kasra en la hamza y en la jā’): una hierba de grato aroma con la que se techan las casas sobre la madera, y se quema en lugar de la madera y el carbón. Y al-qayn: el herrero.
[1183] Véase la cuestión vigésima segunda, t. 1, p. 177.
[1184] Véase la cuestión cuarta, t. 1, p. 229.
[1185] Véase la cuestión primera, t. 1, p. 162, segunda edición.
[1186] Véase t. 10, p. 236.
[1187] Véase t. 9, p. 48.